Cocha Cashu es un inmenso centro
científico al aire libre. En esta bella laguna incrustada
en el Manu, uno de los Parques Nacionales más hermosos
del planeta, fascinante joya ecológica ubicada en la selva
sur peruana. Un trozo de verdor y agua donde se concentra la vida
en sus más variadas formas. Parque-planeta, imperio de
hojas, orquídeas y aves que alucina, que es como un sueño
para quien lo visita.
Estamos en uno de los pocos parajes del globo donde se protege
la cuenca completa de un río, la del Manu. Paraíso
para científicos, naturalistas, ecologistas y turistas.
Una isla de vida, de aproximadamente 160 por 80 kilómetros
y cuya dimensión es prácticamente la... ¡de
todo un departamento: Lambayeque! Una de las zonas silvestres
más importantes de nuestro frágil y maltratado planeta,
considerada de "mega diversidad". Es que la variedad
de formas en que se presenta la vida en este recóndito
Parque Nacional es, por decirlo menos, pasmosamente exagerada,
superlativa.
La hermosura comienza en las alturas andinas y se descuelga por
entre sinuosos abismos, transparentes cascadas y densa neblina,
hasta llegar a la selva baja. Muchas nuevas especies han revelado
su existencia para la ciencia aquí, y la mayoría
son únicas y exclusivas de estos verdes lares. Flora y
fauna espectacular, ríos y cochas poblados de vida, tierras
aún por descubrirse, enigmáticos restos arqueológicos,
pueblos indígenas depositarios de una sabiduría
milenaria sobre una región peruana que no cesa de asombrar.
Parque Nacional, donde -vale la pena recordarlo- se protege la
más extensa área de bosque nuboso del mundo.
El destacado divulgador de la Amazonía, Roger Rumrill,
comparte las experiencias de su reciente estadía en el
lugar y revela los múltiples estudios que se realizan en
Cocha Cashu, el más grande e impresionante laboratorio
al aire libre, donde a decir de Rumrill los peruanos están
prácticamente... ¡pintados!
(MARTHA MEIER MIRO QUESADA). "Cocha Cashu es un lago en
el Parque Nacional del Manu que tiene la forma de la semilla del
marañón (Anacardium occidentale) y es lo más
aproximado a la idea que tenemos del paraíso.
En sus aguas morenas, quemadas por el sol dirían los ribereños
amazónicos, se deslizan apacibles los lagartos negros de
apariencia feroz y en los bosques de sus orillas cientos de aves
de las más diversas especies -existen, por ejemplo, 530
de aves en el Parque Nacional del Manu- nadan, vuelan, pescan,
o simplemente, como ocurre con las garzas, peinan coquetamente
su plumaje.
En los bosques aledaños deambulan curiosos y ágiles
los monos.
En las trochas el caminante se puede topar con venados, sajinos
y huanganas, y si hay un poco de suerte, con un otorongo.
Lo más probable es que si estos animales advierten la
presencia humana, miren sorprendidos y sigan su camino como si
nada hubiera pasado.
Cocha Cashu es, según los científicos, posiblemente
el mayor laboratorio natural del mundo por la pasmosa biodiversidad
que contiene, especialmente en flora y fauna. Sin embargo, este
maravilloso laboratorio no está siendo utilizado por los...
¡peruanos!
EN MEDIO DEL EDEN
La invitación de la bióloga Ada Castillo Ordinola,
nos permite 'entrar' (entradas llamaban los exploradores a las
expediciones que durante siglos buscaron el Reino de Manoa, Omaguas,
Escaisingas, Ruparupa, Ambaya, el Paititi) al Parque Nacional
del Manu. Ella es la directora hace tres años.
Atravesamos en la noche el territorio de la provincia cuzqueña
de Paucartambo y amanecemos en Tres Cruces, sobre el balcón
cósmico de la cordillera que mira al llano amazónico.
Descendemos por la endiablada carretera por el famoso bosque de
neblinas. En seis horas bajamos de cuatro mil metros sobre el
nivel del mar, a 600 en Pilcopata, capital del distrito de Kcosñipata.
Los ríos Tono, Piñi Piñi y Pilcopata son
los formadores principales del río Alto Madre de Dios que
navegamos, embarcados en un bote en el Puesto de Vigilancia "250",
con dirección al río Manu y más específicamente
a la estación biológica de Cocha Cashu. Caen diluvios
en el bosque amazónico.
Los impactos de la corriente de "El Niño" se
dejan sentir en la Baja Amazonía con un verano prolongado
de playas y barrizales y con tempestades, con rayos y truenos,
mientras navegamos por el Alto Madre de Dios, que muerde furioso,
las pétreas faldas de la Cordillera de Pantiacolla -el
axis mundi- de los Machiguenga, ancestrales habitantes de estos
territorios, junto con los Harakmbut.
LIQUIDA TRAVESIA
Dejamos el curso del Alto Madre de Dios y penetramos en el mítico
río Manu. Pernoctamos en el primer puesto de Vigilancia
(PV) de este río Limonal. Los PV del Parque Nacional del
Manu son siete: Acjanako y Qurqurpampa en el área alto
andina del Parque y Tono, 250, Shipetieri, Limonal y Pakitza,
el último antes de llegar a Cocha Cashu, en pleno bosque
amazónico.
De los ocho Parques Nacionales que el Perú posee y que
forman parte del Sistema Nacional de Areas Protegidas por el Estado
(Sinampe), el del Manu quizás sea el más conocido
mundialmente.
El Parque mismo cuenta con una superficie de 1'532.806 hectáreas
con una Zona Reservada de 257,000 hectáreas que en un futuro
muy próximo debiera integrarse al Parque por dos razones
que la bióloga Ada Castillo Ordinola, explica: "para
establecer planes de manejo a largo plazo y programas de recuperación
de la fauna y flora depredada. Mientras persista en la categoría
transitoria de Zona Reservada esto no es posible".
CIENCIA EN LIBERTAD
De todas las áreas del Parque Nacional del Manu, Cocha
Cashu es sin duda la más conocida por la estación
biológica que allí funciona. Los biólogos,
casi todos extranjeros, han realizado las investigaciones científicas
que han hecho de Cocha Cashu el laboratorio natural más
famoso del mundo.
Uno de ellos es el doctor John Terborgh, quizás el biólogo
más célebre de Estados Unidos precisamente por sus
estudios sobre la riqueza biológica del Manu. Terborgh,
que investiga en el Manu dos meses cada año a lo largo
del último cuarto de siglo dice que la ciencia está
logrando desentrañar las interacciones que existen entre
los animales y el bosque, vitales para el manejo de los ecosistemas
tropicales.
¿Y LOS PERUANOS...?
Pero los peruanos que investigan en Cocha Cashu se pueden contar
con los dedos de la mano. En nuestra visita a Cocha Cashu encontramos
16 investigadores. De ellos sólo cinco peruanos y todos
asistentes. La explicación que nos dieron dentro y fuera
del Parque fue la de siempre: el Estado peruano no destina recursos
para la investigación científica (en efecto, en
1995, el Estado gastó en ciencia y tecnología apenas
cerca de dos millones de dólares), las universidades peruanas
no investigan porque no tienen fondos, los investigadores nacionales
son muy pobres para pagarse una estadía en Cocha Cashu
o no tienen interés.
CASI UN CUARTO DE SIGLO
Hace cien años, Raimondi pronunció la terrible
frase atribuida al Barón Alexander von Humboldt, que nos
llena de vergüenza: "el Perú es un mendigo sentado
en un banco de oro".
Cien años después el mendigo sigue siendo mendigo,
pero el banco de oro está siendo rematado y se lo están
llevando por nuestra dejadez e indiferencia.
El Parque Nacional del Manu cumplirá el próximo
año un cuarto de siglo de creación. Buena oportunidad
para que los peruanos, en un esfuerzo nacional y de valoración
de lo nuestro, hagamos de Cocha Cashu el laboratorio natural de
investigación científica útil y necesaria
para nuestro propio desarrollo sostenible".
-ROGER RUMRILL