Diario El Comercio Lima -Perú 29 - 07 -1998

Martha Meier MQ.

 
Ave que se va
Suri: emblema del ayer...
 

Corre por nuestra puna sur un ave que fue emblema del Antiguo Perú. Se trata del Suri, la más pesada de las aves nativas, y no por "chinchosa" sino por robusta. Como si nada llega a pesar más de... ¡24 kilos! Perseguida por su carne y plumaje, este "correcaminos andino" está en franco proceso de retirada. La extinción pende como amenazante espada sobre su pequeña cabeza, sobre sus ojos vivaces, sobre sus largas y suaves plumas. Es exageradamente tímida, poco conocida y apenas ha sido estudiada. En una suerte de mágica y mística continuidad histórica, el Suri recorre olvidados parajes andinos formando, a veces, manadas mixtas con las vicuñas, esa bella especie que tomó la posta y se convirtió, por mandato del Libertador Simón Bolívar, en parte integral de nuestro

Escudo Nacional. Así el ave del Tahuantinsuyo convive junto al estilizado camélido de nuestra libertad. Especies ambas en jaque por la desidia, la ignorancia y la falta de respeto a las leyes de la naturaleza. El hombre, siempre arrogante, persiguiendo, aniquilando la diversidad de la vida, corrompiendo el ambiente en que vivimos. Suri: antaño noble emblema, hogaño triste ejemplo de las pésimas políticas de conservación...

Tímida. Hermosa. Veloz. Los machos son padres ejemplares. Es el Suri (Pterocnemia pennata tarapacensis), corredora incapaz de volar, el ave más pesada de nuestro país. Especie andina que por su carne, por sus huevos, por sus plumas; es decir por su propia esencia de ave, por el simple hecho de serlo, ha sido perseguida, masacrada, prácticamente borrada del mapa del Perú, donde según estudios se alberga una de las más altas diversidades de aves del globo. Lejos de cuidar nuestros tesoros, la triste historia de siempre: destrucción.

En sus dominios de antaño: la puna de Tacna, Moquegua y Puno, el Suri se está convirtiendo, ya desde hace algunas décadas, en recuerdo de mejores tiempos. Aquí, en nuestro país, su caza está estrictamente prohibida por ley desde 1970. Oficialmente se le ha clasificado como especie en vías de extinción. De poco, o nada, sirve esa legislación. Tomemos en cuenta, por ejemplo, que no está protegida en... ¡ninguna unidad de conservación! Así las cosas, ¿qué puede esperarse?

Su situación no es alentadora tampoco en los países vecinos donde habita: Chile, Bolivia y Argentina, por lo que está incluida en el Apéndice I de la "Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres", Cites.

METETES AVESTRUCES

En los últimos meses con bombos y platillos se anuncia, se difunde por los más diversos medios de comunicación, la instalación y proliferación de granjas de avestruces. Gran despliegue para informar sobre una sinrazón: con dinero y esfuerzo peruanos se favorecerá a naciones del Africa para conservar "ex-situ" sus especies. Así, mientras los parientes andinos de las avestruces, los Suris -con gran potencial para el desarrollo de proyectos similares- se desvanece, empresarios nacionales con apoyo gubernamental contribuirán a que la corredora de las sabanas africanas medre en nuestro país. Algo similar a lo que ocurre con la nativa castaña, semilla amazónica de gran demanda internacional y gran potencial industrial, a la que poca atención se le brinda desde las instancias oficiales al tiempo que se invierten (¿o despilfarran?) Grandes sumas de dinero del Fondo Nacional de Compensación y Desarrollo Social, Foncodes, en el afán de introducir, en Rioja y Moyobamba, una especie foránea como la Macadamia... ¡una nuez australiana! En fin...

LA PLUMA DEL INCA

Relata el destacado biólogo Víctor Pulido en: "El Libro Rojo de la Fauna Silvestre del Perú": "Según la tradición oral de los habitantes de la sierra sur del Perú, en la época del Incanato las poblaciones del Suri eran bastante densas, conformando numerosos grupos de 100 a 120 ejemplares. Se le consideraba una especie propia del Estado Inca. Estaba prohibida su caza, así como la recolección de sus huevos, lo que favoreció el equilibrio de la población. Únicamente la realeza podía utilizar el plumaje del Suri en los adornos de su vestimenta. Fueron disposiciones muy estrictas. Después del Incanato se descuidó totalmente su protección. El poco interés que le dieron las autoridades en el Virreinato y posteriormente en la República, influyó en el decrecimiento de sus poblaciones. Es así como la caza de esta especie se ha convertido en una de las actividades más frecuentes, para utilizar su carne como alimento y sus plumas en disfraces. En los últimos años la construcción de caminos y el desarrollo de actividades mineras en su área de distribución, han intensificado la caza de esta especie. Otro factor importante en la reducción de sus poblaciones constituye la recolección de huevos, dadas las características medicinales que se les atribuye"

EL ARTE DE DESAPARECER

"Che mira ¿las ves?", Gritó emocionado el guía mientras señalaba a un grupo de Choiques (Pterocnemia pennata pennata), ave cercanísima a nuestro Suri, que corría veloz junto a una tropilla de guanacos. Gracias a la vegetación, baja por esos lares, fácil fue distinguir a tan simpáticas aves, allá en el extremo sur de la América, en la Patagonia, Argentina. éandú Petiso o de Darwin, le llaman también. Varios ejemplares jóvenes, algo más de una docena, andaban con "papá" a la cabeza. "Buenos padres son estos bichos", comentó.

Viendo tan hermoso espectáculo que atraía a varios turistas y estudiosos, no pudimos más que lamentarnos que, en la actualidad, en nuestro país atisbar una escena similar sería más que imposible. Pocos Suris quedan hoy, y pocos son los felices que los han visto en libertad. Recordamos entonces lo que relata Víctor Pulido en su obra antes citada. Dice que en 1965 los estudiosos alemanes Hans y María Koepcke "observaron que el Suri puede formar manadas mixtas con las vicuñas. Indican también, que cuando está en peligro puede correr a gran velocidad, deteniéndose bruscamente y sentándose en el suelo, perdiéndose fácilmente de vista por su coloración críptica".

La doctora Irma Francke, destacada ornitóloga del Museo de Historia Natural da cuenta también sobre la proverbial timidez de estas aves y cómo sus colores ayudan a que sé mimeticen con el paisaje, de manera tal que se hace imposible distinguirlas entre el follaje.

PAPAS EJEMPLARES

Muchos machos humanos tienen bastante que aprender de la responsable paternidad de los Suris. ¡Así es! Estas aves no sólo construyen el nido, sino que incuban los huevos, guían los primeros pasos de sus vástagos y los defienden a rabiar. Para estos machos, se convierten en el más preciado tesoro los grandes huevos amarillos depositados, por sus varias hembras, en el nido que solícitamente él mismo excavó y luego tapizó con material vegetal seco, limpiando inclusive los alrededores. A calentar ese tesoro dedicará más de un mes papá Suri. Luego de la eclosión los polluelos dejarán el nido bajo su guía y atenta mirada.

Es nuestro Suri, un ave que fue símbolo de la gran patria Inca, que como tanto rastro del Perú Antiguo desaparece ante la cómplice indiferencia de nuestras autoridades, y la ignorancia de un pueblo que ha empezado a olvidarlo todo...