Los derechos de las comunidades
campesinas, alto andinas y nativas. La problemática de
la niñez. El hambre, la miseria, la depredación
de nuestras riquezas naturales. La protección de la anchoveta,
de las vicuñas, la taruca, el oso de anteojos y otras especies
representativas de la fauna nativa. El establecimiento de áreas
silvestres protegidas, en beneficio de las futuras generaciones.
La hipocresía que se ha apoderado de ciertos sectores del
ambientalismo. Todo esto fue causa de los desvelos de don Felipe
Benavides Barreda, patricio de la conservación en nuestro
país y reconocida figura del ambientalismo a nivel internacional.
Benavides hubiera cumplido ochenta años el día de
mañana 7 de agosto. Aunque ya no está entre nosotros
la fecha será siempre de celebración y agradecimiento
por su monumental legado y vida ejemplar...
Mañana hubiera cumplido ochenta años. Y aunque
hace más de seis que no está entre nosotros, su
vida ejemplar y monumental obra ya forman parte de la historia
del Perú. Muchos siglos habrán de pasar y ni aún
así podrá ser borrada la huella de este notable
compatriota. Felipe Benavides (1917-1991) fue un luchador incansable,
defensor de las más nobles causas nacionales. Pilar fundamental
del movimiento 'verde' en nuestro país, fue además
un visionario en lo que se refiere a compatibilizar la economía
con la ecología, el crecimiento económico con la
protección de las riquezas naturales, el progreso y el
desarrollo enfocados desde una perspectiva ambientalista cuya
única finalidad debiera ser elevar la calidad de vida de
la sociedad, en su conjunto. Fue un terco soñador que apostó
por un mañana más justo, solidario y ecológicamente
viable. Padre de paraísos
El Parque Nacional del Manu, las Reservas Nacionales de Paracas,
Lomas de Lachay y Pampa Galeras, son apenas unas cuantas de las
muchas áreas protegidas que Benavides batalló por
establecer. El Parque de las Leyendas, principal zoológico
del país, es otro de sus legados. Don Felipe consagro su
vida a la conservación de la naturaleza y a defender los
derechos de las postergadas comunidades alto andinas y amazónicas.
Abrazó la causa con fervor y ética. A lo largo de
su fructífera vida ocupó diversos puestos oficiales
en los que se desempeñó con una sola ambición:
servir lo mejor posible al Perú. Su huella profunda
Sobre tan preclaro compatriota escribió el dos veces presidente
del Perú, arquitecto Fernando Belaúnde Terry: "Rebalsaba
personalidad, como el cántaro al fuego en plena ebullición".
Era talentoso, constante y eficiente en el trabajo para sustentar
sólo las grandes causas impersonales.
Dijo que: "No bajaría los brazos hasta que llegara
la muerte". Y así fue. Sobre su larga lucha para salvar
de la extinción a la vicuña, estilizado camélido
sudamericano que posee la lana más fina del mundo y es
parte integral de nuestro escudo, comentó Belaunde: "Un
sentimiento profundamente romántico, de amor al Perú
en sus esencias, caracteriza el idilio de Benavides -no encuentro
otra forma de definirlo- con la vicuña. Aguardaba cada
nuevo alumbramiento con inquietud paternal. Lo ví acariciar
a las recién nacidas en el dulce cautiverio del Parque
de las Leyendas, tan distinto al dramático hábitat
del altiplano..."
En "Epistolario" libro publicado por el "Fondo
Editorial de la Red Nacional de Acción Ecologista"
(Renace-Perú), el Amauta Javier Pulgar Vidal lo recuerda
así: "Felipe Benavides era un peruano apasionado por
la causa del Perú; vivió intensamente por la defensa
de sus riquezas naturales y de los grandes proyectos que nos condujeron
al engrandecimiento nacional... Nos toca continuar la obra del
gran servidor de las causas más enaltecedoras del patriotismo..."
Señor de la ecología
"Señor de la Ecología", fue el homenaje
póstumo que le tributó la página editorial
de 'Expreso'. En esas iluminadoras líneas publicadas en
el 'Diario de Orejuelas', dirigido por el destacado periodista
Manuel D'Ornellas, se expresaba: "Decía el escritor
argentino Jorge Luis Borges, burlonamente, que era de caballeros
adherirse a causas perdidas. Lo que no sabía Borges es
que en el Perú había un caballero que lograba convertir
a esas causas perdidas en empresas victoriosas, contra toda predicción.
Ese señor se llamaba Felipe Benavides Barreda... Ese señor,
cuya ausencia aún siente el Perú, salió a
defender lo que nadie defendía: las ballenas, las vicuñas,
la integridad de la Península de Paracas, la ecología
de nuestras costas.
Como caballero andante que era, lanza en ristre pero con una
pragmática red de contactos humanos en el Perú y
en el exterior, que le permitió ganar batallas que antes
siempre se habían perdido. Lo hizo al precio de mermar
su considerable fortuna personal, porque nunca su natural señorío
le permitió lucrar con las causas nobles ganadas o perdidas.
Y lo hizo poniendo en ese empeño toda su fuerza vital,
hasta morir". Amigo inolvidable Don Augusto Dammert León
fue amigo entrañable de Benavides desde sus primeros años.
Junto a él batalló a favor de nuestras riquezas
naturales y la defensa de las mujeres, hombres y niñez
más olvidadas. Lo apoyó además en varias
de las instituciones que fundara, como "Pro Defensa de la
Naturaleza" (Prodena), entidad primera en brindar ayuda técnica
y económica al Manu. Escribió Dammert en nuestra
página editorial que Felipe era: "un peruano diferente.
Los peruanos de Lucanas, del Colca, de Paracas, del Manu, no
olvidan sus visitas, preocupado por la suerte de la vicuña,
los lobos de mar y los cóndores, del oso de anteojos y
de la taruca, de las aves de dentro y de fuera. La historia recoge
su patriótica audacia para lograr una multa de tres millones
de dólares al todopoderoso Onassis, empeñado en
una gigantesca cacería de ballenas en el Pacífico.
Argentina, Bolivia, Chile y Ecuador conocieron los empeños
inauditos de Benavides por la conservación del camélido
andino que ofrece la fibra animas más bellas y fina del
mundo". Maestro de muchos
Benavides fue un hombre preocupado por formar a las nuevas generaciones
del Perú, de inculcarles el amor por las causas nobles
y humanistas. Wilfredo Pérez Ruiz, su discípulo
más destacado, vinculado desde el Frente Ecológico
Peruano Felipe Benavides a Renace Perú (red que mantiene
el espíritu y mensaje moral del recordado conservacionista)
expresa: "En momentos en que hubiera cumplido 80 años,
el padre del movimiento ambientalista del Perú y de América
Latina, Felipe Benavides Barreda, es importante destacar sus singulares
calidades éticas, cívicas y profesionales que enaltecieron
su trayectoria. Fundamentalmente me parece importante recordar
esto, cuando la corriente ecologista atraviesa una severa crisis
moral e institucional, consecuencia de su desencuentro con la
sociedad en su conjunto.
Muchos relacionan a Felipe únicamente con el quehacer
ambiental, sin embargo su vida estuvo siempre orientada a la realización
de muchos proyectos mas allá del tema exclusivamente ecológico.
Fue junto al recordado empresario sueco Gosta Lettersen, promotor
de la creación de la 'Feria Internacional del Pacífico.
Canalizó la inversión de capitales extranjeros a
nuestro país. Cumplió una labor solidaria durante
la guerra civil española en 1939 y desarrolló, también,
colaboración humanitaria durante la "II Guerra Mundial",
asistiendo a los heridos y enfermos: Manejaba ambulancias en la
capital Británica, salvando así la vida de muchos.
Para los ambientalistas y para los peruanos en general, su gran
legado es haber luchado insistentemente para que los recursos
naturales se orienten a mejorar la calidad de vida de los peruanos.
Felipe es y seguirá siendo un peruano vigente, no por cuestiones
de nostalgia sino por la brillantez, lucidez y vigencia de su
pensamiento y de su trayectoria moralmente ejemplar".