Diario El Comercio Lima -Perú
16-10-1993

Martha Meier MQ.

 
Día mundial de la alimentación
Biodiversidad: divino tesoro
 

Desde que la agricultura fuera "descubierta" por la humanidad, hace una de cena de miles de años, mejorar los cultivos ha sido objetivo principal. Siglo tras siglo, todas las generaciones se han esforzado para aumentar la producción del campo, para tratar que cada planta rinda más y mayores frutos, que los cultivos sean cada vez más fuertes y resistentes a las inclemencias del tiempo y a las plagas. Todo este mejoramiento dependió, fundamentalmente, de los aportes de especies silvestres.

La habilidad humana permitió utilizar las características favorables de algunas especies no aptas para el consumo y trasladarlas a las que le servían de alimento. Otro tanto ocurrió con el ganado y las aves de corral.

Hoy, como cada año, se celebra alrededor del globo "El Día Mundial de la Alimentación". El lema elegido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) esta vez es: "La diversidad de la naturaleza: un patrimonio valioso".

La hermosa Cajamarca, enclavada en los Andes -una de las zonas donde se domesticaron la mayoría de especies que hoy alimentan al mundo- fue designada sede de la celebración peruana central de esta fecha.

Se trata de llamar la atención sobre el vínculo estrecho que existe entre la conservación de la biodiversidad y la seguridad alimentaria de las futuras generaciones...

Desde principios del presente siglo, se ha perdido tanto como 75 por ciento de la diversidad genética de los cultivos agrícolas. Cada vez se siembran menos variedades de legumbres, frutas, granos y tubérculos en detrimento de la dieta humana. Para muestra, un par de botones: agrónomos de la India pronostican que de las treinta mil variedades de arroz, otrora cultivadas, pronto se cultivarán apenas... ¡diez! En el pasado siglo, en los Estados Unidos se sembraban más de siete mil variedades de manzanas; hoy se hace lo propio con apenas el 25 por ciento de aquéllas.

Sabemos, además, que la dieta mundial contemporánea se sustenta en unas cuantas especies vegetales. Alrededor del globo se consume básicamente: papa, arroz, maíz, yuca, maní, trigo y soya, y unas pocas especies más, tanto animales como vegetales. Una dieta pobre comparada al gran potencial existente y, usualmente, desperdiciado.

Recordemos, por ejemplo, que en los alrededores de la bella y amazónica Iquitos se han catalogado 182 vegetales nutritivos de uso cotidiano (domesticados y silvestres). Recordemos, también, que en tiempos incas se consumían, regularmente, más de... ¡trescientas especies! vegetales, con varios miles de variedades. Culturas pasadas, a lo largo y ancho del globo, supieron domesticar y generar nuevas especies. Mucho, sin embargo, se ha perdido...

Un reciente documento de la la FAO sostiene que: "La pérdida de la biodiversidad se presenta frecuentemente como un problema ecológico, pero las causas subyacentes son fundamentalmente de orden social, económico y político... La mayor pérdida de recursos fitogenéticos deriva de la introducción de variedades vegetales modernas y uniformes en lugar de variedades tradicionales", y lo mismo ocurre con la fauna.

La humanidad, sin embargo, gracias a su asombroso desarrollo científico y tecnológico, está en capacidad de revertir tal situación y recrear, reinventar y enriquecer la naturaleza para ponerla al servicio de nuestras generaciones y del propio entorno. Como se hizo en el pasado y se empieza hoy a hacer. Aquí otro botón: En nuestro país, el compatriota Carlos Ochoa, investigador del Centro Internacional de la Papa, ha desarrollado la "papa peluda": un tubérculo inmune a las plagas. Tan peculiar alimento resultó del "cruce" con especies de papa silvestre con hojas de fuertes pelos que atrapan y matan a los insectos dañinos.

Este producto de la "biotecnología", guarda esa provechosa característica, mas es apta para consumo humano y no tóxica como suelen ser las papas silvestres. Se calcula que permitirá un ahorro de hasta...¡300 millones de dólares! anuales en pesticidas químicos. Buenas noticias para la alimentación, el bolsillo y los campos latinoamericanos. Utilizando los nuevos métodos se pueden lograr, por ejemplo, tomates resistentes a las sequías o al agua salada; vacas más lecheras, etc...

Para lograr tales "mejoras" se requiere "cruzar" el material genético de diversas especies. Sucede, sin embargo, que cada vez contamos con menos. Ya se ha mencionado que, inclusive, las variedades domésticas desaparecen. ¡Qué decir de las silvestres! Recordemos que los bosques, esa suerte de inmensas y verdes "cajas fuertes", retroceden a un ritmo alarmante. Miles de especies están condenadas a la extinción y otras tantas desaparecen cada día.

Mientras tanto, el mercado dicta las normas y parece que se nos condena a un futuro de monocultivo y monocultura. El hambre gana día a día terreno en el Tercer Mundo, justamente en estas pobres naciones donde, a decir de los especialistas, se concentra la mayoría de especies de flora y fauna del planeta. Biodiversidad: el mayor tesoro de la humanidad; fuente del germoplasma (la sustancia hereditaria inherente a cada célula viva) la más codiciada "materia prima" de los tiempos actuales...