Bellísimo. Sorprendente.
Cambiante a cada paso. Diverso. Irrepetible... es el valle del
Colca, sobrecogedor rincón situado al noroeste de Arequipa.
Rodeado de volcanes, de ichu, de pampas donde como sombras raudas
corren las vicuñas. Paraíso, suspendido cerca al
cielo por los altos Andes.
Flamencos, cóndores, picaflores, más de... ¡cien
especies de aves! Pueden observarse aquí. Pumas, zorros,
guanacos, tarukas, entre varios otros mamíferos son constante
compañía cuando se viaja, subiendo y bajando, por
estos agrestes parajes.
Impresionantes restos arqueológicos. Asombrosos andenes,
como esculpidos en las montañas, que datan de tiempos prehispánicos
y donde aún se cultivan productos nativos: quinua, cañihua,
maca, entre muchos otros.
El valle del Colca encierra joyas ecológicas y arquitectónicas,
diversidad de flora y fauna típica de esta región
de la Cordillera de los Andes. Un lugar que debe inscribirse en
el libro de las áreas protegidas del Perú. Todo
el valle del Colca bien merece declararse "Santuario Nacional",
o área de protección similar.
Desde hace varios años un infatigable arequipeño,
el ingeniero Mauricio de Romaña, viene batallando en defensa
del bello valle y revelándoselo a los peruanos. Gracias
a él, también, el paraje se está convirtiendo
en un punto de interés para el turismo mundial. A continuación
algunas líneas de su libro "Descubriendo el Valle
del Colca". Con la claridad que lo caracteriza, de Romaña,
nos ilustra las particularidades de un ambiente único,
cercano al cielo... (MMMQ)
A cuatro mil metros sobre el nivel del mar, en la cordillera
de los Andes, se extiende el hábitat de la vicuña.
Es en el ámbito del Colca donde este animalito especial
ha escogido uno de sus lugares preferidos para vivir y reproducirse.
El lugar es espectacular, con grandes planicies rodeadas por imponentes
volcanes como el Ampato de 6 310 m, acompañado del Sabancaya,
de 5 976 y el Hualca Hualca (6 025 m), el Huarancante y Chucura
con más de 5 200 m. Por sus faldas pasa la carretera de
Arequipa a Chivay, al pie de un enorme cráter.
LAS ALTAS AGUAS
En el entorno existen algunas lagunas y ríos, entre los
que destaca la laguna de Salinas, a 4 300 metros de altura, de
gran tamaño y poca profundidad, con agua hipersalina. De
régimen estacional, llega a secarse totalmente en el invierno,
época en que se aprovecha para extraer: sal común,
cloruro y borato de sodio.
En el verano, recuperado el espejo de agua, es impresionante
ver la cantidad de parihuanas o flamencos (de tres especies: la
andina, chilensis y de puna) que allí se encuentran; también
existen algunos patos y otras aves, como la avoceta andina, chorlita,
etc...
En la laguna del Indio, vecina al origen del río Colca,
con características diferentes a Salinas, hay gran variedad
de aves acuáticas, entre las que destacan la ajoya y la
huallata o ganso andino.
Hay dos ríos importantes: el Sumbay y el río Blanco,
que forman el río Chili.
Las grandes fluctuaciones de temperatura son características
en esta altura. Al amanecer en el invierno (junio-agosto), puede
bajar hasta... ¡22 grados bajo cero a la sombra! Existe
mucha insolación y gran sequedad. El verano (enero-marzo)
es la estación lluviosa, con aproximadamente 400 mm de
precipitación pluvial por año. La temperatura mínima
promedio llega a 3 grados bajo cero, con máximas de 16
a 18 grados al mediodía.
En los 3 800 a 4 000 metros de altura sobre el nivel del mar,
las plantas características son la tola y el ichu. Ellas
forman un microclima que hace posible el desarrollo de otras gramíneas
y leguminosas, que son sustento para los camélidos y otros
animales. A esta vegetación generalmente van asociadas
perdices, como el llutu, la pisaca y el kivio que habita en las
zonas más altas.
RARA FLORA
-La tola: es un arbusto enano que se usa como combustible y su
extracción exagerada en ciertas zonas está determinando
un franco proceso de desertización. También es usada
como medicina.
-El ichu o paja de puna: de hojas muy duras y punzantes se utiliza
para el techado de las casas.
A mayor altura, sobre los 4 300 m, la vegetación es pequeña,
pegada al suelo. El calor se acumula en el suelo por la intensa
radiación durante el día. Este calor se transfiere
a las plantas durante la noche, evitando así el congelamiento
de la savia y muerte de las mismas.
La vegetación en las laderas de altas montañas
o en las planicies rocosas, encima de los 4 500 m, está
caracterizada por la yareta, planta primitiva de lento crecimiento.
Pertenece a la familia de las umbelíferas, es de alto poder
calórico. Se cree que fue un español en Potosí,
el que la utilizó por vez primera como combustible, pues
ni los indios conocían esta propiedad. Se usó como
fuente de energía, al inicio de la comunicación
ferroviaria, en las locomotoras entre Arica y La Paz, y en menor
escala entre Arequipa y Puno.
Hoy se prohíbe su uso, a fin de protegerla. Sus propiedades
medicinales sí fueron conocidas pues utilizaban su resina
como emplastos para neumonía, reumatismo y curación
de heridas.
ARBOLES DE ARRIBA
En algunas laderas, entre 3 500 a 4 200 m, crecen árboles
de queñoa y kolle o quishuar, cuya asociación biológica
con otras especies vegetales, mamíferos mayores y menores,
aves, reptiles e insectos son de las más ricas en los Andes.
Los bosques que han sido accesibles a los pobladores de la ciudad
de Arequipa, prácticamente han sido exterminados, puesto
que se han talado indiscriminadamente para usarlos como leña
y carbón, como es el caso de las laderas del Misti, Chachani
y Pichu-Pichu. Afortunadamente existen todavía algunos
bosques vírgenes en lugares de difícil acceso.
LOS CAMELIDOS
Para el aprovechamiento de estas pasturas en los Altos Andes,
existen los camélidos sudamericanos. Dos de las especies
son salvajes: la vicuña y el guanaco, ambas en el Perú,
en peligro de extinción. Las otras dos: la llama y la alpaca,
han sido domesticadas desde antes de los incas.
Estos camélidos, que tienen común origen con los
camellos, poseen características especiales para poder
aprovechar estas pequeñas pasturas. Como la vegetación
es escasa y muy celulósica, los camélidos poseen
un alto índice de conversión alimenticia, que permite
transformar los pastos inservibles a otras especies (como los
vacunos) en un alimento adecuado para ellos. Pueden sobrevivir
muchos días sin agua.
En la década del 60 se estimó que no existían
más de diez mil vicuñas entre Perú, Bolivia,
Chile y Argentina. Esto obligaba a realizar un programa de conservación
de la especie. Para ello se estableció primero la Reserva
Nacional de Pampa Galeras, en Nazca, y posteriormente, mediante
intensas gestiones de un grupo de conservacionistas arequipeños,
de la asociación "Pro-Defensa de la Naturaleza"
(PRODENA), se logró en 1975 la creación de la: "Reserva
Nacional de Salinas y Aguada Blanca".
HACE VEINTE AÑOS...
Se recuerda con emoción aquella ceremonia en Pampa Cañahuas,
de un 26 de marzo de 1975. Entonces, el ingeniero Guillermo Lira,
Alcalde de la ciudad de Arequipa, acompañado por las principales
autoridades civiles y militares, y con los señores Felipe
Benavides y Guillermo Roberts de PRODENA; la señorita Rosa
Bernedo y Demetrio Ramos, por la Federación Agraria y un
importante grupo de periodistas y entusiastas conservacionistas,
suscribieron el acta solicitando al Gobierno la creación
del "Parque Nacional de Aguada Blanca", ante un imponente
escenario entre los majestuosos volcanes Misti y Chachani, en
camino hacia el Colca...
-ING. MAURICIO DE ROMAÑA
(PRODENA-Arequipa)