Harina de pescado. La sola mención
de este producto desata polémica, a diestra y siniestra.
Sobre pesca, degradación marina, contaminación ambiental
son algunas de las secuelas de una industria que requiere hasta...¡cinco
toneladas de pescado, por cada una de harina que produce! El proceso
industrial harinero impacta, además, de manera negativa
sobre el entorno, generando perjudiciales desequilibrios. Poco
a poco, felizmente, las empresas del sector empiezan a tomar conciencia
de los riesgos ambientales y tratan de buscar alternativas.
En este camino, inventores peruanos vienen desarrollando una
serie de métodos de tratamiento que permiten reutilizar,
por ejemplo, contaminantes residuos líquidos como él
"agua de cola", con fines agrícolas. Ronald Becerra
Rusconi es un joven investigador de la Universidad Agraria de
la Molina. Su proyecto: "Una solución técnica-económica
integral al tratamiento del agua de cola en defensa de los ecosistemas
marinos", lo llevó a ocupar el primer puesto del concurso
"Premio Coca-Cola a la Eco-Eficiencia", organizado por
el "Grupo de Apoyo al Sector Rural", de la Pontificia
Universidad Católica del Perú.
A continuación un resumen de su interesante experiencia
sobre media hectárea de un árido rincón del
desierto de Paracas, Ica. El rotundo éxito de esta iniciativa
ha llevado a que la empresa pesquera San Andrés del Sur
se anime a repetir el proyecto modelo ahora sobre... ¡diecinueve
áridas hectáreas! Rabanitos, tomates, maíz,
acelgas son algunas de las cosechas logradas en pleno desierto.
Creatividad al servicio del ambiente. Protección del entorno
que genera nuevos negocios y más puestos de trabajo. Mar
protegido, y gracias a ello... ¡desierto florido!
El mar peruano, ofrenda de la naturaleza, es considerado uno de
los más privilegiados y ricos del mundo. Frente a esta
realidad natural el sector pesquero intensifica sus actividades.
Así el Perú ha llegado a ser primer país
productor de harina y aceite de pescado a nivel mundial.
RECUPERACION AMBIENTAL
Debido a que los efluentes industriales de este sector son vertidos,
las más de las veces, directamente al mar, los niveles
de contaminación son cada vez mayores. Para paliar de alguna
manera esta situación existen diversas propuestas de bajo
costo y alta eficiencia. En este sentido, por ejemplo, se puede
tratar de manera específica el "agua de cola".
Este residuo de la industria harinera está considerado
como uno de los efluentes de mayor contenido de materia orgánica.
Puede, sin embargo, ser debidamente recuperado y procesado y en
este proceso obtenerse un excelente abono para la formación
y mantenimiento de nuevos terrenos eriazos. Se logra establecer
así una simbiosis única, infinita e interdependiente,
entre el mar y la tierra.
CAMBIANDO DE RUMBO
Basta dar un giro de 180 grados para que las cosas cambien. En
vez de verter estos desechos, con su alto contenido de residuos
orgánicos, al mar, se les deposita en el desierto. Así
la concepción misma del problema de la contaminación
variará pues nos enfrentamos ante dos realidades sumamente
diferentes: un medio acuático y el otro terrestre.
En el desierto, la arena se convertirá en un agente filtrante.
Así la materia orgánica (escamas, restos de pescado,
grasas, etc.) quedará depositada en la superficie, formando
una capa de pocos centímetros de espesor. Esta capa será
incorporada luego hacia horizontes más profundos, como
se realiza normalmente en las actividades agrícolas. Gracias
a esta incorporación se evita la emanación de ciertos
gases de olor molesto. Así también se permite que
ciertas bacterias útiles comiencen a formar humus y mineralizar
estos residuos.
Al cabo de unas semanas, los desechos forman una rica materia
disponible para las distintas especies vegetales que se decida
plantar.
REGAR PARA SEMBRAR
El añadir agua dulce proveniente de la planta pesquera
contribuye aún más al proceso de transformación
de estos residuos.
Al cabo de un corto tiempo los terrenos están aptos para
el desarrollo de múltiples actividades, como son la siembra
de cultivos orgánicos, pastizales y árboles.
Como se sabe, las fábricas de harina de pescado requieren
abastecerse de agua dulce para la limpieza y mantenimiento de
sus equipos.
Estas plantas industriales están, por lo general, ubicadas
próximas a la orilla del mar y reciben constantemente la
fuerte brisa marina. Una excelente oportunidad para instalar molinos
de viento, o aero bombas, que permitan la obtención de
agua del subsuelo para los cultivos y árboles sembrados,
amén de abastecer también a la fábrica, ahorrando
además energía.
CUIDAR LA TIERRA
Gracias al tratamiento y posterior uso del "agua de cola",
terrenos eriazos pueden transformarse en suelos de calidad y brindar
una serie de beneficios tanto a nivel ecológico, económico
y social, para las zonas aledañas a las plantas pesqueras.
Y no sólo esto...
La experiencia realizada ha permitido demostrar que es posible,
con una mínima inversión, lograr un ahorro significativo
en lo que se refiere a la instalación de los costosos equipos
requeridos para el tratamiento convencional del "agua de
cola". Además del ahorro de dinero está el
energético.
El gasto de energía es nulo, puesto que ésta proviene
directamente del proceso de producción de la transformación
del pescado en harina y aceite. Más bien se requiere la
utilización de energías no convencionales (de viento
y solar). La instalación de molinos de viento y aero bombas
facilitará el riego y los paneles solares contribuirán
a dotar de electricidad a las viviendas de los trabajadores que
se requieran para realizar las faenas en estos nuevos campos de
cultivo.
El proceso de transformación del "agua de cola"
en útil abono es totalmente natural, y realizado por los
diversos microorganismos aeróbicos que habitan en el suelo.
Finalmente lo principal: el beneficioso efecto sobre el ambiente
que significa no verter estos desechos líquidos al mar
y, al mismo tiempo, crear nuevas zonas de cultivo...