Diario El Comercio Lima -Perú
18-09-1996

Martha Meier MQ.

 
Montes de cañoncillo y Jaguey
San Pedro de Lloc y sus mágicos algarrobos...
 
San Pedro de Lloc es una plácida ciudad costera, capital de la provincia de Pacasmayo. Sus calles limpias y ordenadas invitan al paseo. Paso a paso encontramos a gente cálida y amable preocupada por revelarnos los sitios de interés. El azul intenso de una pared resalta a lo lejos. Es la hermosa casona donde el 26 de octubre de 1890 cerró sus ojos para siempre el gran naturalista y sabio italiano Antonio Raimondi. Siguiendo por las callejas llegamos hasta el mercado. Un lugareño exhibe algunas lagartijas. Por aquí se las llama "cañan" y son consideradas delicioso potaje desde tiempos precolombinos. Estos pequeños reptiles son una de las especies que habitan en los bosques de algarrobo del norte peruano y tradicionalmente son fuente de proteínas en la dieta rural.

"Cañoncillo" y "Jaguey" son dos hermosos parajes cercanos a San Pedro de Lloc, que se alcanzan tras un par de horas de caminata por el desierto. Relictos de bosque natural con flora y fauna nativas, donde además existen atractivas lagunas, así como restos arqueológicos. Naturaleza y Cultura para conservar, verdadero tesoro ecológico norteño...

El ingeniero Zaniel Novoa Goicochea tiene un sueño llamado Reserva Comunitaria de los montes de Cañoncillo y Jaguey. Dedica todos sus esfuerzos a ese sueño, para lograr la efectiva protección de los últimos bosques naturales de algarrobo del departamento de La Libertad, ubicados en el distrito de San Pedro de Lloc.

Con apoyo de la comunidad, del entusiasta municipio del lugar, de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la centenaria y siempre activa Sociedad Geográfica de Lima, Novoa Goicochea poco a poco, silenciosamente, trabaja para transformar su sueño en latente realidad.

No faltan en su historia las horrendas pesadillas de la incomprensión, del burocratismo, de los mezquinos intereses que depredan nuestras riquezas naturales. Nada, sin embargo, es capaz de amilanar a este especialista de mirada transparente, hijo del lugar y convencido que "de todas las plantas que cubren la costa, el algarrobo es una de las más importantes.

Su adaptación a la aridez del desierto le permite alcanzar regulares alturas y vivir cientos de años como expresión del llamado bosque seco".

EL BOSQUE QUE SE VA...

"El algarrobo sigue siendo el árbol vital para los pobladores norteños a pesar que desde hace muchos años se viene depredando sin misericordia para obtener leña y carbón. Los grandes bosques primarios han desaparecido en toda la costa; solamente quedan remanentes en los lugares donde no hay influencia humana. Correlativamente se ha exterminado la fauna silvestre que cobijaba. Los venados, pumas, tigrillos, perezosos, reptiles y especialmente la hermosa pava de ala blanca han desaparecido por la constante persecución de que eran objeto tanto por los campesinos como por los cazadores profesionales".

Estas frases pertenecen al connotado botánico Ramón Ferreyra Huerta y reflejan la dramática situación que padecen estos importantes bosques que en conjunto, según cifras de 1988, ya cubrían apenas 1'873, 000 hectáreas en Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad. Extensión que ha seguido retrocediendo por la tala indiscriminada y el sobre pastoreo. Los montes de Cañoncillo y Jaguey son de esos pocos lugares que aun siguen en pie, pese a las constantes agresiones...

EL IDIOMA DEL FOLLAJE

El ingeniero Zaniel Novoa ha pasado largas temporadas en contacto directo con los montes de Cañoncillo y Jaguey, ubicados en la ínter cuenca formada por la quebrada de Cupisnique y el río Jequetepeque.

"Estos montes - explica- guardan relictos del bosque natural compuesto mayormente por la especie algarrobo (Prosopis pallida). Cañoncillo tiene una población aproximada de... ¡cien mil árboles y Jaguey cuarenta mil! En total, sin embargo, estamos hablando de áreas realmente pequeñas, 800 y 300 hectáreas respectivamente".

Estos parajes a los que el ingeniero se ha consagrado son impresionantes. Allí podemos toparnos, por ejemplo, con añosos árboles de ¡más de doscientos años!, cuyas alturas superan los quince metros y sus gruesos troncos pueden medir más de cinco metros de ancho. Pero no todo es natura...

RESTOS CULTURALES

En la zona estudiada y alrededores, amén de "tesoros ecológicos" existen construcciones de barro. Se trata de restos precolombinos "Cupisnique-Poemape", que nos hablan de las primigenias poblaciones de esta parte del Perú.

En Cañoncillo y Jaguey, Novoa ha observado; Recopilado datos y fotografiado sus maravillosos árboles y plantas (totorales, chilcos, chopes, etc.); sus frágiles lagunas resultantes de las afloraciones de agua del río Jequetepeque y quebrada del Horcón; sus restos arqueológicos y especies animales como batracios, lagartijas, peces, caracoles, diversidad de insectos y aves (patos, gallaretas, etc.). En síntesis ha logrado ordenar e interpretar algunos códigos naturales y culturales de lo que él llama "el silencioso lenguaje del desierto".

RESERVA DE ENSUEÑO

Novoa es un convencido que para conservar, recuperar y aprovechar racionalmente Cañoncillo y Jaguey se requiere de una protección legal y efectiva, bajo la figura de "Reserva Comunal" o Comunitaria.

Los objetivos principales de esta nueva zona protegida serían: "Conservar muestras representativas de la diversidad natural y patrimonio cultural de la costa norte del Perú, mediante la protección del área relicto de bosque de algarrobos, flora, fauna y lagunas interiores y restos arqueológicos.

También promover prácticas culturales tradicionales de utilización de los recursos, compatibles con la calidad ambiental y establecer áreas para la investigación, estudio, recreación y educación ambiental".

Poco antes de su muerte el sabio Raimondi dijo: "Os dejo todavía un vasto campo en que ejercitar la investigación... la senda para que vosotros continuando los estudios, saquéis a luz los inmensos caudales que yacen ocultos en vuestro suelo nativo".

Las maravillas escondidas en Cañoncillo y Jaguey son apenas unos de los muchos tesoros naturales y culturales que esperan nuestro trabajo y apoyo decidido para su conservación a posteridad...