Un
día como hoy, hace tres años, María Elena Moyano
fue brutalmente asesinada en "Villa El Salvador". Valiente
lideresa cuyo ejemplo y mensaje sigue inspirando a esas mujeres
y hombres de su pueblo, con los que trabajó hombro a hombro;
a su hermana menor Martha que continúa en la defensa de la
paz y la vida; a todas y todos que nos esforzamos en la construcción
de un mañana más justo y solidario.
María Elena consagró y entregó su vida en
el afán de lograr un porvenir de posibilidades para todos.
La violencia nos la arrebató, mas sus huellas serán
imborrables.
SEMBRADORA DE VIDA
Mujer comprometida con su tiempo, con la causa de su pueblo.
Luchó, incansablemente, por elevar la calidad de vida de
su comunidad. Líder nata, de fuerte personalidad, llegó
a ser figura destacada del movimiento popular de mujeres pese
a su juventud.
Arduamente trabajó por llevar el agua, la salud, la educación
y la vida hasta su Villa El Salvador, a ese pedacito de desierto
donde llegaron tantas mujeres y hombres cargando sobre sus hombros
hijos, esteras y sueños.
Símbolo de paz y coraje. Su recuerdo, su fuerza y ternura
son semillas que germinarán, por siempre. Pese a la sal,
el viento, el tiempo y las arenas pocos podrán olvidarla...
El último domingo juramentó como presidente de
la asociación de vecinos del barrio de Pachacámac,
en "Villa El Salvador", el señor José
Failoc. La recordó como una mujer valerosa que ha dejado
trazado el camino a las nuevas generaciones de líderes
populares.
En el marco del Día de la Tierra-1993, en una sentida
ceremonia realizada en el ámbito de la municipalidad de
Miraflores, se le rindió póstumo homenaje, como
precursora del movimiento ecologista peruano. Es que María
Elena encarna a esa causa que apuesta por la vida, por la paz
y el respeto.
LUCHADORA SOCIAL Y AMBIENTALISTA
"Al recordar a María Elena Moyano -dijo entonces
el conservacionista Wilfredo Pérez- Ruiz- evocamos a una
valiente dirigenta popular que consagró su vida por la
solidaridad, constituyéndose en la abanderada de la resistencia
organizada y militante de la población civil. Su presencia
afirmativa ante su comunidad fue la de una mujer identificada
plenamente con la causa de la pacificación nacional, del
progreso y del bienestar de sus conciudadanos".
Tres años nos separan de aquel aciago día y sólo
podemos repetir los versos de la poeta Doris Moromisato "Pero
tu muerte me arrodilla otra vez./Hay penas que no se reconcilian
con el calendario/ que no quieren negociar con las palabras /
penas como furias, imposibles de domar/¿existe acaso alguna
palabra que pueda doblegar las furias?/ (...) A ti te mataron
porque domaste la arena,/ esa misma arena que ahora cubre tu sepulcro
/ como un inmenso cielo gris suspendido para siempre / sobre tu
mirada."