Diario El Comercio Lima -Perú
10 -05-1995

Martha Meier MQ.

 
No uno, sino muchos Paracas
 

A todo lo largo de la costa, las fábricas de harina de pescado han generado un lamentable cuadro de perturbaciones ambientales. Lo que ocurrió en días recientes en la bahía de Paracas, se está convirtiendo en asunto cotidiano en otros puntos de nuestro litoral.

La contaminación crece día a día. Mientras tanto, el ministerio de Pesquería no toma las drásticas medidas necesarias. Se limita a informar que el 15 de julio vence el plazo para que estas industrias presenten sus PAMA (Programa de Adecuamiento y Manejo Ambiental). Si hasta el 31 de diciembre las fábricas no cuentan con la tecnología que permita que sus actividades no atenten contra el entorno, entonces se les anularán las licencias. Es decir que las fábricas de harina de pescado prácticamente podrán seguir operando de la irresponsable manera que lo hacen por... ¡medio año más! ¿Revertirán luego la situación que han desencadenado? ¿Aportarán los varios millones de dólares que se requiere para corregir los daños? ¿Indemnizarán los empresarios pesqueros a las poblaciones que están viendo afectada su salud? "Estas son las preguntas que debe absolver el ministro de Pesquería", indica el conservacionista Wilfredo Pérez Ruiz, directivo de PRODENA (Pro-Defensa de la Naturaleza). "Para el caso de la contaminación de las harineras es fundamental aplicar el concepto del `que contamina paga', tal como ocurre en la mayoría de países donde las políticas ambientales son coherentes y no-demagogia o discurso para arrancar aplausos".

Según explica el ecologista, es necesario que se pronuncien tanto el ministerio de Salud, Capitanía de Puerto como los respectivos municipios. "Son después de todo las municipalidades de cada uno de los lugares hoy afectados, las que han permitido que se construyan y abran fábricas en terrenos cuya vocación era otra: el turismo. Cómo, me pregunto, un alcalde puede haber permitido que se establezcan estas fábricas en terrenos junto al mar, se han perdido miles de kilómetros de hermosas playas por esto. Lo curioso es que ninguna autoridad edil se haya pronunciado al respecto", concluye Pérez Ruiz.

Chimbote, Mollendo, Paita, Chancay, etc... sufren creciente deterioro a causa de los humos y desagües residuales que vierten las fábricas. Surge aquí la pregunta ¿quién pagará por el daño causado? En este caso no se trata únicamente que el ministerio de Pesquería haga cumplir los plazos para la colocación de filtros y pozas de tratamiento. Hasta que eso suceda seguirá creciendo el daño que ya existe. Se apunta a que las fábricas dejen de seguir pudriendo el ambiente ¿pero la crisis ecológica que ya generaron, quién la solucionará?

La contaminación en la bahía de Paracas llegó, en los últimos días, a límites insostenibles. La semana pasada nuestra página de ecología informó sobre el lamentable cuadro de degradación ambiental que sufre esta zona, como resultado de las operaciones que realizan las fábricas de harina de pescado. La contaminación está afectando, inclusive, a la Reserva Nacional de Paracas, importante centro arqueológico y paraje de fundamental importancia para la reproducción y supervivencia de diversas especies marinas. Se pudo constatar la presencia de grandes cantidades de aceite, lo que afectó a las aves, de la misma manera que lo hubiera hecho un derrame de petróleo.

La vida marina sufre el impacto de la creciente polución que unida a la explotación excesiva de nuestros recursos Hidr. Biológicos -debida a la sobre dimensión de la industria pesquera nacional- produce la ruptura del equilibrio ecológico y la destrucción de los vitales eslabones de la cadena alimenticia. Tal como ilustrara el destacado especialista chileno, doctor Godofredo Stutzin en 1969, "La situación se agrava por el hecho de que el plancton, la masa de diminutas plantas y animales que forma la base de la pirámide de la vida del mar, flota cerca de la superficie donde la contaminación es mayor. En una reciente publicación científica se dio la voz de alarma, respecto de los efectos de la polución sobre las diatomeas, las minúsculas algas que componen más de la mitad del plancton y que no sólo sirven de alimento a los peces, sino que desempeñan un importante papel en la producción del oxígeno".