Hace cinco años fue testigo
el monumental Cristo del Corcovado, con sus brazos extendidos
como queriendo abrazar la hermosura de Río de Janeiro.
Hoy la colosal Estatua de la Libertad, con su brazo en alto tratando
de llevar su esperanzadora luz a los más recónditos
rincones de Nueva York. Dos símbolos y una misma historia:
líderes del mundo reunidos para hablar, justamente, de
ese mundo cuyas riendas y destino tienen en sus manos.
Desde el último lunes, la ciudad de los rascacielos es
sede de una Sesión Especial de la Asamblea General de las
Naciones Unidas. "Cumbre de la Tierra + 5" es el nombre
de esta reunión que se desarrolló cinco años
atrás, aquella ya histórica reunión realizada
en Brasil. Fue entonces que las máximas autoridades del
planeta se comprometieron a tomar una serie de acciones para alcanzar
el ansiado, anhelado, soñado "desarrollo sostenible";
Es decir, el progreso real de los pueblos, el crecimiento económico
sin que ello signifique hipotecar el futuro por ganancias a corte
plazo. Desarrollo sostenible que en definitiva no es más
que avanzar sin arrollar, sin destruir, donde el derecho a un
ambiente sano sea una cotidiana realidad para todos los sectores
de la población.
Hoy sé evalúa cuánto se ha avanzado por
la "verde" senda, o si ha sido quizá un lustro
de discursos más que de acciones...
Río de Janeiro, Brasil, 1992. jefes de Estado, lideres
políticos y religiosos representantes de. ¡108 naciones
del globo! Reunidos para discutir el futuro del pequeño
y maltratado planeta que nos alberga. Glamorosas estrellas del
cine y del rock.
Jóvenes, agrupaciones de mujeres, indígenas de
los más recónditos rincones tratando de hacer oír
su voz, su opinión, sus propuestas para revertir la crisis
ecológica que a todos afecta.
Nueva York, Estados Unidos, 1997. Siete minutos, apenas siete
minutos para explicar los 'avances' de cada nación en lo
que se refiere a los compromisos asumidos cinco años atrás
en Río. Una delegación menos rutilante que la de
hace un lustro, con grandes ausentes y otros que sólo recién
han asumidos niveles de responsabilidad en sus países,
como el flamante primer ministro británico Tony Blair.
En total, representantes de una sesenta naciones. Mañana
se espera el discurso del presidente norteamericano Bill Clinton
(cabe recordar que Estados Unidos ha reducido en un 40%, su cooperación
económica con fines "verdes" a las naciones más
pobres).
1992 fue el año de la 'Conferencia de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente y el Desarollo (Cnumad), más conocida
como "Cumbre de la Tierra" o "Eco 92". 1997
será recordado como el año de la "verde verdad".
¿Se habrá avanzado algo desde Río?. "Riotórica"
y compromisos.
Hace cinco años se replanteó la relación
de la humanidad con el planeta. Entre inflamados discursos se
asumieron una serie de compromisos. Fue entonces cuando los más
escépticos acuñaron el término "riotórica",
para referirse a esa cascada de palabras típicas de las
reuniones oficiales y a la falta de perspectivas reales de acción.
Algo de eso parece estar repitiéndose hoy en Nueva York,
según los ambientalistas. Recordemos, sin embargo, que
en la cita de Brasil hubo consenso en una serie de medidas necesarias
para frenar la degradación ambiental y sentar las bases
de lo que debe ser la vida y las actividades productivas en el
siglo XXI.
Así, por ejemplo, emanaron diversos documentos algunos
convertidos ya en importantes tratados internacionales, como la
"Convención sobre Diversidad Biológica"
o la "Convención sobre el Cambio Climático"
(ésta última no ratificada por el Perú, y
que sin embargo resulta eje principal de las discusiones de Nueva
York). La "Declaración de Río" y la "Declaración
de Principios sobre los bosques" fueron otros textos de importancia,
mas fue sin lugar a dudas la "Agenda XXI", la propuesta
más concreta de cambio. "Verde Programa".
La "Agenda XXI", conocida también como "Programa
XXI" es un plan de más de 300 páginas, que
reúne más de... ¡2,500! Recomendaciones de
acciones a seguir, para lograr el desarrollo sostenible, un crecimiento
que no sea sinónimo de destrucción de las riquezas
naturales y menos de degradación de la calidad de vida
de las personas.
En Nueva York se intentará, hasta el viernes, analizar
cuánto se ha avanzado en la implementación de estas
medidas. La sensación general de los ambientalistas es
que hoy se está, quizá, más lejos de las
metas que hace cinco años. Y es que las cosas no son para
nada fáciles (empezando por el necesario apoyo económico
que las naciones más desarrolladas no parecen dispuestos
a brindar). Se trata, además, de cambiar los patrones de
consumo de billones de seres humanos; de transformar la mentalidad
de gigantescas empresas multinacionales; de reducir la "brecha
tecnológica" existente entre los países del
Norte y del Sur (asunto sobre el cual, en Nueva York, Japón
ha sido bastante explícito al referirse a la necesidad
de transferir tecnología "verde" a los países
más pobres).
Un punto medular de la "Agenda XXI" es el fortalecimiento
de los grupos principales como son las mujeres, la juventud, los
indígenas, los sindicatos, en lo que se refiere a la toma
de decisiones y gestión ambiental, es decir: la democratización
y amplia participación en estos avatares. Es lamentable
constatar lo relegado que esta nuestro país en todos estos
puntos. ¿Qué diremos?
Desde Río de Janeiro a Nueva York el Perú ha retrocedido
en los aspectos ambientales. "Mucho ruido y pocas nueces",
se podrían decir sobre lo que viene ocurriendo...
Creciente contaminación minera, tanto en la sierra como
en zonas de la selva (especialmente en Madre de Dios, donde la
minería aurífera envenena con mercurio suelos y
fuentes de agua, a vista y paciencia de las autoridades). Sobre
pesca y contaminación marina por la industria de la harina
de pescado. Pérdida de tierras agrícolas por deforestación,
salinización y desertización (para no mencionar
una desacertada legislación que permite el cambio de uso
de tierras para urbanización, centros industriales, etc.)
lo que nos lleva a perder importantes campos de cultivo. Atropello
de los derechos indígenas al permitirse la exploración
y explotación petrolera en territorios ancestrales, poniendo
en riesgo así la supervivencia de estas culturas milenarias.
La lista de problemas ambientales, que redundan en una degradación
de la calidad de vida, es penosa y vergonzosamente larga.
A esto hay que sumar un ineficiente e inadecuado Consejo Nacional
del Ambiente, Conam. La autoridad que debiera velar por coordinar
la política verde en nuestro país es excluyente,
pues no incorpora a los diversos estamentos de la sociedad civil.
Se trata además de un Consejo presidido por un empresario
directamente vinculado al sector minero y cuyo directorio está
formado por otros estrechamente relacionados al gremio pesquero,
etc., amén de las autoridades de cada sector.
El lobo cuidando a las ovejas. Jueces y parte. Los contaminadores
vigilándose a. ¡ellos mismos! ¿Y la participación
ciudadana? Bien, gracias ¿y el fortalecimiento del papel
de los grupos principales? Olvido total.
Quizá lo único que el Perú podría
exhibir ante el mundo es la acertada iniciativa del presidente
Alberto Fujimori de declarar a 1997 como el 'Año de la
reforestación: cien millones de árboles'. Todo un
reto, mas, como diría el célebre vate de Santiago
de Chuco, César Vallejo: ¡Hay, hermanos, mucho por
hacer! Martha Meier Miró-Quesada