Unión contra la muerte, la
corrupción y destrucción de la droga. Tal es la
posición de los presidentes de Bolivia, Colombia, Paraguay
y Perú frente a este creciente problema. En los últimos
días nuestra Cancillería divulgó el contenido
de un documento en el que Gonzalo Sánchez de Lozada; Ernesto
Samper Pisano; Juan Carlos Wasmosy y Alberto Fujimori instaron
al presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton a realizar una
nueva "Cumbre Americana Antinarcóticos". Estos
cuatro mandatarios latinoamericanos sentaron, así, su posición
frente a un reciente informe del gobierno "gringo" que
resultó bastante duro y crítico sobre el avance
en la lucha contra el narcotráfico que se realiza en nuestros
países.
La producción y el consumo de drogas ilegales, nadie lo
niega, ha aumentado en los últimos años. Los países
más desarrollados, como Estados Unidos, son los principales
mercados para las diabólicas substancias. Queda claro,
pues, que para el caso hay que asumir responsabilidades conjuntas.
En 1988 se realizó en el Perú la "Conferencia
Internacional sobre el Impacto del Tráfico Ilícito
de Drogas". La declaración final de esa reunión,
recogió el espíritu de un documento presentado por
la Federación Peruana de Conservación de la Naturaleza,
entidad ambiental coordinadora establecida por el recordado ecologista
Felipe Benavides. Dicha Federación fue enfática
al expresar, en ese entonces: "Debe advertirse la co-responsabilidad
internacional en el tráfico ilícito de drogas...".
Responsabilidad compartida y decisión. Sólo así
se podrá enfrentar, frontalmente, y erradicar la lacra
del narcotráfico...
"Tanta culpa tiene quien mata a la vaca como quien le agarra
la pata". Así reza un popular dicho mexicano que cae
como "anillo al dedo" para referirnos al tema del narco-tráfico
y al informe presentado por el gobierno de Bill Clinton que critica,
duramente, la lucha anti-drogas en Bolivia, Colombia, Paraguay
y Perú. Como se sabe, estos países son los principales
productores de la hoja de coca; materia prima indispensable para
la producción de la peligrosa Pasta Básica de Cocaína
(PBC).
En los últimos años, es cierto, el cultivo de la
"hoja verde" ha crecido de manera alarmante (también
el de la "lindísima amapola", base del opio y
la heroína). No se puede soslayar, sin embargo, la razón:
la creciente demanda de estupefacientes ilegales en países
del primer mundo como... ¡Estados Unidos!
No le cabe, pues, al gobierno norteamericano el papel de "acusador"
en este lamentable caso.
No sería adecuado, tampoco, que los países productores
intentaran justificar su lentitud, y falta de decisión,
en esta guerra sin cuartel, con el trillado argumento de la falta
de apoyo económico.
CUMBRE PARA LA VIDA
La propuesta de los presidentes Gonzalo Sánchez de Lozada
(Bolivia); Ernesto Samper Pisano (Colombia); Juan Carlos Wasmosy
(Paraguay) y Alberto Fujimori (Perú) de una nueva "Cumbre
Americana Antinarcóticos" resulta, sin duda, oportuna
y necesaria.
Los mandatarios de estos países instaron, en este sentido,
al gobierno de Clinton "para recuperar el espíritu
de cooperación que inspiró las reuniones de 1990
en Cartagena de Indias, Colombia; de 1992 en San Antonio, Estados
Unidos y de la Cumbre de Miami, en 1994". En el documento
divulgado por la Cancillería dejaron en claro, además
que ya en 1988, la Convención de Viena, estableció
que la lucha contra el narcotráfico "es una responsabilidad
compartida".
DESTRUCCION MORAL
El crecimiento constante de la producción y consumo de
drogas es un claro indicador de que, en este campo, no hay victorias
para celebrar.
El conocido conservacionista Augusto Dammert León recordó
que, en nuestro país, en diciembre de 1988 se realizó
una "Conferencia Internacional sobre Impacto Ambiental del
Tráfico Ilícito de Drogas". "La reunión
-explica- fue organizada por el Ministerio del Interior. En el
Casino de la Policía en San Isidro, se dieron cita representantes
de la agencia norteamericana de lucha contra las drogas (DEA);
funcionarios de instituciones públicas y privadas de Bolivia,
Colombia y nuestro país. Allí se divulgaron una
serie de investigaciones y se dejó en claro la posición
sobre este tema. Lamentablemente, es cierto, el avance de en estos
aspectos ha sido sumamente lento".
El doctor Dammert indica: "el Santo Padre ha calificado
como infame el comercio de la droga, y responsable de la inmundicia
y corrupción en el mundo". El referido especialista
indicó que en la reunión de 1988, la Federación
de Conservación de la Naturaleza expuso por ello que el
narcotráfico era un crimen contra la humanidad, que contamina
y destruye el ambiente natural. "Es por ello imperativo aunar
voluntades y trabajar transparentemente al servicio de la persona
humana, de las mujeres y hombres de América, del Perú,
para acabar con el sufrimiento y la afrenta del narcotráfico
y, así reconciliar a la humanidad con la Creación",
concluyó.
AMARGO FRACASO
En recientes declaraciones a nuestro diario, el analista Iván
De Rementería afirmó que la dura posición
asumida en el informe de los Estados Unidos, que pudo ponernos
en una "lista negra" y bloquear cooperación financiera,
es "un reflejo del fracaso de la política de drogas
norteamericana. Es necesaria replantearla y crear una nueva agenda".
El especialista indicó, también que los países
consumidores y productores deben establecer "nuevas reglas
de juego en lo que se refiere a políticas agrarias".
Precisó que habría que hablar de tres puntos específicos:
política agrícola, impacto ambiental y política
de drogas.
No debemos olvidar que los agricultores, a los que no se les
puede calificar de "narcos", optan por cultivar la hoja
simplemente porque no encuentran mejor oferta para otras cosechas,
tantos a nivel nacional y menos a nivel internacional. Un decidido
apoyo a la agricultura, a la revalorización de cultivos
nativos es, pues, fundamental paso para reducir el ámbito
de cultivo de la hoja, utilizada desde tiempos inmemoriales con
otros fines.
CATASTROFE AMBIENTAL
No vamos a referirnos aquí a la conocida desgracia que
acarrea el consumo de drogas, en especial de "pasta"
y "cocaína", lamentablemente tan difundido entre
nuestra juventud. La enfermedad, la degradación moral,
la decadencia son dolorosos asuntos ampliamente conocidos y que
afecta a millones de familias tanto peruanas, como del mundo.
Un aspecto poco difundido es el de degradación ambiental
vinculada al narcotráfico. El propio presidente Fujimori
se refirió a estos aspectos, el 5 de junio de 1991, cuando
conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente en pleno
corazón del Alto Huallaga.
El presidente refirió, entonces, que los cultivos de la
Coca se habían extendido: de 45 mil hectáreas en
1980 a... ¡210 mil! En 1990. Recalcó el ingeniero:
"Destrucción incalculable de suelos y bosques... que
obviamente no se limita a estas frías cifras. Esta deforestación
además del proceso gradual de desertización supone
pérdida del suelo y afloramiento del subsuelo, de la llamada
roca madre, cuya reconversión en tierra madre apta para
la agricultura puede demorar hasta 200 años. Hay que imaginarse
cuántas generaciones se perjudicarían si esto se
convierte en práctica generalizada en el Perú y
en el planeta"
En ese marco Fujimori recalcó: "buena parte de los
bosques que, actualmente, se queman en el Perú terminan
orientados al cultivo de la coca, insumo principal de la cocaína",
señaló que los principales mercados para la droga
eran, como los son, los países del primer mundo.
TESTIMONIO DE MUJERES
Cuando se viaja por nuestra selva, por las zonas de producción
de la pasta se recogen dramáticos testimonios de las mujeres.
Son estas mujeres rurales, campesinas e indígenas, las
que están revelando al mundo cómo el tráfico
ilegal de drogas destruye el ambiente y afecta la salud de las
poblaciones.
Los ríos de las zonas cocaleras sufren creciente contaminación
por los peligrosos químicos utilizados en la producción
de pasta. En ocasiones se puede ver flotando en los ríos
cientos de kilos de papel higiénico utilizado como filtrante
en el proceso de la pasta. La flora ribereña y la fauna
acuática sufren creciente degradación. Por su contacto
directo y cotidiano con los recursos naturales, son las mujeres
las que se ven más amenazadas. El abastecimiento de agua
para la familia, por ejemplo, es un asunto en el que las mujeres
y sus hijas e hijos cumplen un papel principal. Esta es una de
las arduas tareas que se les ha impuesto. En las zonas cocaleras
esta actividad puede resultar peligrosa...
Recoger agua del río, bañarse y hasta lavar la
ropa pueden derivar en complicaciones de índole diversa
tales como envenenamientos y lesiones a la piel. Este cuadro es
usual, desde hace algunos años, en las zonas donde operan
los delincuentes de la droga. Las mujeres indican que, inclusive,
hay días en que hasta los pescados toman un sabor particular
por los venenos que carga el río, causando dolores estomacales
e intoxicación. Cada vez, además, hay menos peces
para alimentarse, menos variedad de aves silvestres, los suelos
se empobrecen, etc...
MORTAL QUIMICA
En su discurso del Huallaga, el presidente Fujimori hizo hincapié
en la catástrofe ambiental que significa la producción
de la diabólica pasta.
"...el proceso químico -indicó- que se lleva
acabo para convertir la hoja en pasta básica utiliza millones
de litros de kerosene, ácido sulfúrico, acetona,
tolueno y carburo, así como miles de toneladas de cal viva
y papel filtrante cuyos desechos, altamente tóxicos, quedan
en la tierra y en los ríos contaminando el hábitat
de la flora tropical y de la fauna".
"Paradójicamente -manifestaba- algunos de quienes
combaten esta lacra, han querido utilizar algún tipo de
agentes biológicos y químicos con el objeto de erradicar
los cultivos de coca. Esta práctica es irracional, pues
no sólo arrasa con las plantas, sino que además
inutiliza el terreno para fines agrícolas o de reforestación...
somos enteramente contrarios al uso del "spike", agentes
bioquímicos o defoliantes biológicos, como los hongos,
para erradicar los cultivos de coca".
Narcotráfico. Comercio ilegal que deja tras de sí
tan sólo muerte, degradación y corrupción.
Compleja lacra que requiere una acción decidida, y conjunta
para poder extirparla, definitivamente, de la historia y el futuro
de nuestros pueblos...