Durante
milenios las primigenias poblaciones de la amazonía han aprovechado,
con fines alimenticios, medicinales, mágico-religioso, entre
otros, las múltiples y utilísimas especies de la flora
silvestre que medran en tan exuberante paraje.
Hace apenas un par de semanas nuestra Página de Ecología
sacó a la luz las bondades del camu camu, pequeñito
fruto de nuestra selva que contiene hasta... ¡20 veces más
vitamina C que limones y naranjas! Esta es tan solo una de las
diversas especies amazónicas con gran potencial para la
agroindustria y la exportación, pero principalmente para
mejorar la dieta de las mujeres, hombres y niñez de nuestro
país.
La selva representa más de la mitad del territorio nacional,
y encierra un inmenso "tesoro verde" que espera ser
redescubierto y revalorado. A continuación resumimos el
ensayo "Frutas cultivables de la selva peruana", aparecido
hace algún tiempo en la revista "Alma Alma",
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su autor, el destacado
botánico, Ramón Ferreyra Huerta, nos recuerda importantes
aspectos de tan olvidado "tesoro".
Cuando se visita por primera vez el mercado de Iquitos, Loreto,
lo que más llama la atención es la gran variedad
de frutas que no se encuentran en otra parte. Al indagar por los
nombres vernáculares, el manejo, los cultivos, usos, etc.
Nos enteramos que todas, excepto el pijuayo (Bactris gasipaes),
son silvestres y que muchas veces, como ocurre con el aguaje (Mauritia
flexuosa), para aprovechar 300 frutos de un racimo se derriba
la planta que cada año, por tiempo indefinido, produce
tres racimos o, como sucede con el marañón (Anacardium
occidentale), se come el pedúnculo carnoso o "pera"
y se arroja el verdadero fruto; la pera del marañón,
que es jugosa y dulce, se consume como fruta fresca pero su valor
alimenticio es muy inferior al fruto, un aquenio que tratado y
tostado es muy sabroso, superior al maní (Arachis hypogaea).
PASITO A PASO
El gran potencial de la utilísima flora amazónica,
nos hace ver la necesidad de desarrollar una estrategia que permita
ampliar los cultivos para aprovechar estos frutos al máximo.
Para ello es imprescindible: Dar a conocer y remarcar la importancia
de estas valiosas especies tropicales productoras de frutas de
sabor exquisito y fuentes notables de vitaminas, proteínas
y aceites esenciales comestibles de alta calidad.
Se requiere, también incentivar su cultivo en huertos
familiares y a gran escala en todos los lugares de clima y suelo
favorables a fin de abastecer la demanda y proteger las especies
vegetales del peligro de extinción.
Cabe, además, proponer a las autoridades de los ministerios
de Agricultura e Industrias el establecimiento de industrias conserveras
de estos recursos nativos, como hacen otros países de la
América tropical. A continuación se citan algunas
especies silvestres cuyos frutos son comibles, con valor energético,
y que deben cultivarse a la brevedad posible para mantener y mejorar
la dieta deficitaria del pueblo.
UN CONOCIDO RECIENTE
El Camu camu (Myrciaria dubia) es un arbusto o arbolillo de hasta
seis metros de altura, perteneciente a la familia de las mirtáceas.
Habita en un medio ecológico tropical húmedo como
las riberas de los ríos afluentes del Amazonas, donde forma
barreras compactas difíciles de atravesar. El área
de distribución es grande, comprende los ríos Napo,
Nanay, Ucayali, Marañón y Huallaga.
Hasta la década del cincuenta, del presente siglo, esta
planta era desconocida como recurso de valor vitamínico.
Se determinó que, entre otras especies, el camu camu tiene
frutos muy ricos en ácido ascórbico o vitamina C,
conteniendo veinte veces más de esta importante vitamina
que el limón o la naranja.
Cuando se publicaron las investigaciones científicas sobre
este fruto, se difundió la noticia en la selva amazónica.
Desde entonces se ha aumentado considerablemente el empleo del
camu camu para preparar bebidas frescas, cócteles, helados,
pastas, camuchadas (macerado con aguardiente de caña),
etc...
La explotación masiva de este fruto para abastecer el
mercado de Iquitos y alrededores hace peligrar su supervivencia.
Es por ello imperativo la recuperación del recurso mediante
una reforestación viable, in situ para una utilización
sostenible.
UN MANGO MUY ESPECIAL
El Sachamango o sachamangua (Grias peruviana) es un árbol
de hasta 25 metros de altura, cuyo fruto tiene hasta trece centímetros
de largo.
Especie originaria de la Amazonía peruana. Vive de preferencia
en los terrenos inundadles de suelos aluviales bien drenados,
especialmente en el agua limpia, blanca donde forma poblaciones
densas.
El nombre vernacular sachamango quiere decir mango silvestre,
el epíteto sacha es quechua, muy común en toda la
selva peruana y significa "no cultivado".
El léxico mangua se refiere al mango, término español
de la especie Mangifera índica de la familia Anarcardiaceae.
Los nativos consumen el fruto fresco cortado en tajadas con fariña
o harina de yuca. El sachamango es un alimento rico en vitamina
A. Los análisis del fruto arrojan 2,2 miligramos de vitamina
A por 100 gramos de pulpa.
Es necesario impulsar la reforestación de esta especie
para fortalecer la alimentación de la comunidad, especialmente
selvática
JUGOSO RACIMO
La Uvilla (Pourouma cecropiaefolia) es un árbol de la
familia de las moráceas que alcanza hasta los quince metros
de alto. Produce racimos de frutos jugosos, cuyo sabor agridulce
nos recuerda al del racimo de uva (Vitis vinifera).
Es nativo de la selva peruana, y se distribuye en los departamentos
de Loreto, San Martín, Huánuco y Junín. Los
racimos de uvilla se expenden en los mercados de Loreto. No se
les ve tan abundantemente como en épocas pasadas, debido
principalmente a la explotación masiva de los recursos
forestales por grandes empresas que destruyen los bosques amazónicos
a un ritmo de hasta 300 000 hectáreas por año.
Esta depredación de las especies que producen frutos alimenticios
y maderas finas como caoba, cedro, tornillo, moenas, entre otras,
está generando inmensos campos semi-desérticos,
estériles por la rotura de la cadena trófica que
mantiene el equilibrio ecológico de la biosfera.
DE TODO UN POCO
El Umarí (Paraqueiba sericea) es un árbol de entre
ocho y doce metros de alto, ramoso.
Entre la diversidad de frutos que se vende en el mercado de Iquitos,
resalta el umarí de color amarillento y superficie brillante,
la pulpa es comestible, más o menos grasosa.
En la amazonía prolifera también el Sachainchi
o sachayuchiqui (Plukenetia volubilis L.). Se trata de un arbusto
trepador muy ramoso. Los nativos del valle Huallaga utilizan las
semillas tostadas del fruto de esta especie, como condimento de
algunos potajes en sustitución del maní.
Tenemos además a la Charichuela (Rheedia acuminata). Un
árbol de hasta 16 metros de altura, ramoso. Esta especie
es de amplia distribución geográfica. Se la encuentra
en la selva tropical húmeda, desde los departamentos de
Loreto hasta Madre de Dios. Se debería propagar y promover
la reforestación con este árbol pues produce frutos
de sabor muy agradable.
DULCE CIRUELA
La ciruela del fraile o ushun (Bunchosia armeniaca) es un arbusto
o árbol que va de los dos a los doce metros de alto, como
los anteriores son también ramosos.
El fruto se caracteriza por tener una cubierta membranácea
rojo-oscura que envuelve una pulpa blanda, jugosa, dulce, muy
agradable al paladar.
Es una especie nativa del Marañón, de la zona del
bosque bajo montano, que se encontró en estado silvestre
en el valle del Uctubamba, cerca de la localidad de Leimebamba,
en Chachapoyas.
Esta planta debe propagarse por la calidad y productividad de
sus frutos, de fácil adaptación a los factores bioclimáticos
no solo de la ceja de selva sino también de la costa.
Este es pues un breve resumen de las especies silvestres que
podrían ser base de una estrategia agrícola para
la selva peruana.