Hace
pocos días el rector de la Universidad Nacional San Antonio
Abad del Cuzco, doctor Mauro Concha, denunció la matanza
de osos en Apurímac, basándose en los informes de
la licenciada Carmen Samanez Paz, sobre la venta de pieles de "ositos
de anteojos" en las ferias dominicales de Abancay. Osos en...
¿Apurímac? No faltará quien haga tal pregunta
ya que, por regla general, se nos enseña que los osos están
en el polo norte o en cualquier otra parte del globo pero... ¿en
el Perú?
La Luna derramaba su luz sobre el bosque azul. Una sinfonía
de insectos acompañaba las tenebrosas historias de espíritus,
narradas junto al fuego. El chillido de las aves nocturnas aceleraba
el ritmo de los corazones. Ni la húmeda fragancia de la chacra,
ni el aroma de la tierra andina lograban disimular el miedo que,
leve e insinuante como una tela de araña, lo había
envuelto todo.
De pronto, una sombra más oscura que la
oscura noche atravesó las miradas para desvanecerse tan
enigmáticamente como había aparecido. El canto del
gallo y la primera claridad confirmaron que no había sido
una pesadilla: sobre la tierra mojada, profundas huellas evidenciaban
cinco dedos de largas garras y graficaban la visión nocturna.
Una pequeña lugareña se acercó
atraída por el barullo, luego de examinar con sus ojos
inmensos el motivo del desconcierto, encogió sus hombros,
regaló una sonrisa tierna como el maíz y se marchó
musitando "ucumari", "ucumari", "ucumari",
que es como se llama en muchos lugares de nuestros Andes al "oso
de anteojos"...
Según explica Javier Tenorio, presidente
ejecutivo de "Etnoandes", "ucumari" vendría
de la unión de las palabras "uku" (que significa:
interior, profundo, alma) y "mari", que por la alternancia
de la "m" por la "w" sería "wari";
es decir: autóctono, primitivo. Según explica Tenorio,
las investigaciones de la Dra. Clide Valladolid indican que, en
Ayacucho, "ucumari" ha dejado de significar "oso",
para ser, simplemente, "un ser fabuloso".
Y es que, en verdad, el "ucumari" Tremarctos
ornatus es fabulosa criatura...
Se trata del único oso de América
del Sur y el único, también, del hemisferio sur
(como se recuerda en Africa no existen osos). Además, es
el menos conocido del planeta.
La Dra. Betzabé Guevara, especialista de
Renace-Perú, explica que inclusive en nuestro país
poco se sabe de él. Refiere que los estudios más
detallados pertenecen a B. Peyton, especialista norteamericano
que realizó investigaciones en los bosques de Machu-Picchu,
a principios de los ochenta.
Es uno de los osos de régimen más
vegetariano que se conoce. Peyton refiere que su consumo de carne
representa, apenas, el 3,3% de su dieta. Nuestro vegetariano y
simpático oso es muy ágil para trepar los altos
árboles en busca de sus "manjares". Una vez encaramado
en las altas copas arroja ramas y frutos, luego baja para disfrutar
de su "banquete". Así, esta especie juega un
papel fundamental en la dispersión de las semillas, colaborando
con la regeneración del bosque, imperio de hojas que los
hombres se empecinan en desaparecer.
¿Y qué hay de sus "anteojos"?
No es que nuestro amigo sea miope sino que tiene una franja de
pelaje claro que rodea sus ojos y hocico y que, a veces, asemeja
graciosos anteojos. Tiene, además, una especie de "corbata"
del mismo color que se extiende sobre su pecho.
Tan "elegante" oso es el único
que sabe entrelazar hojas, palitos y ramas para construir una
especie de "nido" en lo alto de los árboles.
Allí duerme feliz... si es que una gran máquina
maderera no lo arranca de su sueño y derriba su "casa".
En ese peculiar nido es donde "mamá osa" da a
luz a los ositos, indefensas criaturas cuyas pieles se venden
en las ferias dominicales de Abancay.