El
maravilloso poder curativo de las plantas es ampliamente conocido.
A lo largo y ancho de nuestro país, como de tantas otras
naciones del planeta, las plantas son utilizadas por grandes sectores
de la población para curar dolencias diversas. Según
la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta...¡ochenta
por ciento! de la humanidad sigue tratamientos tradicionales para
sus enfermedades. Tratamientos que en su mayor parte consisten en
el uso de determinadas hierbas, flores, cortezas y melazas.
Jaquecas, dolores de estómago, diarreas,
males hepáticos, mal funcionamiento de los riñones,
para cada mal existe una buena planta. Es más, la mayor
parte de la industria farmacéutica moderna se apoya en
el uso de especies medicinales como materia prima para sus píldoras,
tabletas y jarabes. Tratamientos contra el cáncer, el mal
de Hodkin's y hasta contra esa plaga contemporánea que
es el Sida, se desarrollan a partir de especies de flora que se
albergan en las selvas y bosques de la Tierra. Así la medicina
occidental sabe aprovechar de ellas y extraerles sustancias irreemplazables.
A continuación resumimos el artículo
"Los recursos genéticos fitoterapéuticos",
de la especialista Rosa María Urrunaga Soria (Sistema Nacional
de Recursos Genéticos Vegetales-Red de Plantas Medicinales,
Cusco).
Se trata de un trabajo aparecido en el último
número de la excelente revista de Ciencias Biológicas
"K'ente", editada por Oscar Olazábal Castillo.
Un tema que nos ayudará a reflexionar sobre
la necesidad de proteger nuestros bosques y selvas: inmensos botiquines
verdes que debemos seguir conociendo para beneficio de la humanidad
toda.
Los Andes del Perú es uno de los principales centros de
origen y domesticación de plantas cultivadas para la alimentación.
Aquí, la cultura andina supo generar y aprovechar desde
hace unos diez mil años la gama de biodiversidad genética
para crear no sólo muchos cultivos sino, además,
un gran número de variedades dentro de cada especie domesticada,
lo que hasta hoy continúa haciendo.
Los Andes nos ofrecen también otra categoría
de vegetales útiles: las plantas medicinales, elementos
importantes del Sistema Tradicional de Salud que tiene raíces
ancestrales en diversas culturas del Mundo desarrolladas milenios
antes de Cristo y hasta nuestros días.
En la actualidad el 60 por ciento de la población
mundial hace uso de ellas y se beneficia de sus propiedades curativas,
llegando al interés por ellos la industria químico-farmacéutico,
que las utilizan como materia prima básica para la producción
de medicamentos. Emporio de medicinas naturales El hecho de que
ostentemos el récord mundial en biodiversidad nos convierte
en el más rico y fabuloso banco de recursos fitogenéticos
medicinales para el futuro.
Gracias a los estudios etnobotánicos y etnobiológicos
se han identificado y rescatado los muy variados usos, formas
de aplicación y técnicas terapéuticas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS)
reporta que más del 80 por ciento de los habitantes de
la Tierra confían en las medidas tradicionales para sus
principales necesidades de salud. Se puede afirmar que gran parte
de las terapias tradicionales entrenan plantas medicinales, uso
de extractos o de sus principios activos; representando así
un potencial promisorio para la nueva opción de desarrollo:
la Biotecnología.
Tal vez el aspecto más notable de las nuevas
biotecnologías sea el hecho que están desarrolladas
y controladas principalmente por las grandes multinacionales con
el fin de promocionar sus intereses corporativos. Las grandes
empresas que producen sustancias farmacéuticas son sin
lugar a dudas las que desempeñan el mayor papel en el proceso
de determinar la evolución de la nueva biotecnología.
El caso de la Quina Un ejemplo ilustrador es el
caso del árbol de la "quina" (Cinchona officinalis
L.). Sus propiedades fueron primero identificadas por el poblador
indígena.
Los españoles, informados por ellos, explotaron
intensamente y en forma monopólica la corteza de este preciado
medicamento. Recordemos que, siendo el único antídoto
conocido en aquella época para el paludismo, su demanda
incrementó geométricamente con la expansión
colonizadora europea sobre las zonas tórridas de Asia y
Africa. Con nuestra independencia llegó a su fin el monopolio
sobre este recurso, sembrándose en el sudeste de Asia,
su producción silvestre se tornó ineficiente y su
precio decayó.
Ha transcurrido siglo y medio durante el que hemos
asistido a la invención de antipalúdicos sintéticos,
así como al mejoramiento de las especies de quina cultivada
con la consecuente pérdida de algunas de sus características
fisiológicas que aseguraban su vigor genético. Simultáneamente,
el microbio palúdico ha venido desarrollando resistencia
a los compuestos sintéticos, reabriendo el mercado para
la quina natural. Pero, para desgracia nuestra, muchos de nuestros
rodales de quina han caído bajo el hacha.
Como este, podríamos citar mil ejemplos,
empezando por la papa, pasando por el "curare" (Strychnos
sp) de los dardos de la Amazonía indígena con el
que hoy se manufacturan los fármacos más eficientes
para el tratamiento del mal de Parkinson, para terminar con la
"Uña de gato" (Urcaria tormentosa) que hoy alegremente
se publicita como el remedio para el Sida (Aids). ¿Cómo
conservar? Existiendo una total ausencia de protección,
conservación y cultivo controlado de las plantas medicinales
como recursos genéticos, se plantea las siguientes estrategias:
1.- Tomar en cuenta en la conservación de
los recursos fitogenéticos medicinales las dos categorías
principales: Conservación ex situ haciendo uso de los tres
métodos, bancos de semillas, bancos genéticos en
el campo y cultivo de tejidos. Conservación in situ, en
Areas Protegidas, Reservas Naturales y Parques Nacionales.
2.- Promoción e implementación
del cultivo de plantas medicinales y huertos familiares y en parcelas
de mediana extensión para el abastecimiento a nivel familiar
como para su comercialización en los mercados locales.
Asimismo propender cultivos en gran escala que bien podrían
ser un factor de incremento de divisas en el país tal como
acontece con la India, en donde el valor anual de la producción
de plantas aromáticas y medicinales alcanzó a 3
500 millones de dólares, son ejemplos también de
productos de plantas medicinales Egipto, Argentina y China.