Diario El Comercio Lima -Perú
24 -09-1997

Martha Meier MQ.

 
Industria pesquera "eco-eficiente"
Mar protegido, desierto florido...
 

Harina de pescado. La sola mención de este producto desata polémica, a diestra y siniestra. Sobre pesca, degradación marina, contaminación ambiental son algunas de las secuelas de una industria que requiere hasta...¡cinco toneladas de pescado, por cada una de harina que produce! El proceso industrial harinero impacta, además, de manera negativa sobre el entorno, generando perjudiciales desequilibrios. Poco a poco, felizmente, las empresas del sector empiezan a tomar conciencia de los riesgos ambientales y tratan de buscar alternativas.

En este camino, inventores peruanos vienen desarrollando una serie de métodos de tratamiento que permiten reutilizar, por ejemplo, contaminantes residuos líquidos como él "agua de cola", con fines agrícolas. Ronald Becerra Rusconi es un joven investigador de la Universidad Agraria de la Molina. Su proyecto: "Una solución técnica-económica integral al tratamiento del agua de cola en defensa de los ecosistemas marinos", lo llevó a ocupar el primer puesto del concurso "Premio Coca-Cola a la Eco-Eficiencia", organizado por el "Grupo de Apoyo al Sector Rural", de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

A continuación un resumen de su interesante experiencia sobre media hectárea de un árido rincón del desierto de Paracas, Ica. El rotundo éxito de esta iniciativa ha llevado a que la empresa pesquera San Andrés del Sur se anime a repetir el proyecto modelo ahora sobre... ¡diecinueve áridas hectáreas! Rabanitos, tomates, maíz, acelgas son algunas de las cosechas logradas en pleno desierto. Creatividad al servicio del ambiente. Protección del entorno que genera nuevos negocios y más puestos de trabajo. Mar protegido, y gracias a ello... ¡desierto florido!


El mar peruano, ofrenda de la naturaleza, es considerado uno de los más privilegiados y ricos del mundo. Frente a esta realidad natural el sector pesquero intensifica sus actividades. Así el Perú ha llegado a ser primer país productor de harina y aceite de pescado a nivel mundial.

RECUPERACION AMBIENTAL

Debido a que los efluentes industriales de este sector son vertidos, las más de las veces, directamente al mar, los niveles de contaminación son cada vez mayores. Para paliar de alguna manera esta situación existen diversas propuestas de bajo costo y alta eficiencia. En este sentido, por ejemplo, se puede tratar de manera específica el "agua de cola". Este residuo de la industria harinera está considerado como uno de los efluentes de mayor contenido de materia orgánica. Puede, sin embargo, ser debidamente recuperado y procesado y en este proceso obtenerse un excelente abono para la formación y mantenimiento de nuevos terrenos eriazos. Se logra establecer así una simbiosis única, infinita e interdependiente, entre el mar y la tierra.

CAMBIANDO DE RUMBO

Basta dar un giro de 180 grados para que las cosas cambien. En vez de verter estos desechos, con su alto contenido de residuos orgánicos, al mar, se les deposita en el desierto. Así la concepción misma del problema de la contaminación variará pues nos enfrentamos ante dos realidades sumamente diferentes: un medio acuático y el otro terrestre.

En el desierto, la arena se convertirá en un agente filtrante. Así la materia orgánica (escamas, restos de pescado, grasas, etc.) quedará depositada en la superficie, formando una capa de pocos centímetros de espesor. Esta capa será incorporada luego hacia horizontes más profundos, como se realiza normalmente en las actividades agrícolas. Gracias a esta incorporación se evita la emanación de ciertos gases de olor molesto. Así también se permite que ciertas bacterias útiles comiencen a formar humus y mineralizar estos residuos.

Al cabo de unas semanas, los desechos forman una rica materia disponible para las distintas especies vegetales que se decida plantar.

REGAR PARA SEMBRAR

El añadir agua dulce proveniente de la planta pesquera contribuye aún más al proceso de transformación de estos residuos.

Al cabo de un corto tiempo los terrenos están aptos para el desarrollo de múltiples actividades, como son la siembra de cultivos orgánicos, pastizales y árboles.

Como se sabe, las fábricas de harina de pescado requieren abastecerse de agua dulce para la limpieza y mantenimiento de sus equipos.

Estas plantas industriales están, por lo general, ubicadas próximas a la orilla del mar y reciben constantemente la fuerte brisa marina. Una excelente oportunidad para instalar molinos de viento, o aero bombas, que permitan la obtención de agua del subsuelo para los cultivos y árboles sembrados, amén de abastecer también a la fábrica, ahorrando además energía.

CUIDAR LA TIERRA

Gracias al tratamiento y posterior uso del "agua de cola", terrenos eriazos pueden transformarse en suelos de calidad y brindar una serie de beneficios tanto a nivel ecológico, económico y social, para las zonas aledañas a las plantas pesqueras. Y no sólo esto...

La experiencia realizada ha permitido demostrar que es posible, con una mínima inversión, lograr un ahorro significativo en lo que se refiere a la instalación de los costosos equipos requeridos para el tratamiento convencional del "agua de cola". Además del ahorro de dinero está el energético.

El gasto de energía es nulo, puesto que ésta proviene directamente del proceso de producción de la transformación del pescado en harina y aceite. Más bien se requiere la utilización de energías no convencionales (de viento y solar). La instalación de molinos de viento y aero bombas facilitará el riego y los paneles solares contribuirán a dotar de electricidad a las viviendas de los trabajadores que se requieran para realizar las faenas en estos nuevos campos de cultivo.

El proceso de transformación del "agua de cola" en útil abono es totalmente natural, y realizado por los diversos microorganismos aeróbicos que habitan en el suelo.

Finalmente lo principal: el beneficioso efecto sobre el ambiente que significa no verter estos desechos líquidos al mar y, al mismo tiempo, crear nuevas zonas de cultivo...