Diario El Comercio Lima -Perú
14 -05-1997

Martha Meier MQ.

 
Aurelio Miró Quesada Sosa
Pasión por el perú...
 

"Primero fue sólo la extrañeza: América tierra nueva, singular, peregrina. Luego, el asombro y el encomio de una Naturaleza fecunda y opulenta, que reunía los ríos más extensos, los mares más anchurosos, los frutos más ricos y mayores. De las riquezas naturales se pasó a exaltar los hombres mismos: su destreza física, su bondad y su ingenio. América -y dentro de ella el Perú- resultó no únicamente un mundo nuevo, sino un mundo mejor". Estas hermosas frases forman parte de "Veinte Temas Peruanos", libro que reúne artículos, estudios y conferencias, escritos y pronunciados por el doctor Aurelio Miró Quesada Sosa, entre los años cincuenta y sesenta.

Una de las múltiples publicaciones de este patriarca del periodismo nacional, maestro de varias generaciones, historiador, lúcido intelectual, riguroso investigador y sensible poeta, que mañana celebra noventa años de vida. Cuatro palabras resumen su vida y monumental obra: Pasión por el Perú. Y una, debiéramos repetirle siempre las nuevas generaciones por señalarnos el camino a seguir... ¡Gracias!

¿Resumir la monumental obra de ese patriarca de las letras que es don Aurelio Miró Quesada Sosa, en la brevedad de esta página? Difícil tarea. Imperdonable sería, sin embargo, no hacerlo en la víspera del noventa aniversario de un hombre que ha consagrado su vida a estudiar al Perú en sus más múltiples facetas, incluida la "verde". ¡Así es!

Más conocido, sin duda, por sus profundas investigaciones sobre historia y literatura, y especialmente por sus rigurosos estudios sobre la vida y obra del Inca Gracilazo de la Vega, don Aurelio es autor de incontables y trascendentales páginas de gran valor para ecologistas y conservacionistas.

PREOCUPACION "VERDE"

Vale la pena recordar aquí algunos párrafos de "Recursos Naturales, Desarrollo y Conservación en el Perú", tomo IV de "La Gran Geografía del Perú", editada por Manfer-Mejía Baca. En su segundo capítulo: "Una breve historia de la conservación en el Perú en el siglo XX", a la letra dice "No se puede terminar sin mencionar los que, al margen de instituciones públicas o privadas tuvieron un rol destacado en la solución de los problemas ambientales peruanos de este siglo o en la tarea de forjar la opinión pública sobre este tema. Cada uno lo hizo desde su punto de vista, profesional o personal, pero todos los hicieron pensando, a diferencia de tantos otros, que el país en que ellos vivían merecía algo más que ser explotado". Entre estas personalidades, tal texto menciona la figura egregia del co-director de nuestro diario, Aurelio Miró-Quesada Sosa.

RESPETAR LA VIDA

A las líneas precedentes habría que añadir que su sensibilidad ante las bellezas paisajísticas y las especies silvestres, amén de su claridad de pensamiento, lo erigen como un verdadero precursor y divulgador, en nuestro país, de los preceptos del eco-turismo, actividad hoy tan en boga. Para muestra un botón, en "Safari en el Este de Africa", uno de sus artículos de viaje, aparecido en este mismo diario el 12 de setiembre de 1967, expresa: "Ahora entramos en uno de los paraísos del turismo.

Tanzania, Uganda y Kenya, los tres países hoy independientes del Africa Oriental, forman una de las regiones más tentadoras y propicias para las aventuras del safari; Palabra... que solo significa en realidad una excursión campestre que puede ser... pacífica y turística... En el este de Africa se da ahora un impulso extraordinario al estudio de la conservación de la vida salvaje de sus animales... Una labor de propaganda y de educación de los gobiernos ha hecho saber que los animales salvajes valen más vivos que muertos, que constituyen una atracción turística mundial y por lo tanto una fuente ingente de divisas, y que por sobre todo un valioso elemento para estimular el orgullo nacional".

TERRITORIO HECHO LIBRO

De su monumental producción intelectual, felizmente recopilada en su gran mayoría, es indudablemente "Costa, Sierra y Montaña", uno de sus libros más importantes en lo que se refiere al tema que nos ocupa cada semana: el ambiente y sus problemas, las riquezas naturales y culturales, la ecología.

La voluminosa publicación es el feliz resultado de sus incontables viajes a los más recónditos rincones de nuestro país, a lomo de mula, por tren, barco, avión o automóvil.

"Costa, Sierra y Montaña" fue originalmente editado en 1938, y dada su demanda ha sido reeditado en diversas oportunidades. Un libro ameno y, al mismo tiempo, erudito. Leer y releer esas páginas es viajar de la mano de un hombre cultísimo que describe paisajes y recuerda pasajes históricos y leyendas, es mirar a través de los ojos de quien busca respuestas en cada gesto de la diversidad de razas que puebla nuestro territorio, en cada resto arquitectónico, en cada rastro de pasadas culturas.

Es aquí dónde se pregunta, admirando en el norte la saqueada Huaca del Sol: "¿Estará reservado a nuestra época -y como un premio no a la conquista militar sino a la ciencia- hallar un tesoro aún más valioso?"

El paso del tiempo ha respondido esa pregunta ampliamente, al fin hemos comprendido que el mayor tesoro de esos vestigios, y de los muchos que se siguen hallando, es la información que nos brindan sobre el remoto pasado de nuestro país y, además, que constituyen la base de una floreciente actividad económica... ¡La "industria sin chimeneas", es decir: El turismo.

EL PLACER DE LA PALABRA

Cabalgar sobre las relucientes frases de Miró-Quesada Sosa, es siempre un placer. La magia de su escritura transporta, a quien sucumbe ante el inevitable hechizo de su lectura, hasta los más alejados parajes. En ese universo de palabras por él creado podemos sentir todos los aromas, la tibieza del sol y las arenas, observar los cambiantes colores, las costumbres tan diversas de nuestro pueblo, ser testigos de una tradicional sesión de ayahuasca o remontar las crestas blancas del mar trujillano en medias lunas de totora.

Así sobre Huanchaco expresa: "Los 'caballitos' van cortando el agua. Avanzan con sus líneas de esquife en un impulso fácil y un ritmo de gracia y belleza... De lo lejos vienen olas fuertes, que se rompen y hacen que el agua salte y luzca con el golpe del sol... Bajo la advocación de Xiiang, el sol muchic, rindo así un homenaje a estas razas de bronce, que... aún sienten en su sangre las voces eternas del Pacífico".

Sobre su recorrido hacía las alturas de La Libertad escribe: "Comenzamos el viaje con un calor insoportable. Salimos por la Portada de la Sierra y a los pocos minutos cruzamos por "Laredo", la gran hacienda que se extiende tanto por este lado que casi colinda con Trujillo... el panorama verde y uniforme de las plantaciones cañaveleras y el olor dulce y pegajoso que las caracteriza desde lejos... El "chauffeur" nos habla con elogio de la riqueza frutera de los alrededores... Se refiere especialmente a las plantaciones de piñas, tan extensas y proficuas... Empieza... a cambiar el paisaje. Vemos algunos cactus, esa planta de gran sobriedad decorativa: Comienzan las "pircas" o muros de piedra... hallamos un paisaje en el que podríamos reconocer cualquiera de las quebradas de la sierra del centro".

BELLA ARIDEZ

Sobre Ica escribe: "Bajo el viento fresco de la hora, empiezo a recorrer los caminos de Ica. Me complace vagar así, en la tarde, cuando el fuego del sol ya se ha hecho débil y empieza a batirnos una brisa, en que creemos reconocer el dulce aroma de las uvas maduras y los mangos... A derecha e izquierda, se va sucediendo... la línea sinuosa de las dunas. Es el elemento más característico del paisaje de Ica... Aquí las dunas son la vida... Sobre el manto de arena resaltan las palmas datileras... Por todas partes, manchas de huarangos, ese árbol tan representativo; "madera fuerte y alta", como dicen las viejas descripciones... son la parte grata de un paisaje que tiene un reverso inquietante y de especial significación: la falta de agua..."

EN LAS ALTURAS

"Desde lejos, sobre los cerros que azulean, -escribe Aurelio en las alturas andinas, sobre sus pobladores- o entre los campos de cultivo que alternan su vario color en las laderas, nos parecen menudos, indefinibles, tan pequeños como la nota blanca de una oveja, el rojo de un tejado o la mancha encogida, parda y listada de sus ponchos. Pero nadie conoce como ellos las grandes voces de la lluvia y el viento, la estrechez de cañadas y de hoces, la fuerza del río y del torrente, el peñol hosco y el collado tranquilo, la esperanza constante y propicia de la tierra, la luz fecunda, jubilosa del sol".

En el lago navegable más alto del globo rememora: "La lancha chapotea en el embarcadero junto a las altas naves y luego comienza a navegar sobre las aguas del lago Titicaca, que en estas horas matinales se muestran tranquilas y azulísimas".

IMPERIO DE HOJAS

En pleno corazón de la Amazonía escribe: "...llegamos a ver el bosque, grave, severo, exuberante. Empiezo a penetrar una mañana por esa floresta que de lejos me parecía impenetrable. Todavía es el bosque claro, la vegetación que abre caminos y deja filtrar el sol para que nos oriente en nuestro paso... aquí la naturaleza crea y devora al mismo tiempo. Es la vida continua, la producción incesante y rabiosa; pero es también la muerte. Los árboles luchan unos contra otros. Para cada animal hay uno contrario que lo hiere... Aquí todo es gigantesco: las flores, los frutos, los insectos, las hormigas que cruzan en caravana... Así son también de grandes los peligros... Así la selva crea pero también destruye; daña, pero al mismo tiempo repara y robustece. Y junto a las hierbas que envenenan o las plantas que irritan, el instinto del hombre y la experiencia han hallado en los bosques la cañafístula, el bálsamo de copaiba tan preciado, el fino aceite de Andirova, del que ya se decía hace tres siglos que no tiene precio para curar heridas".

Según Aurelio, las orquídeas "parecen una procesión de mariposas con las alas abiertas... Cada orquídea perdura, con la misma belleza, muchos días; como para justificar el bello nombre que le dieron los Incas: 'huiña huayna'; es decir siempre joven".

CULTURA MILENARIA

El Discurso de Orden "El Virreinato y la Conciencia Nacional del Perú", que pronunciara el 5 de agosto de 1963, durante la inauguración del III Congreso Nacional de Historia del Perú, marca su clara vocación nacionalista, enfatizando además lo mucho que el Perú ha dado al mundo: "El signo principal con que apareció entonces el Perú ante el mundo fue, sin duda, el magnífico del oro. Pero junto a la riqueza que hinchaba las naves,... llegaban también... el legado de la dignidad imperial y la justicia social de los Incas... su organización al mismo tiempo rigurosa y benévola... sus esfuerzos por lograr la unidad, por cultivar la tierra, por trazar acueductos y caminos, por producir y distribuir alimentos, por proveer al bien común con preocupación especial hacia los débiles, por afrontar el reto de la Naturaleza y superarlo.

El Perú llegó a Europa con brillo de oro y plata pero también con la fama de un Imperio que los primeros cronistas compararon con Egipto y con Roma. Llegó con la llama, con la papa, domesticada por primera vez en nuestras altiplanicies y que revolucionó la economía alimenticia de Europa; Con la coca, que a la par anestesia y estimula; Con el guano, que fertiliza; con la quina, que cura... Por eso, dentro del fluir de la historia universal, no puede considerarse la Conquista del Perú como una lucha de fuerza o de intereses entre incas y españoles, sino -más a lo hondo- como la incorporación de la avanzadísima civilización andina de América del Sur dentro de la órbita cultural europea".