Diario El Comercio Lima -Perú
31 -01-1995

Martha Meier MQ.

 
"Camping".
Con el mundo a las espaldas
 
¡Ah, el "fin de año" y una mochila! ¿Quién no sueña estos días con huir de la ciudad? Por estas fechas la lealtad es con todos los caminos, con las playas, con las montañas, con los más recónditos parajes. La única meta es pasar los días de fiesta entre amistades, con las estrellas como techo, al compás de la música de los grillos, lejos, muy lejos de los humos, el caos y el muladar urbano. "Me voy de camping...", es la frase más oída y repetida en días como éstos, cuando nuestros calendarios están flacos, flaquitos, y ya no quedan hojitas por arrancarle. De "campamento", pues, nos vamos...

Por estas fechas la idea del "campamento" aletea como un angel sobre las cabezas. La palabra es una campanada que resuena en cada esquina. Viendo que la última noche del año toca ya a la puerta, un muchacho lanza la pregunta: -Y...¿si nos vamos de "camping"? Dejar atrás la contaminada y caótica ciudad. Aire puro y naturaleza. Abatir la altivez de una montaña y desde su cumbre comprender la visión del cóndor. Buscar un rincón silencioso en un bosque.

Descubrir una playa escondida. La alternativa del "campamento" se convierte en propuesta concreta y elección de un grueso sector de la población urbana, para recibir el Año Nuevo. Después de todo "tonos" y "bailoteos" sobrarán a lo largo de los próximos 365 días, o...¿no?

EL "GRAN ESCAPE"

Miles de personas abandonan ahora, en este preciso instante, las siempre agobiantes ciudades, sus humos, ruidos y basuras. Se trasladan a otras más pequeñas, más tranquilas o "menos peores". Cualquier lugar resulta adecuado para la tradicional y masiva "fuga" anual. En este "gran escape" mucha gente apostará por el "campamento". Se echarán una mochila al hombro y, calzando cómodos zapatos, irán a la "conquista" de los más bellos parajes que ofrece nuestra tierra, en busca de solaz. Pero "huir" de "camping" no es sólo una evasión de la monotonía que imponen las ciudades. Es en el fondo una necesidad, reconocida o no, de estrechar lazos con la naturaleza, sus aromas y colores, con la vitalidad que da el sol, el aire puro y el espacio abierto. Una profunda necesidad, pues, de lo que llamamos "aire libre".

Lamentablemente para la flora y fauna, no pocos arrastrarán hasta allá sus "vicios citadinos". Basuras, botellas rotas, estruendosos ritmos brotando de los infaltables equipos portátiles de música. ¡Vaya descanso! Esas son las "caras feas del camping" y que degradan profundamente las áreas más concurridas, particularmente las playas y zonas naturales cercanas a las grandes ciudades.

EL ARTE DE NO DEJAR HUELLA

"Que no quede huella, que no, que no..." Tal podría ser el himno del buen "campista". Hay que aprender a respetar el entorno, su flora y fauna. Poco se recapacita sobre cuánto daño pueden hacer nuestras "visitas". Para muestra unos "botones": un papel higiénico, un boleto de micro o un periódico tardará unos...¡tres meses en descomponerse! Es decir que, durante ese tiempo, será basura acumulada en los lugares por donde pasamos. Mucho más tiempo permanecerán nuestras "cochinadas" si la zona es más bien seca.

Un simple y pequeño palito de fósforos puede demorar en "desintegrarse"...¡seis meses! ¿Un "chicle"?: cinco años. Un encendedor plástico...¡400 años o más! Una botella de vidrio...¡cuatro mil años! Así lo refiere el folleto "Cómo ser "pata pro-playa" y campista inteligente", distribuído por el Comando Ecológico y RENACE-Perú. Sabiendo ésto es fácil la debacle que pueden desencadenar nuestros "campings". Imaginemos, por ejemplo, que año tras año se botan latas, botellas, bolsas plásticas en las mismas áreas. De allí a que el lugar se convierta en un basural hay sólo un paso. Es necesario pues..."no dejar huella".

Si prende una fogata...¡apáguela! Sature de agua las brasas y remuévalas varias veces, antes de partir. Si no lo hace así el fuego podría irse hacia abajo, con tan mala suerte como para encender una leñosa raíz enterrada, y desatar tremendo incendio. En una playa, una fogata mal apagada podría herir a alguién.

¡Jamás! corte un árbol ni pisotee la vegetación. Si requiere combustible utilice ramas secas. No arranque las plantas. No espante ni moleste a la fauna silvestre. Apague la radio y goce de los sonidos del "aire libre". No entierre basura, eso es contaminar, además otra persona la encontrará. Lleve su bolsita y salga de allí con su basurita. ¡Por favor!

BELLEZA INIGUALABLE

Salir de "camping" además de divertir y descansar ofrece la posibilidad concreta de experimentar el mundo natural, de observar y explorar la flora y fauna, es gozar de un límpido y estrellado cielo, el murmullo de las aguas y los colores del amanecer. Hagamos de esa esperada salida de Año Nuevo un verdadero reposo espiritual y mental. Un universo extraño, caprichoso, inigualable nos espera. Abramos los ojos y la mente para "descubrir" la infinita belleza de ese mundo. Un grano de arena.

Una hoja. La altura de un árbol. El color de las orquídeas. Las largas espinas de un cactus. Las formas esculpidas por el agua. Una alga varada en la playa. El vuelo de un guacamayo. Una tropilla de tarucas pastando en las alturas andinas. En todos sus rincones nuestro país ofrece espectáculos naturales irrepetibles, inclusive en áreas cercanas a las ciudades.

Como lo escribiera el célebre poeta francés Alphonse de Lamartine (1790-1869): "En todos sus sueños más bellos, el hombre no ha sabido jamás inventar nada que sea más bello que la naturaleza". Recibir el Año Nuevo en medio de esa belleza es la posibilidad que nos da el "camping". ¿Quién puede pedir más?...

JAMAS DE LOS "JAMASES"

- ¡NO! ACAMPAR DEBAJO DE ALTOS ARBOLES: El viento podría llevar a que pesadas ramas caigan "justito" sobre....¡nuestra carpa! Si estamos en zonas boscosas explorar bien el árbol, escoger el que presenta menos ramas secas o débiles.

- ¡CUIDADO CON LAS GUARIDAS!: No pocos han sufrido el susto de acampar en zonas de guarida de animales peligrosos o nidos de culebras, etc... Hay que prestar mucha atención.

- EN ZONAS DE RELAMPAGOS ALEJARSE DE LOS ARBOLES: Los más altos atraen esa electricidad poniendo en riesgo nuestra integridad.

- ¡NO! ACAMPAR EN CAUCES SECOS DE RIOS, NI EN LAS TIERRAS MAS
BAJAS DE LOS VALLES: Una lluvia repentina puede desatarse con el peligro de inundar y arrastrar nuestra carpa.

- NADA DE ACAMPAR CERCA A UN ABISMO NI BAJO UNA CUESTA EMPINADA: El calor del sol de la mañana interactuando con la humedad de la noche anterior puede aflojar piedras, rocas y...¡ZAS!

- EN MESES DE VERANO ALEJESE DE PASTIZALES: Los fuertes rayos solares o las chispas de nuestras fogatas pueden desatar voraces incendios, al encender el pasto seco.

- NO ENCENDER FUEGO BAJO LA VEGETACION: Puede prenderse.

LA SEÑORA MOCHILA

Nuestros diccionarios la definen brevemente como: "Especie de bolsa grande que se lleva a la espalda y se sujeta a los hombros por medio de correas"...¡Pálida explicación para referirse a un objeto maravilloso que permite -literalmente- cargar el mundo y todos sus caminos en la espalda! ¿Verdad?

Si hemos visto una "en acción", es fácil comprender que no es exagerado decir que, de alguna manera, la mochila es la versión más sofisticada y perfecta del "sombrero de un mago". En momentos de urgencia basta "sumergirse" en sus profundidades para encontrar lo que necesitamos. Y es que como por arte de magia en ella cabe todo: los utensilios necesarios para cocinar y comer, ropa limpia, herramientas, la bolsa de dormir, implementos para el aseo, un botiquín, y hasta...¡una pequeña carpa!

AQUI UNOS DATOS: Las versiones más modernas de este invento están formadas por dos partes claramente definidas: la bolsa en sí y el marco. Se recomienda las de marco de aluminio ligero y cuya forma no sea recta, sino que siga el contorno de la espalda. Los tirantes para los hombros deben ser mullidos, bien acolchados. Debe contar además con un cinturón que permita ajustar y apoyar la mochila sobre la cadera. Este aditamento, en particular, es sumamente importante pues la hace más confortable, al distribuir el peso también hacia las piernas, se facilita así el andar aun en caminos empinados. La mejor mochila es aquella de materiales ligeros, sintéticos e impermeables. Mientras menos pese y más espacio interior tenga...¡mejor! Los bolsillos y compartimentos múltiples son fundamentales, al facilitar que ciertos artículos, como mapas, brújulas, etc... estén siempre al alcance de la mano.