Diario El Comercio Lima -Perú
25 -06-1997

Martha Meier MQ.

 
Cumbre para la Tierra
¿Un lustro de varios intentos?
 

Hace cinco años fue testigo el monumental Cristo del Corcovado, con sus brazos extendidos como queriendo abrazar la hermosura de Río de Janeiro. Hoy la colosal Estatua de la Libertad, con su brazo en alto tratando de llevar su esperanzadora luz a los más recónditos rincones de Nueva York. Dos símbolos y una misma historia: líderes del mundo reunidos para hablar, justamente, de ese mundo cuyas riendas y destino tienen en sus manos.

Desde el último lunes, la ciudad de los rascacielos es sede de una Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas. "Cumbre de la Tierra + 5" es el nombre de esta reunión que se desarrolló cinco años atrás, aquella ya histórica reunión realizada en Brasil. Fue entonces que las máximas autoridades del planeta se comprometieron a tomar una serie de acciones para alcanzar el ansiado, anhelado, soñado "desarrollo sostenible"; Es decir, el progreso real de los pueblos, el crecimiento económico sin que ello signifique hipotecar el futuro por ganancias a corte plazo. Desarrollo sostenible que en definitiva no es más que avanzar sin arrollar, sin destruir, donde el derecho a un ambiente sano sea una cotidiana realidad para todos los sectores de la población.

Hoy sé evalúa cuánto se ha avanzado por la "verde" senda, o si ha sido quizá un lustro de discursos más que de acciones...


Río de Janeiro, Brasil, 1992. jefes de Estado, lideres políticos y religiosos representantes de. ¡108 naciones del globo! Reunidos para discutir el futuro del pequeño y maltratado planeta que nos alberga. Glamorosas estrellas del cine y del rock.

Jóvenes, agrupaciones de mujeres, indígenas de los más recónditos rincones tratando de hacer oír su voz, su opinión, sus propuestas para revertir la crisis ecológica que a todos afecta.

Nueva York, Estados Unidos, 1997. Siete minutos, apenas siete minutos para explicar los 'avances' de cada nación en lo que se refiere a los compromisos asumidos cinco años atrás en Río. Una delegación menos rutilante que la de hace un lustro, con grandes ausentes y otros que sólo recién han asumidos niveles de responsabilidad en sus países, como el flamante primer ministro británico Tony Blair. En total, representantes de una sesenta naciones. Mañana se espera el discurso del presidente norteamericano Bill Clinton (cabe recordar que Estados Unidos ha reducido en un 40%, su cooperación económica con fines "verdes" a las naciones más pobres).

1992 fue el año de la 'Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarollo (Cnumad), más conocida como "Cumbre de la Tierra" o "Eco 92". 1997 será recordado como el año de la "verde verdad". ¿Se habrá avanzado algo desde Río?. "Riotórica" y compromisos.

Hace cinco años se replanteó la relación de la humanidad con el planeta. Entre inflamados discursos se asumieron una serie de compromisos. Fue entonces cuando los más escépticos acuñaron el término "riotórica", para referirse a esa cascada de palabras típicas de las reuniones oficiales y a la falta de perspectivas reales de acción. Algo de eso parece estar repitiéndose hoy en Nueva York, según los ambientalistas. Recordemos, sin embargo, que en la cita de Brasil hubo consenso en una serie de medidas necesarias para frenar la degradación ambiental y sentar las bases de lo que debe ser la vida y las actividades productivas en el siglo XXI.

Así, por ejemplo, emanaron diversos documentos algunos convertidos ya en importantes tratados internacionales, como la "Convención sobre Diversidad Biológica" o la "Convención sobre el Cambio Climático" (ésta última no ratificada por el Perú, y que sin embargo resulta eje principal de las discusiones de Nueva York). La "Declaración de Río" y la "Declaración de Principios sobre los bosques" fueron otros textos de importancia, mas fue sin lugar a dudas la "Agenda XXI", la propuesta más concreta de cambio. "Verde Programa".

La "Agenda XXI", conocida también como "Programa XXI" es un plan de más de 300 páginas, que reúne más de... ¡2,500! Recomendaciones de acciones a seguir, para lograr el desarrollo sostenible, un crecimiento que no sea sinónimo de destrucción de las riquezas naturales y menos de degradación de la calidad de vida de las personas.

En Nueva York se intentará, hasta el viernes, analizar cuánto se ha avanzado en la implementación de estas medidas. La sensación general de los ambientalistas es que hoy se está, quizá, más lejos de las metas que hace cinco años. Y es que las cosas no son para nada fáciles (empezando por el necesario apoyo económico que las naciones más desarrolladas no parecen dispuestos a brindar). Se trata, además, de cambiar los patrones de consumo de billones de seres humanos; de transformar la mentalidad de gigantescas empresas multinacionales; de reducir la "brecha tecnológica" existente entre los países del Norte y del Sur (asunto sobre el cual, en Nueva York, Japón ha sido bastante explícito al referirse a la necesidad de transferir tecnología "verde" a los países más pobres).

Un punto medular de la "Agenda XXI" es el fortalecimiento de los grupos principales como son las mujeres, la juventud, los indígenas, los sindicatos, en lo que se refiere a la toma de decisiones y gestión ambiental, es decir: la democratización y amplia participación en estos avatares. Es lamentable constatar lo relegado que esta nuestro país en todos estos puntos. ¿Qué diremos?

Desde Río de Janeiro a Nueva York el Perú ha retrocedido en los aspectos ambientales. "Mucho ruido y pocas nueces", se podrían decir sobre lo que viene ocurriendo...

Creciente contaminación minera, tanto en la sierra como en zonas de la selva (especialmente en Madre de Dios, donde la minería aurífera envenena con mercurio suelos y fuentes de agua, a vista y paciencia de las autoridades). Sobre pesca y contaminación marina por la industria de la harina de pescado. Pérdida de tierras agrícolas por deforestación, salinización y desertización (para no mencionar una desacertada legislación que permite el cambio de uso de tierras para urbanización, centros industriales, etc.) lo que nos lleva a perder importantes campos de cultivo. Atropello de los derechos indígenas al permitirse la exploración y explotación petrolera en territorios ancestrales, poniendo en riesgo así la supervivencia de estas culturas milenarias.

La lista de problemas ambientales, que redundan en una degradación de la calidad de vida, es penosa y vergonzosamente larga.

A esto hay que sumar un ineficiente e inadecuado Consejo Nacional del Ambiente, Conam. La autoridad que debiera velar por coordinar la política verde en nuestro país es excluyente, pues no incorpora a los diversos estamentos de la sociedad civil. Se trata además de un Consejo presidido por un empresario directamente vinculado al sector minero y cuyo directorio está formado por otros estrechamente relacionados al gremio pesquero, etc., amén de las autoridades de cada sector.

El lobo cuidando a las ovejas. Jueces y parte. Los contaminadores vigilándose a. ¡ellos mismos! ¿Y la participación ciudadana? Bien, gracias ¿y el fortalecimiento del papel de los grupos principales? Olvido total.

Quizá lo único que el Perú podría exhibir ante el mundo es la acertada iniciativa del presidente Alberto Fujimori de declarar a 1997 como el 'Año de la reforestación: cien millones de árboles'. Todo un reto, mas, como diría el célebre vate de Santiago de Chuco, César Vallejo: ¡Hay, hermanos, mucho por hacer! Martha Meier Miró-Quesada