Diario El Comercio Lima -Perú
18- 05-1991

 
Las maravillosas aves de la reserva Pacaya - Samiria
 
Por más que busquemos a lo largo y ancho del globo, no encontraremos lugar donde hayan decidido vivir más aves que en el Perú. Hasta donde se conoce, tenemos el récord mundial de mil setecientas especies, de las cuales, más de la mitad viven en nuestra amazonía y la mayoría son exclusivas de nuestras tierras.

Tomemos una de nuestras reservas, Pacaya-Samiria por ejemplo. Solamente allí podemos encontrar más de trescientas especies de aves. Datos como este han logrado que, hoy, la contralora Luz Aurea Sáenz esté reconsiderando su aprobación inicial al controvertido contrato que permitiría actividades petroleras en el inmenso lote 61, que ocupa gran parte de esta, nuestra amazónica reserva. Hasta allá viajamos con ella para conocer de cerca la zona y escuchar las opiniones de los expertos que durante años han venido realizando estudios en la tierra de los ríos espejo. Mientras las autoridades deciden qué hacer, es bueno que conozcamos más sobre las peculiaridades de este alucinante paraje. Después de todo, pronto podríamos perderlo...

Pacaya-Samiria, la tierra de los ríos espejo. El sol herido se resbala detrás de la alta espesura alargando en su trayecto todas las sombras.

A esta hora, los murciélagos chillan atrapando al vuelo insectos sobre el río. La cercana oscuridad delata la presencia de infinitas luciérnagas. Una joven mujer, cargada de palos y finas redes, se interna en el vientre de la selva que anochece. Es Grace Servat, bióloga de la Universidad de San Marcos y experta en el estudio de aves amazónicas. Los palos, que pesadamente arrastra, serán colocados cerca a los árboles donde se guarecen o alimentan las aves que ha decidido evaluar. Las finísimas mallas las atará a esos palos (tal como se hace para jugar al vóley, sólo que las dejará sueltas) y volverá junto al resto de su grupo. Allí, esperará hasta la mañanita siguiente. Antes de que el sol emerja de la espesura, antes también de que las aves abandonen su guarida y salgan a buscar su desayuno, Grace se internará nuevamente en el verde y lascivo vientre para completar la faena y tensar las mallas. A lo largo del día caerán en la trampa aves de diversos plumajes: `A menos que quiera atrapar un ave nocturna, debo abrir las redes temprano, pues por las noches mayormente revolotean murciélagos y vampiros', nos dice.

Descifrando los misterios

La joven ornitóloga forma parte del grupo que estudia esta inmensa reserva, gracias a un convenio firmado entre el Instituto Smithsoniano (con sede en Washington) y el Comité Local de Desarrollo de la Reserva Pacaya-Samiria (COREPASA). Reconocidos especialistas norteamericanos junto a científicos del Museo de Historia Natural realizan investigaciones sobre la bio-diversidad de la zona. Hay aves rapaces, necrófagas y nocturnas. En Pacaya-Samiria se pueden ver, por ejemplo, halcones, gavilanes, shihuangos, buitres sobrevolando la zona en busca de sus presas así como la águila arpía, el Manshaco (Mycteria americana) o el Paujil (Crax mitu)

Infinidad de loros y guacamayos con sus vistosos y muticolores trajes de pluma, son una suerte de comparsa carnavalesca que constantemente cruzan el cielo o coquetean en la alta rama de un árbol. Elegantes y estiradas garzas se acicalan reflejadas en estos ríos de aguas lentas y oscuras: es la Casmerodius albus, hermosa y blanca especie. A su lado una flota de Yacupatitos (Heliornis fulica) se desplaza veloz por el quieto espejo. Sería larguísimo enumerarlas todas`, nos dice la Dra. Servat, quien el miércoles viajó a Estados Unidos para seguir un curso de perfeccionamiento en Washington. Partió con la infinita tristeza de saber que la amenaza de la destrucción petrolera ensombrece el paisaje de este paraíso. `Algo se podrá hacer allá para defender Pacaya-Samiria', dijo poco antes de partir...