A todo lo largo de la costa, las fábricas
de harina de pescado han generado un lamentable cuadro de perturbaciones
ambientales. Lo que ocurrió en días recientes en
la bahía de Paracas, se está convirtiendo en asunto
cotidiano en otros puntos de nuestro litoral.
La contaminación crece día a día. Mientras
tanto, el ministerio de Pesquería no toma las drásticas
medidas necesarias. Se limita a informar que el 15 de julio vence
el plazo para que estas industrias presenten sus PAMA (Programa
de Adecuamiento y Manejo Ambiental). Si hasta el 31 de diciembre
las fábricas no cuentan con la tecnología que permita
que sus actividades no atenten contra el entorno, entonces se
les anularán las licencias. Es decir que las fábricas
de harina de pescado prácticamente podrán seguir
operando de la irresponsable manera que lo hacen por... ¡medio
año más! ¿Revertirán luego la situación
que han desencadenado? ¿Aportarán los varios millones
de dólares que se requiere para corregir los daños?
¿Indemnizarán los empresarios pesqueros a las poblaciones
que están viendo afectada su salud? "Estas son las
preguntas que debe absolver el ministro de Pesquería",
indica el conservacionista Wilfredo Pérez Ruiz, directivo
de PRODENA (Pro-Defensa de la Naturaleza). "Para el caso
de la contaminación de las harineras es fundamental aplicar
el concepto del `que contamina paga', tal como ocurre en la mayoría
de países donde las políticas ambientales son coherentes
y no-demagogia o discurso para arrancar aplausos".
Según explica el ecologista, es necesario que se pronuncien
tanto el ministerio de Salud, Capitanía de Puerto como
los respectivos municipios. "Son después de todo las
municipalidades de cada uno de los lugares hoy afectados, las
que han permitido que se construyan y abran fábricas en
terrenos cuya vocación era otra: el turismo. Cómo,
me pregunto, un alcalde puede haber permitido que se establezcan
estas fábricas en terrenos junto al mar, se han perdido
miles de kilómetros de hermosas playas por esto. Lo curioso
es que ninguna autoridad edil se haya pronunciado al respecto",
concluye Pérez Ruiz.
Chimbote, Mollendo, Paita, Chancay, etc... sufren creciente deterioro
a causa de los humos y desagües residuales que vierten las
fábricas. Surge aquí la pregunta ¿quién
pagará por el daño causado? En este caso no se trata
únicamente que el ministerio de Pesquería haga cumplir
los plazos para la colocación de filtros y pozas de tratamiento.
Hasta que eso suceda seguirá creciendo el daño que
ya existe. Se apunta a que las fábricas dejen de seguir
pudriendo el ambiente ¿pero la crisis ecológica
que ya generaron, quién la solucionará?
La contaminación en la bahía de Paracas llegó,
en los últimos días, a límites insostenibles.
La semana pasada nuestra página de ecología informó
sobre el lamentable cuadro de degradación ambiental que
sufre esta zona, como resultado de las operaciones que realizan
las fábricas de harina de pescado. La contaminación
está afectando, inclusive, a la Reserva Nacional de Paracas,
importante centro arqueológico y paraje de fundamental
importancia para la reproducción y supervivencia de diversas
especies marinas. Se pudo constatar la presencia de grandes cantidades
de aceite, lo que afectó a las aves, de la misma manera
que lo hubiera hecho un derrame de petróleo.
La vida marina sufre el impacto de la creciente polución
que unida a la explotación excesiva de nuestros recursos
Hidr. Biológicos -debida a la sobre dimensión de
la industria pesquera nacional- produce la ruptura del equilibrio
ecológico y la destrucción de los vitales eslabones
de la cadena alimenticia. Tal como ilustrara el destacado especialista
chileno, doctor Godofredo Stutzin en 1969, "La situación
se agrava por el hecho de que el plancton, la masa de diminutas
plantas y animales que forma la base de la pirámide de
la vida del mar, flota cerca de la superficie donde la contaminación
es mayor. En una reciente publicación científica
se dio la voz de alarma, respecto de los efectos de la polución
sobre las diatomeas, las minúsculas algas que componen
más de la mitad del plancton y que no sólo sirven
de alimento a los peces, sino que desempeñan un importante
papel en la producción del oxígeno".