Diario El Comercio Lima -Perú
31 -01-1996

Martha Meier MQ.

 
El "tubo" de Paracas
¿Solución o parche?
 
"...la pesca para producir harina es el ejemplo típico de una explotación irracional e irresponsable. El despilfarro que significa la destrucción generalizada e indiscriminada para fines distintos a la del consumo humano no tiene justificación".

DR. GODOFREDO STUTZIN

Conservacionista chileno, en "El Mercurio", 1981

"La FAO afirma que una fábrica de harina de pescado, de tamaño mediano, operando ininterrumpidamente genera una demanda bioquímica de oxígeno (indicador del contenido de material orgánico en las aguas residuales) equivalente a la de una ciudad de un millón de habitantes".

JUAN CARLOS SUEIRO

"El olor del dinero"

Hace pocos días se supo la noticia. Dos fábricas de harina de pescado situadas en la bahía de Paracas, hasta ahora bastante reacias a la adopción de medidas y tecnologías "limpias", anunciaron que evacuarían mar adentro los desechos de sus plantas.

Esto a través de un kilométrico tubo que, según ellos, evitará se siga contaminando tan rica y hermosa bahía. ¿Solución o "parche?" Es la suspicaz pregunta que surge ante tal propuesta. ¿No será apenas un pequeño paliativo? ¿No se pretenderá con esto "invisibilizar" a los culpables de la contaminación? Pongámoslo así ¿cómo deslindar, en el futuro, responsabilidades individuales si varias fábricas arrojan sus aguas residuales por el mismo colector? Si hubiera contaminación al final del colector, y se comprobara que las aguas no fueron adecuadamente tratadas, ¿cómo identificar de cuál fábrica fluyeron?

Mientras que los dolores de cabeza por la contaminación pesquera no cesan, y varias fábricas continúan probando la efectividad de las nuevas tecnologías ambientales, un rumano afincado desde hace largos años en el Perú clama para que. ¡Le entreguen parte de los problemáticos desechos!

"Paliativo para la contaminación". Con tal titular se publicó un editorial en nuestro diario el 12 de junio del año pasado. La nota hacía referencia a un asunto que en estos días es de gran actualidad: un tubo de cuatro kilómetros de largo para Paracas. La "kilométrica" propuesta, que a saber contó con la aprobación del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP), apuntaba según el artículo a evacuar "mar adentro" los desechos de plantas pesqueras de la zona.

En los últimos días "Sipesa" y "Austral", dos fábricas de harina de pescado ubicadas en la bahía de Paracas muy cerca a la Reserva Nacional del mismo nombre, pusieron otra vez sobre el tapete el tema del tubo. Estas empresas, la primera vinculada al grupo Galsky y la segunda a capitales venezolanos, en el debate sobre las secuelas de la industria harinera mostraron siempre poca disposición para asumir el reto "verde", es decir la tecnología ambiental de punta para lograr procesos menos contaminantes.

MAS ADENTRO...

Vertir desechos "mar adentro", ¿no es acaso más de lo mismo sólo que "más adentro?" El tema del colector genera controversias pero principalmente preocupaciones. Para el especialista en temas pesqueros y directivo del Instituto para el Desarrollo de la Pesca y la Minería (IPEMIN), Juan Carlos Sueiro: "lo del colector sirve tan sólo para mitigar el problema y no es de ninguna manera una solución definitiva". Pregunta: "¿Cómo saber la forma en que se dispersará lo arrojado mar adentro? ¿Dónde arrastrarán las corrientes estos restos? ¿Cómo asegurar que no habrá contaminación a la salida del tubo?

Sueiro advierte además sobre un punto que bien podríamos llamar "la trampa del colector" y que, a la larga, evitaría la posibilidad de señalar culpables. Explica el investigador del IPEMIN: "Al usarse un solo colector para más de una fábrica será casi imposible determinar responsabilidades individuales.

En el eventual caso de constatación de un cuadro de contaminación, o cuando se compruebe que por el tubo se arrojan desechos sin tratamiento, ¿cómo podrá verificarse de qué fábrica proceden?".

Al parecer, pues, el colector de Paracas podría servir para "invisibilizar" a irresponsables empresas que, pese a todo, siguen haciendo negocios a costa de ensuciar las aguas.

COSTA ENFERMA

Cientos de kilómetros de hermosas playas, bahías enteras degradas. Ciudades intoxicadas por humos fétidos. Bancos pesqueros depredados y la necesidad de vedas cada vez más frecuentes. Desequilibrios ambientales en zonas de vital importancia para la reproducción de especies de mamíferos marinos. Trastornos en puntos de afloramiento del mismísimo plancton, base de la cadena alimenticia de los océanos. Estas son las secuelas de la industria de la harina de pescado.

A todo lo largo de nuestra costa la proliferación de tales fábricas en terrenos playeros, cercanos a pobladas ciudades e inclusive adyacentes a áreas de vital importancia como la Reserva Nacional de Paracas, han creado un triste panorama. Chimbote es ya sinónimo de desastre ecológico. Lo mismo ocurre en otros parajes costeros.

Desde hace cerca de dos años, ante tanto estrago y la presión de la opinión pública, el Ministerio de Pesquería tomó cartas en el asunto, exigiendo a este sector empresarial mayor responsabilidad. Así, fijó plazos para que las fábricas de harina de pescado presentaran sus Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), y los implantaran. Cabe recordar que, una y otra vez, por demoras y presiones de las empresas el Ministerio amplió los plazos. Para el 31 de diciembre de 1995 todas las fábricas debían contar con los sistemas adecuados. A su debido tiempo, Pesquería anunció que de lo contrario se les anularían definitivamente las licencias de funcionamiento. ¿Cómo es entonces que ahora, en enero de 1996, existen fábricas que recién anuncian e inician la implementación de sus programas?

"MUDANZA" ES LA VOZ

¿Hay solución definitiva para evitar la degradación de nuestras playas por la actividad harinera? Para Sueiro del IPEMIN, además de los modernos equipos, es necesario proyectar alternativas viables a largo plazo y el única real y coherente es... ¡trasladar las fábricas a zonas no colindantes con él mar! El proceso, aunque parezca descabellado, ya se dio en nuestro vecino del sur: Chile. Con la opinión del especialista coinciden diversos profesionales, incluidos los de la Red Nacional de Acción Ecologista, RENACE-Perú.

Ya en agosto del pasado año, la mencionada red circuló un pronunciamiento sobre la situación de nuestro litoral. Parte del referido texto se ocupa de la "urgente necesidad de desarrollar un plan de desconcentración de las industrias contaminantes, ubicadas en áreas urbanas y peri-urbanas, especialmente en zonas costeras y terrenos aledaños al mar", de fundamental importancia para la economía de las familias de agricultores y pescadores artesanales, así como de inmenso potencial para el turismo y la creación de nuevos puestos de trabajo, en actividades no contaminantes.

La harinera es una industria voraz. Por cada tonelada producida se pulverizan hasta. ¡cinco toneladas de peces! Vital proteína que sale del mar peruano para engordar, principalmente, a las aves, cerdos y vacas del primer mundo. Pérdida y degradación ambiental es la secuela. En la búsqueda de que este nada inteligente negocio sea por lo menos "limpio" hay que seguir buscando alternativas e investigar constantemente.

Ante el larguísimo tubo solo una pregunta: ¿Por que vertir los desechos al mar y no enrumbarlos a las sedientas pampas de Paracas, a esos extensos arenales donde podrían crearse lagunas artificiales, zonas de desalinización y aprovechamiento de los residuos?