Les basta una flor para hacer ese
milagro brillante, nutritivo y saludable. La curiosa abeja es
un pequeño y utilísimo insecto, del orden de los
himenópteros, capaz de transformar el alma dulce de las
flores en un producto valiosísimo: la miel. Tras una digestión
parcial, o fermentación del polen y el néctar dentro
de su organismo, las abejas la regurgitan. Esta sustancia es depositada
entonces, en diferentes celdillas del panal.
De unas extraen lo necesario para su diario consumo; guardan
el resto como reserva para las épocas de poca floración,
como el invierno. Estas "despensas" son selladas con
cera. Las precavidas abejas completan su labor, añadiendo
una gotita de ácido fórmico. Tal químico
natural permite la conservación, por largos períodos,
del vital alimento. Pero nuestras "fábricas voladoras"
saben producir otras cosillas como la "jalea real"...
Utilizada para alimentar a las larvas en los primerísimos
días de vida, la "jalea real" es el alimento
fundamental de la reina. Se trata de una peculiar secreción
de sus glándulas supra-cerebrales. Es particularmente nutritiva
y rica en vitaminas. Que una hembra sea fecunda -es decir "reina"
y no estéril "obrera"- depende del período
con que se la alimente con ella.
Desde tiempos remotos, los seres humanos hemos sabido aprovechar
los regalos de las colmenas. En antiquísimas tumbas egipcias
se han encontrado numerosos recipientes con el dulce milagro.
Pese a los miles de años transcurridos, esta miel se encontraba
en buen estado.
Revalorar la labor de estos insectos y la importancia de sus
productos para la alimentación de la creciente raza humana
contribuirá, sin duda, a la conservación de nuestros
bosques. Las abejas nos permiten obtener beneficios de ellos sin
alterarlos, prácticamente... ¡sin tocarlos! Es en
esa óptica que el conocido ingeniero agrónomo, Benjamín
Almanza Ocampo, nos ilustra. Estas pequeñas criaturas haladas
merecen mayor atención. Ellas nos enseñan cómo
utilizar nuestros bosques sin derribar los árboles...
Dentro del grave problema de la alimentación humana, en
los países eufemísticamente llamados "en desarrollo",
aún no se tiene conciencia del papel que desempeñan
las abejas con su abundante producción de miel, polen y
jalea real.
"DULCES" PLANTAS
Entre los componentes de los bosques tenemos especies sumamente
valiosas: Las plantas "mielíferas", es decir
útiles para las abejas y su producción de miel.
En la denominada zona árida peruana se encuentra un árbol
silvestre muy frondoso que se conoce, vulgarmente, como "Pati"
(Bombax weberbauri). En las márgenes de los ríos
se encuentra la Tessaria integrifolia. Estas dos plantas son magníficas
para la producción de miel.
Lógicamente con un más detenido estudio han de
conocerse otras especies valiosas, en este campo tan poco aprovechado.
Una especie introducida hace más de cien años en
nuestro país, el eucalipto, se ha adaptado magníficamente
en los ambientes serranos. Se trata de una especie de excepcional
valor para la producción de miel, desde que florece precisamente
en los meses de invierno, cuando otras plantas no lo hacen. La
miel de los eucaliptos es una ayuda contra las afecciones respiratorias.
No debemos olvidar que sus hojas y flores contienen el aceite
esencial "eucaliptol".
MILENARIA MEDICINA
Es uno de los alimentos más antiguos. Reza en el "Corán"
que Mahoma la recomendaba como la "medicina que cura todos
los males". Hipócrates, el padre de la medicina, decía:
"mejora y hace desaparecer pústulas, termina con la
ulceración de la boca, cura el carbunclo y las vesículas
de pus". Galeno, indistintamente, decía que había
que aplicarla a los ojos.
Los romanos la tomaban como afrodisíaco, especialmente
en la noche de bodas, pues siempre había una orza (depósito
de barro cocido), llena de miel como signo de fecundidad. De allí
lo de "Luna de Miel".
Es tradicional que las abuelas de antaño, para curar los
resfriados, prepararan un vaso de leche caliente, con unas gotas
de cognac y una buena cucharada de miel. Se sabe que sirve, además,
de ligero laxante y que es benéfica en casos de artritis.
La aparición del azúcar blanca -que no tiene más
que ausencia de vitaminas y sales minerales- ha relegado al olvido
a la maravillosa miel de abejas. El cultivo de la caña
de azúcar, además, demanda grandes esfuerzos e inversiones
y un desperdicio desproporcionado de agua y tierras agrícolas,
para un producto nada alimenticio y hasta perjudicial.
DORADA JOYA
La miel es, nada más y nada menos, que el néctar
de las flores recogido por las abejas. Es una solución
débil de azúcar en agua. Hay 16 formas de azúcar
natural conocidas, siendo dos las más predominantes: la
fructosa y la glucosa. El funcionamiento de la enzima "invertasa",
sobre los azúcares, los hace más fácilmente
digeribles siendo el 76% de los componentes de la miel. Esta posee
elementos nutritivos como hierro, cal, sodio, magnesio, sílice,
cloro, potasio y las vitaminas del complejo B, la vitamina C y
proteínas con sus aminoácidos.
PARTICULAS DE VIDA
Desde el punto de vista botánico, en las plantas fanerógamas
(con flores) el "polen" es el elemento fecundante masculino
que porta el estambre. En el mundo de la salud natural se le llama
"aliado contra la vejez"; "partículas de
energía y juventud"; "bomba nutritiva",
etc.
El "polen" está constituido por pequeños
gránulos anaranjados, que se adhieren a las vellosidades
de las abejas cuando éstas se posan para extraer el néctar
de las flores.
En principio el polen es el alimento fundamental de las abejas,
por su alto contenido de proteínas, que proporcionan nada
menos que... ¡17! Aminoácidos de los cuales están
presentes ocho, de los diez, llamados "esenciales para la
vida".
El polen contiene también vitaminas como la C,D,E,B1 y
B6, hormonas, ácido láctico, azucares y materiales
aún desconocidos. En elementos minerales hay que señalar:
las sales de potasio, fósforo, calcio, magnesio, azufre,
cloro, hierro y cobre. Sin el polen las abejas no podrían
vivir...
COMIDA DE REINAS
El cerebro de las abejas jóvenes segregan la famosísima
"jalea real". Es un alimento de hormonas. Alimento vivo.
Como tal posee una serie de propiedades vivificantes, que han
sido materia de profundos estudios.
La reina de la colmena, es una abeja joven que se alimenta solamente
de "jalea real". Gracias a ella es la única que
obtiene la ansiada fecundidad, y se reproduce en apartamentos
especiales, en los que las obreras no tienen acceso. Mientras
las obreras viven apenas pocas semanas, gracias a su especial
"comida" la reina puede vivir hasta... ¡cinco
años!
BICHOS UTILES
Toda actividad en la promoción de la cría a gran
escala de insectos útiles, como las abejas, es de enorme
trascendencia en un país grandemente desnutrido como es
el Perú. La proliferación de las colmenas no requieren
grandes financiamientos sino decisión y creatividad...
ING.BENJAMIN ALMANZA OCAMPO.