Diario El Comercio Lima -Perú
02 -08-1995

Martha Meier MQ.

 
Medio siglo después de Hiroshima...,
¿No hemos aprendido acaso la lección?
 

"Las explosiones de las bombas atómicas son peligrosas desde dos puntos de vista: los terremotos y la contaminación de la atmósfera y la tierra. La relación con los terremotos es una posibilidad; la contaminación del ambiente es un hecho, y un hecho comprobado y medido en sus distintos grados de intensidad".

RACSO ("El Comercio" 25 de agosto 1971)

Los relojes marcaban poco más de las ocho de la mañana aquel 6 de agosto de 1945. El cielo escupió la muerte sobre Hiroshima desde un avión norteamericano, el Enola Gay. Más de cincuenta mil niñas y niños, de ese rincón del Japón, se dirigían a sus escuelas cuando la violenta explosión, en apenas unos cuantos segundos, acabó con sus sueños y los de miles de mujeres y hombres. "Little Boy" -Pequeño Niño- así habían apodado los pilotos de esa funesta nave, al artefacto ultra-secreto que debían lanzar sobre la ciudad. Tres días más tarde, el 9 de agosto, otra poderosa bomba, apodada "Fat Man" -Hombre Gordo- llevaría el horror a Nagasaki. Fuego. Dolor. Obscuridad. Más de 150 mil muertes de civiles, y la secuela de muchas miles de más víctimas, llevaron al Japón a rendirse y poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Hace cincuenta años la era atómica irrumpió violentamente en la escena contemporánea. En la guerra, quedó demostrado, todos somos perdedores.

Después de Hiroshima y Nagasaki, ninguna otra población del mundo ha sido víctima de este tipo de bombardeos. Desde entonces, diversas naciones del mundo realizaron "pruebas" en apartados parajes del planeta. La mayoría de ellas, felizmente, dejaron de lado tan macabras prácticas desde 1958, luego de que las principales potencias "ensayaran" unas 205 bombas... Francia, sin embargo, continuó y anuncia ahora que reiniciará sus ensayos en un bello rincón del Pacífico: el Atolón de Mururoa, muchos miles de kilòmetros lejos del palacio de gobierno donde Jacques Chirac tomó una decisión, que le ha hecho preguntarse al mundo ¿por qué?...

"Es natural que el público se haya alarmado ante la noticia del posible estallido de una bomba atómica lanzada por Francia en una región del Pacífico...". Con estas palabras se inicia "La Bomba Atómica Francesa", un artículo aparecido en "El Comercio" allá por el año de 1970 cuando el gobierno de Charles De Gaulle, como ocurre ahora con el de Jacques Chirac, decidió hacer alarde de su potencial bélico en un bello rincón de la Polinesia. Fue uno de los muchos artículos publicados por Oscar Miró Quesada de la Guerra (Racso), a lo largo de varias décadas, sobre la energía nuclear, sus usos pacíficos y el peligro de su utilización con otros fines.

En estos dìas la población mundial ha protestado enérgicamente sobre la intención francesa. Todo indica, sin embargo, que Chirac "no dará su brazo a torcer". Un asunto que preocupa principalmente, en las mayorìa de naciones de la cuenca del Pacìfico, es si: ¿estas explosiones impactarán de manera negativa màs allà del atolòn?

BOMBAS Y TERREMOTOS

¿Las explosiones de Mururoa podrían desencadenar un terremoto en nuestro país? Esta es una de las preguntas que más se repite en el Peró, conforme se acerca la fecha de la sonada "prueba" nuclear. Sobre este tema ilustrò Racso en una nota del 1 de Julio de 1970, en nuestra página Editorial, bajo el título "Bomba Atómica Francesa y Terremotos en el Perú: ¿Casualidad o Causalidad?

El lúcido periodista cientìfico escribió: "El espantoso terremoto que asoló parte del norte del Perú, sembrando la ruina y la muerte en los departamentos afectados y sumiendo en el dolor y la congoja a todo el país, se produjo el 31 de mayo a las pocas horas de haber estallado una bomba atómica lanzada por Francia en los arrecifes de Mururoa, en la Polinesia. Ante la coincidencia, la mayoría de los peruanos creen que el estallido ha sido la causa del terremoto, mientras que otras gentes creen que no. La divergencia de opiniones se lleva a cabo en la esfera en que actúan la "casualidad" y la "causalidad". La "casualidad" es una manifestación del azar; una eventualidad, algo que ocurre al "acaso", "de chiripa". La "causalidad", en cambio, es un enlace de producción entre dos acontecimientos en el que uno es causa del otro", explicaba.

ABSTENERSE ES LO LOGICO...

En aquella nota sobre los terremotos Racso recordaba: "el estallido de esas bombas ya ha coincidido dos veces con tremendos terremotos en el país". Añadía, sin embargo: "no hay ninguna razón científica que demuestre que las bombas atómicas francesas sean causa de terremotos en el Perú, pero tampoco existe ninguna razón científica que demuestre que no lo son. Es un caso de duda y en la duda lo lógico y humano es abstenerse"...

Estas palabras son particularmente válidas, hoy, 25 años más tarde...

CONTAMINACION QUE VIAJA

En su escrito "La Bomba Atómica Francesa", publicado por esa misma época, Racso señalaba: "El problema fundamental planteado por el anuncio de la bomba atómica francesa, consiste en saber si su estallido sería capaz de producir polvo reactivo que llegara hasta el Perú, y en caso de que llegara, si la cantidad que cayera representaría una dosis realmente peligrosa. En la discusión hay quienes creen que el polvo radiactivo llegaría y hay quienes estiman que no, por la distancia. Esta óltima afirmación carece de valor pues se olvida que el polvo reactivo, que produce una bomba atómica al estallar, es de tres clases: local, troposfèrico y estratosférico. Lo local consiste en las partículas más pesadas de los residuos de la bomba. Estas se precipitan a las pocas horas de haber estallado y en las regiones vecinas a la explosión. Evidentemente este polvo radiactivo no llegaría al Perú. Pero quedan las partículas ligeras, de mucho menor peso. De éstas unas permanecen en la troposfera y otras ascienden hasta la estratósfera".

En su nota se explicaba que este polvo, no local, podía viajar miles de kilometros hasta caer en lugares apartados. Esto no era exageraciòn ni suposiciòn. Polvo radiactivo ya habìa caìdo en el Perú, a principios de los años sesenta.

POLVO RADIACTIVO EN LIMA

A finales de la dècada del cincuenta y principios de los sesenta el señor Huaitalla, director del departamento de Metereología de la CORPAC, realizó investigaciones sobre el polvo radiactivo caído en Lima, hasta 1956. ¡Sí! Así es, en Lima cayó polvo radiactivo, residuo de las diversas bombas explotadas alrededor del globo, en sucesivas pruebas. El tema fue ampliamente tratado por "El Comercio", en una serie de catorce artículos de Racso, bajo el título: "En Lima ha caído polvo radioactivo". Allí se informaba, para tranquilidad de la colectividad, que los niveles medidos no representaban un peligro latente. La pregunta sin embargo era: "¿lo será algún día?" Racso hacía énfasis en la necesidad de medir la radiación de estos polvos, con cada nueva "prueba" nuclear para registrar cualquier incremento o acumulaciòn. Ya para entonces se habìa comprobado está, que los residuos radiactivos viajan largas distancias, ayudados por el viento. Calificaba de "amenaza para todos los habitantes de la Tierra", las secuelas de las explosiones nucleares, la proliferaciòn de bombas de este tipo y de los ensayos.

MAL GLOBAL

Cada sesenta segundos mueren 27 niñas y niños por falta de alimentos. Mientras el hambre y la miseria causan estragos en los países más pobres del globo, naciones desarrolladas despilfarran inmensas cantidades de dinero en la egoista carrera armamentista. En esos mismos sesenta segundos, el mundo gasta 1,4 millones de dólares en armas de todo tipo. Se calcula que, cada año, el planeta malgasta al menos...¡1 billón! (millón de millones) de dòlares en artefactos de muerte. Miles de millones màs, además, se han -literalmente- "evaporado" con cada "prueba" nuclear".

Las propias naciones en vías de desarrollo gastan, anualmente, en armamento convencional...¡tres veces más! de lo que les costaría dotar, a toda su población, de servicios básicos, medicinas, vacunas, agua limpia y desag e. Razones de más para buscar la paz...

BUSCAR LA PAZ

La proliferación de armamento nuclear es un peligro real. El anunciado ensayo francés podría generar otros similares, como respuesta del resto de potencias.

"La bomba atómica, arma bélica de poder formidable, se ha convertido en peligrosa amenaza para la humanidad. Tal fue la razón que tuvieron los países que hacían ensayos con bombas atómicas para suspenderlos en 1958", escribió Racso. Con la lucidez que lo caracterizó dejó, para posteridad, las siguientes frases que cobran hoy especial vigencia: "La destrucción generada por las bombas atómicas ha resultado tremenda y nos convence, con la persuasiva elocuencia del miedo, que el mal causado a un pueblo no es local, porque se extiende a los otros pueblos en trágica demostración de solidaridad humana, que obliga a individuos y colectividades, a rumbar sus pasos por sendas de paz y de justicia, en un esfuerzo conjunto en busca del bien común..."