San
Pedro de Lloc es una plácida ciudad costera, capital de la
provincia de Pacasmayo. Sus calles limpias y ordenadas invitan al
paseo. Paso a paso encontramos a gente cálida y amable preocupada
por revelarnos los sitios de interés. El azul intenso de
una pared resalta a lo lejos. Es la hermosa casona donde el 26 de
octubre de 1890 cerró sus ojos para siempre el gran naturalista
y sabio italiano Antonio Raimondi. Siguiendo por las callejas llegamos
hasta el mercado. Un lugareño exhibe algunas lagartijas.
Por aquí se las llama "cañan" y son consideradas
delicioso potaje desde tiempos precolombinos. Estos pequeños
reptiles son una de las especies que habitan en los bosques de algarrobo
del norte peruano y tradicionalmente son fuente de proteínas
en la dieta rural.
"Cañoncillo" y "Jaguey" son dos hermosos
parajes cercanos a San Pedro de Lloc, que se alcanzan tras un
par de horas de caminata por el desierto. Relictos de bosque natural
con flora y fauna nativas, donde además existen atractivas
lagunas, así como restos arqueológicos. Naturaleza
y Cultura para conservar, verdadero tesoro ecológico norteño...
El ingeniero Zaniel Novoa Goicochea tiene un sueño llamado
Reserva Comunitaria de los montes de Cañoncillo y Jaguey.
Dedica todos sus esfuerzos a ese sueño, para lograr la
efectiva protección de los últimos bosques naturales
de algarrobo del departamento de La Libertad, ubicados en el distrito
de San Pedro de Lloc.
Con apoyo de la comunidad, del entusiasta municipio del lugar,
de la Pontificia Universidad Católica del Perú y
de la centenaria y siempre activa Sociedad Geográfica de
Lima, Novoa Goicochea poco a poco, silenciosamente, trabaja para
transformar su sueño en latente realidad.
No faltan en su historia las horrendas pesadillas de la incomprensión,
del burocratismo, de los mezquinos intereses que depredan nuestras
riquezas naturales. Nada, sin embargo, es capaz de amilanar a
este especialista de mirada transparente, hijo del lugar y convencido
que "de todas las plantas que cubren la costa, el algarrobo
es una de las más importantes.
Su adaptación a la aridez del desierto le permite alcanzar
regulares alturas y vivir cientos de años como expresión
del llamado bosque seco".
EL BOSQUE QUE SE VA...
"El algarrobo sigue siendo el árbol vital para los
pobladores norteños a pesar que desde hace muchos años
se viene depredando sin misericordia para obtener leña
y carbón. Los grandes bosques primarios han desaparecido
en toda la costa; solamente quedan remanentes en los lugares donde
no hay influencia humana. Correlativamente se ha exterminado la
fauna silvestre que cobijaba. Los venados, pumas, tigrillos, perezosos,
reptiles y especialmente la hermosa pava de ala blanca han desaparecido
por la constante persecución de que eran objeto tanto por
los campesinos como por los cazadores profesionales".
Estas frases pertenecen al connotado botánico Ramón
Ferreyra Huerta y reflejan la dramática situación
que padecen estos importantes bosques que en conjunto, según
cifras de 1988, ya cubrían apenas 1'873, 000 hectáreas
en Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad. Extensión que
ha seguido retrocediendo por la tala indiscriminada y el sobre
pastoreo. Los montes de Cañoncillo y Jaguey son de esos
pocos lugares que aun siguen en pie, pese a las constantes agresiones...
EL IDIOMA DEL FOLLAJE
El ingeniero Zaniel Novoa ha pasado largas temporadas en contacto
directo con los montes de Cañoncillo y Jaguey, ubicados
en la ínter cuenca formada por la quebrada de Cupisnique
y el río Jequetepeque.
"Estos montes - explica- guardan relictos del bosque natural
compuesto mayormente por la especie algarrobo (Prosopis pallida).
Cañoncillo tiene una población aproximada de...
¡cien mil árboles y Jaguey cuarenta mil! En total,
sin embargo, estamos hablando de áreas realmente pequeñas,
800 y 300 hectáreas respectivamente".
Estos parajes a los que el ingeniero se ha consagrado son impresionantes.
Allí podemos toparnos, por ejemplo, con añosos árboles
de ¡más de doscientos años!, cuyas alturas
superan los quince metros y sus gruesos troncos pueden medir más
de cinco metros de ancho. Pero no todo es natura...
RESTOS CULTURALES
En la zona estudiada y alrededores, amén de "tesoros
ecológicos" existen construcciones de barro. Se trata
de restos precolombinos "Cupisnique-Poemape", que nos
hablan de las primigenias poblaciones de esta parte del Perú.
En Cañoncillo y Jaguey, Novoa ha observado; Recopilado
datos y fotografiado sus maravillosos árboles y plantas
(totorales, chilcos, chopes, etc.); sus frágiles lagunas
resultantes de las afloraciones de agua del río Jequetepeque
y quebrada del Horcón; sus restos arqueológicos
y especies animales como batracios, lagartijas, peces, caracoles,
diversidad de insectos y aves (patos, gallaretas, etc.). En síntesis
ha logrado ordenar e interpretar algunos códigos naturales
y culturales de lo que él llama "el silencioso lenguaje
del desierto".
RESERVA DE ENSUEÑO
Novoa es un convencido que para conservar, recuperar y aprovechar
racionalmente Cañoncillo y Jaguey se requiere de una protección
legal y efectiva, bajo la figura de "Reserva Comunal"
o Comunitaria.
Los objetivos principales de esta nueva zona protegida serían:
"Conservar muestras representativas de la diversidad natural
y patrimonio cultural de la costa norte del Perú, mediante
la protección del área relicto de bosque de algarrobos,
flora, fauna y lagunas interiores y restos arqueológicos.
También promover prácticas culturales tradicionales
de utilización de los recursos, compatibles con la calidad
ambiental y establecer áreas para la investigación,
estudio, recreación y educación ambiental".
Poco antes de su muerte el sabio Raimondi dijo: "Os dejo
todavía un vasto campo en que ejercitar la investigación...
la senda para que vosotros continuando los estudios, saquéis
a luz los inmensos caudales que yacen ocultos en vuestro suelo
nativo".
Las maravillas escondidas en Cañoncillo y Jaguey son apenas
unos de los muchos tesoros naturales y culturales que esperan
nuestro trabajo y apoyo decidido para su conservación a
posteridad...