"Las explosiones de las bombas
atómicas son peligrosas desde dos puntos de vista: los
terremotos y la contaminación de la atmósfera y
la tierra. La relación con los terremotos es una posibilidad;
la contaminación del ambiente es un hecho, y un hecho comprobado
y medido en sus distintos grados de intensidad".
RACSO ("El Comercio" 25 de agosto 1971)
Los relojes marcaban poco más de las ocho de la mañana
aquel 6 de agosto de 1945. El cielo escupió la muerte sobre
Hiroshima desde un avión norteamericano, el Enola Gay.
Más de cincuenta mil niñas y niños, de ese
rincón del Japón, se dirigían a sus escuelas
cuando la violenta explosión, en apenas unos cuantos segundos,
acabó con sus sueños y los de miles de mujeres y
hombres. "Little Boy" -Pequeño Niño- así
habían apodado los pilotos de esa funesta nave, al artefacto
ultra-secreto que debían lanzar sobre la ciudad. Tres días
más tarde, el 9 de agosto, otra poderosa bomba, apodada
"Fat Man" -Hombre Gordo- llevaría el horror a
Nagasaki. Fuego. Dolor. Obscuridad. Más de 150 mil muertes
de civiles, y la secuela de muchas miles de más víctimas,
llevaron al Japón a rendirse y poner fin a la Segunda Guerra
Mundial.
Hace cincuenta años la era atómica irrumpió
violentamente en la escena contemporánea. En la guerra,
quedó demostrado, todos somos perdedores.
Después de Hiroshima y Nagasaki, ninguna otra población
del mundo ha sido víctima de este tipo de bombardeos. Desde
entonces, diversas naciones del mundo realizaron "pruebas"
en apartados parajes del planeta. La mayoría de ellas,
felizmente, dejaron de lado tan macabras prácticas desde
1958, luego de que las principales potencias "ensayaran"
unas 205 bombas... Francia, sin embargo, continuó y anuncia
ahora que reiniciará sus ensayos en un bello rincón
del Pacífico: el Atolón de Mururoa, muchos miles
de kilòmetros lejos del palacio de gobierno donde Jacques
Chirac tomó una decisión, que le ha hecho preguntarse
al mundo ¿por qué?...
"Es natural que el público se haya alarmado ante
la noticia del posible estallido de una bomba atómica lanzada
por Francia en una región del Pacífico...".
Con estas palabras se inicia "La Bomba Atómica Francesa",
un artículo aparecido en "El Comercio" allá
por el año de 1970 cuando el gobierno de Charles De Gaulle,
como ocurre ahora con el de Jacques Chirac, decidió hacer
alarde de su potencial bélico en un bello rincón
de la Polinesia. Fue uno de los muchos artículos publicados
por Oscar Miró Quesada de la Guerra (Racso), a lo largo
de varias décadas, sobre la energía nuclear, sus
usos pacíficos y el peligro de su utilización con
otros fines.
En estos dìas la población mundial ha protestado
enérgicamente sobre la intención francesa. Todo
indica, sin embargo, que Chirac "no dará su brazo
a torcer". Un asunto que preocupa principalmente, en las
mayorìa de naciones de la cuenca del Pacìfico, es
si: ¿estas explosiones impactarán de manera negativa
màs allà del atolòn?
BOMBAS Y TERREMOTOS
¿Las explosiones de Mururoa podrían desencadenar
un terremoto en nuestro país? Esta es una de las preguntas
que más se repite en el Peró, conforme se acerca
la fecha de la sonada "prueba" nuclear. Sobre este tema
ilustrò Racso en una nota del 1 de Julio de 1970, en nuestra
página Editorial, bajo el título "Bomba Atómica
Francesa y Terremotos en el Perú: ¿Casualidad o
Causalidad?
El lúcido periodista cientìfico escribió:
"El espantoso terremoto que asoló parte del norte
del Perú, sembrando la ruina y la muerte en los departamentos
afectados y sumiendo en el dolor y la congoja a todo el país,
se produjo el 31 de mayo a las pocas horas de haber estallado
una bomba atómica lanzada por Francia en los arrecifes
de Mururoa, en la Polinesia. Ante la coincidencia, la mayoría
de los peruanos creen que el estallido ha sido la causa del terremoto,
mientras que otras gentes creen que no. La divergencia de opiniones
se lleva a cabo en la esfera en que actúan la "casualidad"
y la "causalidad". La "casualidad" es una
manifestación del azar; una eventualidad, algo que ocurre
al "acaso", "de chiripa". La "causalidad",
en cambio, es un enlace de producción entre dos acontecimientos
en el que uno es causa del otro", explicaba.
ABSTENERSE ES LO LOGICO...
En aquella nota sobre los terremotos Racso recordaba: "el
estallido de esas bombas ya ha coincidido dos veces con tremendos
terremotos en el país". Añadía, sin
embargo: "no hay ninguna razón científica que
demuestre que las bombas atómicas francesas sean causa
de terremotos en el Perú, pero tampoco existe ninguna razón
científica que demuestre que no lo son. Es un caso de duda
y en la duda lo lógico y humano es abstenerse"...
Estas palabras son particularmente válidas, hoy, 25 años
más tarde...
CONTAMINACION QUE VIAJA
En su escrito "La Bomba Atómica Francesa", publicado
por esa misma época, Racso señalaba: "El problema
fundamental planteado por el anuncio de la bomba atómica
francesa, consiste en saber si su estallido sería capaz
de producir polvo reactivo que llegara hasta el Perú, y
en caso de que llegara, si la cantidad que cayera representaría
una dosis realmente peligrosa. En la discusión hay quienes
creen que el polvo radiactivo llegaría y hay quienes estiman
que no, por la distancia. Esta óltima afirmación
carece de valor pues se olvida que el polvo reactivo, que produce
una bomba atómica al estallar, es de tres clases: local,
troposfèrico y estratosférico. Lo local consiste
en las partículas más pesadas de los residuos de
la bomba. Estas se precipitan a las pocas horas de haber estallado
y en las regiones vecinas a la explosión. Evidentemente
este polvo radiactivo no llegaría al Perú. Pero
quedan las partículas ligeras, de mucho menor peso. De
éstas unas permanecen en la troposfera y otras ascienden
hasta la estratósfera".
En su nota se explicaba que este polvo, no local, podía
viajar miles de kilometros hasta caer en lugares apartados. Esto
no era exageraciòn ni suposiciòn. Polvo radiactivo
ya habìa caìdo en el Perú, a principios de
los años sesenta.
POLVO RADIACTIVO EN LIMA
A finales de la dècada del cincuenta y principios de los
sesenta el señor Huaitalla, director del departamento de
Metereología de la CORPAC, realizó investigaciones
sobre el polvo radiactivo caído en Lima, hasta 1956. ¡Sí!
Así es, en Lima cayó polvo radiactivo, residuo de
las diversas bombas explotadas alrededor del globo, en sucesivas
pruebas. El tema fue ampliamente tratado por "El Comercio",
en una serie de catorce artículos de Racso, bajo el título:
"En Lima ha caído polvo radioactivo". Allí
se informaba, para tranquilidad de la colectividad, que los niveles
medidos no representaban un peligro latente. La pregunta sin embargo
era: "¿lo será algún día?"
Racso hacía énfasis en la necesidad de medir la
radiación de estos polvos, con cada nueva "prueba"
nuclear para registrar cualquier incremento o acumulaciòn.
Ya para entonces se habìa comprobado está, que los
residuos radiactivos viajan largas distancias, ayudados por el
viento. Calificaba de "amenaza para todos los habitantes
de la Tierra", las secuelas de las explosiones nucleares,
la proliferaciòn de bombas de este tipo y de los ensayos.
MAL GLOBAL
Cada sesenta segundos mueren 27 niñas y niños por
falta de alimentos. Mientras el hambre y la miseria causan estragos
en los países más pobres del globo, naciones desarrolladas
despilfarran inmensas cantidades de dinero en la egoista carrera
armamentista. En esos mismos sesenta segundos, el mundo gasta
1,4 millones de dólares en armas de todo tipo. Se calcula
que, cada año, el planeta malgasta al menos...¡1
billón! (millón de millones) de dòlares en
artefactos de muerte. Miles de millones màs, además,
se han -literalmente- "evaporado" con cada "prueba"
nuclear".
Las propias naciones en vías de desarrollo gastan, anualmente,
en armamento convencional...¡tres veces más! de lo
que les costaría dotar, a toda su población, de
servicios básicos, medicinas, vacunas, agua limpia y desag
e. Razones de más para buscar la paz...
BUSCAR LA PAZ
La proliferación de armamento nuclear es un peligro real.
El anunciado ensayo francés podría generar otros
similares, como respuesta del resto de potencias.
"La bomba atómica, arma bélica de poder formidable,
se ha convertido en peligrosa amenaza para la humanidad. Tal fue
la razón que tuvieron los países que hacían
ensayos con bombas atómicas para suspenderlos en 1958",
escribió Racso. Con la lucidez que lo caracterizó
dejó, para posteridad, las siguientes frases que cobran
hoy especial vigencia: "La destrucción generada por
las bombas atómicas ha resultado tremenda y nos convence,
con la persuasiva elocuencia del miedo, que el mal causado a un
pueblo no es local, porque se extiende a los otros pueblos en
trágica demostración de solidaridad humana, que
obliga a individuos y colectividades, a rumbar sus pasos por sendas
de paz y de justicia, en un esfuerzo conjunto en busca del bien
común..."