Este
jueves 22 de abril se celebra el "Día de la Tierra".
A lo largo y ancho del globo se rendirá homenaje a nuestro
redondo y maltrecho hogar. Entre humos, basuras y ruidos, las
mujeres y hombres se organizarán para reverenciar la vida
en este "Día de la Tierra 1993". En nuestro país,
una serie de actividades se desarrollará durante la "Semana
de la Tierra" (19 al 25 de abril). Una demostración
de cómo el discurso "verde", por la paz y la
vida, empieza a ser asumido por diversos sectores de la población.
Fecha para recordar que la solución a la crisis ambiental
está en nuestras manos.
Mucho es lo que podemos hacer individualmente.
El primer paso es organizarse para trabajar solidariamente y no
sólo para cuidarnos de la contaminación que amenaza
nuestro futuro, sino para proteger a la única esperanza
de futuro que tiene la especie humana: la niñez, el recurso
más valioso de nuestro planeta y sin embargo...
Volemos con la imaginación hasta la Luna, tan sólo
para volver la mirada y descubrir una redondez perfecta y lejana:
la Tierra, ¿habrá imagen más hermosa?
Vista desde el espacio se la ve plácida
y circular como una amarilla yema de huevo, sólo que azul.
Nadie diría que en ella pululan tantos y tan fascinantes
organismos. Desde tan lejos no podríamos ni sospechar sus
problemas y menos que sus continentes se desangran en sucesivas
guerras.
Pequeña y frágil Tierra. El único
hogar que conoce la especie humana.
Agua, aire, tierra fértil; tres elementos
básicos que posibilitan la vida se encuentran sólo
aquí para que pueda existir... ¡todo! Niñas
y polillas; Garzas, árboles y hormigas. Niños y
caballos. Mariposas, helechos... Lamentablemente la raza humana
poco ha sabido cuidar su pequeño paraíso...
Este jueves 22 de abril se celebra el "Día
de la Tierra". La finalidad es llamar la atención
sobre los "miedos verdes", esos problemas ambientales
que se evidencian a cada paso...
La deforestación, la contaminación,
el desarrollo urbano desordenado, la acumulación de basuras,
la desaparición de bosques y especies animales son hoy
noticia de primera plana. Pero no vayamos a perder de vista a
las principales víctimas de tan moderna crisis. Nos referimos
a las niñas y los niños, esos pequeñitos
seres humanos a los que nadie consulta absolutamente nada. El
"Día de la Tierra" debe servirnos para recordar
a la niñez en problemas.
Cuando se habla de la necesidad de proteger y recuperar
la salud del planeta se dice: "la Tierra no nos pertenece,
la hemos tomado prestada de nuestros hijos". Un argumento
que pretende convencernos que debemos legar un mundo habitable
a aquellos que vengan después. Se olvida, así, que
quienes se supone vendrán "después" ya
están aquí hace rato y sufriendo día a día.
Las niñas y niños no necesitan un planeta para vivir
mañana, lo necesitan... ¡hoy!
Agua pura, una dieta sana y balanceada, aire
limpio, espacio para jugar y paz es lo que requiere cada uno de
esos miles de "enanos", que nacen día a día,
para desarrollar al máximo su potencial físico,
intelectual y emocional. Nunca nos cansaremos de repetirlo: La
premisa ecologista de conservar por el bien de las futuras generaciones
no debe olvidar el trabajar, por mejorar y elevar la calidad de
vida de los más pequeños, hoy. No hay recurso más
grande para una nación que sus hombres y mujeres; en este
sentido, los niños y las niñas son nuestra única
promesa de futuro...