Diario El Comercio Lima -Perú 26 - 08 -1998

Martha Meier MQ.

 
Derrame en Pisco
Petróleo en la playa...
 

El miércoles de la semana pasada volvió a ocurrir un oscuro episodio. Un derrame petrolero hizo que las miradas se dirigieran hacia Pisco, en el sureño departamento de Ica, zona aledaña a la Reserva Nacional de Paracas.

Para los trabajadores del Consorcio de Terminales Graña y Montero, era una mañana más de trabajo. Lejos estaban de sospechar que una faena usual derivaría en una pequeña catástrofe ambiental. A saber el personal vinculado a Graña y Montero se disponía a lavar los ductos subacuáticos utilizados para la descarga de combustible desde los barcos petroleros hacia los tanques de almacenamiento. El desperfecto de una válvula favoreció la 'fuga' del combustible hacia la playa.

De inmediato los estragos se hicieron visibles, y el mar empezó a varar invertebrados que habitan las orillas marinas, así como algas marinas. No pasó mucho tiempo, cuando se pudo ver algunas aves (felizmente pocas) y crustáceos agonizando, cubiertos por la aceitosa sustancia.

Desde un inicio los trabajadores del Consorcio de Terminales Graña y Montero, sin contar con el equipo de emergencia adecuado, empezaron un desesperado operativo para evitar que el asunto pasara a mayores. Después llegarían los disolventes y otros químicos para 'borrar' la mancha, por la cual al referido Consorcio se le ha impuesto una multa por negligencia... Lo ocurrido con la empresa del grupo Graña y Montero, sin embargo, es tan sólo la 'punta del iceberg' del descontrol, de la falta de vigilancia, del incumplimiento de las normas ecológicas, de las ínfimas sanciones y de la 'blandita mano' de nuestras autoridades...

PELIGROSO DESORDEN

En la zona de Pisco-Paracas, Ica, todo está fuera de sitio. Eso ya no es noticia. Basta darse una 'vueltita' por un paraje otrora paradisíaco para comprender lo mal que andan las cosas. Poblados que han crecido de manera caótica, sin ningún tipo de planificación. Playas convertidas en una especie de mercadillos con kioscos de toda índole, imperio de las moscas.

Terrenos con vocación turística, con insuperable vista panorámica a un mar irrepetible, por sus colores, por su quietud o por su furia, convertidos en sitio de depredadoras y contaminantes inmensas plantas metalúrgicas y pesqueras. Los estragos ambientales generados por los residuos de estas industrias, especialmente la de la harina y aceite de pescado es ampliamente conocida.

Chimbote, en la costa del departamento de Ancash al norte de Lima, es un patético augurio de lo que le puede estar esperando a la bella zona de Pisco-Paracas, donde se ubica la Reserva Nacional de Paracas... ¡ única área marina "protegida" en el Perú! Pero eso no es todo...

VECINDARIO ABANDONADO

Las zonas aledañas a la Reserva Nacional de Paracas no gozan de ningún tipo de protección. Según estudiosos debieran ser una suerte de "colchón de amortiguamiento" para la mejor conservación de un área que es de vital importancia hemisférica para la concentración de aves migratorias, guaneras y en extinción como el pingüino de Humboldt y flamencos; De mamíferos marinos en vías de extinción como el gato marino; lobos y tortugas de mar, entre una asombrosa variedad de especies hidrobiológicas.

Un paraje de abundante afloramiento del plancton, base de la cadena alimenticia oceánica y por tanto de la proverbial riqueza del Mar de Grau.

En los alrededores de nuestra principal joya ecológica marina, sin embargo, proliferan industrias contaminantes, muelles industriales, el caos urbanístico y reservorios de sustancias tan peligrosas como ácido sulfúrico y petróleo. O sea... ¿CUANTO FUE?

No se sabe a ciencia cierta la magnitud del derrame. Algunas fuentes sostienen que fueron apenas treinta galones de petróleo Diesel 2. Otros especulan que habrían sido hasta ocho mil galones, probablemente de un tipo de petróleo más denso conocido como 'bunker'. Sea como fuere vale la pena recordar las palabras de la estudiosa Zivana Meseldzic de Pereyra, en su libro 'Contaminación Ambiental y América latina'. Dice la científica que cada barril derramado puede cubrir hasta... ¡cuarenta mil metros cuadrados de superficie marina! El derrame forma una delgada capa en la superficie marina que impide el paso de la luz solar.

La porción bajo esta 'película' se hace inhabitable. El natural proceso de la fotosíntesis es imposible, y con ello se deteriora el fitoplancton, base de la cadena alimenticia de los océanos.

Para darnos una idea más clara del asunto, aquí una receta casera. Coja usted un vaso con agua clara y cristalina, ponga entonces una cucharada de aceite y vea lo que ocurre. Una capa se formara cubriendo la superficie del agua. Ahora imagínese que en vez de aceite se trata de un líquido más espeso y oscuro. En este caso las autoridades manifestaron que la mancha habría sido pequeña.

PREVENIR ANTES QUE LAMENTAR

La urgencia de poner en marcha un Plan de Prevención Ambiental, para evitar accidentes de esta índole fue la inmediata propuesta del Programa de Conservación y Desarrollo Sostenido de Humedales Perú (PCDSH-P), organización que viene desarrollando trabajos de conservación de biodiversidad en la Reserva Nacional de Paracas.

"La propuesta -indicaron sus voceros- prevé un plan participativo, donde se especifiquen las medidas a adoptarse en casos similares. El plan especificará las formas de participación de la población"

Para concretar su propuesta, PCDSH-P ha propuesto apoyar el desarrollo del mismo como parte del proyecto "Fortalecimiento del Manejo de la Reserva Nacional de Paracas", ejecutado en esta área protegida con el apoyo de la Oficina del Programa Perú del Fondo Mundial para la Naturaleza, ( WWF, por sus siglas en inglés).

Ya en 1995, a raíz de la racha de derrames petroleros iniciados en agosto de ese año, en las playas de la Refinería de Conchán, en Lima y seguidos por otro en puerto de San Nicolás, Ica, y en La Refinería La Pampilla, Ventanilla, Lima, la experta en derecho ambiental Patricia Cuba-Sichler, de la Red Nacional de Acción Ecologista, indicó la necesidad de 'crear un organismo de monitoreo permanente de la calidad ambiental en zonas costeras y aguas continentales.

Este organismo debiera estar encabezado por la Marina de Guerra -dijo-y contar con el apoyo científico de organismos especializados como el Imarpe, las universidades y municipios del litoral". Una propuesta que hoy, tras el derrame en Pisco parece haber encontrado eco en las autoridades pertinentes.

Es tiempo ya que las empresas dejen de arriar con descaro y egoísmo las banderas del libre mercado por afán de lucro a corto plazo. Es tiempo también de que las autoridades asuman su compromiso con las grandes mayorías a las que representan y con el mañana de un país, cada día más degradado, saqueado y maltratado. Desarrollo es avanzar, sí, pero sin arrollar.

El derrame de Pisco es un aviso, una lección. En buena hora el trago no fue tan amargo y los estragos pocos. Lo de Pisco, sin embargo, es una advertencia más de la necesidad de cambiar tecnologías, métodos y formas de trabajo. En definitiva, modificar nuestra relación con el entorno y aprender a respetar el medio que nos alberga...