La
última semana dos pueblos indígenas de la Amazonia
ocuparon la primera plana de los diarios del mundo. Se trataba de
nuestros compatriotas "Asháninka" y de los "Yanomami"
del Brasil, ambos víctimas de horrendos crímenes.
En Brasil fueron los buscadores ilegales de oro.
En nuestro país fue la demencia salvaje de los aliados
del terror. En ambos casos fueron machetes los que se usaron para
asesinar a estas mujeres, niños y hombres, los más
marginados de entre los marginados. Habitantes del bosque esplendoroso
que, por siglos, han sido víctimas inocentes del atropello,
la injusticia y el olvido. ..
Lima "Hospital del Niño". Tres pequeñas
y otros tantos niños se recuperan de las heridas causadas,
a golpe de machete, por una salvaje horda de asesinos. Lejos de
sus bosques, estos inocentes se aferran a la vida. ¿podrán
curarse algún día?. Son pequeños "Campa-Asháninkas",
un pueblo que pertenece a la numerosa cultura amazónica
"Arahuaca". Son los descendientes de los primigenios
pobladores del bosque que, como los Yanomami del Brasil, han sido
víctimas de una sangrienta masacre durante la pasada semana.
A propósito...
¡Nosotros también somos peruanos!:
Es el lema para 1993 de la campaña "Compartir"
que, anualmente, saca adelante la Iglesia Católica a través
de la "Conferencia Episcopal Peruana". Se apunta a crear
conciencia sobre la situación de marginalidad de estos
pueblos y propiciar la solución de los problemas más
graves que afectan a "los más pobres entre los pobres",
según las propias palabras del Papa Juan Pablo II.
En nuestro país la selva amazónica,
con sus 774,649 km FD representa más de la mitad del territorio
nacional. Algo más de dos millones de habitantes viven
en esta extensa y verde región, de ellos 350 mil son nativos.
Pese a ser habitantes de una región que
no deja de sorprender al planeta por sus riquezas naturales, aquí
se registran altos índices de desnutrición y mortalidad
infantil.
Estos indígenas, como los del resto del
globo, nunca se han visto realmente beneficiados con los grandes
proyectos madereros, petroleros, ganaderos, mineros, turísticos
o conservacionistas. Las ganancias siempre engordan los bolsillos
de otros.
En la actualidad felizmente hay lideres, como el
compatriota Aguaruna Evaristo Nukuag, del que escuchamos sobre
la terrible batalla de los pueblos amazónicos por la supervivencia
de sus culturas y del bosque.
Nadie como estos hombres y mujeres para alertar
sobre la sistemática destrucción de ese verde corazón
de la América del Sur.
Un jefe Ashaninka, Juaneco, explica: "Los
indios y la naturaleza somos uno sólo en nuestros territorios
por eso no sólo pedimos tierras para nosotros sino para
los monos, las huanganas, los añujes. Porque ellos tienen
también derecho a vivir".Y...mientras todos defendemos
el bosque de los que tan sólo lo ven como fuente de materia
prima, ante los pequeños Ashaninkas de Lima recordamos
las palabras del Papa en su "Mensaje a los Indígenas":
"La Iglesia...hará cuanto este en su mano para que
los descendientes de los antiguos pobladores de América
ocupen en la sociedad y en las comunidades eclesiales el puesto
que les corresponde".