Diario El Comercio Lima -Perú
06-07-1994

Martha Meier MQ.

 
Ciencia al servicio del entorno
 
En nuestro país un grupo multidisciplinario de mujeres y hombres de ciencia investiga, silenciosamente, el entorno y aporta reveladores datos. Son expertos en los olvidados organismos gubernamentales e integrantes del "Grupo Peruano de Estudios del Cambio Climático".

A lo largo y ancho del globo, equipos similares trabajan en la misma óptica, correspondindo a los compromisos adquiridos en Rio de Janeiro, durante la Eco-92. Sin embargo...

Mucho antes que la conciencia "verde" tomara por asalto a los más diversos sectores de nuestra sociedad, estos científicos peruanos ya habian avanzado en asuntos como la prevención y evaluación del impacto ambiental...

La investigación científica tiene la misión fundamental de ser "develadora de la verdad", según lo diría el filósofo alemán Martin Heidegger (l889-l976).

Tomemos por ejemplo nuestro tema semanal: la Ecología...

Para alcanzar progresos reales en torno a su problemática se requiere un conocimiento cabal, profundo y global de los procesos naturales.

La posibilidad de investigar a fondo requiere, a su vez, el constante desarrollo y perfeccionamiento de métodos y técnicas. El avance de la Ciencia y la Tecnología es, pues, fundamental para la evaluación realista, prevención y recuperación de nuestro maltratado entorno.

Ahora bien, lamentablemente el desconocimiento y la falta de previsión ha llevado a que muchos progresos de la humanidad, como el desarrollo tecnológico, deriven no pocas veces en deshumanización y crisis ambiental.

Debemos rescatar la verdadera función de la Ciencia y la Tecnología, únicas herramientas que permiten el avance de la civilización.

Ciencia y Tecnología al servicio de las grandes causas humanas.

Ciencia y Tecnología al servicio del mejor conocimiento de nuestro pequeño y azul planeta. Ese es el mensaje que nos da un grupo de científicos y científicas peruanas...

Perú y cambio climático

La "Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático"', es uno de los compromisos que nuestro país asumió en la Eco-92.

De allí se desprende la obligación de formar, en cada país signatario, un grupo local de estudios integrado al "International Intergubernamental Panel on Climate Change".

El "Grupo Peruano de Estudios del Cambio Climático" está formado por destacados investigadores del "Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología-SENHAMI"; del "Instituto Peruano de Energía Nuclear-IPEN" y la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Ingeniería-UNI. Pero...¿qué estudian?

Como es sabido, en la actualidad hayconsenso en la idea de que un aumento en los niveles naturales de anhídrido carbónico (CO2), y otros "gases invernadero", impactaría de manera negativa sobre el clima del planeta.

Los expertos tienen suficientes evidencias como para sospechar que si, en los próximos cincuenta años, se duplicase la concentración de este gas en la atmósfera, la temperatura promedio subiría entre 1.5 y 4 grados centígrados. Parece poco pero...

Se ha determinado que un incremento de esa índole causaría verdaderos estragos.

La distribución de las lluvias, por ejemplo, sería muy diferente a la actual. Bastaría eso para que la producción mundial de alimentos se viera seriamente afectada y con ello la supervivencia de la humanidad.

La evaluación de este problema requiere la acción concertada de científicos de todo el mundo. Allí entran a tallar los nuestros.

Los expertos peruanos deben evaluar, permanentemente, el impacto ecológico y los niveles de anhídrido carbónico que producen las `fuentes energéticas' (centrales térmicas, automóviles, etc.). Pero no sólo esto...

Deben ocuparse, también, de estudiar lo que ocurre con las "fuentes no energéticas": fábricas, pesqueras y basura. No está de más recordar que el referido gas se produce, tanto, en la quema de combustible fósil, como en la putrefacción y otros procesos naturales.

El Dr. Montoya nos explica: "Se trata finalmente de detectar las principales fuentes de emisión de estos gases, sus efectos sobre el ambiente y tener un panorama claro de cómo contribuye el país a agudizar el "efecto invernadero".

"Verde" experiencia

Varios de los expertos que hoy integran el referido `Grupo Peruano de Estudios del Cambio Climático' tienen vasta experiencia en lo que se refiere a evaluación y prevención ambiental.

Para fines de los setenta y principios de los ochenta se estudiaba la construcción de un centro nuclear en el Perú. Hoy ese centro se levanta en Huarangal, en el limeño valle del Chillón, y lleva el nombre de Racso, en honor de Oscar Miró Quesada de la Guerra.

Montoya refiere: "La política atómica esmuy rígida y exigente. No se puede construir un centro nuclear donde a uno se le ocurra. Deben hacerse estudios, muy detallados, sobre la zona, su flora, su fauna, sus particularidades geográficas y sísmicas; su clima. Sin olvidar los aspectos antropológicos".

Para realizar ese estudio se formó un grupo de más de cincuenta especialistas, en su mayoría del IPEN, SENAMHI y del Instituto Geofísico Peruano.

La metodología incluyó todas las disciplinas científicas existentes.

Estas mujeres y hombres realizaron lo que es, sin duda, el primer estudio de impacto ambiental (EIA), en nuestro país y el más serio, y completo, del que se tenga noticia.

La detallada investigación fue publicada en...¡veinte volúmenes! bajo el título: "Evaluación de la zona de emplazamiento y del área de influencia del centro nuclear de investigaciones del Perú".

Se trata de un minucioso análisis de la vida en el valle del Chillón, siete kilómetros a la redonda de donde se levanta el "Racso".

`El estudio es detallado -comenta Montoya- pues se requiere conocer todos los datos y así saber qué medidas tomar ante un eventual accidente'.

Una breve revisión del trabajo nos permite constatar que se estudió, por ejemplo, la dinámica de los vientos.

"Esto es fundamental. Ante un posible accidente en el que escapen "ases radiactivos" se puede prever hacia dónde los arrastraría el viento", nos explica el físico.

Se evaluaron las aguas, tanto superficiales como subterráneas, para saber como se distribuiría la radiactividad. ¿Cómo se afectarían las plantas silvestres y cultivadas? ¿Cómo los peces y crustáceos de los ríos? Pero no sólo esto...

Se respondieron todas las inquietudes: ¿quiénes bebían esas aguas? ¿quiénes comían esos peces? ¿quiénes se alimentaban con la leche y carne del ganado, eventualmente contaminado? y muchas otras.

Se hizo, además, un análisis profundo de la flora y fauna del lugar. Por primera vez se censó el ganado y se investigó los hábitos alimenticios y culturales de los pobladores de esta parte de Lima.

Tal tipo de estudios permite conocer, por adelantado, los problemas que pueden aparecer en el camino y a quiénes afectarían principalmente. Se trata, pues, de "prevenir antes que lamentar".

Desde los tiempos en que se realizaron estos estudios nuestros especialistas "monitorean", permanentemente, la calidad del aire, del agua y otros aspectos ambientales en esta parte del valle del Chillón.

Ciencia al servicio del progreso. Investigación que nos permite avanzar, con cautela...

Desde que el reactor atómico del "Racso" se puso en funcionamiento nuestros científicos demuestran los beneficios del uso pacífico de esta energía. Son avances de los científicos peruanos en temas `verdes'. Mujeres y hombres altamente especializados que nos permiten conocer datos realistas sobre el entorno.

Sólo conociendo, a fondo, las particularidades de nuestro ambiente, del agua, del aire, del suelo podremos elaborar planes coherentes para su uso óptimo y prudente.

El desarrollo implica, además, conocer los límites. Cada día es más patente la necesidad de realizar estudios de impacto ambiental (EIA).

El concurso de científicos peruanos, altamente especializados, como los que silenciosamente laboran en nuestros institutos nacionales, será fundamental.

Capacidad, experiencia y seriedad es lo que se requiere ahora que tantos se autoproclaman "expertos verdes".