Diario El Comercio Lima -Perú
10 -12-1997

Martha Meier MQ.

 
Cutervo: olvidado Parque Nacional
 
Mañana se habrá cumplido medio siglo desde aquel 11 de diciembre, de 1947, cuando cortas líneas aparecidas en nuestro diario causaron revuelo en la comunidad científica. En el caserío de San Andrés, Cutervo, en Cajamarca, un inquieto profesor de biología llamado Salomón Vílchez Murga, acompañado por alumnos del Colegio Nacional "Toribio Casanova", descubrió unas inmensas cavernas en cuyas profundas oscuridades habitaban unas peculiares aves.

Se trataba de los guácharos o pájaros aceiteros, descubiertos por el barón Alexander von Humboldt en las cuevas de Caripe, en Venezuela, y que la ciencia conoce como Steatornis caripensis.

La nota difundida por "El Comercio", y otras varias aparecidas en nuestras páginas, contribuyó enormemente con la cruzada de don Salomón Vílchez Murga y la gesta del que sería nuestro primer parque nacional.

En las páginas del decano Vílchez Murga, encontró el apoyo necesario para una batalla que le tardó varios años: Establecer en 1961 la primera área natural protegida peruana. "El Comercio", nos apoyaba inclusive en la página editorial, y con eso se logró sensibilizar a los políticos para que comprendieran de qué se trataba todo esto", nos dijo alguna vez.

EL PADRE DE LA JOYA

Buen amigo de nuestra página de ecología, don Salomón expresó aquí hace ya algunos años: "Creo que mi vocación por la naturaleza viene desde que era niño y me quedaba sin aliento al ver los imponentes paisajes de Cutervo.

Luego con mis estudios de biología primero en la Universidad de San Agustín en Arequipa y después aquí en Lima, en San Marcos, esta vocación fue creciendo conforme iba aprendiendo de los ciclos que la rigen, de sus perfectos y frágiles mecanismos, de la importancia que tiene cada insecto, cada hierba, cada flor. Me daba cuenta que estábamos poniendo en peligro la naturaleza. Que no teníamos ningún derecho de privar a las futuras generaciones de un ambiente sano y del espectáculo reconfortante que nos brindan los paisajes naturales".

Después de culminar sus estudios profesionales y escribir varias obras sobre ciencias naturales, don Salomón volvió al terruño y se dedicó a divulgar los secretos de la naturaleza como profesor.

Sus caminatas por los bosques fueron una constante. Con sus alumnos recolectaba plantas, flores, restos de cerámicas. Esto sumado a sus experiencias infantiles y amor por el sitio que lo había visto nacer y crecer, lo convenció de batallar para establecer allí este Parque Nacional, el primero del Perú.

En esa óptica llegó a ser varias veces alcalde de su pueblo. Dándose cuenta que las grandes decisiones se tomaban en Lima decidió incursionar en política con el único afán de ver su sueño realizado, así fue elegido Diputado por Cajamarca por las filas del partido formado por don Hernando de Lavalle.

El 26 de noviembre de 1956 presentó su proyecto ante el Congreso. Cinco años después la leentra al messengery Víchez Murga era una realidad para bien de la "educación y salud del pueblo y la vuelta del hombre a la sublime sencillez de la naturaleza", como dicen las líneas finales del texto de esta ley aprobada por el entonces presidente del Congreso, don Armando de la Flor Valle.

FLORA, FAUNA Y CULTURA

Cutervo es un paraje de impresionante diversidad de flora y fauna. Esos bosques son hábitat de animales como el oso de anteojos, en serio peligro de extinción y sólo allí se encuentra la bellísima orquídea "Góngora sp."' Entre los bellos árboles que allí pueden observarse, por ejemplo, están: el jacarandá, nogal, cedro, podocarpus y el famosísimo y patriótico árbol de la quina, entre otros que hoy sufren creciente depredación. Existen también imponentes y altísimos helechos arbóreos.

En diferentes lugares de la zona, incluidas las áreas sobre las cuales siempre se habló de extender el parque nacional, se encuentran restos arqueológicos pobremente estudiados.

Existen ruinas como las de "La Ramada", construidas con piedras talladas y otras como las llamadas "Torres de Llipa", de piedras planas, y una especie de fortaleza en la cumbre del cerro Ylucán. Imponentes restos que han sido saqueados y abandonados por largos años.

Piezas cerámicas, hachas de piedra, morteros y cabezas clavas, entre otras, son algo de este tesoro que gracias a la iniciativa de los pobladores de la zona, encabezados por don Melchor Delgado, se logró resguardar de los huaqueros en un museo que se ubicó en la ciudad de Cutervo, hace ya algunas décadas. Dentro del Parque, en las cavernas habitadas por los guácharos se encontraron también cerámicas.

Un paraíso poco estudiado y olvidado por la mayoría de peruanos. Hoy sufre creciente depredación por actividades madereras, ganaderas y agrícolas que se realizan en su ámbito.