Estamos ante dos fechas de fundamental
importancia. Hoy miércoles por primera vez se celebra el
Día Internacional de la Mujer Rural. Mañana jueves
16 de octubre, bajo el lema "Invertir en la seguridad alimentaría"
se conmemora el Día Mundial de la Alimentación.
Cada año unos 150 países prestan especial atención
a las políticas, programas y proyectos que apuntan a erradicar
el hambre, terrible mal que sin duda es actualmente el mayor flagelo
de la humanidad. "El hambre de un hombre es el hambre de
todos los hombres", decía B.R.
Sen, antiguo Director de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO. A puertas
del tercer milenio se ha comprendido que la búsqueda de
soluciones para este mal pasa por distintas estrategias y el reconocimiento
de todos los sectores de la sociedad civil capaces de contribuir
a la victoria en ésta... ¡la más grande guerra
mundial! Así, desde comienzos de los noventa se considera,
por ejemplo, que la seguridad alimentaría se ha ido "feminizando",
por la importancia de las campesinas en la producción agropecuaria.
Mujeres y alimentación, dos temas estrechamente vinculados...
"Quien sea capaz de conseguir que un terreno dé dos
mazorcas de maíz donde antes se daba una sola merecerá
más el agradecimiento de la humanidad que todos los políticos
del mundo juntos", escribió el recordado autor irlandés
de los "Viajes de Gulliver", Jonathan Swift (1667-1754).
Ojalá las cosas fueran así de simples... La fría
y espantosa realidad es que en nuestro planeta se produce más
de lo que se consume, y sin embargo... ¡más del veinte
por ciento! De la población de los países en desarrollo
-cerca de ochocientos millones de personas- no tiene aún
suficiente alimento.
Tristemente las cifras nos indican, también, que... ¡más
de dos mil millones de personas! -incluyendo grandes sectores
de la población de nuestro país- sufren carencias
de micro nutrientes, lo que puede llevar a la ceguera, retraso
mental e inclusive a la muerte por debilidad y falta de resistencia
a enfermedades curables.
TRISTE DEBILIDAD
Sobre esta lamentable situación ha dicho Su Santidad el
Papa Juan Pablo II: "La producción alimentaría
mundial, como bien saben ustedes, es bastante abundante para satisfacer
ampliamente las necesidades de una población, incluso en
aumento, a condición de que los recursos que puedan permitir
el acceso a una nutrición conveniente sean repartidos en
función de las necesidades reales... el hambre provoca
cada día la muerte de miles de niños, ancianos y
miembros de los grupos más vulnerables".
DIA Y COMIDA
Mañana jueves 16 de octubre se conmemora, a lo largo y
ancho del planeta, el Día Mundial de la Alimentación,
DMA, coincidiendo con el aniversario 52 de la fundación
de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación, FAO.
A estas alturas de la historia ha quedado claro que, en el caso
del hambre, la productividad no es el problema central. En el
marco de la Conferencia Mundial sobre Nutrición, realizada
en Roma en 1992, Eduard Saouma, por entonces Director General
de la citada organización, expresó que al hambre
se le combatía desde los más diversos frentes: "producción
vegetal, animal, forestal y pesquera; protección del medio
ambiente para las generaciones futuras; mejora de la distribución
y de los intercambios comerciales; desarrollo rural en todas sus
formas...".
SEGURA INVERSION
El lema del Día Mundial de la Alimentación 1997
es: "Invertir en la seguridad alimentaría". Para
Jacques Diouf, actual Director General de la FAO, el lema del
presente año "tiene por objeto poner de relieve la
importancia de la inversión a todos los niveles".
El lema no se refiere solamente al hecho de contar con recursos
financieros que permitan seguir incrementando la producción
mundial de todo tipo de cultivos nutritivos, entre otros. Se trata
esencialmente de garantizar a las mujeres, hombres, niños
y personas de la tercera edad el acceso permanente a alimentos
suficientes, saludables y en buen estado. Éste es un derecho
humano fundamental del que depende llevar una vida plena, sana,
activa y sin limitaciones.
Parte de la estrategia necesaria para alcanzar tales metas es,
indudablemente, tomar en cuenta la perspectiva "verde":
protección de suelos y bosques, conservación de
semillas y variedades de cultivos nativos, uso de fertilizantes
y pesticidas naturales, utilización racional de ese "alimento"
primordial que es el agua y principalmente del imperio de la paz,
porque allí donde existen guerras y conflictos es imposible
disponer de raciones apropiadas. "PAPA" Y "COCO"
El doctor Santiago Antúnez de Mayolo Rynning, destacado
estudioso de la realidad nacional, la tecnología y dieta
precolombinas y del estado actual de la nutrición en el
Perú de hoy, refiere la importancia de una buena alimentación
para el desarrollo futuro de todo el potencial intelectual de
un ser humano. En el brillante prólogo del libro 'Mi primer
semestre de vida: seré un genio', editado en colaboración
con la profesora Gabriela de la Puente Bazo, Antúnez de
Mayolo se ocupa del tema "Inteligencia y nutrición".
Escribe el lúcido investigador: "...El hijo de una
madre bien nutrida nace con un centenar de millones de neuronas,
de las cuales cuatro millones estarán maduras para hacerse
cargo de la vida del bebé. Una gestante con tercer grado
de desnutrición da a luz un bebé desnutrido y este
nacerá con unos sesenta millones de neuronas y unos dos
millones de neuronas maduras". Si el desarrollo de un pueblo
depende de sus habitantes, las frases de don Santiago nos hacen
ver con mayor claridad que una dieta adecuada es fundamental para
lograrlo, y en este sentido no puede soslayarse el rol fundamental
de las mujeres de todos los sectores.
Veamos, por ejemplo, lo que dice la FAO sobre las campesinas:
"...las mujeres de las zonas rurales son prácticamente
las únicas responsables de la nutrición de sus hijos,
tanto en la gestación como durante el destete y a lo largo
del período crítico del crecimiento". MANOS
FEMENINAS
Hoy 15 de octubre, en vísperas del Día Mundial
de la Alimentación 1997, se celebra por primera vez el
Día Internacional de la Mujer Rural. Cabe recordar que
más de la mitad de los alimentos cultivados alrededor del
globo son producidos por manos femeninas. Estamos, pues, ante
dos fechas consecutivas sobre temas íntimamente ligados.
Movilizar y lograr la plena participación de la población
en toda iniciativa es fundamental. Como reza un antiguo proverbio
chino, "El mayor tesoro de un pueblo es su gente".
La seguridad alimentaría con su objetivo de "Alimentos
para todos" pasa pues por trabajar con la sociedad principalmente
con las familias, células fundamentales de ella, y particularmente
con las mujeres.
Un reciente documento de la FAO lo expresa así: "La
inversión en la educación femenina ofrece una rentabilidad
más alta que cualquier tipo de inversión posible
en el desarrollo. Proporcionando educación, incluida información
sobre seguridad alimentaría, a las mujeres y a las niñas
que se encargan de preparar y producir alimentos, se puede contribuir
a mejorar la alimentación y salud de todos los miembros
de la familia". Esta organización refiere, además,
que "las mujeres cumplen una función decisiva para
la seguridad alimentaría familiar y nacional. En las zonas
rurales, donde reside la mayor parte de la población mundial
aquejada por el hambre, son ellas quienes cultivan la mayoría
de los productos destinados al consumo doméstico y las
principales encargadas de la preparación, el almacenamiento
y la elaboración de los alimentos.
También cuidan del ganado, se ocupan de la recolección
de alimentos, forraje y leña y administran el suministro
de agua para el hogar, además de aportar la mayor parte
de la mano de obra necesaria para las actividades posteriores
a la cosecha. Y sin embargo, ocurre con frecuencia que su trabajo
no goza del debido reconocimiento y que no disponen del poder
necesario para acceder a los recursos, a la capacitación
y a la financiación".
En esta guerra sin cuartel, pues, contra el más egoísta
y patético de los flagelos que padece la humanidad, todas
y todos estamos llamados al trabajo solidario para que, como lo
expresara el Papa Juan Pablo II ",... nadie sea privado del
pan cotidiano..."