Diario El Comercio Lima -Perú
28 -08-1996

Martha Meier MQ.

 
"Cerro Campaña"
Verdor tras la niebla...
 
Su caprichosa silueta domina el paisaje. Un macizo aislado de la cordillera, una suerte de isla rodeada por el desierto se yergue sobre las arenas. Por esta época la niebla lo envuelve como un pañuelo. La vida dormida renace aún en sus partes más escarpadas y abruptas. Estamos a unos quince kilómetros al noroeste de la ciudad de Trujillo, cerca muy cerca de Cerro Campana. Basta trepar por un par de horas para constatar cómo el invierno pinta de verde la altura de este sitio que bien puede considerarse principal lugar de nacimiento de ese fenómeno llamado "lomas". Formación vegetal que se extiende, de forma discontinua, por toda la costa peruana hasta alcanzar la localidad de Copiapó, en Chile. Campana, paraje que parece arrancado de un hermoso sueño y cuya actual situación de abandono es verdadera pesadilla...

"...Caen solamente las garúas. A estos cerros que con ellas se riegan llamamos en estos reinos Lomas, y al tiempo en que cae este rocío decimos tiempo de lomas, porque en él se visten de yerba y crían abundantes pastos..."

BERNABE COBO (1582-1657) en: Historia del Nuevo Mundo.

"En tiempo de garúa o de aguas se visten los cerros o lomas de esta costa de muchas y diversas plantas que floridas presentan un delicioso pavimento, así para los pasajeros como para los que acuden allí a recreaciones y días de campo. Con estas yerbas y sus raíces se mantiene copioso número de ganado. En tiempo que allí llaman de lomas, que es en invierno"

HIPOLITO RUIZ LOPEZ (1754-1816)

Fármaco botánico español, estudioso de la flora peruana. "...su peculiar medio ambiente daba cabida a una fauna silvestre. Sus pastos se aprovecharon como terrenos de caza y de pastoreo, no sólo por los habitantes yungas, sino por los que bajaban de las agrestes serranías. Estos hechos convirtieron las lomas en zonas de encuentro y, quizá, marcaron los inicios de las relaciones entre la sierra y la costa."


MARIA ROSTWOROWSKI en: Recursos Naturales Renovables y Pesca, siglos XVI y XVII

Kilómetro 565 de la Panamericana Norte. Una inmensa silueta coronada de niebla, solitaria como arrancada de los Andes, parece flotar sobre el vasto océano de arena. La bella ciudad de Trujillo está a unos quince kilómetros de aquí. Cerro Campana domina el paisaje, desde el aeropuerto, desde el balneario de Huanchaco, desde el camino, desde cualquier lugar.

¿Qué nos atrae de este fragmento de cordillera naufragando en el desierto costero? ¿Cuál es su importancia? ¿Por qué es especial este cerro que bordea los mil metros de altura y no cualquiera otro? Ocurre que este punto del departamento de La Libertad es uno de los más importantes lugares donde se inicia el fenómeno estacional conocido como "lomas". Resulta de especial interés, además, por ser independiente del resto de los Andes. Subir por su cara, la que mira al mar, nos llevará hasta un indescriptible y bello "jardín"...

DE LA NIEBLA A LA VIDA

Como se sabe las "lomas" se originan en las estribaciones de la cordillera más cercanas al mar, hasta alturas de 800 metros o algo más. Comprenden cerros, colinas y pampas. En estos lugares una asombrosa variedad de vegetación "despierta" cada invierno, entre junio y setiembre, gracias a las nieblas bajas y garúas típicas de la costa en la temporada.

Su flora efímera y periódica ha desarrollado una asombrosa capacidad de supervivencia. Sus semillas soportan las adversas y severas condiciones del verano sin perder poder germinativo. Otras plantas toleran la sequía y renacen apenas rozadas por las primeras humedades. Estas formaciones permiten la supervivencia de variadas especies de fauna que van desde lagartijas hasta aves, pasando por mamíferos e insectos.

Según datos de la ONERN (hoy: Instituto Nacional de Recursos Naturales, INRENA) en el Perú existen unas 65 áreas o unidades de "lomas". Lachay en Lima, Atiquipa en Arequipa son algunos de sus nombres.

DESTRUCCION Y RETROCESO

Hasta donde se sabe estas formaciones discontinuas a lo largo de nuestra árida costa representan alrededor de 800 000 hectáreas, es decir menos del 0.64% del territorio nacional. Datos no tan optimistas, sin embargo, indican que actualmente las lomas costeras cubrirían de manera efectiva a lo sumo. ¡250 000 hectáreas! Ocurre que desde tiempos de la colonia estos "oasis" vienen sufriendo una depredación sistemática.

A mediados de los años ochenta la ONERN advirtió: "El manejo y la utilización irracionales a que han sido -y siguen estando- sometidas estas tierras han deteriorado severamente al recurso vegetal. La persistente extracción de arbustos y árboles y el sobre pastoreo practicado durante décadas han comprometido severamente a este ecosistema tan peculiar, que ahora conforma una de las áreas críticas del país, donde el proceso de desertización es dramático." Poco han cambiado las cosas...

CAMPANA EN PELIGRO

Según el biólogo Víctor Vásquez Sánchez y la arqueóloga Teresa Rosales Tham, del centro de investigaciones Arqueobios /Universidad Nacional de Trujillo, existen "múltiples problemas de destrucción y depredación". De cara a la realización del "Primer Congreso Internacional de Ecología y Turismo de Huanchaco", evento que viene sacando adelante la Asociación Nacional de Rescate Ecológico y Cultural, ANREC, los expertos de Arqueobios indican la necesidad de "priorizar la protección y recuperación de este cerro, que se halla amenazado por el avance de las actividades económicas de empresas comercializadoras de materiales de construcción, que están minando poco a poco la base del cerro". Recorrer las faldas del Campana es encontrarse con esa realidad, así como montículos de basuras y terrenos dedicados a la crianza de pollos, entre otras actividades que atentan contra la conservación de la zona.

LAS BUENAS LOMAS

"Los antiguos peruanos -ha escrito el ilustre botánico Ramón Ferreyra Huerta- sabían aprovechar muy bien la época de las lomas para cultivar la papa, maíz, maní y otros alimentos básicos de ciclo corto, cosechándolos al final del período de garúas.

Por otro lado, la abundancia de pastos naturales de las lomas era motivo para que los nativos de la sierra trajeran sus productos, papa, olluco, oca, maíz de cancha y mote, carne seca o charqui y artesanía, a lomo de llama para cambiarlos con el alimento de la costa como el cochayuyo, pescado seco de anchoveta, bonito, conchas de abanico, almejas secas, camarones, etc..."

La importancia de las "lomas" para el desarrollo de la civilización costera es también reflejada en el siguiente párrafo del ensayo "El Perú: una larga historia", presentado en 1992, ante el "IX Congreso de la Cultura Andina" por el historiador sanmarquino Waldemar Espinoza Soriano. Ha escrito Soriano: "Es en el valle de Chilca (al sur de Lima), en el lugar de Santa María, en el que se ha descubierto la aldea más antigua de nuestro país (5 700 a. C.). Se trata de una zona árida próxima a un oasis de colinas. De allí se desplazaban a cazar, recolectar y pescar; o dicho de otro modo a captar recursos de las lomas, del valle y las playas marinas".

Cerro Campana es hoy patético ejemplo de lo que viene ocurriendo, a todo lo largo de nuestra costa, a estas importantes