"...
la
pesca para producir harina es el ejemplo típico de una explotación
irracional e irresponsable. El despilfarro que significa la destrucción
generalizada e indiscriminada para fines distintos a la del consumo
humano no tiene justificación".
DR. GODOFREDO STUTZIN
Conservacionista chileno, en "El Mercurio", 1981
"La FAO afirma que una fábrica de harina de pescado,
de tamaño mediano, operando ininterrumpidamente genera
una demanda bioquímica de oxígeno (indicador del
contenido de material orgánico en las aguas residuales)
equivalente a la de una ciudad de un millón de habitantes".
JUAN CARLOS SUEIRO
"El olor del dinero"
Hace pocos días se supo la noticia. Dos fábricas
de harina de pescado situadas en la bahía de Paracas, hasta
ahora bastante reacias a la adopción de medidas y tecnologías
"limpias", anunciaron que evacuarían mar adentro
los desechos de sus plantas.
Esto a través de un kilométrico tubo que, según
ellos, evitará se siga contaminando tan rica y hermosa
bahía. ¿Solución o "parche?" Es
la suspicaz pregunta que surge ante tal propuesta. ¿No
será apenas un pequeño paliativo? ¿No se
pretenderá con esto "invisibilizar" a los culpables
de la contaminación? Pongámoslo así ¿cómo
deslindar, en el futuro, responsabilidades individuales si varias
fábricas arrojan sus aguas residuales por el mismo colector?
Si hubiera contaminación al final del colector, y se comprobara
que las aguas no fueron adecuadamente tratadas, ¿cómo
identificar de cuál fábrica fluyeron?
Mientras que los dolores de cabeza por la contaminación
pesquera no cesan, y varias fábricas continúan probando
la efectividad de las nuevas tecnologías ambientales, un
rumano afincado desde hace largos años en el Perú
clama para que. ¡Le entreguen parte de los problemáticos
desechos!
"Paliativo para la contaminación". Con tal titular
se publicó un editorial en nuestro diario el 12 de junio
del año pasado. La nota hacía referencia a un asunto
que en estos días es de gran actualidad: un tubo de cuatro
kilómetros de largo para Paracas. La "kilométrica"
propuesta, que a saber contó con la aprobación del
Colegio de Ingenieros del Perú (CIP), apuntaba según
el artículo a evacuar "mar adentro" los desechos
de plantas pesqueras de la zona.
En los últimos días "Sipesa" y "Austral",
dos fábricas de harina de pescado ubicadas en la bahía
de Paracas muy cerca a la Reserva Nacional del mismo nombre, pusieron
otra vez sobre el tapete el tema del tubo. Estas empresas, la
primera vinculada al grupo Galsky y la segunda a capitales venezolanos,
en el debate sobre las secuelas de la industria harinera mostraron
siempre poca disposición para asumir el reto "verde",
es decir la tecnología ambiental de punta para lograr procesos
menos contaminantes.
MAS ADENTRO...
Vertir desechos "mar adentro", ¿no es acaso
más de lo mismo sólo que "más adentro?"
El tema del colector genera controversias pero principalmente
preocupaciones. Para el especialista en temas pesqueros y directivo
del Instituto para el Desarrollo de la Pesca y la Minería
(IPEMIN), Juan Carlos Sueiro: "lo del colector sirve tan
sólo para mitigar el problema y no es de ninguna manera
una solución definitiva". Pregunta: "¿Cómo
saber la forma en que se dispersará lo arrojado mar adentro?
¿Dónde arrastrarán las corrientes estos restos?
¿Cómo asegurar que no habrá contaminación
a la salida del tubo?
Sueiro advierte además sobre un punto que bien podríamos
llamar "la trampa del colector" y que, a la larga, evitaría
la posibilidad de señalar culpables. Explica el investigador
del IPEMIN: "Al usarse un solo colector para más de
una fábrica será casi imposible determinar responsabilidades
individuales.
En el eventual caso de constatación de un cuadro de contaminación,
o cuando se compruebe que por el tubo se arrojan desechos sin
tratamiento, ¿cómo podrá verificarse de qué
fábrica proceden?".
Al parecer, pues, el colector de Paracas podría servir
para "invisibilizar" a irresponsables empresas que,
pese a todo, siguen haciendo negocios a costa de ensuciar las
aguas.
COSTA ENFERMA
Cientos de kilómetros de hermosas playas, bahías
enteras degradas. Ciudades intoxicadas por humos fétidos.
Bancos pesqueros depredados y la necesidad de vedas cada vez más
frecuentes. Desequilibrios ambientales en zonas de vital importancia
para la reproducción de especies de mamíferos marinos.
Trastornos en puntos de afloramiento del mismísimo plancton,
base de la cadena alimenticia de los océanos. Estas son
las secuelas de la industria de la harina de pescado.
A todo lo largo de nuestra costa la proliferación de tales
fábricas en terrenos playeros, cercanos a pobladas ciudades
e inclusive adyacentes a áreas de vital importancia como
la Reserva Nacional de Paracas, han creado un triste panorama.
Chimbote es ya sinónimo de desastre ecológico. Lo
mismo ocurre en otros parajes costeros.
Desde hace cerca de dos años, ante tanto estrago y la
presión de la opinión pública, el Ministerio
de Pesquería tomó cartas en el asunto, exigiendo
a este sector empresarial mayor responsabilidad. Así, fijó
plazos para que las fábricas de harina de pescado presentaran
sus Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), y
los implantaran. Cabe recordar que, una y otra vez, por demoras
y presiones de las empresas el Ministerio amplió los plazos.
Para el 31 de diciembre de 1995 todas las fábricas debían
contar con los sistemas adecuados. A su debido tiempo, Pesquería
anunció que de lo contrario se les anularían definitivamente
las licencias de funcionamiento. ¿Cómo es entonces
que ahora, en enero de 1996, existen fábricas que recién
anuncian e inician la implementación de sus programas?
"MUDANZA" ES LA VOZ
¿Hay solución definitiva para evitar la degradación
de nuestras playas por la actividad harinera? Para Sueiro del
IPEMIN, además de los modernos equipos, es necesario proyectar
alternativas viables a largo plazo y el única real y coherente
es... ¡trasladar las fábricas a zonas no colindantes
con él mar! El proceso, aunque parezca descabellado, ya
se dio en nuestro vecino del sur: Chile. Con la opinión
del especialista coinciden diversos profesionales, incluidos los
de la Red Nacional de Acción Ecologista, RENACE-Perú.
Ya en agosto del pasado año, la mencionada red circuló
un pronunciamiento sobre la situación de nuestro litoral.
Parte del referido texto se ocupa de la "urgente necesidad
de desarrollar un plan de desconcentración de las industrias
contaminantes, ubicadas en áreas urbanas y peri-urbanas,
especialmente en zonas costeras y terrenos aledaños al
mar", de fundamental importancia para la economía
de las familias de agricultores y pescadores artesanales, así
como de inmenso potencial para el turismo y la creación
de nuevos puestos de trabajo, en actividades no contaminantes.
La harinera es una industria voraz. Por cada tonelada producida
se pulverizan hasta. ¡cinco toneladas de peces! Vital proteína
que sale del mar peruano para engordar, principalmente, a las
aves, cerdos y vacas del primer mundo. Pérdida y degradación
ambiental es la secuela. En la búsqueda de que este nada
inteligente negocio sea por lo menos "limpio" hay que
seguir buscando alternativas e investigar constantemente.
Ante el larguísimo tubo solo una pregunta: ¿Por
que vertir los desechos al mar y no enrumbarlos a las sedientas
pampas de Paracas, a esos extensos arenales donde podrían
crearse lagunas artificiales, zonas de desalinización y
aprovechamiento de los residuos?