Mañana
se habrá cumplido medio siglo desde aquel 11 de diciembre,
de 1947, cuando cortas líneas aparecidas en nuestro diario
causaron revuelo en la comunidad científica. En el caserío
de San Andrés, Cutervo, en Cajamarca, un inquieto profesor
de biología llamado Salomón Vílchez Murga,
acompañado por alumnos del Colegio Nacional "Toribio
Casanova", descubrió unas inmensas cavernas en cuyas
profundas oscuridades habitaban unas peculiares aves.
Se trataba de los guácharos o pájaros aceiteros,
descubiertos por el barón Alexander von Humboldt en las
cuevas de Caripe, en Venezuela, y que la ciencia conoce como Steatornis
caripensis.
La nota difundida por "El Comercio", y otras varias
aparecidas en nuestras páginas, contribuyó enormemente
con la cruzada de don Salomón Vílchez Murga y la
gesta del que sería nuestro primer parque nacional.
En las páginas del decano Vílchez Murga, encontró
el apoyo necesario para una batalla que le tardó varios
años: Establecer en 1961 la primera área natural
protegida peruana. "El Comercio", nos apoyaba inclusive
en la página editorial, y con eso se logró sensibilizar
a los políticos para que comprendieran de qué se
trataba todo esto", nos dijo alguna vez.
EL PADRE DE LA JOYA
Buen amigo de nuestra página de ecología, don Salomón
expresó aquí hace ya algunos años: "Creo
que mi vocación por la naturaleza viene desde que era niño
y me quedaba sin aliento al ver los imponentes paisajes de Cutervo.
Luego con mis estudios de biología primero en la Universidad
de San Agustín en Arequipa y después aquí
en Lima, en San Marcos, esta vocación fue creciendo conforme
iba aprendiendo de los ciclos que la rigen, de sus perfectos y
frágiles mecanismos, de la importancia que tiene cada insecto,
cada hierba, cada flor. Me daba cuenta que estábamos poniendo
en peligro la naturaleza. Que no teníamos ningún
derecho de privar a las futuras generaciones de un ambiente sano
y del espectáculo reconfortante que nos brindan los paisajes
naturales".
Después de culminar sus estudios profesionales y escribir
varias obras sobre ciencias naturales, don Salomón volvió
al terruño y se dedicó a divulgar los secretos de
la naturaleza como profesor.
Sus caminatas por los bosques fueron una constante. Con sus alumnos
recolectaba plantas, flores, restos de cerámicas. Esto
sumado a sus experiencias infantiles y amor por el sitio que lo
había visto nacer y crecer, lo convenció de batallar
para establecer allí este Parque Nacional, el primero del
Perú.
En esa óptica llegó a ser varias veces alcalde
de su pueblo. Dándose cuenta que las grandes decisiones
se tomaban en Lima decidió incursionar en política
con el único afán de ver su sueño realizado,
así fue elegido Diputado por Cajamarca por las filas del
partido formado por don Hernando de Lavalle.
El 26 de noviembre de 1956 presentó su proyecto ante el
Congreso. Cinco años después la leentra al messengery
Víchez Murga era una realidad para bien de la "educación
y salud del pueblo y la vuelta del hombre a la sublime sencillez
de la naturaleza", como dicen las líneas finales del
texto de esta ley aprobada por el entonces presidente del Congreso,
don Armando de la Flor Valle.
FLORA, FAUNA Y CULTURA
Cutervo es un paraje de impresionante diversidad de flora y fauna.
Esos bosques son hábitat de animales como el oso de anteojos,
en serio peligro de extinción y sólo allí
se encuentra la bellísima orquídea "Góngora
sp."' Entre los bellos árboles que allí pueden
observarse, por ejemplo, están: el jacarandá, nogal,
cedro, podocarpus y el famosísimo y patriótico árbol
de la quina, entre otros que hoy sufren creciente depredación.
Existen también imponentes y altísimos helechos
arbóreos.
En diferentes lugares de la zona, incluidas las áreas
sobre las cuales siempre se habló de extender el parque
nacional, se encuentran restos arqueológicos pobremente
estudiados.
Existen ruinas como las de "La Ramada", construidas
con piedras talladas y otras como las llamadas "Torres de
Llipa", de piedras planas, y una especie de fortaleza en
la cumbre del cerro Ylucán. Imponentes restos que han sido
saqueados y abandonados por largos años.
Piezas cerámicas, hachas de piedra, morteros y cabezas
clavas, entre otras, son algo de este tesoro que gracias a la
iniciativa de los pobladores de la zona, encabezados por don Melchor
Delgado, se logró resguardar de los huaqueros en un museo
que se ubicó en la ciudad de Cutervo, hace ya algunas décadas.
Dentro del Parque, en las cavernas habitadas por los guácharos
se encontraron también cerámicas.
Un paraíso poco estudiado y olvidado por la mayoría
de peruanos. Hoy sufre creciente depredación por actividades
madereras, ganaderas y agrícolas que se realizan en su
ámbito.