Diario El Comercio Lima -Perú
16-02-1991

Martha Meier MQ.

 
Romance al estilo animal
 

En días recientes los "homo-sapiens" enamorados celebraron el día de San Valentín, excusa perfecta para el romance y la galantería. Bombones de chocolate, coloridos ramos de flores, tarjetas, joyas y una diversidad de objetos fueron entregados ese día tratando de decir: te quiero. Formas que nada tienen que ver con los galanteos originales de nuestra especie ni con las maravillosas artimañas que tienen las demás para convencer a la "señorita" o "señor" de su elección que no encontrarán mejor partido...

Una diversidad de recursos utilizan los animales para llamar la atención de quien han decidido sea su pareja para el rato o por el resto de la vida, según sea el caso y costumbre de cada especie.

Todas las formas de vida que existen sobre este redondo planeta nuestro, desde los más pequeños virus hasta los animales inmensos como los elefantes o las ballenas necesitan de otro individuo para reproducirse y continuar la estirpe. Se sabe, por ejemplo, que ni siquiera los virus son capaces de aumentar el número de los componentes de su especie si es que se encuentran aislados.

Todos los individuos pues, ya sean mosquitos, lagartijas o seres humanos se han visto obligados a desarrollar diversas maneras de llamar la atención de quien han decidido sea su pareja para el rato o para toda la vida (según sea el caso y la costumbre de cada especie).

El especialista español Joaquín Araujo, lo dice así: "...la naturaleza ha descubierto la atracción, el rito, el cortejo...Pero con múltiples alternativas: el hermafroditismo (individuo que es macho y hembra a la vez); el cambio de sexo con la edad, propio de algunos peces tropicales; la poligamia, que caracteriza las relaciones sexuales de la mayoría de los mamíferos; la bisexualidad típica en muchos invertebrados y ciertos peces...la promiscuidad practicada entre otros por varios primates...la fidelidad durante toda la vida, caso minoritario pero demostrado en el lobo, los ánsares, las cigüeñas; el obsequio de un territorio o morada...la representación teatral que emprenden muchos patos...la auto inmolación... Sin olvidar unos cuantos miles de sencillos sistemas de atracción por el olor, el sonido, el colorido... Un largo y gigantesco periplo ha debido recorrer el principio de la reproducción hasta llegar a nuestros días con un bagaje cercano a los dos millones de especies..."

Hembra: a veces fea, siempre perfecta

Por lo general en el reino animal el macho es siempre más hermoso. pero como dice el eminente biólogo Jean Ronstand en su libro Costumbres amorosas de los animales: "es forzoso reconocer, aun a riego de dar alas a las feministas, que en el reino animal la hembra representa el sexo básico, el sexo fundamental. Acontece, sin duda...que la hembra es algo menos corpulenta y menos vistosa que el macho; pero dondequiera que hallemos grandes diferencias de dimensión, siempre son a favor del sexo femenino. En muchas especies animales (crustáceos, gusanos, peces) el macho es un ser minúsculo, rudimentario, degenerado, cuya vida no tiene otra manifestación que el acto fecundante".

Esto para explicar por qué el león macho es quien tiene la hermosa melena y el ciervo la espectacular cornamenta. Esto también para explicarnos por qué el pavo real macho tiene tan hermoso y colorido plumaje, mientras la hembra apenas asoma unos tímidos colores, el asunto es simple: ellos tienen que ser sumamente atrayentes porque de otra manera ellas jamás se dignarían a mirarlos. Si no fuera por ese abanico seductor, las danzas frenéticas del pavo real no culminarían con la hembra rendida a sus pies. Tiene, pues, que agradecer el pavo a su cola el éxito con las señoritas.

Una novia malgeniada

Pero no siempre las danzas y otros arrumacos convencen fácilmente a la novia, tal es el caso de la tigresa. Cuentan que la susodicha se pone de los mas coqueta cuando entra en celo, que ronronea y se revuelca en el suelo maullando hasta que un macho se le acerca. Cuando eso ocurre ella tímidamente lo acaricia con sus enormes bigotes. Sin embargo la tigresa (en una actitud que recuerda a muchas hembras de nuestra especie) se sale de sus casillas cuando el pobre tigre se pone romántico, durante esta ceremonia prenupcial ambos animales tienen que apaciguar su mutuo instinto agresivo. Una vez perpetrado el acto al señor tigre le conviene tomar distancia de su novia pues, ella, pronto olvida el rato de placer y su usual mal humor la hace la única hembra de mamífero capaz de "devorar" a su media naranja.

Voy a perder la cabeza por tu amor

Nadie mejor que el macho de la mantis religiosa para cantar junto a José Luis Rodríguez el "Puma", esa romántica balada y es que la agresiva hembra no tiene mejor idea que decapitarlo, ¡sí... arrancarle la cabeza cuando el pobrecito está en lo mejor de la conquista! Hoy, se sabe que tal conducta resulta porque la mantis se pone mucho más agresiva debido a una hormona liberada durante la copulación. Se conoce, además, que una cierta variedad de mantis tiene necesariamente que recurrir a tal actitud, pues sólo logrará liberar el esperma de los órganos genitales del macho. Así, el sacrificado macho inexorablemente deberá perder la cabeza en bien de la especie.

El beso de la mujer araña

Durante la mayor parte del año las arañas no se miran ni de reojo. Se dedican de lleno a sus labores de araña, es decir a preocuparse de su supervivencia y búsqueda de alimentos sin pensar en las cosas vanas del corazón. Sin embargo, la llegada de la primavera o del verano les enciende las llamas de la pasión, pasión que puede terminar por matar al macho araña.

Los "araños" son siempre más chiquitos y débiles que la hembra y, por lo general, ellas los consideran un tentador manjar. El audaz macho pese a saber que su novia puede devorarlo, se le acerca con románticas intenciones. Para entretenerla mientras la hace suya, debe recordar llevarle un regalo envuelto en su fino hilo de seda. Si el obsequio es lo bastante grande como para mantenerla ocupada desenvolviéndolo y saboreándolo el macho puede estar seguro que, si hace las cosas rápido y sabe alejarse sin reproches, no morirá en las fauces de su "amor"...

Esta apretada síntesis relata algunas de las pintorescas formas en que se comportan los otros habitantes del planeta a la hora del amor. Son muchas y diversas las conductas sexuales de los animales, narrarlas aquí todas sería labor imposible por lo extensa. Sin embargo queda la promesa de ofrecerles en el futuro, a nuestras lectores otras de las maneras como las especies coquetean y dicen: "te quiero"...

Martha Meier Miró Quesada