Diario El Comercio Lima -Perú
16-01-1993

Martha Meier MQ.

 
En su 458 aniversario.
Lima: ¿ciudad jardín?
 
Pasado mañana, lunes 18 de enero, se cumple un aniversario más desde aquel 1535 cuando Lima fue declarada capital del Perú. 458 años han transcurrido desde el claro día cuando Francisco Pizarro fundó nuestra ciudad teniendo como marco la Plaza de Armas. Estos fueron los dominios de Taulichusco, señor de una dulce campiña, un valle azul y fragante vivificado por las aguas frescas y cristalinas del río Rimac. Un paraje rodeado de bosquecillos y chacras. "Ciudad jardín" hasta hace algunas décadas, hoy convertida en caos.

Corría en Lima el año de 1867 cuando circuló, por vez primera, "Lima, apuntes históricos, descriptivos, estadísticas y de costumbres", de Manuel Atanasio Fuentes, intelectual, escritor y periodista de la época, más conocido por su seudónimo de "El Murciélago".

Fuentes escribió: "Largo sería hacer la enumeración de todos los vegetales que se producen dentro de las murallas de Lima. La ferocidad de las tierras huertas y jardines las hace aparentes para el cultivo de todas las plantas...En clase de flores esquisitas, los jardines de Lima ofrecen variedad de camelias, magnolias, marimoñas...hermosos y fragantes claveles, rosas de toda clase y color...En clase de principales legumbres...coles, lechugas, zanahorias, alcachofas...En clase de frutas se producen todas las de las zona tórrida y templada, siendo las principales, la famosa chirimoya, el plátano...granadilla...la exquisita naranja dulce, el higo, la piña, el melocotón...".

¡Cómo has cambiado pelona! diría el recordado Nicomedes Santa Cruz al conocer datos actuales. El crecimiento desordenado de nuestra capital ha dado profana sepultura a la mayoría de tierras agrícolas y sitios arqueológicos circundantes. Se calcula que, en los próximos 25 años, Lima no contará con espacios de cultivo. Nuestra capital, que hoy se extiende sobre tres valles: Rimac, Chillón y Lurín, cuenta apenas con poco más de once mil hectáreas de chacras. La pérdida de las zonas verdes no sólo impacta de manera negativa sobre el micro clima y la calidad de aire de nuestra ciudad, sino que, además, impide que el acuífero (aguas subterráneas) se recargue. Menos agua para todos es lo que resulta de la pérdida de chacras y jardines.

La contaminación del río Rímac, la proliferación de las basuras, los ruidos, la precaria situación de nuestras playas, los desagües que se decargan sin tratamiento son evidencia de la decadencia ambiental de Lima. Pero no olvidemos los asuntos `gaseosos' que aquí se respiran...

Según la "Carta de Lima II: Recursos Ambientales y Gestión Metropolitana", las caracteristicas climáticas de Lima la exponen a problemas de contaminación atmosférica. La mencionada publicación indica que "dentro de un radio no mayor de 35 kilómetros del centro de la ciudad, existe una fábrica de cemento, una de explosivos, una refinería de zinc, otra de petróleo y canteras de materiales de construcción. Aparte de las industrias textiles, de alimentos, complejos químicos...". Asma, rinitis y diversas alergias se derivan de los gases y partículas tóxicas que envenenan nuestro aire capitalino. Cambiar el rumbo depende, en gran medida, de lo que las vecinas y vecinos de Lima exijamos nuestras autoridades. Recuperar la "Ciudad Jardín" es el compromiso que debemos asumir.