Una vez más llegamos hasta
ella. Los fuertes vientos que le prestan su nombre azotan con
furia su piel de arena, especialmente por esta época del
año. Paracas tierra de maravillas. Unica reserva marina
de nuestro país. Irrepetible rincón de la costa
peruana que alberga tesoros naturales y arqueológicos.
Allí ha quedado la huella de una milenaria cultura que
desapareció cien años después del nacimiento
de Cristo. Allì, tambièn, el vuelo de las parihuanas
inspirò a don Josè de San Martìn los colores
de la bandera del Peró. Pedacito de desierto junto al océano
con un inmenso potencial turístico.
Imperio de agua y arena. Mágico lugar donde se albergan
las màs variadas especies de fauna costera. Aquí
estamos, a pocos días de que Paracas cumpla...¡veinte
años! Es ella una "Verdadera Joya del Pacífico",
que debemos atesorar...
Si hubiera que escoger un mes del año para dedicárselo
a la Reserva Nacional de Paracas este sería, sin duda,
setiembre. ¡Así es! En este mes nuestra única
área protegida marina está de fiesta. El próximo
lunes 25 de setiembre cumple...¡veinte años!
En 1975, el Decreto Supremo No. 1281-75/AG creó esta unidad
de conservación. Mas no sólo esto. En setiembre
los vientos que le prestan su nombre al paraje golpean con más
fuerza. Es en setiembre también que, desde puntos lejanos
del continente, empiezan a llegar a Paracas la mayoría
de aves migratorias, en viaje anual hacia el sur. Corría
además el mes de setiembre cuando, en 1820, don José
de San Martín y sus huestes libertadoras desembarcaron
en la hoy llamada Bahía de la Independencia.
Una y otra vez habrá que repetirlo...."Setiembre
es el mes de Paracas".
Casi desde su "nacimiento" ella ha tenido a su lado
a un fiel guardián: el biólogo Carlos Obando Llajaruna.
Desde hace cerca de tres lustros se viene desempeñando
como jefe de esta área protegida, saliendo siempre en su
defensa, cumpliendo celosamente la tarea de resguardar los inigualables
tesoros arqueológicos y naturales del lugar.
TIERRA DE PAJAROS
335 mil hectáreas constituyen esta joya ecológica.
De ellas 217,594 son tierra firme. El resto: 117, 406 corresponde
a las riquísimas aguas del océano Pacífico.
Esta es por antonomasia "Tierra de Pájaros".
Aquí se ha registrado la mayor concentración de
aves playeras y migratorias del hemisferio. No es raro, pues,
que Paracas haya sido la primera área peruana incluida
en la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras. "A
lo largo del continente, pocos son los puntos que han recibido
tal distinción", nos lo recordaba hace algún
tiempo, orgullosamente, el profesor Obando en uno de nuestros
recorridos por la zona. Cóndores y ping inos. Flamencos
y águilas pescadoras. Chorlos y pelícanos. Así
de diferentes son los emplumados vecinos del lugar. Inmensas bandadas
de diversos pájaros llegan, cada año, para pasar
largas temporadas o descansar aquì. De otras es morada
permanente. ¿La razón? la riqueza de un mar que
les brinda alimentación segura.
RIQUISIMO MAR Y MAS...
Altas concentraciones de fito-plancton, base de la cadena alimenticia
marina ; diversidad de algas de valor nutritivo; crustáceos,
moluscos y peces aprovechados por los seres humanos, constituyen
también alimento primordial para especies marinas mayores.
A decir de especialistas estas aguas son de vital importancia
para la regeneración y reproducción de gran parte
de la riqueza hidrobiológica nacional.
Entre la fauna terrestre destacan las lagartijas. Para el caso
de la flora, en las partes altas durante los meses invernales
se puede observar una tímida vegetación de "lomas".
Aquí también se encuentra un importante depósito
de fósiles, que data del período carbonífero,
era Primaria, es decir de hace varios...¡millones de años!
Existen tambièn riquezas minerales, como la cotizada y
utilìsima sal.
Coordinar esfuerzos para sacar adelante planes coherentes que
permitan un manejo adecuado del lugar y el aprovechamiento racional
de sus riquezas hidrobiológicas y potencial turístico,
así como la recuperación de su patrimonio arqueológico
es tarea urgente. De ello depende que Paracas sea por siempre
un paraíso de vida silvestre. ¿La otra cara de la
medalla? Tan solo las arenas y la sal, el viento y el recuerdo...