Diario El Comercio Lima -Perú
20-02-1993

Martha Meier MQ.

 
Una esperanza para nuestras vicuñas
 
Autoridades del ministerio de Agricultura propusieron pasar a las vicuñas, del "Apéndice I" al "Apéndice II" de la "Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres" (C.I.T.E.S. por sus siglas en inglés). Con el pase se intentaba concretar proyectos que pretenden explotar la carne y piel de tan bella especie.

A lo largo de su vida, Felipe Benavides Barreda se opuso a la sangrienta intención. Trató de avanzar proyectos que beneficiaran a las olvidadas comunidades andinas sin insensibilizarlas con tareas de muerte. Propuso la elaboración de telas con lana proveniente de la esquila en vivo, apuntando al mejoramiento de la economía de las familias campesinas.

Mañana se celebra un aniversario más de la desaparición de tan recordado conservacionista y la C.I.T.E.S. niega al ministerio el pase. Esperanza para nuestras vicuñas; homenaje para quien consagró su vida a defenderlas...

Según relata Garcilaso de la Vega, los Incas las capturaban para luego de esquilarlas dejarlas en libertad. Quienes se atrevían a matarlas eran castigados con la pena capital.

Simón Bolívar, Libertador de América, prohibió su matanza y decretó que: "los que quieran aprovechar de la lana para comercializarla... podrán verificarlo trasquilándolas... Los infractores de este decreto sufrirán pena de cuatro meses por cada una de las vicuñas que matasen...". Bolívar decretó también que la vicuña formara parte de nuestro Escudo Nacional, simbolizando la riqueza faunística del Perú.

Diversos gobernantes, a lo largo de nuestra historia republicana, se preocuparon por la situación de la especie.

En las últimas décadas, gracias a los esfuerzos de don Felipe Benavides Barreda y de distinguidos técnicos del ministerio de Agricultura, como los ingenieros Benjamín Almanza Ocampo y Flavio Bazán, se logró incrementar la población de vicuñas que, a comienzos de los años sesenta, apretadamente alcanzaban los cinco mil ejemplares.

Gracias a las leyes y convenios que desde 1969 la protegen, actualmente en el Perú habita más del 80% de la población mundial de vicuñas. Pero no todo es color de rosa...

La cacería furtiva y el contrabando de sus pieles sigue creciendo a vista y paciencia de las autoridades. Además, en los últimos meses se promulgaron una serie de disposiciones que constituían, según opinión de especialistas, "una clara amenaza".

El artículo Nº 62 del D.L. 653 "Ley de Promoción Agraria", por ejemplo, liberalizó la crianza y exportación del fino camélido. El D.S. Nº 026-92-AG creó el "Consejo Nacional de Camélidos Sudamericanos"(CNCS), desactivando el "Consejo Nacional de la Vicuña".

A mediados del año pasado, el ministerio de Agricultura pidió a la C.I.T.E.S. transferir la totalidad de la población de vicuñas al "Apéndice II". Esto hubiera permitido la matanza para obtener pieles, salchichas y otros subproductos de vicuña.

Agricultura parece haber olvidado que tan fina especie merece un trato especial; no sólo por ser parte integral de uno de nuestros símbolos nacionales, sino por que -según diversos estudios técnicos- la verdadera riqueza está en su lana. Ha sido más que demostrado que la esquila en vivo es el "mejor negocio" para las olvidadas comunidades de nuestros Andes.

El "pase" había sido rechazado, en Japón, en una previa reunión de la C.I.T.E.S. Sin embargo, nuestras autoridades insistieron y pidieron que los más de cien países signatarios votaran por la vía postal.

El Dr. Obdulio Menghi, Coordinador Científico de la CITES, remitió en días recientes una comunicación al ministerio de Agricultura declarando improcedente el pedido.

Según consta en la copia llegada a nuestra redacción: "La propuesta... es inaceptable desde un punto de vista técnico".

Una victoria más de don Felipe... desde su pedacito de cielo.