Iquitos,
ciudad de la Amazonía peruana considerada "capital ecológica
del planeta" fue, en días recientes, escenario de un
trascendental acontecimiento. Del 25 al 31 de agosto último
más de ochenta representantes indígenas, llegados
de distantes y distintos rincones de la Tierra, se dieron cita en
la "II Conferencia de la Alianza Mundial de los pueblos indígenas-tribales
de los bosques tropicales".
Los primigenios pobladores de los bosques dan, así, un
paso más en el camino por lograr de los gobiernos estrategias
coherentes en lo que se refiere al desarrollo de estas zonas,
en un marco de respeto a sus derechos y dentro de una concepción
que contemple la supervivencia de los bosques. Una apuesta por
la vida de aquellos que, más que nadie, son símbolo
mismo de la lucha en defensa de la vida...
Los bosques tropicales circundan nuestro planeta a modo de un
cinturón de vida. Su exuberante vegetación y sus
alucinantes y variadas especies de fauna se suceden a todo lo
largo del Ecuador. Allí donde impera el clima cálido
y la humedad, se desarrolla tan impresionante bioma. Africa, el
sudeste asiático, América Central y el Caribe y
América del Sur (donde se ubica la Amazonía, la
más extensa selva de la tierra) son territorios cubiertos,
en parte, por dichos bosques. Estas esplendorosas selvas son hogar
de cientos de pueblos indígenas que de ellas dependen para
la supervivencia de sus milenarias culturas. Tan esencial espacio
vital, sin embargo, esta reduciéndose a pasos acelerados
por actividades económicas mal planificadas y peor ejecutadas.
Para discutir tales problemas en días recientes se reunieron,
en Iquitos, más de ochenta representantes de organizaciones
indígenas de los bosques tropicales tanto de Perú
como de Argentina, Costa Rica, Filipinas, India, Senegal y Tailandia
por citar sólo algunas de las casi treinta naciones participantes.
Fue durante la "II Conferencia de la Alianza Mundial de los
pueblos indígenas-tribales de los bosques tropicales".
Connotados líderes reflexionaron sobre el desarrollo sustentable,
la economía indígena, los derechos humanos, la propiedad
intelectual de la biodiversidad, los planes forestales... Un intento
de concordar posiciones y sacar adelante propuestas que sirvan
como base a futuros proyectos de desarrollo en sus respectivos
países.
Ha sido la Aidesep (Asociación Interétnica de Desarrollo
de la Selva Peruana), organización que agrupa a la gran
mayoría de federaciones indígenas de la Amazonía
peruana, la encargada de sacar adelante tan trascendental reunión.
La realidad y los problemas del bosque en la voz de quienes se
ven más afectados por decisiones políticas y "desarrollistas"
que nadie les consulta.
La destrucción de la selva es destrucción de culturas
milenarias, catalogado ya como un genocidio soslayado. De los
pueblos indígenas hay mucho que aprender. Algunos años
atrás, el destacado investigador Alberto Chirif publicó
un artículo titulado "Bosque: El Mundo en la Creación
Indígena" aparecido en "Kanatari", semanario
de actualidades que edita en Iquitos, el Centro de Estudios Teológicos
de la Amazonía (CETA). Son nociones que nos ilustran sobre
los altos valores indígenas, palabras que hacen reflexionar.
Escribió Chirif:
"No compartir significaba ser calificado de mezquino, uno
de los insultos más duros que aún hoy puede decirse
a un indígena... El indígena sabe que la naturaleza
debe estar al servicio de todos los seres vivos, el hombre entre
ellos, y en función de esto organiza su acción.
A través de siglos ha manejado los recursos del medio sin
destruirlos, porque sabía que hacerlo era destruirse a
sí mismo. La naturaleza fue para el no un medio de acumulación
de riqueza y poder, sino de aprovechamiento de recursos para hacer
frente a sus necesidades de consumo, de intercambio y de celebración
del ritual..."