1993
ha sido declarado por las Naciones Unidas: "Año Internacional
de los Pueblos Indígenas". Tal reconocimiento, sin
embargo, no ha impactado de manera efectiva sobre las autoridades.
La realidad demuestra que, alrededor del globo, los asuntos indígenas
siguen siendo los grandes olvidados.
En el caso peruano este asunto, a decir de los
propios pueblos nativos, es peor. Nuestros compatriotas indígenas
informan que la nueva propuesta constitucional priva de seguridad
jurídica a los territorios de los que dependen para la
supervivencia de sus ancestrales culturas.
En días recientes, celebramos la semana
por los derechos de la infancia, el día de la juventud
y de la Paz. En medio de tanto optimismo, surge la pregunta: ¿está
condenada la infancia indígena del Perú a un futuro
sin tierras?...
El informe oficial presentado en la "Conferencia
de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo"
(Río de Janeiro-1992) se refería, en varias de sus
páginas, a la riqueza e importancia de la diversidad cultural
peruana. En la página 28 podemos leer: "Precisamente
las características que definen al Perú son las
de ser pluricultural, intercultural multilingüe y multiétnico..."
Con estas frases, el Perú le recordaba al mundo su milenaria
riqueza cultural, una diversidad de razas y tradiciones unidas
por una sola bandera y un mismo sentimiento de patria.
Ha pasado poco más de un año y esa
verdad parece haber sido desconocida para quienes se encargaron
de redactar la nueva propuesta constitucional.
Los pueblos indígenas de nuestra Amazonia
se han pronunciando sobre tal propuesta y consideran que no refleja
valores democráticos ya que no ha sabido recoger la esencia
y realidad pluricultural de la gran nación peruana. Derechos
fundamentales, según explican, les son negados.
La Iglesia Católica en el texto de su "Campaña
Compartir 1993: Pueblos Indígenas de la Amazonia"
nos enseña: "Una de las bases de la identidad de estos
pueblos es el medio ambiente: la tierra, los ríos y los
bosques... no sólo para el sustento de la vida, sino porque
están íntimamente relacionados con su propia cosmovisión".
La necesidad de proteger este territorio fundamental
para la supervivencia de ancestrales culturas, es lo que los constituyentes
no han sabido comprender. Así lo afirman dirigentes de
la "Asociación Interétnica para el Desarrollo
de la Selva Peruana" (Aidesep), organización que agrupa
a diversas culturas nativas.
Ellos explican que hasta la fecha las tierras indígenas
tituladas eran, por mandato constitucional, inalienables, inembargables
e imprescriptibles. Es decir, que no podían venderse, transferirse,
embargarse ni expropiarse.
La propuesta actual, sin embargo, no da seguridad
jurídica a las tierras comunales, negándoles derechos
reconocidos en el Perú desde 1920. Al respecto expresan:
"Todos conocemos las múltiples mañas de las
que se valen algunos funcionarios, comerciantes y madereros. Ahora
se les está dando mayores facilidades. A veces hasta se
aprovechan y abusan del privilegio de manejar un idioma que no
conocemos bien. Podríamos perder de la noche a la mañana
nuestra tierra sagrada, la tierra que es de nuestro pueblo y de
todos los que vendrán después".
Manifiestan gran preocupación por la posibilidad
de que las tierras comunales puedan ser declaradas "disponibles"
y objeto de expropiación y venta. Tal sería el caso
para tierras "en abandono". ¿Pero qué
se entiende por "abandono"?
Alrededor del mundo, la agricultura de los pueblos
amazónicos es tomada como ejemplo de "agricultura-ecológica".
Se utilizan métodos tradicionales no dañinos al
entorno, rotación y alternancia de cultivos. Algunas culturas
no utilizan el sistema de surcos e imitan las características
del bosque. Cada cierto tiempo se deja "descansar" la
tierra para que recupere su fertilidad.
No está de más recordar que, debido
a sus características, no todas las tierras selváticas
tienen aptitudes para sostener cultivos anuales. Tal es el caso
de las tierras llamadas "de altura" que requieren de
un "descanso", entre cultivos,de hasta...¡siete
años!.
Hay, sí, algunos parajes abandonados debido
a la amenaza y violencia de los terroristas. El temor actual es
que algún distraído inspector del ministerio de
Agricultura no tome en cuenta todas estas situaciones y "expropie"
tierras comunales, según él, "en abandono".