Diario El Comercio Lima -Perú
15 -10-1997

Martha Meier MQ.

 
Alimentación y rol de las mujeres
Pan y paz para el futuro...
 

Estamos ante dos fechas de fundamental importancia. Hoy miércoles por primera vez se celebra el Día Internacional de la Mujer Rural. Mañana jueves 16 de octubre, bajo el lema "Invertir en la seguridad alimentaría" se conmemora el Día Mundial de la Alimentación.

Cada año unos 150 países prestan especial atención a las políticas, programas y proyectos que apuntan a erradicar el hambre, terrible mal que sin duda es actualmente el mayor flagelo de la humanidad. "El hambre de un hombre es el hambre de todos los hombres", decía B.R.

Sen, antiguo Director de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO. A puertas del tercer milenio se ha comprendido que la búsqueda de soluciones para este mal pasa por distintas estrategias y el reconocimiento de todos los sectores de la sociedad civil capaces de contribuir a la victoria en ésta... ¡la más grande guerra mundial! Así, desde comienzos de los noventa se considera, por ejemplo, que la seguridad alimentaría se ha ido "feminizando", por la importancia de las campesinas en la producción agropecuaria. Mujeres y alimentación, dos temas estrechamente vinculados...

"Quien sea capaz de conseguir que un terreno dé dos mazorcas de maíz donde antes se daba una sola merecerá más el agradecimiento de la humanidad que todos los políticos del mundo juntos", escribió el recordado autor irlandés de los "Viajes de Gulliver", Jonathan Swift (1667-1754). Ojalá las cosas fueran así de simples... La fría y espantosa realidad es que en nuestro planeta se produce más de lo que se consume, y sin embargo... ¡más del veinte por ciento! De la población de los países en desarrollo -cerca de ochocientos millones de personas- no tiene aún suficiente alimento.

Tristemente las cifras nos indican, también, que... ¡más de dos mil millones de personas! -incluyendo grandes sectores de la población de nuestro país- sufren carencias de micro nutrientes, lo que puede llevar a la ceguera, retraso mental e inclusive a la muerte por debilidad y falta de resistencia a enfermedades curables.

TRISTE DEBILIDAD

Sobre esta lamentable situación ha dicho Su Santidad el Papa Juan Pablo II: "La producción alimentaría mundial, como bien saben ustedes, es bastante abundante para satisfacer ampliamente las necesidades de una población, incluso en aumento, a condición de que los recursos que puedan permitir el acceso a una nutrición conveniente sean repartidos en función de las necesidades reales... el hambre provoca cada día la muerte de miles de niños, ancianos y miembros de los grupos más vulnerables".

DIA Y COMIDA

Mañana jueves 16 de octubre se conmemora, a lo largo y ancho del planeta, el Día Mundial de la Alimentación, DMA, coincidiendo con el aniversario 52 de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO.

A estas alturas de la historia ha quedado claro que, en el caso del hambre, la productividad no es el problema central. En el marco de la Conferencia Mundial sobre Nutrición, realizada en Roma en 1992, Eduard Saouma, por entonces Director General de la citada organización, expresó que al hambre se le combatía desde los más diversos frentes: "producción vegetal, animal, forestal y pesquera; protección del medio ambiente para las generaciones futuras; mejora de la distribución y de los intercambios comerciales; desarrollo rural en todas sus formas...".

SEGURA INVERSION

El lema del Día Mundial de la Alimentación 1997 es: "Invertir en la seguridad alimentaría". Para Jacques Diouf, actual Director General de la FAO, el lema del presente año "tiene por objeto poner de relieve la importancia de la inversión a todos los niveles".

El lema no se refiere solamente al hecho de contar con recursos financieros que permitan seguir incrementando la producción mundial de todo tipo de cultivos nutritivos, entre otros. Se trata esencialmente de garantizar a las mujeres, hombres, niños y personas de la tercera edad el acceso permanente a alimentos suficientes, saludables y en buen estado. Éste es un derecho humano fundamental del que depende llevar una vida plena, sana, activa y sin limitaciones.

Parte de la estrategia necesaria para alcanzar tales metas es, indudablemente, tomar en cuenta la perspectiva "verde": protección de suelos y bosques, conservación de semillas y variedades de cultivos nativos, uso de fertilizantes y pesticidas naturales, utilización racional de ese "alimento" primordial que es el agua y principalmente del imperio de la paz, porque allí donde existen guerras y conflictos es imposible disponer de raciones apropiadas. "PAPA" Y "COCO"

El doctor Santiago Antúnez de Mayolo Rynning, destacado estudioso de la realidad nacional, la tecnología y dieta precolombinas y del estado actual de la nutrición en el Perú de hoy, refiere la importancia de una buena alimentación para el desarrollo futuro de todo el potencial intelectual de un ser humano. En el brillante prólogo del libro 'Mi primer semestre de vida: seré un genio', editado en colaboración con la profesora Gabriela de la Puente Bazo, Antúnez de Mayolo se ocupa del tema "Inteligencia y nutrición".

Escribe el lúcido investigador: "...El hijo de una madre bien nutrida nace con un centenar de millones de neuronas, de las cuales cuatro millones estarán maduras para hacerse cargo de la vida del bebé. Una gestante con tercer grado de desnutrición da a luz un bebé desnutrido y este nacerá con unos sesenta millones de neuronas y unos dos millones de neuronas maduras". Si el desarrollo de un pueblo depende de sus habitantes, las frases de don Santiago nos hacen ver con mayor claridad que una dieta adecuada es fundamental para lograrlo, y en este sentido no puede soslayarse el rol fundamental de las mujeres de todos los sectores.

Veamos, por ejemplo, lo que dice la FAO sobre las campesinas: "...las mujeres de las zonas rurales son prácticamente las únicas responsables de la nutrición de sus hijos, tanto en la gestación como durante el destete y a lo largo del período crítico del crecimiento". MANOS FEMENINAS

Hoy 15 de octubre, en vísperas del Día Mundial de la Alimentación 1997, se celebra por primera vez el Día Internacional de la Mujer Rural. Cabe recordar que más de la mitad de los alimentos cultivados alrededor del globo son producidos por manos femeninas. Estamos, pues, ante dos fechas consecutivas sobre temas íntimamente ligados.

Movilizar y lograr la plena participación de la población en toda iniciativa es fundamental. Como reza un antiguo proverbio chino, "El mayor tesoro de un pueblo es su gente".

La seguridad alimentaría con su objetivo de "Alimentos para todos" pasa pues por trabajar con la sociedad principalmente con las familias, células fundamentales de ella, y particularmente con las mujeres.

Un reciente documento de la FAO lo expresa así: "La inversión en la educación femenina ofrece una rentabilidad más alta que cualquier tipo de inversión posible en el desarrollo. Proporcionando educación, incluida información sobre seguridad alimentaría, a las mujeres y a las niñas que se encargan de preparar y producir alimentos, se puede contribuir a mejorar la alimentación y salud de todos los miembros de la familia". Esta organización refiere, además, que "las mujeres cumplen una función decisiva para la seguridad alimentaría familiar y nacional. En las zonas rurales, donde reside la mayor parte de la población mundial aquejada por el hambre, son ellas quienes cultivan la mayoría de los productos destinados al consumo doméstico y las principales encargadas de la preparación, el almacenamiento y la elaboración de los alimentos.

También cuidan del ganado, se ocupan de la recolección de alimentos, forraje y leña y administran el suministro de agua para el hogar, además de aportar la mayor parte de la mano de obra necesaria para las actividades posteriores a la cosecha. Y sin embargo, ocurre con frecuencia que su trabajo no goza del debido reconocimiento y que no disponen del poder necesario para acceder a los recursos, a la capacitación y a la financiación".

En esta guerra sin cuartel, pues, contra el más egoísta y patético de los flagelos que padece la humanidad, todas y todos estamos llamados al trabajo solidario para que, como lo expresara el Papa Juan Pablo II ",... nadie sea privado del pan cotidiano..."