"De todas las cosas, las personas
son lo más preciso", reza un antiguo proverbio chino.
Y es que la población es la más grande y verdadera
'riqueza natural' con que cuenta un país. Sueños,
creatividad, esfuerzo, compromiso de sus mujeres y hombres es
lo que hace grande a una nación. La doctora Beatriz Boza,
presidenta del directorio de Prom-Perú, así lo comprende,
y palpable evidencia de ello fueron sus lúcidas palabras
en la ceremonia de inauguración de la Conferencia Internacional
"En el Umbral del Milenio", realizada hace pocas semanas
en Lima. Como se recordará la cita congregó a múltiples
pensadores, tanto nacionales como extranjeros, para tratar temas
como cultura, ecología, género y violencia. Expresa
la presidenta de Prom-Perú que la magna reunión
fue "fruto de la colaboración de la sociedad civil
y el Estado, de los intelectuales y los funcionarios públicos".
La conferencia demostró "que estamos sumando esfuerzos
y aprendiendo a confiar, a tolerar nuestras discrepancias, a dialogar
y a comprometernos con objetivos que trascienden lo inmediato.
¡El país se está articulando!". El mensaje
de Boza ha sido claro y el eco de sus frases, plasmadas en "El
Perú, un país de futuro" con raíces
que resumimos a continuación, marcan el camino hacia ese
mañana más justo, solidario, respetuoso de la inmensa
diversidad cultural y natural del Perú, nuestro más
grande tesoro...
Los peruanos hemos vivido bajo la falacia e indignación
de conocer un país de inmensas riquezas naturales pero
pobre: un mendigo sentado sobre un banco de oro. Al creer que
nuestros recursos naturales nos aseguraban prosperidad y desarrollo
convertimos ese 'banco' en símbolo de impotencia y subdesarrollo.
Creíamos que 'El Dorado' era encontrar tesoros materiales
para hacernos ricos. Pero 'El Dorado', en realidad, estaba en
nosotros mismos, en nuestra forma de ser, en nuestra sangre, en
nuestro espíritu. No nos habíamos dado cuenta de
que la verdadera riqueza del Perú era, y es, su gente:
nuestra creatividad, iniciativa, laboriosidad, nuestra fuerza
cultural, diversidad y hospitalidad, nuestra capacidad de organización
y superación, en suma, la actitud del peruano de hoy.
GENTE QUE ES UN TESORO
Las mujeres y hombres, las ideas, la idiosincrasia y la cultura
son los verdaderos tesoros del Perú.
Es hora, pues, de dejar atrás falacias desdibujadas y
complejos de mendigo. El gran cambio no es uno de metáforas
sino de actitudes. Los peruanos no esperamos sentados, extendiendo
la mano, más bien nos lanzamos al camino, hacemos nuestro
el cambio. Somos gente de palabra, honramos nuestros compromisos
porque nos estamos afirmando como ciudadanos dueños de
nuestro destino.
El Perú está forjando su credibilidad como centro
de reflexión, con un vigoroso mercado de ideas. Es un país
seguro que despierta curiosidad, una tierra de gente tolerante,
que dialoga y está atenta a los últimos desarrollos
del conocimiento.
LA GRAN TAREA
Promover el Perú no se agota en lo que el Estado haga,
o en lo que uno u otro sector esgrima desde su punto de vista
particular, sino en que todos lleguemos a la convicción
que ése es el país que queremos. Más que
imponer metas o resultados, el proceso es el que importa.
Promover el Perú es, pues, generar una visión compartida
de futuro que integre el aporte de todos, convocando nuestros
sueños y aspiraciones como nación. Hacerlo es una
responsabilidad compartida, porque nuestra visión tiene
que trascender gobiernos, grupos y personas. Y debe servir para
proyectarnos al mundo.
El umbral del milenio nos encuentra en este tránsito hacia
la conquista de nuestra identidad y encuentro de nuestro destino
en el mundo global.
VIGOROSA DIVERSIDAD
El valor del umbral para el Perú es, por lo menos, doble:
de reflexión y aporte. Nos brinda la oportunidad de reflexionar
sobre nuestro propio proceso cultural en relación al mundo,
y también la posibilidad de aportar al mundo el legado
de una cultura milenaria que se integra a la modernidad, desde
su inagotable diversidad y vigoroso mestizaje.
La globalización que vivimos no debe implicar la pérdida
de nuestra identidad. Más bien se trata de incorporarla
al mundo. Debemos abrirnos a los demás sin temor, con orgullo
de mostrar cómo somos: país diverso, integrado al
mundo, con ciudadanos dueños de su destino y que viven
un futuro con raíces.
Somos lo que pensamos que somos. Una nación que piensa
en grande será grande. Promover la imagen del país
es, pues, revalorizar nuestras raíces, es redescubrirnos,
es generar autoestima, es promover orgullo, es crear país
y dar el salto colectivo para ser ciudadanos del mundo.
COMPARTIR LA MAGIA
Como ciudadanos del mundo podemos repetir junto al insigne poeta
César Vallejo: "Perú del mundo y Perú
al pie del orbe, yo me adhiero".
Es que el Perú, antes que territorio, recursos o gente,
es fe, convicción y esperanza. ¡Lancémonos
a creer en nosotros mismos y a compartir la magia que es el Perú!
-DRA. BEATRIZ BOZA (Presidenta Prom-Perú)