Diario El Comercio Lima -Perú
03-07-1993

Martha Meier MQ.

 
Las plantas y su maravilloso poder curativo
 
El maravilloso poder curativo de las plantas es ampliamente conocido. A lo largo y ancho de nuestro país, como de tantas otras naciones del planeta, las plantas son utilizadas por grandes sectores de la población para curar dolencias diversas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta...¡ochenta por ciento! de la humanidad sigue tratamientos tradicionales para sus enfermedades. Tratamientos que en su mayor parte consisten en el uso de determinadas hierbas, flores, cortezas y melazas.

Jaquecas, dolores de estómago, diarreas, males hepáticos, mal funcionamiento de los riñones, para cada mal existe una buena planta. Es más, la mayor parte de la industria farmacéutica moderna se apoya en el uso de especies medicinales como materia prima para sus píldoras, tabletas y jarabes. Tratamientos contra el cáncer, el mal de Hodkin's y hasta contra esa plaga contemporánea que es el Sida, se desarrollan a partir de especies de flora que se albergan en las selvas y bosques de la Tierra. Así la medicina occidental sabe aprovechar de ellas y extraerles sustancias irreemplazables.

A continuación resumimos el artículo "Los recursos genéticos fitoterapéuticos", de la especialista Rosa María Urrunaga Soria (Sistema Nacional de Recursos Genéticos Vegetales-Red de Plantas Medicinales, Cusco).

Se trata de un trabajo aparecido en el último número de la excelente revista de Ciencias Biológicas "K'ente", editada por Oscar Olazábal Castillo.

Un tema que nos ayudará a reflexionar sobre la necesidad de proteger nuestros bosques y selvas: inmensos botiquines verdes que debemos seguir conociendo para beneficio de la humanidad toda.

Los Andes del Perú es uno de los principales centros de origen y domesticación de plantas cultivadas para la alimentación. Aquí, la cultura andina supo generar y aprovechar desde hace unos diez mil años la gama de biodiversidad genética para crear no sólo muchos cultivos sino, además, un gran número de variedades dentro de cada especie domesticada, lo que hasta hoy continúa haciendo.

Los Andes nos ofrecen también otra categoría de vegetales útiles: las plantas medicinales, elementos importantes del Sistema Tradicional de Salud que tiene raíces ancestrales en diversas culturas del Mundo desarrolladas milenios antes de Cristo y hasta nuestros días.

En la actualidad el 60 por ciento de la población mundial hace uso de ellas y se beneficia de sus propiedades curativas, llegando al interés por ellos la industria químico-farmacéutico, que las utilizan como materia prima básica para la producción de medicamentos. Emporio de medicinas naturales El hecho de que ostentemos el récord mundial en biodiversidad nos convierte en el más rico y fabuloso banco de recursos fitogenéticos medicinales para el futuro.

Gracias a los estudios etnobotánicos y etnobiológicos se han identificado y rescatado los muy variados usos, formas de aplicación y técnicas terapéuticas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que más del 80 por ciento de los habitantes de la Tierra confían en las medidas tradicionales para sus principales necesidades de salud. Se puede afirmar que gran parte de las terapias tradicionales entrenan plantas medicinales, uso de extractos o de sus principios activos; representando así un potencial promisorio para la nueva opción de desarrollo: la Biotecnología.

Tal vez el aspecto más notable de las nuevas biotecnologías sea el hecho que están desarrolladas y controladas principalmente por las grandes multinacionales con el fin de promocionar sus intereses corporativos. Las grandes empresas que producen sustancias farmacéuticas son sin lugar a dudas las que desempeñan el mayor papel en el proceso de determinar la evolución de la nueva biotecnología.

El caso de la Quina Un ejemplo ilustrador es el caso del árbol de la "quina" (Cinchona officinalis L.). Sus propiedades fueron primero identificadas por el poblador indígena.

Los españoles, informados por ellos, explotaron intensamente y en forma monopólica la corteza de este preciado medicamento. Recordemos que, siendo el único antídoto conocido en aquella época para el paludismo, su demanda incrementó geométricamente con la expansión colonizadora europea sobre las zonas tórridas de Asia y Africa. Con nuestra independencia llegó a su fin el monopolio sobre este recurso, sembrándose en el sudeste de Asia, su producción silvestre se tornó ineficiente y su precio decayó.

Ha transcurrido siglo y medio durante el que hemos asistido a la invención de antipalúdicos sintéticos, así como al mejoramiento de las especies de quina cultivada con la consecuente pérdida de algunas de sus características fisiológicas que aseguraban su vigor genético. Simultáneamente, el microbio palúdico ha venido desarrollando resistencia a los compuestos sintéticos, reabriendo el mercado para la quina natural. Pero, para desgracia nuestra, muchos de nuestros rodales de quina han caído bajo el hacha.

Como este, podríamos citar mil ejemplos, empezando por la papa, pasando por el "curare" (Strychnos sp) de los dardos de la Amazonía indígena con el que hoy se manufacturan los fármacos más eficientes para el tratamiento del mal de Parkinson, para terminar con la "Uña de gato" (Urcaria tormentosa) que hoy alegremente se publicita como el remedio para el Sida (Aids). ¿Cómo conservar? Existiendo una total ausencia de protección, conservación y cultivo controlado de las plantas medicinales como recursos genéticos, se plantea las siguientes estrategias:

1.- Tomar en cuenta en la conservación de los recursos fitogenéticos medicinales las dos categorías principales: Conservación ex situ haciendo uso de los tres métodos, bancos de semillas, bancos genéticos en el campo y cultivo de tejidos. Conservación in situ, en Areas Protegidas, Reservas Naturales y Parques Nacionales.

2.- Promoción e implementación del cultivo de plantas medicinales y huertos familiares y en parcelas de mediana extensión para el abastecimiento a nivel familiar como para su comercialización en los mercados locales. Asimismo propender cultivos en gran escala que bien podrían ser un factor de incremento de divisas en el país tal como acontece con la India, en donde el valor anual de la producción de plantas aromáticas y medicinales alcanzó a 3 500 millones de dólares, son ejemplos también de productos de plantas medicinales Egipto, Argentina y China.