Otra vez aquí. Caminamos
al filo del nuevo año. Un torbellino contenido espera las
doce campanadas para desatarse. Como una feroz ventisca, entonces,
365 días nuevitos abrirán puertas y ventanas e irrumpiran
en nuestras vidas llenos de promesas. Apenas un puñado
grueso de horas nos separa de 1996. Un ciclo se cierra. Cada vez
estamos más cerca del tercer milenio. Esperanza y promesa.
Inquietud y optimismo.
El tiempo nuevo se nos regala para ser mejores, para enmendar
y progresar. Hablando en aspectos ambientales éste no fue,
que digamos, un año espectacular. ¡Na' que ver! Algo,
sin duda, se avanzó mas también se...¡retrocedió!
Renovemos los votos para que en 1996 se edifiquen, por fin, las
bases de ese mundo más justo, en paz y ecológicamente
viable con el que...¿quién no sueña?
Vamos a empezar con...¡lo mejor! Nada más positivo
y alentador en 1995 que la liberación de dos activistas
"verdes".
Como se recordará María Elena Foronda Farro y Oscar
Díaz Barboza, directivos de la agrupación "Natura",
de Chimbote, sufrieron largos meses de injusta prisión.
Falsamente y sin ningún tipo de pruebas se les acusó
de "colaborar con el terrorismo". El año pasado
por estas mismas fechas mencionamos que lo "más feo
de 1994" había sido la detención de estos ecologistas.
¿Su delito? ¡Denunciar a viva voz la creciente contaminación
derivada de la industria de la harina y aceite de pescado, que
padece ese puerto norteño! Eso y solo eso, según
todo lo indica, fue el motivo de su detención.
La libertad de María Elena Foronda Farro y Oscar Díaz
Barboza fue un triunfo de la verdad, la justicia y el respeto
a los derechos humanos...
PRESIDENTE PREOCUPADO
A lo largo del año nuestro presidente, el ingeniero Alberto
Fujimori, se pronunció sobre aspectos vinculados a la conservación
y uso racional de las riquezas naturales en beneficio de todos
los peruanos. Llamó inclusive la atención de los
pescadores artesanales sobre la necesidad de proteger a los delfines
en su hábitat natural. La presencia de estas simpáticas
especies de mamíferos marinos constituye un gran atractivo
y posibilidad para el desarrollo de proyectos de eco- turismo,
en distintos puntos de nuestra costa. En el corto plazo estas
criaturas pueden traer grandes beneficios económicos sin
necesidad de ser extraidas, y menos masacradas.
El presidente Fujimori también dejó en claro su
preocupación sobre los bosques de nuestra Amazonia. Así,
por ejemplo, durante la inauguración del la reciente "V
Reunión del Tratado de Cooperación Amazónica",
hizo hincapié en que su gobierno no entregará concesiones
para grandes explotaciones forestales por los daños irreversibles
que han provocado y continúan causando.
ROL ESTATAL
La inquietud del actual régimen por los aspectos "verdes"
se traduce claramente en el activo rol que empieza a cumplir el
Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA). Bajo la batuta
del ingeniero Miguel Ventura Napa esta oficina especializada del
Ministerio de Agricultura trabaja, en forma decidida, por devolverle
al Estado su presencia en la conservación y recuperación
de las riquezas de flora y fauna silvestres.
El INRENA viene trabajando para retomar presencia en las áreas
protegidas, en las que irresponsables empleados públicos
y ciertas organizaciones no gubernamentales (ong's) operan a su
antojo. Este instituto, además, está contribuyendo
con la difusión de nuestras riquezas naturales y la educación
ambiental de la comunidad, a través de actividades diversas.
Tal espíritu "verde" no se tradujo sin embargo,
como se hubiera esperado, en la creación de nuevas áreas
protegidas.
NEGRO PETROLEO
Varios episodios lamentables relacionados a la contaminación
derivada por "derrames" de petróleo, sacaron
a luz la compleja y peligrosa problemática que puede desencadenar
el "oro negro". En diversos puntos del litoral ocurrieron
"accidentes" que dejaron una obscura secuela de destrucción,
"fuga" de especies hidrobiológicas y pérdida
económica. Pero el año que ya termina nos deja una
amenaza petrolera mucho mayor...
La descoordinación existente entre los diversos sectores
estatales, así como la maraña de leyes para promover
la inversión privada en el campo minero, ha llevado a una
situación que contrade los afanes y retórica conservacionista
del actual gobierno. El Ministerio de Energía y Minas viene
actuando suave y flexiblimente con el gremio minero. Así,
en muchos casos, se toleran actividades que causan deterioro ecológico
en distintos puntos del territorio: pérdida de fuentes
de agua, alteración del suelo agrícola y los pastizales.
Todo ello resulta en grave daño para la salud humana.
Durante 1995 se ha dado, además, "luz verde"
para que empresas petroleras exploten lotes ubicados...¡dentro
de Reservas Nacionales, Zonas Reservadas y Territorios Indígenas!
El lago Rimachi o Musa Karusha, de principal importancia para
la supervivencia de la comunidad nativa "Candoshi";
Pacaya-Samiria de cuya flora y fauna dependen cientos de familias
campesinas; Tambopata-Candamo una zona vital para la reproducción
de variadas especies silvestres; el lago Titicaca alrededor del
que gira la vida en el altiplano. En todos estos parajes empresas
extranjeras preparan sus faenas. Se ha puesto así en riesgo
un patrimonio natural único en el planeta. Y lo peor...se
atenta contra los derechos de las personas que allí habitan.
HACIA UNA NUEVA ETICA
Durante 1995 muchas organizaciones de corte ambiental mantuvieron
silencio, sobre la incursión de petroleras en zonas protegidas.
Lo que se sabe ahora es que tales empresas internacionales vienen
"contratando" los servicios de especialistas, abogados
e investigadores vinculados a esas organizaciones. Lo paradójico
es que la coartada fundacional de tales organizaciones fue, justamente,
la defensa y conservación de la naturaleza que prolifera
en dichas zonas.
Bajo la distorsión del concepto "desarrollo sustentable"
se pretende legitimar explotaciones que alterarán tan frágiles
ecosistemas. Ya lo dijo el recordado conservacionista Felipe Benavides
Barreda, en un artículo aparecido en la página editorial
de nuestro diario, en 1989: "Las organizaciones no gubernamentales
están sujetas a donaciones o cotizaciones, principalmente
de las naciones más poderosas del mundo. Debido a su demanda
son justamente ellas las que destruyen los recursos naturales
renovables del Tercer Mundo. Algunas de estas organizaciones se
encuentran cuestionadas por ausencia de ética. La hipocresía
reina en el mundo de la conservación. El poder del dinero
que se entrega corrompe a técnicos y científicos
que están a su servicio. Los honestos no siempre tienen
voz y medios de comunicación para expresar su protesta
y hacer conocer la verdad".
Pero no seamos pesimistas. 1995 nos demostró que la conciencia
ambiental de las mujeres, hombres y niñez peruanas se fortaleció.
Marchas contra las explosiones nucleares francesas: Masivas jornadas
de limpieza y reforestación. Firmas de memoriales contra
la matanza de delfines. Defensa de bosques. Protestas contra la
contaminación generada por las fábricas. Cada vez
más la cuestión ecológica preocupa a la ciudadanía,
a los consumidores. Esto está generando un cambio de mentalidad
en políticos y empresarios concientes. Quizá este
nuevo año este espíritu logre enderezar un rumbo,
torcido por el egoísmo y la miopía. Crecimiento
económico no es sinónimo de desarrollo. Esto es
lo que aún no se comprende a cabalidad y constituye el
principal escollo en nuestro "verde" andar...