Este sábado 22 de abril en el Perú, como en las
más diversas naciones del globo, se celebra el "Día
de la Tierra". La fecha fue "inventada" en 1970
por dos preocupados "gringos". Trataban así de
despertar la conciencia ciudadana sobre la necesidad de proteger
este pequeño y frágil planeta nuestro, a saber...
¡único rincón del universo que alberga la
vida!
El primer "Día de la Tierra" se celebró
en Nueva York. Por largas horas miles de estudiantes, amas de
casa, niñas, niños y gente común bloqueó
una céntrica avenida. No faltaron, en ese entonces, los
escépticos y "tumbalafiestas".Inclusive varios
periódicos norteamericanos comentaban que quizá
todo había sido apenas un peculiar "happening"
en el corazón de Manhattan, sólo una catarsis para
estudiantes y adultos desubicados que pronto buscarían
una nueva "chifladura". Pero la "chifladura"
siguió adelante y, año tras año, siguió
creciendo, extendiéndose por las ciudades de los Estados
Unidos.
Para fines de los ochenta el "Día de la Tierra"
era una fecha mundial. A estas alturas, cada 22 de abril, a lo
largo y ancho del planeta, mujeres, hombres, niñas y niños
de las más diversas nacionalidades reafirman su compromiso
con la Tierra, con la vida en su conjunto, con la humanidad y
el futuro...
Nuestra única "casa" en el universo. El inmenso
"armario" donde está guardado todo lo que necesitamos
o algún día necesitarán las futuras generaciones.
El gran laboratorio donde bulle la vida. La escuela donde cada
día aprendemos algo nuevo. La Tierra, nuestro azulito planeta,
es todo esto y mucho más. Sin embargo... ¡vaya si
le creamos problemas!
"BEBE" FASCINANTE
Nuestra Tierra, llamada Gaia por los antiguos griegos, está
considerado un planeta "bebito". Su edad se calcula
en apenas. ¡cinco mil millones de años! (O sea casi
nada comparado al vetusto universo. Una perfecta combinación
de temperaturas y elementos químicos permitió que,
aquí y sólo aquí, ocurriera el milagro de
la vida y que se diversificara de modo asombroso.
Comparados con el nuestro, el resto de planetas resultan aburridos
y monótonos. La Tierra es una sucesión de variados
parajes, tan distintos los unos de los otros que bien podrían
parecer de mundos apartes. Se ha determinado que en total existen...
¡104 zonas de vida! La ciencia indica que alberga más
de cuatro mil especies de mamíferos, más de nueve
mil de aves, más de seis mil de reptiles y varios miles
de peces. En total unas... ¡45 mil especies de vertebrados!
Y esto, por no citar a los varios millones de invertebrados (insectos,
moluscos, crustáceos, etc...).
Para el planeta en su conjunto, se conocen más de 300 mil
especies de plantas, muchas de ellas utilísimas. Hasta
donde se sabe, sin embargo, la ciencia habría clasificado
apena él... ¡5%! De los organismos con que, se estima,
compartimos el planeta.
CRISIS SIN FRONTERAS
En Latinoamérica una de cada cinco niñas o niños,
padece desnutrición. En Africa y la India, los datos de
la UNICEF, indican que la cifra se eleva a... ¡uno de cada
tres! Esto quiere decir que anualmente... ¡quince millones
de pequeños seres humanos mueren por causas vinculadas
al hambre y la miseria! Cada día, incluido este "Día
de la Tierra" que conmemoramos el sábado, perecen...
¡cuarenta mil niñas y niños! Por causas que
bien podrían evitarse. Doloroso indicio de lo mal que andan
las cosas en este mundo nuestro. Lamentable situación que
se desprende de un modelo de desarrollo rapaz y egoísta,
base de lo que Su Santidad Juan Pablo II ha dado en llamar "cultura
de la muerte". Una de las caras de esa "cultura de la
muerte" es, sin duda, la crisis ecológica y moral
que nos afecta.
VIDA EN RETROCESO
Los bosques, las aguas, los suelos y el aire de nuestra Tierra
sufren una constante agresión. La vida humana se ve degradada.
La vida silvestre retrocede a pasos alarmantes. Datos recientes
calculan que al menos unas trece mil especies de animales (vertebrados)
están seriamente amenazadas. La cifra, se sospecha, estaría
quedando "corta". Los botánicos han elaborado
una lista detallada de las plantas que corren riesgo de desaparecer...
¡un total de 25 000! Esto quiere decir, más o menos,
que una de cada diez de las plantas que se conocen están
en peligro. Vale recordar además que, en la práctica,
existen entre 20 y 40 especies de fauna que dependen para su supervivencia
de cada una de esas plantas. Así, cada planta que desapareciera
podría "arrastrar" a varias otras especies.
Cada animal o planta que empujamos al fondo del abismo de la
extinción, se lleva con ella genes que podrían ser
de vital importancia para: la agricultura, la medicina, la alimentación...
¿PROGRESO O RETROCESO?
Los frágiles ecosistemas del planeta, por ejemplo, están
siendo sistemáticamente envenenados por unos 55 mil compuestos
químicos (al menos dos mil de ellos de reconocido efecto
cancerígeno. Los ríos, lagos y franjas costeras
reciben unos 500 millones de toneladas de plaguicidas, 16 millones
de toneladas de amoníaco, 12 millones de toneladas de sustancias
alcalinas y muchos otros millones de ácidos. Son los residuos
de actividades agrícolas, mineras, pesqueras e industriales,
entre otros "negocios".
El destacado naturalista Gerald Durrel escribió poco antes
de morir: "Con el ritmo actual de "progreso", a
menos que hagamos algo rápidamente, salta a la vista que
ocurrirá algo desastroso. La erosión, la desertización
y la contaminación se han convertido en algo cotidiano.
Es una extraña forma de suicidio. Estamos acabando irremisiblemente
con nuestro planeta. Nos gobiernan políticos acosados por
grupos sectarios, conocidos por su obcecación e intolerancia
y rodeados de poderes comerciales, cuyo único interés
por la naturaleza suele ser el de destruirla... Tenemos que aprender
a tratar nuestro mundo con respeto y gratitud. Ojalá lo
hagamos antes de que terminemos viviendo como un montón
de pulgones en un trozo de carbón".
El lúcido pensador y escritor venezolano Arturo Uslar
Pietri sentenció "... y la Tierra girará yerma
y sin vida, en el inmenso espacio, como el mejor mausoleo a la
insensatez humana". En nuestras manos está que esta
pesadilla no se haga realidad
ACCION POR EL PLANETA
La gente, y nadie más que la gente, la causa de la debacle
ambiental que hoy vivimos. De lo que hagamos dependerá
que se revierta, o no, la situación que nos afecta.
El destacado diplomático Javier Pérez de Cuéllar
escribió: "Vivimos un período grávido
de esperanzas y nuestra obligación es hacerlas florecer,
bajo la égida de una cultura universal de los derechos
humanos, que ha de servir de cimiento a la sociedad mundial del
mañana". Sabias palabras. Recordemos que uno de esos
derechos es a un planeta sano, habitable. Que este 22 de abril,
"Día de la Tierra", nos sirva para reflexionar
sobre el significado de "progreso" y verdadero desarrollo.
Sembremos las semillas para un mañana mejor, más
solidario, de justicia, dignidad y paz con toda la Creación...