Diario El Comercio Lima -Perú
27 -12-1995

Martha Meier MQ.

 
1995 se va.
Venturas y tropiezos en el "verde" andar...
 

Otra vez aquí. Caminamos al filo del nuevo año. Un torbellino contenido espera las doce campanadas para desatarse. Como una feroz ventisca, entonces, 365 días nuevitos abrirán puertas y ventanas e irrumpiran en nuestras vidas llenos de promesas. Apenas un puñado grueso de horas nos separa de 1996. Un ciclo se cierra. Cada vez estamos más cerca del tercer milenio. Esperanza y promesa. Inquietud y optimismo.

El tiempo nuevo se nos regala para ser mejores, para enmendar y progresar. Hablando en aspectos ambientales éste no fue, que digamos, un año espectacular. ¡Na' que ver! Algo, sin duda, se avanzó mas también se...¡retrocedió! Renovemos los votos para que en 1996 se edifiquen, por fin, las bases de ese mundo más justo, en paz y ecológicamente viable con el que...¿quién no sueña?

Vamos a empezar con...¡lo mejor! Nada más positivo y alentador en 1995 que la liberación de dos activistas "verdes".

Como se recordará María Elena Foronda Farro y Oscar Díaz Barboza, directivos de la agrupación "Natura", de Chimbote, sufrieron largos meses de injusta prisión. Falsamente y sin ningún tipo de pruebas se les acusó de "colaborar con el terrorismo". El año pasado por estas mismas fechas mencionamos que lo "más feo de 1994" había sido la detención de estos ecologistas. ¿Su delito? ¡Denunciar a viva voz la creciente contaminación derivada de la industria de la harina y aceite de pescado, que padece ese puerto norteño! Eso y solo eso, según todo lo indica, fue el motivo de su detención.

La libertad de María Elena Foronda Farro y Oscar Díaz Barboza fue un triunfo de la verdad, la justicia y el respeto a los derechos humanos...

PRESIDENTE PREOCUPADO

A lo largo del año nuestro presidente, el ingeniero Alberto Fujimori, se pronunció sobre aspectos vinculados a la conservación y uso racional de las riquezas naturales en beneficio de todos los peruanos. Llamó inclusive la atención de los pescadores artesanales sobre la necesidad de proteger a los delfines en su hábitat natural. La presencia de estas simpáticas especies de mamíferos marinos constituye un gran atractivo y posibilidad para el desarrollo de proyectos de eco- turismo, en distintos puntos de nuestra costa. En el corto plazo estas criaturas pueden traer grandes beneficios económicos sin necesidad de ser extraidas, y menos masacradas.

El presidente Fujimori también dejó en claro su preocupación sobre los bosques de nuestra Amazonia. Así, por ejemplo, durante la inauguración del la reciente "V Reunión del Tratado de Cooperación Amazónica", hizo hincapié en que su gobierno no entregará concesiones para grandes explotaciones forestales por los daños irreversibles que han provocado y continúan causando.

ROL ESTATAL

La inquietud del actual régimen por los aspectos "verdes" se traduce claramente en el activo rol que empieza a cumplir el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA). Bajo la batuta del ingeniero Miguel Ventura Napa esta oficina especializada del Ministerio de Agricultura trabaja, en forma decidida, por devolverle al Estado su presencia en la conservación y recuperación de las riquezas de flora y fauna silvestres.

El INRENA viene trabajando para retomar presencia en las áreas protegidas, en las que irresponsables empleados públicos y ciertas organizaciones no gubernamentales (ong's) operan a su antojo. Este instituto, además, está contribuyendo con la difusión de nuestras riquezas naturales y la educación ambiental de la comunidad, a través de actividades diversas. Tal espíritu "verde" no se tradujo sin embargo, como se hubiera esperado, en la creación de nuevas áreas protegidas.

NEGRO PETROLEO


Varios episodios lamentables relacionados a la contaminación derivada por "derrames" de petróleo, sacaron a luz la compleja y peligrosa problemática que puede desencadenar el "oro negro". En diversos puntos del litoral ocurrieron "accidentes" que dejaron una obscura secuela de destrucción, "fuga" de especies hidrobiológicas y pérdida económica. Pero el año que ya termina nos deja una amenaza petrolera mucho mayor...

La descoordinación existente entre los diversos sectores estatales, así como la maraña de leyes para promover la inversión privada en el campo minero, ha llevado a una situación que contrade los afanes y retórica conservacionista del actual gobierno. El Ministerio de Energía y Minas viene actuando suave y flexiblimente con el gremio minero. Así, en muchos casos, se toleran actividades que causan deterioro ecológico en distintos puntos del territorio: pérdida de fuentes de agua, alteración del suelo agrícola y los pastizales. Todo ello resulta en grave daño para la salud humana.

Durante 1995 se ha dado, además, "luz verde" para que empresas petroleras exploten lotes ubicados...¡dentro de Reservas Nacionales, Zonas Reservadas y Territorios Indígenas! El lago Rimachi o Musa Karusha, de principal importancia para la supervivencia de la comunidad nativa "Candoshi"; Pacaya-Samiria de cuya flora y fauna dependen cientos de familias campesinas; Tambopata-Candamo una zona vital para la reproducción de variadas especies silvestres; el lago Titicaca alrededor del que gira la vida en el altiplano. En todos estos parajes empresas extranjeras preparan sus faenas. Se ha puesto así en riesgo un patrimonio natural único en el planeta. Y lo peor...se atenta contra los derechos de las personas que allí habitan.

HACIA UNA NUEVA ETICA

Durante 1995 muchas organizaciones de corte ambiental mantuvieron silencio, sobre la incursión de petroleras en zonas protegidas. Lo que se sabe ahora es que tales empresas internacionales vienen "contratando" los servicios de especialistas, abogados e investigadores vinculados a esas organizaciones. Lo paradójico es que la coartada fundacional de tales organizaciones fue, justamente, la defensa y conservación de la naturaleza que prolifera en dichas zonas.

Bajo la distorsión del concepto "desarrollo sustentable" se pretende legitimar explotaciones que alterarán tan frágiles ecosistemas. Ya lo dijo el recordado conservacionista Felipe Benavides Barreda, en un artículo aparecido en la página editorial de nuestro diario, en 1989: "Las organizaciones no gubernamentales están sujetas a donaciones o cotizaciones, principalmente de las naciones más poderosas del mundo. Debido a su demanda son justamente ellas las que destruyen los recursos naturales renovables del Tercer Mundo. Algunas de estas organizaciones se encuentran cuestionadas por ausencia de ética. La hipocresía reina en el mundo de la conservación. El poder del dinero que se entrega corrompe a técnicos y científicos que están a su servicio. Los honestos no siempre tienen voz y medios de comunicación para expresar su protesta y hacer conocer la verdad".

Pero no seamos pesimistas. 1995 nos demostró que la conciencia ambiental de las mujeres, hombres y niñez peruanas se fortaleció. Marchas contra las explosiones nucleares francesas: Masivas jornadas de limpieza y reforestación. Firmas de memoriales contra la matanza de delfines. Defensa de bosques. Protestas contra la contaminación generada por las fábricas. Cada vez más la cuestión ecológica preocupa a la ciudadanía, a los consumidores. Esto está generando un cambio de mentalidad en políticos y empresarios concientes. Quizá este nuevo año este espíritu logre enderezar un rumbo, torcido por el egoísmo y la miopía. Crecimiento económico no es sinónimo de desarrollo. Esto es lo que aún no se comprende a cabalidad y constituye el principal escollo en nuestro "verde" andar...