"Primero fue sólo la
extrañeza: América tierra nueva, singular, peregrina.
Luego, el asombro y el encomio de una Naturaleza fecunda y opulenta,
que reunía los ríos más extensos, los mares
más anchurosos, los frutos más ricos y mayores.
De las riquezas naturales se pasó a exaltar los hombres
mismos: su destreza física, su bondad y su ingenio. América
-y dentro de ella el Perú- resultó no únicamente
un mundo nuevo, sino un mundo mejor". Estas hermosas frases
forman parte de "Veinte Temas Peruanos", libro que reúne
artículos, estudios y conferencias, escritos y pronunciados
por el doctor Aurelio Miró Quesada Sosa, entre los años
cincuenta y sesenta.
Una de las múltiples publicaciones de este patriarca del
periodismo nacional, maestro de varias generaciones, historiador,
lúcido intelectual, riguroso investigador y sensible poeta,
que mañana celebra noventa años de vida. Cuatro
palabras resumen su vida y monumental obra: Pasión por
el Perú. Y una, debiéramos repetirle siempre las
nuevas generaciones por señalarnos el camino a seguir...
¡Gracias!
¿Resumir la monumental obra de ese patriarca de las letras
que es don Aurelio Miró Quesada Sosa, en la brevedad de
esta página? Difícil tarea. Imperdonable sería,
sin embargo, no hacerlo en la víspera del noventa aniversario
de un hombre que ha consagrado su vida a estudiar al Perú
en sus más múltiples facetas, incluida la "verde".
¡Así es!
Más conocido, sin duda, por sus profundas investigaciones
sobre historia y literatura, y especialmente por sus rigurosos
estudios sobre la vida y obra del Inca Gracilazo de la Vega, don
Aurelio es autor de incontables y trascendentales páginas
de gran valor para ecologistas y conservacionistas.
PREOCUPACION "VERDE"
Vale la pena recordar aquí algunos párrafos de
"Recursos Naturales, Desarrollo y Conservación en
el Perú", tomo IV de "La Gran Geografía
del Perú", editada por Manfer-Mejía Baca. En
su segundo capítulo: "Una breve historia de la conservación
en el Perú en el siglo XX", a la letra dice "No
se puede terminar sin mencionar los que, al margen de instituciones
públicas o privadas tuvieron un rol destacado en la solución
de los problemas ambientales peruanos de este siglo o en la tarea
de forjar la opinión pública sobre este tema. Cada
uno lo hizo desde su punto de vista, profesional o personal, pero
todos los hicieron pensando, a diferencia de tantos otros, que
el país en que ellos vivían merecía algo
más que ser explotado". Entre estas personalidades,
tal texto menciona la figura egregia del co-director de nuestro
diario, Aurelio Miró-Quesada Sosa.
RESPETAR LA VIDA
A las líneas precedentes habría que añadir
que su sensibilidad ante las bellezas paisajísticas y las
especies silvestres, amén de su claridad de pensamiento,
lo erigen como un verdadero precursor y divulgador, en nuestro
país, de los preceptos del eco-turismo, actividad hoy tan
en boga. Para muestra un botón, en "Safari en el Este
de Africa", uno de sus artículos de viaje, aparecido
en este mismo diario el 12 de setiembre de 1967, expresa: "Ahora
entramos en uno de los paraísos del turismo.
Tanzania, Uganda y Kenya, los tres países hoy independientes
del Africa Oriental, forman una de las regiones más tentadoras
y propicias para las aventuras del safari; Palabra... que solo
significa en realidad una excursión campestre que puede
ser... pacífica y turística... En el este de Africa
se da ahora un impulso extraordinario al estudio de la conservación
de la vida salvaje de sus animales... Una labor de propaganda
y de educación de los gobiernos ha hecho saber que los
animales salvajes valen más vivos que muertos, que constituyen
una atracción turística mundial y por lo tanto una
fuente ingente de divisas, y que por sobre todo un valioso elemento
para estimular el orgullo nacional".
TERRITORIO HECHO LIBRO
De su monumental producción intelectual, felizmente recopilada
en su gran mayoría, es indudablemente "Costa, Sierra
y Montaña", uno de sus libros más importantes
en lo que se refiere al tema que nos ocupa cada semana: el ambiente
y sus problemas, las riquezas naturales y culturales, la ecología.
La voluminosa publicación es el feliz resultado de sus
incontables viajes a los más recónditos rincones
de nuestro país, a lomo de mula, por tren, barco, avión
o automóvil.
"Costa, Sierra y Montaña" fue originalmente
editado en 1938, y dada su demanda ha sido reeditado en diversas
oportunidades. Un libro ameno y, al mismo tiempo, erudito. Leer
y releer esas páginas es viajar de la mano de un hombre
cultísimo que describe paisajes y recuerda pasajes históricos
y leyendas, es mirar a través de los ojos de quien busca
respuestas en cada gesto de la diversidad de razas que puebla
nuestro territorio, en cada resto arquitectónico, en cada
rastro de pasadas culturas.
Es aquí dónde se pregunta, admirando en el norte
la saqueada Huaca del Sol: "¿Estará reservado
a nuestra época -y como un premio no a la conquista militar
sino a la ciencia- hallar un tesoro aún más valioso?"
El paso del tiempo ha respondido esa pregunta ampliamente, al
fin hemos comprendido que el mayor tesoro de esos vestigios, y
de los muchos que se siguen hallando, es la información
que nos brindan sobre el remoto pasado de nuestro país
y, además, que constituyen la base de una floreciente actividad
económica... ¡La "industria sin chimeneas",
es decir: El turismo.
EL PLACER DE LA PALABRA
Cabalgar sobre las relucientes frases de Miró-Quesada
Sosa, es siempre un placer. La magia de su escritura transporta,
a quien sucumbe ante el inevitable hechizo de su lectura, hasta
los más alejados parajes. En ese universo de palabras por
él creado podemos sentir todos los aromas, la tibieza del
sol y las arenas, observar los cambiantes colores, las costumbres
tan diversas de nuestro pueblo, ser testigos de una tradicional
sesión de ayahuasca o remontar las crestas blancas del
mar trujillano en medias lunas de totora.
Así sobre Huanchaco expresa: "Los 'caballitos' van
cortando el agua. Avanzan con sus líneas de esquife en
un impulso fácil y un ritmo de gracia y belleza... De lo
lejos vienen olas fuertes, que se rompen y hacen que el agua salte
y luzca con el golpe del sol... Bajo la advocación de Xiiang,
el sol muchic, rindo así un homenaje a estas razas de bronce,
que... aún sienten en su sangre las voces eternas del Pacífico".
Sobre su recorrido hacía las alturas de La Libertad escribe:
"Comenzamos el viaje con un calor insoportable. Salimos por
la Portada de la Sierra y a los pocos minutos cruzamos por "Laredo",
la gran hacienda que se extiende tanto por este lado que casi
colinda con Trujillo... el panorama verde y uniforme de las plantaciones
cañaveleras y el olor dulce y pegajoso que las caracteriza
desde lejos... El "chauffeur" nos habla con elogio de
la riqueza frutera de los alrededores... Se refiere especialmente
a las plantaciones de piñas, tan extensas y proficuas...
Empieza... a cambiar el paisaje. Vemos algunos cactus, esa planta
de gran sobriedad decorativa: Comienzan las "pircas"
o muros de piedra... hallamos un paisaje en el que podríamos
reconocer cualquiera de las quebradas de la sierra del centro".
BELLA ARIDEZ
Sobre Ica escribe: "Bajo el viento fresco de la hora, empiezo
a recorrer los caminos de Ica. Me complace vagar así, en
la tarde, cuando el fuego del sol ya se ha hecho débil
y empieza a batirnos una brisa, en que creemos reconocer el dulce
aroma de las uvas maduras y los mangos... A derecha e izquierda,
se va sucediendo... la línea sinuosa de las dunas. Es el
elemento más característico del paisaje de Ica...
Aquí las dunas son la vida... Sobre el manto de arena resaltan
las palmas datileras... Por todas partes, manchas de huarangos,
ese árbol tan representativo; "madera fuerte y alta",
como dicen las viejas descripciones... son la parte grata de un
paisaje que tiene un reverso inquietante y de especial significación:
la falta de agua..."
EN LAS ALTURAS
"Desde lejos, sobre los cerros que azulean, -escribe Aurelio
en las alturas andinas, sobre sus pobladores- o entre los campos
de cultivo que alternan su vario color en las laderas, nos parecen
menudos, indefinibles, tan pequeños como la nota blanca
de una oveja, el rojo de un tejado o la mancha encogida, parda
y listada de sus ponchos. Pero nadie conoce como ellos las grandes
voces de la lluvia y el viento, la estrechez de cañadas
y de hoces, la fuerza del río y del torrente, el peñol
hosco y el collado tranquilo, la esperanza constante y propicia
de la tierra, la luz fecunda, jubilosa del sol".
En el lago navegable más alto del globo rememora: "La
lancha chapotea en el embarcadero junto a las altas naves y luego
comienza a navegar sobre las aguas del lago Titicaca, que en estas
horas matinales se muestran tranquilas y azulísimas".
IMPERIO DE HOJAS
En pleno corazón de la Amazonía escribe: "...llegamos
a ver el bosque, grave, severo, exuberante. Empiezo a penetrar
una mañana por esa floresta que de lejos me parecía
impenetrable. Todavía es el bosque claro, la vegetación
que abre caminos y deja filtrar el sol para que nos oriente en
nuestro paso... aquí la naturaleza crea y devora al mismo
tiempo. Es la vida continua, la producción incesante y
rabiosa; pero es también la muerte. Los árboles
luchan unos contra otros. Para cada animal hay uno contrario que
lo hiere... Aquí todo es gigantesco: las flores, los frutos,
los insectos, las hormigas que cruzan en caravana... Así
son también de grandes los peligros... Así la selva
crea pero también destruye; daña, pero al mismo
tiempo repara y robustece. Y junto a las hierbas que envenenan
o las plantas que irritan, el instinto del hombre y la experiencia
han hallado en los bosques la cañafístula, el bálsamo
de copaiba tan preciado, el fino aceite de Andirova, del que ya
se decía hace tres siglos que no tiene precio para curar
heridas".
Según Aurelio, las orquídeas "parecen una
procesión de mariposas con las alas abiertas... Cada orquídea
perdura, con la misma belleza, muchos días; como para justificar
el bello nombre que le dieron los Incas: 'huiña huayna';
es decir siempre joven".
CULTURA MILENARIA
El Discurso de Orden "El Virreinato y la Conciencia Nacional
del Perú", que pronunciara el 5 de agosto de 1963,
durante la inauguración del III Congreso Nacional de Historia
del Perú, marca su clara vocación nacionalista,
enfatizando además lo mucho que el Perú ha dado
al mundo: "El signo principal con que apareció entonces
el Perú ante el mundo fue, sin duda, el magnífico
del oro. Pero junto a la riqueza que hinchaba las naves,... llegaban
también... el legado de la dignidad imperial y la justicia
social de los Incas... su organización al mismo tiempo
rigurosa y benévola... sus esfuerzos por lograr la unidad,
por cultivar la tierra, por trazar acueductos y caminos, por producir
y distribuir alimentos, por proveer al bien común con preocupación
especial hacia los débiles, por afrontar el reto de la
Naturaleza y superarlo.
El Perú llegó a Europa con brillo de oro y plata
pero también con la fama de un Imperio que los primeros
cronistas compararon con Egipto y con Roma. Llegó con la
llama, con la papa, domesticada por primera vez en nuestras altiplanicies
y que revolucionó la economía alimenticia de Europa;
Con la coca, que a la par anestesia y estimula; Con el guano,
que fertiliza; con la quina, que cura... Por eso, dentro del fluir
de la historia universal, no puede considerarse la Conquista del
Perú como una lucha de fuerza o de intereses entre incas
y españoles, sino -más a lo hondo- como la incorporación
de la avanzadísima civilización andina de América
del Sur dentro de la órbita cultural europea".