Diario El Comercio Lima -Perú
25-09-1993

Martha Meier MQ.

 
Infancia Indígena:
¿Mañana sin tierra?
 

1993 ha sido declarado por las Naciones Unidas: "Año Internacional de los Pueblos Indígenas". Tal reconocimiento, sin embargo, no ha impactado de manera efectiva sobre las autoridades. La realidad demuestra que, alrededor del globo, los asuntos indígenas siguen siendo los grandes olvidados.

En el caso peruano este asunto, a decir de los propios pueblos nativos, es peor. Nuestros compatriotas indígenas informan que la nueva propuesta constitucional priva de seguridad jurídica a los territorios de los que dependen para la supervivencia de sus ancestrales culturas.

En días recientes, celebramos la semana por los derechos de la infancia, el día de la juventud y de la Paz. En medio de tanto optimismo, surge la pregunta: ¿está condenada la infancia indígena del Perú a un futuro sin tierras?...

El informe oficial presentado en la "Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo" (Río de Janeiro-1992) se refería, en varias de sus páginas, a la riqueza e importancia de la diversidad cultural peruana. En la página 28 podemos leer: "Precisamente las características que definen al Perú son las de ser pluricultural, intercultural multilingüe y multiétnico..." Con estas frases, el Perú le recordaba al mundo su milenaria riqueza cultural, una diversidad de razas y tradiciones unidas por una sola bandera y un mismo sentimiento de patria.

Ha pasado poco más de un año y esa verdad parece haber sido desconocida para quienes se encargaron de redactar la nueva propuesta constitucional.

Los pueblos indígenas de nuestra Amazonia se han pronunciando sobre tal propuesta y consideran que no refleja valores democráticos ya que no ha sabido recoger la esencia y realidad pluricultural de la gran nación peruana. Derechos fundamentales, según explican, les son negados.

La Iglesia Católica en el texto de su "Campaña Compartir 1993: Pueblos Indígenas de la Amazonia" nos enseña: "Una de las bases de la identidad de estos pueblos es el medio ambiente: la tierra, los ríos y los bosques... no sólo para el sustento de la vida, sino porque están íntimamente relacionados con su propia cosmovisión".

La necesidad de proteger este territorio fundamental para la supervivencia de ancestrales culturas, es lo que los constituyentes no han sabido comprender. Así lo afirman dirigentes de la "Asociación Interétnica para el Desarrollo de la Selva Peruana" (Aidesep), organización que agrupa a diversas culturas nativas.

Ellos explican que hasta la fecha las tierras indígenas tituladas eran, por mandato constitucional, inalienables, inembargables e imprescriptibles. Es decir, que no podían venderse, transferirse, embargarse ni expropiarse.

La propuesta actual, sin embargo, no da seguridad jurídica a las tierras comunales, negándoles derechos reconocidos en el Perú desde 1920. Al respecto expresan: "Todos conocemos las múltiples mañas de las que se valen algunos funcionarios, comerciantes y madereros. Ahora se les está dando mayores facilidades. A veces hasta se aprovechan y abusan del privilegio de manejar un idioma que no conocemos bien. Podríamos perder de la noche a la mañana nuestra tierra sagrada, la tierra que es de nuestro pueblo y de todos los que vendrán después".

Manifiestan gran preocupación por la posibilidad de que las tierras comunales puedan ser declaradas "disponibles" y objeto de expropiación y venta. Tal sería el caso para tierras "en abandono". ¿Pero qué se entiende por "abandono"?

Alrededor del mundo, la agricultura de los pueblos amazónicos es tomada como ejemplo de "agricultura-ecológica". Se utilizan métodos tradicionales no dañinos al entorno, rotación y alternancia de cultivos. Algunas culturas no utilizan el sistema de surcos e imitan las características del bosque. Cada cierto tiempo se deja "descansar" la tierra para que recupere su fertilidad.

No está de más recordar que, debido a sus características, no todas las tierras selváticas tienen aptitudes para sostener cultivos anuales. Tal es el caso de las tierras llamadas "de altura" que requieren de un "descanso", entre cultivos,de hasta...¡siete años!.

Hay, sí, algunos parajes abandonados debido a la amenaza y violencia de los terroristas. El temor actual es que algún distraído inspector del ministerio de Agricultura no tome en cuenta todas estas situaciones y "expropie" tierras comunales, según él, "en abandono".