Diario El Comercio Lima -Perú
05 -11-1997

Martha Meier MQ.

 
Reos en exhibición
Delfines: Grito de Libertad...
 

Dos delfines han desatado una polémica inusitada. El lamentable asunto es el último "coletazo" de una historia iniciada hace un par de años, cuando se anunció la construcción de un delfinario en un lujoso hotel. En este caso se entremezclan los intereses comerciales con el desprecio, la falta de respeto a la vida silvestre y el atropello a la legislación vigente en nuestro país.

Para los defensores de la vida silvestre se trata de "prisioneros" que purgan injusta condena en la poza de un elegante hotel de San Isidro. ¿Para sus "captores?", una simple mercancía, según lo revelan ellos mismos en un reciente comunicado. Dos inteligentes y hermosos cetáceos privados de la libertad para ser protagonistas de un espectáculo patético, ridículo.

Lima es una capital incrustada en plena costa. Basta acercarse lo suficiente al vecino mar para gozar de un espectáculo fascinante, irrepetible, humanizador: gozar con la algarabía de éstas y otras especies retozando en el inmenso universo líquido que las cobija, apreciar la vida en todo su esplendor. El Perú, además, cuenta con inmensos atractivos turísticos de toda índole y una hospitalidad, que son internacionalmente reconocidos.

Resulta, pues, un extravío erigir un delfinario en un hotel, a pocos metros del océano Pacífico, en un país cuyas bellezas naturales y legado cultural son el único y verdadero imán para el turismo, lo demás son excusas. Dos inocentes mamíferos marinos que nos recuerdan las célebres frases de William O.

Douglas, magistrado de la Corte Suprema de los Estados Unidos de Norte América, quien expresara: "Uno de los más profundos conflictos de nuestro mundo es el que existe entre la conservación de la naturaleza y la codicia de algunos hombres"...

El último lunes la Compañía Hotelera Los Delfines S.A., vinculada a la constructora Gremco, publicó un comunicado a la opinión pública. Vano intento por calmar los cada vez más caldeados ánimos de un vasto sector de la población, indignada por el internamiento en nuestro país de dos delfines "nariz de botella" ( Tursiops truncatus truncatus).

Tan inteligentes y simpáticas criaturas sufren hoy obligado cautiverio en la poza del hotel de esa compañía. El referido comunicado no ha hecho más que encender aún más las iras de las agrupaciones defensoras de los derechos de los animales y de la población sensible.

Olga Rey de Michell, directora de la Asociación Cruzada por la Vida, y reconocida por sus esfuerzos incansables en la defensa de estos animales, ha cerrado filas apoyada por otras instituciones. La guerra ya quedó declarada el último lunes. En una concurrida conferencia de prensa, la señora de Michell sacó a luz la serie de irregularidades perpetradas por Gremco.

DECRETO DISTORSIONADO

Para muchos a la empresa interesada en mantener cautivos a los delfines, como atractivo, se les ha caído la "máscara verde".

Apenas un par de líneas suscritas por ellos en su comunicado, ha bastado para echar por tierra los distintos argumentos conservacionistas que esgrimían hasta hace poco. Así es...

En el segundo punto del mencionado documento expresa la empresa hotelera Los Delfines S.A.: "El Decreto Legislativo 668 en su artículo 12 garantiza las operaciones de comercio exterior sin prohibiciones y restricciones para-arancelarias quedando sin efecto cualquier tipo de licencias, visaciones o dictámenes previos". Ahora bien, ¿a qué se refiere el señalado decreto que data de 1991?, pues a medidas destinadas a garantizar la necesaria e innegable libertad de comercio exterior e interior para el desarrollo de nuestro país. ¿Qué tiene que ver esto con dos seres vivos?

¡LA VIDA NO ES MERCANCIA!

"Preocupa profundamente -expresa Antoinette Semizo, de la Red Nacional de Acción Ecologista / renace Perú- que se utilice tal argumento y se pretenda distorsionar de esta manera el concepto de libre empresa. Estamos hablando de seres vivientes.

Criaturas silvestres que para los representantes del hotel sanisidrino son una... simple cosa, una mercancía cualquiera! Recordemos algo del decreto al que aluden. En su artículo segundo claramente indica: "El Estado garantiza a los agentes económicos el libre acceso a la adquisición, transformación, y comercialización de bienes, tanto finales como insumos y materias primas, y prestación de servicios". Es, a todas luces descabellado y malintencionado citar tal dispositivo para pretender justificar la sinrazón del cautiverio de estos cetáceos. Desde todo punto de vista ético y moral, estos delfines no pueden considerarse ni bienes, ni materias primas, ni un servicio".

Añade Semizo "Lo que resulta aún más patético es que estos señores, luego de esgrimir en su comunicado tan mercantilistas argumentos, pretendan hacer creer a la opinión pública que el único interés de tener a estos animales, en un lugar tan poco apropiado, es para estudiarlos. Delfinario que no reúne las condiciones que ordena la legislación vigente en nuestro país, según ha reconocido públicamente el señor Bresani, vocero del hotel, en un noticiero televisivo. A la luz de los hechos no le quedó sino aceptar que la poza no tiene las dimensiones ordenadas en el artículo 13, de la Resolución Ministerial 588-96-PE, que establece las condiciones ambientales y de cuidado para el adecuado mantenimiento y bienestar de los cetáceos menores en cautiverio".

EL PRESIDENTE Y LOS CETACEOS

En reciente carta al ingeniero Alberto Fujimori, presidente de la república, la señora Olga Rey de Michell, de Cruzada por la Vida, señala varias de las irregularidades perpetradas para lograr el ingreso al país de los dos delfines (ver recuadro).

Cabe recordar que el presidente Fujimori ha sido, desde hace algunos años, ardoroso defensor de estas especies, y que apoyó la dación de la Ley 26585, proyecto del congresista Antero Florez Araoz (PPC), que declara a los delfines como especies legalmente protegidas. Es más, en un discurso de 1995 pronunciado en una caleta norteña con ocasión del "Día del Pescador", fue enfático al señalar la necesidad de "conservar a los delfines en su hábitat natural". Una propuesta lógica y coherente, tomando en cuenta el floreciente negocio del ecoturismo. Como ya lo han señalado en varias oportunidades expertos del Centro Peruano de Estudios Cetológicos, CEPEC, "alrededor del globo existen unos cuatro millones de fanáticos de la observación de ballenas y delfines en su hábitat natural.

Un mercado en expansión, una industria que parte del respeto a la vida y genera ingresos anuales por encima de los trescientos millones de dólares al puñado de países que lo practican". Un 'boom" que de darse aquí, beneficiaría enormemente a miles de familias de pescadores artesanales, que podría ser la base de una verdadera reingeniería y replanteamiento de este sector tan golpeado, brindándoles posibilidades de ingresos extras en tiempos cuando baja la pesca (como actualmente con el "Fenómeno de El Niño") .

EN EL MAR LA VIDA ES MAS SABROSA

Otra de las instituciones que se ha unido a la cruzada de la activa Olga Rey de Michell es "Amigo de los Animales". Rosario Quintanilla, su presidenta, está circulando un pronunciamiento. Expresa la conocida defensora de los derechos animales "Delfines al mar!, es la voz que todos los peruanos deberíamos pronunciar con relación al caso de los delfines cautivos en el hotel del mismo nombre.

El delfín es un animal sensible con una conducta digna de admiración, la única forma de admirarlos es en su hábitat natural. Nunca podremos aprender de estos animales encerrados en acuarios, porque es allí donde se traumatizan y desarrollan tics propios de seres tensos, aburridos y deprimidos. ¿Podría un ser nacido libre vivir feliz encerrado? Nooo! Por más cuidado que se le brinde no hay don más preciado que la libertad, y esa es la esencia de nuestro reclamo. No podemos permitir que intereses comerciales violen leyes y principios".

¿SUFRIENDO ESTAN?

Jeremías Bentham (1748-1832) fue un notable jurista y filósofo inglés. Escribió frases que caen "a pelito" para el caso de los dos "prisioneros delfines". Expresó el pensador: "Podrá llegar el día en que el resto de la creación animal adquiera aquellos derechos que nunca habría sido posible denegarle sino por mano de la tiranía. La cuestión no es ¿pueden razonar? o ¿pueden hablar? Sino ¿pueden sufrir?". Y a decir de muchos, sufriendo están estos cetáceos en su estrecha prisión...