Diario El Comercio Lima -Perú
20 -09-1995

Martha Meier MQ.

 
Paracas cumple veinte años
Maravilloso paraíso de la costa peruana...
 

Una vez más llegamos hasta ella. Los fuertes vientos que le prestan su nombre azotan con furia su piel de arena, especialmente por esta época del año. Paracas tierra de maravillas. Unica reserva marina de nuestro país. Irrepetible rincón de la costa peruana que alberga tesoros naturales y arqueológicos. Allí ha quedado la huella de una milenaria cultura que desapareció cien años después del nacimiento de Cristo. Allì, tambièn, el vuelo de las parihuanas inspirò a don Josè de San Martìn los colores de la bandera del Peró. Pedacito de desierto junto al océano con un inmenso potencial turístico.

Imperio de agua y arena. Mágico lugar donde se albergan las màs variadas especies de fauna costera. Aquí estamos, a pocos días de que Paracas cumpla...¡veinte años! Es ella una "Verdadera Joya del Pacífico", que debemos atesorar...

Si hubiera que escoger un mes del año para dedicárselo a la Reserva Nacional de Paracas este sería, sin duda, setiembre. ¡Así es! En este mes nuestra única área protegida marina está de fiesta. El próximo lunes 25 de setiembre cumple...¡veinte años!

En 1975, el Decreto Supremo No. 1281-75/AG creó esta unidad de conservación. Mas no sólo esto. En setiembre los vientos que le prestan su nombre al paraje golpean con más fuerza. Es en setiembre también que, desde puntos lejanos del continente, empiezan a llegar a Paracas la mayoría de aves migratorias, en viaje anual hacia el sur. Corría además el mes de setiembre cuando, en 1820, don José de San Martín y sus huestes libertadoras desembarcaron en la hoy llamada Bahía de la Independencia.

Una y otra vez habrá que repetirlo...."Setiembre es el mes de Paracas".

Casi desde su "nacimiento" ella ha tenido a su lado a un fiel guardián: el biólogo Carlos Obando Llajaruna. Desde hace cerca de tres lustros se viene desempeñando como jefe de esta área protegida, saliendo siempre en su defensa, cumpliendo celosamente la tarea de resguardar los inigualables tesoros arqueológicos y naturales del lugar.

TIERRA DE PAJAROS

335 mil hectáreas constituyen esta joya ecológica. De ellas 217,594 son tierra firme. El resto: 117, 406 corresponde a las riquísimas aguas del océano Pacífico. Esta es por antonomasia "Tierra de Pájaros". Aquí se ha registrado la mayor concentración de aves playeras y migratorias del hemisferio. No es raro, pues, que Paracas haya sido la primera área peruana incluida en la Red Hemisférica de Reservas de Aves Playeras. "A lo largo del continente, pocos son los puntos que han recibido tal distinción", nos lo recordaba hace algún tiempo, orgullosamente, el profesor Obando en uno de nuestros recorridos por la zona. Cóndores y ping inos. Flamencos y águilas pescadoras. Chorlos y pelícanos. Así de diferentes son los emplumados vecinos del lugar. Inmensas bandadas de diversos pájaros llegan, cada año, para pasar largas temporadas o descansar aquì. De otras es morada permanente. ¿La razón? la riqueza de un mar que les brinda alimentación segura.

RIQUISIMO MAR Y MAS...

Altas concentraciones de fito-plancton, base de la cadena alimenticia marina ; diversidad de algas de valor nutritivo; crustáceos, moluscos y peces aprovechados por los seres humanos, constituyen también alimento primordial para especies marinas mayores. A decir de especialistas estas aguas son de vital importancia para la regeneración y reproducción de gran parte de la riqueza hidrobiológica nacional.

Entre la fauna terrestre destacan las lagartijas. Para el caso de la flora, en las partes altas durante los meses invernales se puede observar una tímida vegetación de "lomas". Aquí también se encuentra un importante depósito de fósiles, que data del período carbonífero, era Primaria, es decir de hace varios...¡millones de años! Existen tambièn riquezas minerales, como la cotizada y utilìsima sal.


Coordinar esfuerzos para sacar adelante planes coherentes que permitan un manejo adecuado del lugar y el aprovechamiento racional de sus riquezas hidrobiológicas y potencial turístico, así como la recuperación de su patrimonio arqueológico es tarea urgente. De ello depende que Paracas sea por siempre un paraíso de vida silvestre. ¿La otra cara de la medalla? Tan solo las arenas y la sal, el viento y el recuerdo...