Diario El Comercio Lima -Perú 04 - 02 -1998

Martha Meier MQ.

 
Frutas silvestres amazónicas
Tesoro "verde" para cultivar...
 
Durante milenios las primigenias poblaciones de la amazonía han aprovechado, con fines alimenticios, medicinales, mágico-religioso, entre otros, las múltiples y utilísimas especies de la flora silvestre que medran en tan exuberante paraje.

Hace apenas un par de semanas nuestra Página de Ecología sacó a la luz las bondades del camu camu, pequeñito fruto de nuestra selva que contiene hasta... ¡20 veces más vitamina C que limones y naranjas! Esta es tan solo una de las diversas especies amazónicas con gran potencial para la agroindustria y la exportación, pero principalmente para mejorar la dieta de las mujeres, hombres y niñez de nuestro país.

La selva representa más de la mitad del territorio nacional, y encierra un inmenso "tesoro verde" que espera ser redescubierto y revalorado. A continuación resumimos el ensayo "Frutas cultivables de la selva peruana", aparecido hace algún tiempo en la revista "Alma Alma", de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su autor, el destacado botánico, Ramón Ferreyra Huerta, nos recuerda importantes aspectos de tan olvidado "tesoro".

Cuando se visita por primera vez el mercado de Iquitos, Loreto, lo que más llama la atención es la gran variedad de frutas que no se encuentran en otra parte. Al indagar por los nombres vernáculares, el manejo, los cultivos, usos, etc. Nos enteramos que todas, excepto el pijuayo (Bactris gasipaes), son silvestres y que muchas veces, como ocurre con el aguaje (Mauritia flexuosa), para aprovechar 300 frutos de un racimo se derriba la planta que cada año, por tiempo indefinido, produce tres racimos o, como sucede con el marañón (Anacardium occidentale), se come el pedúnculo carnoso o "pera" y se arroja el verdadero fruto; la pera del marañón, que es jugosa y dulce, se consume como fruta fresca pero su valor alimenticio es muy inferior al fruto, un aquenio que tratado y tostado es muy sabroso, superior al maní (Arachis hypogaea).

PASITO A PASO

El gran potencial de la utilísima flora amazónica, nos hace ver la necesidad de desarrollar una estrategia que permita ampliar los cultivos para aprovechar estos frutos al máximo. Para ello es imprescindible: Dar a conocer y remarcar la importancia de estas valiosas especies tropicales productoras de frutas de sabor exquisito y fuentes notables de vitaminas, proteínas y aceites esenciales comestibles de alta calidad.

Se requiere, también incentivar su cultivo en huertos familiares y a gran escala en todos los lugares de clima y suelo favorables a fin de abastecer la demanda y proteger las especies vegetales del peligro de extinción.

Cabe, además, proponer a las autoridades de los ministerios de Agricultura e Industrias el establecimiento de industrias conserveras de estos recursos nativos, como hacen otros países de la América tropical. A continuación se citan algunas especies silvestres cuyos frutos son comibles, con valor energético, y que deben cultivarse a la brevedad posible para mantener y mejorar la dieta deficitaria del pueblo.

UN CONOCIDO RECIENTE

El Camu camu (Myrciaria dubia) es un arbusto o arbolillo de hasta seis metros de altura, perteneciente a la familia de las mirtáceas.

Habita en un medio ecológico tropical húmedo como las riberas de los ríos afluentes del Amazonas, donde forma barreras compactas difíciles de atravesar. El área de distribución es grande, comprende los ríos Napo, Nanay, Ucayali, Marañón y Huallaga.

Hasta la década del cincuenta, del presente siglo, esta planta era desconocida como recurso de valor vitamínico. Se determinó que, entre otras especies, el camu camu tiene frutos muy ricos en ácido ascórbico o vitamina C, conteniendo veinte veces más de esta importante vitamina que el limón o la naranja.

Cuando se publicaron las investigaciones científicas sobre este fruto, se difundió la noticia en la selva amazónica. Desde entonces se ha aumentado considerablemente el empleo del camu camu para preparar bebidas frescas, cócteles, helados, pastas, camuchadas (macerado con aguardiente de caña), etc...

La explotación masiva de este fruto para abastecer el mercado de Iquitos y alrededores hace peligrar su supervivencia. Es por ello imperativo la recuperación del recurso mediante una reforestación viable, in situ para una utilización sostenible.

UN MANGO MUY ESPECIAL

El Sachamango o sachamangua (Grias peruviana) es un árbol de hasta 25 metros de altura, cuyo fruto tiene hasta trece centímetros de largo.

Especie originaria de la Amazonía peruana. Vive de preferencia en los terrenos inundadles de suelos aluviales bien drenados, especialmente en el agua limpia, blanca donde forma poblaciones densas.

El nombre vernacular sachamango quiere decir mango silvestre, el epíteto sacha es quechua, muy común en toda la selva peruana y significa "no cultivado".

El léxico mangua se refiere al mango, término español de la especie Mangifera índica de la familia Anarcardiaceae. Los nativos consumen el fruto fresco cortado en tajadas con fariña o harina de yuca. El sachamango es un alimento rico en vitamina A. Los análisis del fruto arrojan 2,2 miligramos de vitamina A por 100 gramos de pulpa.

Es necesario impulsar la reforestación de esta especie para fortalecer la alimentación de la comunidad, especialmente selvática

JUGOSO RACIMO

La Uvilla (Pourouma cecropiaefolia) es un árbol de la familia de las moráceas que alcanza hasta los quince metros de alto. Produce racimos de frutos jugosos, cuyo sabor agridulce nos recuerda al del racimo de uva (Vitis vinifera).

Es nativo de la selva peruana, y se distribuye en los departamentos de Loreto, San Martín, Huánuco y Junín. Los racimos de uvilla se expenden en los mercados de Loreto. No se les ve tan abundantemente como en épocas pasadas, debido principalmente a la explotación masiva de los recursos forestales por grandes empresas que destruyen los bosques amazónicos a un ritmo de hasta 300 000 hectáreas por año.

Esta depredación de las especies que producen frutos alimenticios y maderas finas como caoba, cedro, tornillo, moenas, entre otras, está generando inmensos campos semi-desérticos, estériles por la rotura de la cadena trófica que mantiene el equilibrio ecológico de la biosfera.

DE TODO UN POCO

El Umarí (Paraqueiba sericea) es un árbol de entre ocho y doce metros de alto, ramoso.

Entre la diversidad de frutos que se vende en el mercado de Iquitos, resalta el umarí de color amarillento y superficie brillante, la pulpa es comestible, más o menos grasosa.

En la amazonía prolifera también el Sachainchi o sachayuchiqui (Plukenetia volubilis L.). Se trata de un arbusto trepador muy ramoso. Los nativos del valle Huallaga utilizan las semillas tostadas del fruto de esta especie, como condimento de algunos potajes en sustitución del maní.

Tenemos además a la Charichuela (Rheedia acuminata). Un árbol de hasta 16 metros de altura, ramoso. Esta especie es de amplia distribución geográfica. Se la encuentra en la selva tropical húmeda, desde los departamentos de Loreto hasta Madre de Dios. Se debería propagar y promover la reforestación con este árbol pues produce frutos de sabor muy agradable.

DULCE CIRUELA

La ciruela del fraile o ushun (Bunchosia armeniaca) es un arbusto o árbol que va de los dos a los doce metros de alto, como los anteriores son también ramosos.

El fruto se caracteriza por tener una cubierta membranácea rojo-oscura que envuelve una pulpa blanda, jugosa, dulce, muy agradable al paladar.

Es una especie nativa del Marañón, de la zona del bosque bajo montano, que se encontró en estado silvestre en el valle del Uctubamba, cerca de la localidad de Leimebamba, en Chachapoyas.

Esta planta debe propagarse por la calidad y productividad de sus frutos, de fácil adaptación a los factores bioclimáticos no solo de la ceja de selva sino también de la costa.

Este es pues un breve resumen de las especies silvestres que podrían ser base de una estrategia agrícola para la selva peruana.