Diario El Comercio Lima -Perú
03 -12-1997

Martha Meier MQ.

 
Cocha Cashu
Inmenso laboratorio natural en el manu...
 

Cocha Cashu es un inmenso centro científico al aire libre. En esta bella laguna incrustada en el Manu, uno de los Parques Nacionales más hermosos del planeta, fascinante joya ecológica ubicada en la selva sur peruana. Un trozo de verdor y agua donde se concentra la vida en sus más variadas formas. Parque-planeta, imperio de hojas, orquídeas y aves que alucina, que es como un sueño para quien lo visita.

Estamos en uno de los pocos parajes del globo donde se protege la cuenca completa de un río, la del Manu. Paraíso para científicos, naturalistas, ecologistas y turistas. Una isla de vida, de aproximadamente 160 por 80 kilómetros y cuya dimensión es prácticamente la... ¡de todo un departamento: Lambayeque! Una de las zonas silvestres más importantes de nuestro frágil y maltratado planeta, considerada de "mega diversidad". Es que la variedad de formas en que se presenta la vida en este recóndito Parque Nacional es, por decirlo menos, pasmosamente exagerada, superlativa.

La hermosura comienza en las alturas andinas y se descuelga por entre sinuosos abismos, transparentes cascadas y densa neblina, hasta llegar a la selva baja. Muchas nuevas especies han revelado su existencia para la ciencia aquí, y la mayoría son únicas y exclusivas de estos verdes lares. Flora y fauna espectacular, ríos y cochas poblados de vida, tierras aún por descubrirse, enigmáticos restos arqueológicos, pueblos indígenas depositarios de una sabiduría milenaria sobre una región peruana que no cesa de asombrar. Parque Nacional, donde -vale la pena recordarlo- se protege la más extensa área de bosque nuboso del mundo.

El destacado divulgador de la Amazonía, Roger Rumrill, comparte las experiencias de su reciente estadía en el lugar y revela los múltiples estudios que se realizan en Cocha Cashu, el más grande e impresionante laboratorio al aire libre, donde a decir de Rumrill los peruanos están prácticamente... ¡pintados!

(MARTHA MEIER MIRO QUESADA). "Cocha Cashu es un lago en el Parque Nacional del Manu que tiene la forma de la semilla del marañón (Anacardium occidentale) y es lo más aproximado a la idea que tenemos del paraíso.

En sus aguas morenas, quemadas por el sol dirían los ribereños amazónicos, se deslizan apacibles los lagartos negros de apariencia feroz y en los bosques de sus orillas cientos de aves de las más diversas especies -existen, por ejemplo, 530 de aves en el Parque Nacional del Manu- nadan, vuelan, pescan, o simplemente, como ocurre con las garzas, peinan coquetamente su plumaje.

En los bosques aledaños deambulan curiosos y ágiles los monos.

En las trochas el caminante se puede topar con venados, sajinos y huanganas, y si hay un poco de suerte, con un otorongo.

Lo más probable es que si estos animales advierten la presencia humana, miren sorprendidos y sigan su camino como si nada hubiera pasado.

Cocha Cashu es, según los científicos, posiblemente el mayor laboratorio natural del mundo por la pasmosa biodiversidad que contiene, especialmente en flora y fauna. Sin embargo, este maravilloso laboratorio no está siendo utilizado por los... ¡peruanos!

EN MEDIO DEL EDEN

La invitación de la bióloga Ada Castillo Ordinola, nos permite 'entrar' (entradas llamaban los exploradores a las expediciones que durante siglos buscaron el Reino de Manoa, Omaguas, Escaisingas, Ruparupa, Ambaya, el Paititi) al Parque Nacional del Manu. Ella es la directora hace tres años.

Atravesamos en la noche el territorio de la provincia cuzqueña de Paucartambo y amanecemos en Tres Cruces, sobre el balcón cósmico de la cordillera que mira al llano amazónico. Descendemos por la endiablada carretera por el famoso bosque de neblinas. En seis horas bajamos de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, a 600 en Pilcopata, capital del distrito de Kcosñipata.

Los ríos Tono, Piñi Piñi y Pilcopata son los formadores principales del río Alto Madre de Dios que navegamos, embarcados en un bote en el Puesto de Vigilancia "250", con dirección al río Manu y más específicamente a la estación biológica de Cocha Cashu. Caen diluvios en el bosque amazónico.

Los impactos de la corriente de "El Niño" se dejan sentir en la Baja Amazonía con un verano prolongado de playas y barrizales y con tempestades, con rayos y truenos, mientras navegamos por el Alto Madre de Dios, que muerde furioso, las pétreas faldas de la Cordillera de Pantiacolla -el axis mundi- de los Machiguenga, ancestrales habitantes de estos territorios, junto con los Harakmbut.

LIQUIDA TRAVESIA

Dejamos el curso del Alto Madre de Dios y penetramos en el mítico río Manu. Pernoctamos en el primer puesto de Vigilancia (PV) de este río Limonal. Los PV del Parque Nacional del Manu son siete: Acjanako y Qurqurpampa en el área alto andina del Parque y Tono, 250, Shipetieri, Limonal y Pakitza, el último antes de llegar a Cocha Cashu, en pleno bosque amazónico.

De los ocho Parques Nacionales que el Perú posee y que forman parte del Sistema Nacional de Areas Protegidas por el Estado (Sinampe), el del Manu quizás sea el más conocido mundialmente.

El Parque mismo cuenta con una superficie de 1'532.806 hectáreas con una Zona Reservada de 257,000 hectáreas que en un futuro muy próximo debiera integrarse al Parque por dos razones que la bióloga Ada Castillo Ordinola, explica: "para establecer planes de manejo a largo plazo y programas de recuperación de la fauna y flora depredada. Mientras persista en la categoría transitoria de Zona Reservada esto no es posible".

CIENCIA EN LIBERTAD

De todas las áreas del Parque Nacional del Manu, Cocha Cashu es sin duda la más conocida por la estación biológica que allí funciona. Los biólogos, casi todos extranjeros, han realizado las investigaciones científicas que han hecho de Cocha Cashu el laboratorio natural más famoso del mundo.

Uno de ellos es el doctor John Terborgh, quizás el biólogo más célebre de Estados Unidos precisamente por sus estudios sobre la riqueza biológica del Manu. Terborgh, que investiga en el Manu dos meses cada año a lo largo del último cuarto de siglo dice que la ciencia está logrando desentrañar las interacciones que existen entre los animales y el bosque, vitales para el manejo de los ecosistemas tropicales.

¿Y LOS PERUANOS...?

Pero los peruanos que investigan en Cocha Cashu se pueden contar con los dedos de la mano. En nuestra visita a Cocha Cashu encontramos 16 investigadores. De ellos sólo cinco peruanos y todos asistentes. La explicación que nos dieron dentro y fuera del Parque fue la de siempre: el Estado peruano no destina recursos para la investigación científica (en efecto, en 1995, el Estado gastó en ciencia y tecnología apenas cerca de dos millones de dólares), las universidades peruanas no investigan porque no tienen fondos, los investigadores nacionales son muy pobres para pagarse una estadía en Cocha Cashu o no tienen interés.

CASI UN CUARTO DE SIGLO

Hace cien años, Raimondi pronunció la terrible frase atribuida al Barón Alexander von Humboldt, que nos llena de vergüenza: "el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro".

Cien años después el mendigo sigue siendo mendigo, pero el banco de oro está siendo rematado y se lo están llevando por nuestra dejadez e indiferencia.

El Parque Nacional del Manu cumplirá el próximo año un cuarto de siglo de creación. Buena oportunidad para que los peruanos, en un esfuerzo nacional y de valoración de lo nuestro, hagamos de Cocha Cashu el laboratorio natural de investigación científica útil y necesaria para nuestro propio desarrollo sostenible".

-ROGER RUMRILL