Desde
que la agricultura fuera "descubierta" por la humanidad,
hace una de cena de miles de años, mejorar los cultivos
ha sido objetivo principal. Siglo tras siglo, todas las generaciones
se han esforzado para aumentar la producción del campo,
para tratar que cada planta rinda más y mayores frutos,
que los cultivos sean cada vez más fuertes y resistentes
a las inclemencias del tiempo y a las plagas. Todo este mejoramiento
dependió, fundamentalmente, de los aportes de especies
silvestres.
La habilidad humana permitió utilizar las
características favorables de algunas especies no aptas
para el consumo y trasladarlas a las que le servían de
alimento. Otro tanto ocurrió con el ganado y las aves de
corral.
Hoy, como cada año, se celebra alrededor
del globo "El Día Mundial de la Alimentación".
El lema elegido por la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas
en inglés) esta vez es: "La diversidad de la naturaleza:
un patrimonio valioso".
La hermosa Cajamarca, enclavada en los Andes -una
de las zonas donde se domesticaron la mayoría de especies
que hoy alimentan al mundo- fue designada sede de la celebración
peruana central de esta fecha.
Se trata de llamar la atención sobre el
vínculo estrecho que existe entre la conservación
de la biodiversidad y la seguridad alimentaria de las futuras
generaciones...
Desde principios del presente siglo, se ha perdido tanto como
75 por ciento de la diversidad genética de los cultivos
agrícolas. Cada vez se siembran menos variedades de legumbres,
frutas, granos y tubérculos en detrimento de la dieta humana.
Para muestra, un par de botones: agrónomos de la India
pronostican que de las treinta mil variedades de arroz, otrora
cultivadas, pronto se cultivarán apenas... ¡diez!
En el pasado siglo, en los Estados Unidos se sembraban más
de siete mil variedades de manzanas; hoy se hace lo propio con
apenas el 25 por ciento de aquéllas.
Sabemos, además, que la dieta mundial contemporánea
se sustenta en unas cuantas especies vegetales. Alrededor del
globo se consume básicamente: papa, arroz, maíz,
yuca, maní, trigo y soya, y unas pocas especies más,
tanto animales como vegetales. Una dieta pobre comparada al gran
potencial existente y, usualmente, desperdiciado.
Recordemos, por ejemplo, que en los alrededores
de la bella y amazónica Iquitos se han catalogado 182 vegetales
nutritivos de uso cotidiano (domesticados y silvestres). Recordemos,
también, que en tiempos incas se consumían, regularmente,
más de... ¡trescientas especies! vegetales, con varios
miles de variedades. Culturas pasadas, a lo largo y ancho del
globo, supieron domesticar y generar nuevas especies. Mucho, sin
embargo, se ha perdido...
Un reciente documento de la la FAO sostiene que:
"La pérdida de la biodiversidad se presenta frecuentemente
como un problema ecológico, pero las causas subyacentes
son fundamentalmente de orden social, económico y político...
La mayor pérdida de recursos fitogenéticos deriva
de la introducción de variedades vegetales modernas y uniformes
en lugar de variedades tradicionales", y lo mismo ocurre
con la fauna.
La humanidad, sin embargo, gracias a su asombroso
desarrollo científico y tecnológico, está
en capacidad de revertir tal situación y recrear, reinventar
y enriquecer la naturaleza para ponerla al servicio de nuestras
generaciones y del propio entorno. Como se hizo en el pasado y
se empieza hoy a hacer. Aquí otro botón: En nuestro
país, el compatriota Carlos Ochoa, investigador del Centro
Internacional de la Papa, ha desarrollado la "papa peluda":
un tubérculo inmune a las plagas. Tan peculiar alimento
resultó del "cruce" con especies de papa silvestre
con hojas de fuertes pelos que atrapan y matan a los insectos
dañinos.
Este producto de la "biotecnología",
guarda esa provechosa característica, mas es apta para
consumo humano y no tóxica como suelen ser las papas silvestres.
Se calcula que permitirá un ahorro de hasta...¡300
millones de dólares! anuales en pesticidas químicos.
Buenas noticias para la alimentación, el bolsillo y los
campos latinoamericanos. Utilizando los nuevos métodos
se pueden lograr, por ejemplo, tomates resistentes a las sequías
o al agua salada; vacas más lecheras, etc...
Para lograr tales "mejoras" se requiere
"cruzar" el material genético de diversas especies.
Sucede, sin embargo, que cada vez contamos con menos. Ya se ha
mencionado que, inclusive, las variedades domésticas desaparecen.
¡Qué decir de las silvestres! Recordemos que los
bosques, esa suerte de inmensas y verdes "cajas fuertes",
retroceden a un ritmo alarmante. Miles de especies están
condenadas a la extinción y otras tantas desaparecen cada
día.
Mientras tanto, el mercado dicta las normas
y parece que se nos condena a un futuro de monocultivo y monocultura.
El hambre gana día a día terreno en el Tercer Mundo,
justamente en estas pobres naciones donde, a decir de los especialistas,
se concentra la mayoría de especies de flora y fauna del
planeta. Biodiversidad: el mayor tesoro de la humanidad; fuente
del germoplasma (la sustancia hereditaria inherente a cada célula
viva) la más codiciada "materia prima" de los
tiempos actuales...