En días recientes se realizó
en Roma, Italia, la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.
Uno de los múltiples puntos tratados en dicha reunión,
convocada por la Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación, FAO, fue la necesidad
de proteger y manejar racionalmente las riquezas de los bosques
del planeta, considerados uno de los principales pilares de la
seguridad alimentaría.
Cabe recordar, sin embargo, que según datos revelados
recientemente por el diario El País de Madrid... ¡94
por ciento de los bosques del mundo carece de protección!
Así una de las despensas principales para el futuro de
la humanidad, amén de hábitat de las más
diversas criaturas, está retrocediendo a pasos agigantados.
Sólo en nuestra Amazonía se pierden anualmente trescientas
mil hectáreas de selvas y la mayor parte de los bosques
que alguna vez existieron en la costa y sierra del Perú
han desaparecido, generando más hambre, desocupación
y miseria.
En el afán de contribuir con la mayor comprensión
de las vinculaciones entre los bosques, los árboles y la
nutrición, la oficina de la FAO en Lima ha editado un interesante
boletín sobre la mencionada Cumbre Mundial, de la que extraemos
algunos valiosos datos y añadimos otros para la nota que
difundimos a continuación...
Los bosques son de vital importancia para la nutrición
de la población rural pobre.
Estas mujeres y hombres dependen, más que otras personas,
de los árboles para mejorar sus economías y principalmente
para obtener alimentos. Según lo expresa la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) "Los árboles son esenciales para la supervivencia
de los habitantes de las zonas boscosas del planeta, tanto de
los que se dedican a la caza y recolección, además
de los trescientos millones de agricultores migratorios y de los
millones de familias de pequeños agricultores y campesinos
sin tierras, que viven en las inmediaciones de los bosques o en
las sabanas, o cultivan árboles en sus fincas y caseríos".
SEGURO DE VIDA
Los alimentos procedentes de los bosques pueden ser una garantía
para evitar hambrunas, ya sea en caso de escasez estacional o
en situaciones de emergencia derivadas de las sequías,
inundaciones o las guerras. Frecuentemente los hogares rurales
dependen de estos alimentos cuando las reservas de la cosecha
anterior se han agotado y falta aún madurar el próximo
cultivo.
Son principalmente las mujeres las que obtienen de estos recursos,
tanto suplementos nutritivos como alimentos para situaciones de
emergencia, amén de leña para cocinar y muchos otros
productos necesarios para asegurar el bienestar y mejorar las
economías de sus familias.
COMIDA Y VERDOR
Casi todas las personas consumen, en una u otra forma, alimentos
procedentes de los árboles: frutales y árboles de
nueces, cocoteros, bananos, olivos, etc... Paltas, mangos, guayabas,
castañas son algunos de los frutos, algunos de ellos silvestres,
que han "brincado" de los bosques del Tercer Mundo a
la "fama" y "popularidad" en los principales
mercados del globo.
El fruto del célebre "baobab" (árbol
tropical africano inmortalizado en "El Principito" de
Antoine de Saint-Exupery) supera el contenido de vitamina C de
la naranja.
En nuestra selva existen frutos como el "camu-camu"
con altísimas concentraciones de esta vitamina, o también
el "aguaje" pequeño fruto de una palmera de nuestra
selva que contiene muchísima vitamina A. Sé
conocen también hojas silvestres cuyo contenido de riboflavina
(vitamina B2) es mayor que la de huevos, leche, nueces o pescado.
No debemos olvidar, además, que a lo largo y ancho del
planeta numerosas familias cultivan árboles en sus huertos
domésticos. Así añaden a su dieta frutas,
hojas comestibles y otros productos.
Los alimentos de los bosques se utilizan tradicionalmente para
complementar la dieta básica, aportando vitaminas, sales
minerales y proteínas que no están presentes en
los cultivos alimentarios amiláceos, es decir aquellos
que contienen almidón como la yuca, el maíz, etc...
En las selvas, incluida nuestra Amazonía, se consume habitualmente
insectos que constituyen una importante fuente de proteínas.
Distintos árboles proporcionan, además, aceites,
indispensables para cocinar y para muchos otros usos domésticos.
Los hongos son otra fuente de proteínas y sales minerales
que permiten variar la dieta. A todo esto hay que sumar la carne
de monte, el pescado, etc...
SALUD ENTRE LAS RAMAS
La FAO informa que para protegerse de los depredadores naturales
muchos árboles producen sustancias químicas, que
a menudo tienen propiedades curativas y resultan vitales para
la salud familiar. "Por ejemplo, en las selvas de América
Latina, el árbol copayero -indican- produce una sustancia
que se emplea como expectorante".
En nuestro país la "sangre de drago" (o "grado")
extraída de un árbol amazónico es utilizada
por la medicina tradicional para curar variedad de dolencias como:
llagas, úlceras, entre otros. Tenemos también la
célebre "uña de gato" reconocida como
antiinflamatorio y con propiedades anticancerígenos.
La medicina popular, basada principalmente en el saber sobre
las plantas, es la forma de tratamiento médico utilizada
al menos por... ¡tres cuartas partes de la población
mundial, aunque según algunos analistas la cifra alcanzaría
al noventa por ciento!
Los productos forestales proporcionan remedios importantes para
las enfermedades de los animales domésticos. La resistencia
de muchos cultivos a las plagas también depende de la diversidad
biológica, que es la clave de la obtención de variedades
mejoradas de cultivos y de la selección de razas animales.
Las arboledas y bosques constituyen, especialmente en los trópicos,
ricos depósitos de diversidad biológica.
VARIADO VECINDARIO
Los árboles constituyen, además, hábitat
de animales, insectos y plantas que indirectamente contribuyen
a la nutrición humana. Si hablamos de las costas, por ejemplo,
los bosques de mangle, o manglares, que en el Perú cubren
apenas entre siete y nueve mil hectáreas, son indispensables
para el ciclo vital de importantes especies nutritivas, tanto
de peces, como crustáceos entre otras.
A nivel mundial los manglares cubren, aproximadamente, 1 600
km2. El célebre oceanógrafo francés Jacques
Cousteau ha comparado a estos ecosistemas con el vientre materno
ya que resultan indispensables para el ciclo vital de variadas
criaturas.
Se considera que por lo menos tres cuartas partes de las pesquerías
a nivel planetario dependen de los bosques de mangle. Cangrejos,
langostinos, ostras, conchas y muchas otras especies comestibles
acuáticas pasan su fase larvaria, se alimentan y crían,
en estos ecosistemas forestales costeros.
En todos los bosques habitan variedad de insectos. Además
del consumo directo los bichos contribuyen con la alimentación
humana de variadas maneras. Un ejemplo lo tenemos en la miel,
en palabras de la FAO "universalmente valorada por su alto
contenido de calorías". A lo largo del año,
pues, las flores de los árboles y de las plantas, que crecen
bajo el dosel forestal, ofrecen su néctar y polen a laboriosas
y utilísimas abejas.
AVANZAR SIN DESTRUIR
Para la FAO es imprescindible la creación de políticas
e instituciones forestales con capacidad de respuesta a las necesidades
de las familias que obtienen de los árboles una parte significativa
de sus alimentos. Indica: "los gobiernos y las instituciones
forestales pueden aumentar considerablemente la seguridad alimentaría
de los pequeños agricultores y la población rural
pobre. Es necesario que las comunidades locales estén en
condiciones de utilizar las tierras forestales y recoger los productos
de los bosques sin ejercer una presión excesiva sobre el
ambiente.
La integración efectiva de los bosques en los planes de
desarrollo ayudará a aprovechar los valores de éstos
para un proceso constructivo que permita mejorar la nutrición
a nivel mundial".
LOS BOSQUES Y LA NUTRICION (FAO)
"Los bosques y los árboles ayudan de muchas maneras
a mejorar la alimentación y a combatir el hambre de las
comunidades locales y las familias rurales. No solamente les ofrecen
una fuente directa de alimentos y sustancias medicinales, sino
que también, al incrementar sus ingresos y mejorar su producción
agrícola, contribuyen en forma indirecta a darles mayor
acceso a los alimentos.
De hecho, sin el aporte de los árboles y los bosques a
la seguridad alimentaría, el hambre y la malnutrición
alcanzarían proporciones considerablemente mayores".