Tres cuartas partes de este pequeño
y maltratado planeta llamado Tierra está cubierto por...
¡mares! Saladas aguas donde medra una asombrosa biodiversidad
que, a lo largo de la historia humana, ha sido fuente de recursos
alimenticios y medicinales, entre otros. Importante vía
de comunicación, líquido universo que juega un papel
principal como regulador del clima global, lugar de esparcimiento.
Todo esto y mucho más son los océanos que nos rodean,
hoy convertidos en gigantescas cloacas y en ciertas zonas debido
a la sobre pesca, en inmensos "desiertos acuáticos".
Casi dos terceras partes de la humanidad, es decir cerca de 3,500
millones de personas, habitan en pequeños poblados, aldeas
y grandes metrópolis costeras, zonas ricas en recursos.
La mayor parte de los "terrícolas", pues, dependen
directamente del medio marino para su sustento. Según cálculos,
apenas en dos décadas más serán cerca de...
¡siete mil, las mujeres, hombres y niños que pueblen
estas partes del globo! Los ecosistemas marinos, sin embargo,
padecen los embates de una "civilización" aparentemente
empecinada en no querer aceptar ni comprender la necesidad de
respetar las reglas de juego que nos impone la sabia naturaleza.
Para llamar la atención sobre el rol vital que juegan
los mares en la vida toda de este redondo globo, 1998 ha sido
declarado Año Internacional del Océano; el pasado
Día Mundial del Ambiente se desarrolló, además,
bajo el simbólico y persuasivo lema: "Por la vida
en la Tierra: salvemos nuestros mares", y la Expo de Lisboa,
la última gran feria mundial del siglo XX, gira en torna
al mismo tema. A continuación resumimos el ilustrado ensayo
"Los siete peligros que amenazan a los siete mares",
aparecido en la publicación "Nuestro Planeta",
del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Pnuma.
Su autor es el excelentísimo parlamentario británico
John Prescott, viceprimer ministro y secretario de Estado para
el Ambiente, Transporte y las Regiones de ese país europeo.
Prescott esboza un programa de acción en defensa de los
mares, patrimonio de la humanidad, íntimamente ligado a
la historia de la civilización y al futuro.
"Mi dedicación a la protección de los mares
proviene de la experiencia personal. Antes de dedicarme a la política,
vivía del mar, navegando en grandes buques de línea
por todo el mundo. También obtuve la licencia de buzo y
buceé sobre todo en el Mar del Norte y en el Mediterráneo.
Allí, lo único que suele verse son vasos de plástico
y latas de refrescos. No me había dado cuenta cabal de
lo que era un mar vivo hasta que buceé en el Gran Arrecife
Coralino de Australia.
MALTRATO CRECIENTE
En el Parlamento británico represento a Hull, que llegó
a ser un importante puerto pesquero y que aún sigue manteniendo
estrechos vínculos con el mar por medio de su comercio
marítimo. Mi íntima relación con el mar me
ha convencido de lo importante que es protegerlo. Hemos abusado
de ellos durante demasiado tiempo.
En los últimos cincuenta años ha cambiado el efecto
que tienen las actividades en el mar. Por ejemplo, se arman barcos
de mayor calado, y han aumentado las posibilidades de contaminación
por hidrocarburos. La explotación submarina de petróleo
y gas ha pasado a ser un negocio de carácter internacional.
También la actividad pesquera ha sufrido una transformación.
A nuestros mares los contaminan nuevos productos químicos.
Cada vez se busca más realizar actividades mineras en los
fondos marinos.
NECESARIA CONCIENCIA
No obstante, existe ahora una mayor conciencia de cómo
influimos en el mar y de cómo éste nos afecta. Hoy
es inaceptable pretextar ignorancia. Ello significa un cambio
crucial si procuramos generar un mayor apoyo del público
para resolver los problemas ambientales.
Estamos a mitad del Año Internacional del Océano,
que concluirá con una revisión, en abril de 1999,
de las prioridades del mundo en cuanto a la labor de protección
del medio marino. Dicha revisión se hará dentro
del marco de la Comisión de las Naciones Unidas sobre el
Desarrollo Sostenible, Cds el principal foro de las Naciones Unidas
de difusión de sistemas de desarrollo que procuran proteger
y mejorar el ambiente.
El Gobierno del Reino Unido está haciendo todo lo posible
para promover el debate que culminará en la reunión
de la Cds. Alentamos a los Ministros para el ambiente, de los
principales países industrializados, a que se preparen
para tal reunión. A principios de abril incluimos la biodiversidad
marina en el programa de la reunión de ministros del Grupo
de los Ocho, celebrada en Inglaterra.
El Segundo Seminario de Londres sobre los Océanos, se
desarrollará el próximo diciembre. Una oportunidad
para que gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones
no gubernamentales del planeta se reúnan y formulen propuestas.
BUSCANDO SOLUCIONES
Al igual que nos referimos a todos los océanos y mares
del mundo como los 'siete mares', existen siete peligros principales
para el medio marino. En primer lugar, tomemos el caso de mi primera
profesión, el transporte marítimo. Hace una generación,
los Estados concertaron medidas de lucha contra el daño
que pudieran provocar los superpetroleros. Desde entonces, hemos
ampliado los reglamentos para proteger al mar de los buques: por
ejemplo, se han ampliado los requisitos de seguro obligatorio.
No obstante, muchos Estados han vendido el derecho de utilizar
su bandera, permitiendo que muchos armadores que portan "banderas
de conveniencia" hagan caso omiso de los reglamentos y contaminen
el mar.
El segundo peligro es el vertimiento de desechos en el mar. Desde
1972, el Convenio de Londres ha reglamentado el vertimiento de
desechos en todo el mundo.
La "tercera plaga" la constituyen las descargas y emisiones
de fuentes terrestres, y representan él... ¡setenta
por ciento de la contaminación marina! Si bien es urgente
luchar a escala regional contra la contaminación procedente
de fuentes terrestres, también necesitamos un marco de
alcance mundial. El Programa Mundial, acordado en Washington en
1995 nos da justamente eso. Lo que se debe hacer ahora es llevarlo
a la práctica. Algunos estados precisan ayuda para formular
planes: Debemos pedirle a los organismos internacionales que le
den la prioridad necesaria a dicha labor.
Necesitamos además ocuparnos a escala mundial de los contaminantes
orgánicos persistentes, generado por el uso de sustancias
químicas en los trópicos, que llegan hasta el Artico
y se acumulan en el organismo de hombres y mamíferos marinos.
PESCA LOCA
La pesca marina es la actividad más antigua desarrollada
por el hombre en el mar. La sobre pesca es el cuarto peligro.
Durante demasiado tiempo hemos considerado que las poblaciones
de peces eran inagotables. Hoy en día, podemos encontrar
y pescar grandes cantidades en mucho menos tiempo. Se explotan
demasiadas poblaciones de peces de manera no sostenible. El pescado
continúa siendo una importante fuente de proteína
para gran parte de la población del planeta, y en especial
para las personas de escasos recursos en muchos de los países
en desarrollo.
Para proteger la seguridad alimentaría, debemos procurar
la ordenación racional de los recursos pesqueros a largo
plazo. Todo esto hace necesario integrar las políticas
ambientales y de explotación pesquera. Gradualmente se
debe apuntar a dejar de lado las grandes redes de arrastre en
alta mar, a fin de proteger a los delfines, entre otras criaturas.
Esperamos que otras regiones comprendan la necesidad de aplicar
soluciones similares.
MARINAS MINAS
El quinto peligro es la explotación minera en el mar.
Hemos creado nuevas industrias de explotación submarina
de petróleo y gas. Cuanto más se desarrolla el mundo,
más aumentará la presión para explotar estas
reservas minerales. Por desgracia, aún no hemos resuelto
estos problemas. En cuanto a los temas que están fuera
de jurisdicciones nacionales, la Autoridad Internacional de los
Fondos Marinos debe formular un sistema sólido que armonice
el acceso a dichos recursos con la protección eficaz. En
cuanto a aquellos temas dentro de jurisdicciones nacionales, precisamos
soluciones eficaces que se ajusten a las condiciones del lugar.
DESORDEN Y CAMBIOS
El sexto peligro es la urbanización de las costas. Más
de la mitad de la población del mundo vive en zonas costeras,
y cada vez más personas deseamos pasar las vacaciones junto
al mar. El Programa Mundial de Washington sirve de marco para
abordar los efectos del desarrollo urbano en el medio marino,
promoviendo la ordenación integrada de las zonas costeras.
El séptimo peligro, y quizá el mayor, proviene
de los cambios climáticos. Al calentarse la Tierra, subirá
el nivel del mar, lo que afectará la vida de millones de
personas que viven en las zonas costeras y amenazará la
propia existencia de algunos países insulares. Tampoco
podemos aún predecir fácilmente las repercusiones
de los cambios climáticos en las corrientes oceánicas;
y aquí, éstos pueden afectar radicalmente la vida
y la pesca marina.
La reunión que se celebró el pasado diciembre en
Kioto, Japón, para tratar los cambios climáticos
(Tercera Conferencia de las Partes de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) es un
primer buen paso que se ganó con difíciles negociaciones.
DEFENDER LA VIDA
El Gobierno del Reino Unido se ha comprometido a proteger la
biodiversidad del mundo. El mar comprende más del setenta
por ciento de la superficie del planeta. Esta es la magnitud de
la labor que nos espera para abordar los siete peligros que amenazan
al mar. Si queremos alcanzar una solución total que proteja
la riqueza de la vida marina, no debemos ahorrar esfuerzos para
trabajar en todos estos frentes. En efecto, lo que hace falta
es comprometernos a llevar adelante esta tarea, sólo así
será posible proteger nuestros mares". JOHN PRESCOTT
(político inglés)