Diario El Comercio Lima -Perú 05 - 08 -1998

Martha Meier MQ.

 
Las siete plagas oceánicas
Salvar el mar...
 

Tres cuartas partes de este pequeño y maltratado planeta llamado Tierra está cubierto por... ¡mares! Saladas aguas donde medra una asombrosa biodiversidad que, a lo largo de la historia humana, ha sido fuente de recursos alimenticios y medicinales, entre otros. Importante vía de comunicación, líquido universo que juega un papel principal como regulador del clima global, lugar de esparcimiento. Todo esto y mucho más son los océanos que nos rodean, hoy convertidos en gigantescas cloacas y en ciertas zonas debido a la sobre pesca, en inmensos "desiertos acuáticos".

Casi dos terceras partes de la humanidad, es decir cerca de 3,500 millones de personas, habitan en pequeños poblados, aldeas y grandes metrópolis costeras, zonas ricas en recursos. La mayor parte de los "terrícolas", pues, dependen directamente del medio marino para su sustento. Según cálculos, apenas en dos décadas más serán cerca de... ¡siete mil, las mujeres, hombres y niños que pueblen estas partes del globo! Los ecosistemas marinos, sin embargo, padecen los embates de una "civilización" aparentemente empecinada en no querer aceptar ni comprender la necesidad de respetar las reglas de juego que nos impone la sabia naturaleza.

Para llamar la atención sobre el rol vital que juegan los mares en la vida toda de este redondo globo, 1998 ha sido declarado Año Internacional del Océano; el pasado Día Mundial del Ambiente se desarrolló, además, bajo el simbólico y persuasivo lema: "Por la vida en la Tierra: salvemos nuestros mares", y la Expo de Lisboa, la última gran feria mundial del siglo XX, gira en torna al mismo tema. A continuación resumimos el ilustrado ensayo "Los siete peligros que amenazan a los siete mares", aparecido en la publicación "Nuestro Planeta", del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Pnuma. Su autor es el excelentísimo parlamentario británico John Prescott, viceprimer ministro y secretario de Estado para el Ambiente, Transporte y las Regiones de ese país europeo. Prescott esboza un programa de acción en defensa de los mares, patrimonio de la humanidad, íntimamente ligado a la historia de la civilización y al futuro.

"Mi dedicación a la protección de los mares proviene de la experiencia personal. Antes de dedicarme a la política, vivía del mar, navegando en grandes buques de línea por todo el mundo. También obtuve la licencia de buzo y buceé sobre todo en el Mar del Norte y en el Mediterráneo. Allí, lo único que suele verse son vasos de plástico y latas de refrescos. No me había dado cuenta cabal de lo que era un mar vivo hasta que buceé en el Gran Arrecife Coralino de Australia.

MALTRATO CRECIENTE

En el Parlamento británico represento a Hull, que llegó a ser un importante puerto pesquero y que aún sigue manteniendo estrechos vínculos con el mar por medio de su comercio marítimo. Mi íntima relación con el mar me ha convencido de lo importante que es protegerlo. Hemos abusado de ellos durante demasiado tiempo.

En los últimos cincuenta años ha cambiado el efecto que tienen las actividades en el mar. Por ejemplo, se arman barcos de mayor calado, y han aumentado las posibilidades de contaminación por hidrocarburos. La explotación submarina de petróleo y gas ha pasado a ser un negocio de carácter internacional. También la actividad pesquera ha sufrido una transformación. A nuestros mares los contaminan nuevos productos químicos. Cada vez se busca más realizar actividades mineras en los fondos marinos.

NECESARIA CONCIENCIA

No obstante, existe ahora una mayor conciencia de cómo influimos en el mar y de cómo éste nos afecta. Hoy es inaceptable pretextar ignorancia. Ello significa un cambio crucial si procuramos generar un mayor apoyo del público para resolver los problemas ambientales.

Estamos a mitad del Año Internacional del Océano, que concluirá con una revisión, en abril de 1999, de las prioridades del mundo en cuanto a la labor de protección del medio marino. Dicha revisión se hará dentro del marco de la Comisión de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, Cds el principal foro de las Naciones Unidas de difusión de sistemas de desarrollo que procuran proteger y mejorar el ambiente.

El Gobierno del Reino Unido está haciendo todo lo posible para promover el debate que culminará en la reunión de la Cds. Alentamos a los Ministros para el ambiente, de los principales países industrializados, a que se preparen para tal reunión. A principios de abril incluimos la biodiversidad marina en el programa de la reunión de ministros del Grupo de los Ocho, celebrada en Inglaterra.

El Segundo Seminario de Londres sobre los Océanos, se desarrollará el próximo diciembre. Una oportunidad para que gobiernos, organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales del planeta se reúnan y formulen propuestas.

BUSCANDO SOLUCIONES

Al igual que nos referimos a todos los océanos y mares del mundo como los 'siete mares', existen siete peligros principales para el medio marino. En primer lugar, tomemos el caso de mi primera profesión, el transporte marítimo. Hace una generación, los Estados concertaron medidas de lucha contra el daño que pudieran provocar los superpetroleros. Desde entonces, hemos ampliado los reglamentos para proteger al mar de los buques: por ejemplo, se han ampliado los requisitos de seguro obligatorio. No obstante, muchos Estados han vendido el derecho de utilizar su bandera, permitiendo que muchos armadores que portan "banderas de conveniencia" hagan caso omiso de los reglamentos y contaminen el mar.

El segundo peligro es el vertimiento de desechos en el mar. Desde 1972, el Convenio de Londres ha reglamentado el vertimiento de desechos en todo el mundo.

La "tercera plaga" la constituyen las descargas y emisiones de fuentes terrestres, y representan él... ¡setenta por ciento de la contaminación marina! Si bien es urgente luchar a escala regional contra la contaminación procedente de fuentes terrestres, también necesitamos un marco de alcance mundial. El Programa Mundial, acordado en Washington en 1995 nos da justamente eso. Lo que se debe hacer ahora es llevarlo a la práctica. Algunos estados precisan ayuda para formular planes: Debemos pedirle a los organismos internacionales que le den la prioridad necesaria a dicha labor.

Necesitamos además ocuparnos a escala mundial de los contaminantes orgánicos persistentes, generado por el uso de sustancias químicas en los trópicos, que llegan hasta el Artico y se acumulan en el organismo de hombres y mamíferos marinos.

PESCA LOCA

La pesca marina es la actividad más antigua desarrollada por el hombre en el mar. La sobre pesca es el cuarto peligro. Durante demasiado tiempo hemos considerado que las poblaciones de peces eran inagotables. Hoy en día, podemos encontrar y pescar grandes cantidades en mucho menos tiempo. Se explotan demasiadas poblaciones de peces de manera no sostenible. El pescado continúa siendo una importante fuente de proteína para gran parte de la población del planeta, y en especial para las personas de escasos recursos en muchos de los países en desarrollo.

Para proteger la seguridad alimentaría, debemos procurar la ordenación racional de los recursos pesqueros a largo plazo. Todo esto hace necesario integrar las políticas ambientales y de explotación pesquera. Gradualmente se debe apuntar a dejar de lado las grandes redes de arrastre en alta mar, a fin de proteger a los delfines, entre otras criaturas. Esperamos que otras regiones comprendan la necesidad de aplicar soluciones similares.

MARINAS MINAS

El quinto peligro es la explotación minera en el mar. Hemos creado nuevas industrias de explotación submarina de petróleo y gas. Cuanto más se desarrolla el mundo, más aumentará la presión para explotar estas reservas minerales. Por desgracia, aún no hemos resuelto estos problemas. En cuanto a los temas que están fuera de jurisdicciones nacionales, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos debe formular un sistema sólido que armonice el acceso a dichos recursos con la protección eficaz. En cuanto a aquellos temas dentro de jurisdicciones nacionales, precisamos soluciones eficaces que se ajusten a las condiciones del lugar.

DESORDEN Y CAMBIOS

El sexto peligro es la urbanización de las costas. Más de la mitad de la población del mundo vive en zonas costeras, y cada vez más personas deseamos pasar las vacaciones junto al mar. El Programa Mundial de Washington sirve de marco para abordar los efectos del desarrollo urbano en el medio marino, promoviendo la ordenación integrada de las zonas costeras.

El séptimo peligro, y quizá el mayor, proviene de los cambios climáticos. Al calentarse la Tierra, subirá el nivel del mar, lo que afectará la vida de millones de personas que viven en las zonas costeras y amenazará la propia existencia de algunos países insulares. Tampoco podemos aún predecir fácilmente las repercusiones de los cambios climáticos en las corrientes oceánicas; y aquí, éstos pueden afectar radicalmente la vida y la pesca marina.

La reunión que se celebró el pasado diciembre en Kioto, Japón, para tratar los cambios climáticos (Tercera Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) es un primer buen paso que se ganó con difíciles negociaciones.

DEFENDER LA VIDA

El Gobierno del Reino Unido se ha comprometido a proteger la biodiversidad del mundo. El mar comprende más del setenta por ciento de la superficie del planeta. Esta es la magnitud de la labor que nos espera para abordar los siete peligros que amenazan al mar. Si queremos alcanzar una solución total que proteja la riqueza de la vida marina, no debemos ahorrar esfuerzos para trabajar en todos estos frentes. En efecto, lo que hace falta es comprometernos a llevar adelante esta tarea, sólo así será posible proteger nuestros mares". JOHN PRESCOTT (político inglés)