"Quien sea capaz de conseguir
que un terreno de dos mazorcas de maíz donde antes se daba
una sola, merecerá más el agradecimiento de la humanidad
que todos los Jonathan Swift, el irlandés autor de “Los
Viajes de Gulliver”. Hoy, con más de cinco mil millones
de seres humanos compartiendo el planeta, parecen mucho más
ciertas sus palabras.
El próximo martes 16 de octubre se celebra, por décimo
año consecutivo el “Día Mundial de la Alimentación”,
una fecha en que se analizará la triste situación
de hambre que padecen millones de mujeres, hombres y niños
alrededor del globo y en la que se propondrán soluciones
Sabiendo que cada año la población de la Tierra
crece en cien millones, parecería simple la solución:
aumentar proporcionalmente el rendimiento agrícola. Ahora
bien, es cierto que si lográsemos un incremento del cien
por ciento (como el referido por Swift) habría muchísimo
más alimento disponible, algo que la humanidad toda celebraría,
pero... ¿eliminaríamos así el hambre? Quizás,
sin embargo las cosas humanas son siempre más complicadas
Aunque la tierra entregara todas sus fuerzas a los cultivos y
donde ayer creció una mazorca, crecieran hoy dos, tres,
cien o más, el hambre podría seguir imperando. Aunque
los árboles se quebraran por el peso de sus propios frutos
y los mares vomitaran peces sin recelo, las miradas de millones
de niñas y niños, de sus padres y madres seguirán
suplicando. Y es que para borrar el hambre de la faz del planeta,
no basta multiplicar los panes. Cristo ya nos dio el primer ejemplo,
luego de la multiplicación hay que distribuir justa y equitativamente,
Ojalá algún día lo comprendamos...
A las puertas del siglo veintiuno, mareados por tanto adelanto
tecnológico y surcando el espacio para alcanzar otros mundos,
un imperio de oscuridades avanza incontenible... Al llegar la
noche, mil millones de seres humanos tratarán de cerrar
los ojos para soñar y tendrán por compañera
a esa sombra llamada hambre. Millones de mujeres y niñas,
de hombres pequeñitos y adultos habrán soportado
un día de angustia, de dolor y probablemente de muerte.
Y es que para casi un tercio de la humanidad, el infierno no está
en el otro lado sino aquí, en la Tierra, y se llama hambre.
La muerte ha sabido hacer de este flagelo el mejor de sus aliados:
aprovecha de la debilidad que da a los cuerpos para clavar sus
dientes y robarle el alma a veinte millones de seres humanos cada
año. De este total, más de quince millones son niños
y niñas. Esta es la dolorosa verdad de una cifra: cuarenta
mil muertes diarias de pequeños seres por causas que se
desprenden de la desnutrición.
Así tenemos, pues, que de cada cien pequeños nacidos,
veinte no alcanzarán a cumplir su primer año de
vida y que sólo setenta celebrarán su quinto aniversario.
Además, trescientos millones de niñas y niños
menores de cinco años sufren de desnutrición tan
severa, como para padecer dolencias cerebrales que truncan, de
por vida, todas sus posibilidades.
Una triste y cercana situación
En nuestro país el problema es profundo. Un informe de
la Encuesta Nacional de Nutrición, Salud y Alimentación
(ENNSA) arroja cifras realmente espeluznantes: 56.7 por ciento
de la población de las zonas rurales registran desnutrición
crónica, 23.7 por ciento en las zonas urbanas. Además,
un estudio reciente determinó que, en algunas zonas de
San Juan de Miraflores, se registra cuarenta por ciento de desnutrición
infantil. Esto quiere decir que aquí, en el Perú,
de cada diez pequeños cuatro están severamente desnutridos
y con bajo peso para su edad. ¡Casi la mitad de la población
infantil!
Y la realidad no hace más que confirmar cifras... El año
pasado, por ejemplo, murieron en nuestro país más
de ochenta mil niños (doscientos cincuenta cada día),
esto significa que cada hora perdemos diez pequeñas vidas;
un inmenso potencial humano que se agota por descuido y egoísmo.
Lima sede del Día Mundial de la Alimentación
En momentos como éste cuando Iglesia, sector privado y
Estado aúnan esfuerzos, día a día, para que
todos los peruanos tengan su tibia S ración de alimentos,
Lima será sede especial de esta importante conmemoración.
No obstante las circunstancias de austeridad existentes, es necesario
resaltar la importancia de la fecha y difundir alternativas que
apunten a dar soluciones concretas al problema.
El Día Mundial de la Alimentación se celebra por
décima vez, al mismo tiempo que se conmemoran cuarenta
y cinco años de la fundación de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación
(FAO); el tema elegido en esta ocasión es "Alimentos
y Futuro".
Debemos unir esfuerzos en esta búsqueda de respuestas
y lograr así que, hoy y siempre, haya alimentos para los
hombres y mujeres del planeta.
Hablar de "Alimentos y Futuro" nos obliga a trabajar
por una mayor productividad agrícola, por la protección
de nuestras tierras fértiles y bosques, por la conservación
de los recursos naturales, pero principalmente por hacer comprender
el mensaje del Nazareno. Recordemos: no basta multiplicar panes
y peces, lo importante es distribuirlos con justicia y equidad
entre todos los seres que comparten esta diaria lucha que llamamos
vida...