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En días recientes
los "homo-sapiens" enamorados celebraron el día
de San Valentín, excusa perfecta para el romance y la galantería.
Bombones de chocolate, coloridos ramos de flores, tarjetas, joyas
y una diversidad de objetos fueron entregados ese día tratando
de decir: te quiero. Formas que nada tienen que ver con los galanteos
originales de nuestra especie ni con las maravillosas artimañas
que tienen las demás para convencer a la "señorita"
o "señor" de su elección que no encontrarán
mejor partido...
Una diversidad de recursos utilizan los animales
para llamar la atención de quien han decidido sea su pareja
para el rato o por el resto de la vida, según sea el caso
y costumbre de cada especie.
Todas las formas de vida que existen sobre este redondo planeta
nuestro, desde los más pequeños virus hasta los animales
inmensos como los elefantes o las ballenas necesitan de otro individuo
para reproducirse y continuar la estirpe. Se sabe, por ejemplo,
que ni siquiera los virus son capaces de aumentar el número
de los componentes de su especie si es que se encuentran aislados.
Todos los individuos pues, ya sean mosquitos, lagartijas
o seres humanos se han visto obligados a desarrollar diversas maneras
de llamar la atención de quien han decidido sea su pareja
para el rato o para toda la vida (según sea el caso y la
costumbre de cada especie).
El especialista español Joaquín Araujo,
lo dice así: "...la naturaleza ha descubierto la atracción,
el rito, el cortejo...Pero con múltiples alternativas: el
hermafroditismo (individuo que es macho y hembra a la vez); el cambio
de sexo con la edad, propio de algunos peces tropicales; la poligamia,
que caracteriza las relaciones sexuales de la mayoría de
los mamíferos; la bisexualidad típica en muchos invertebrados
y ciertos peces...la promiscuidad practicada entre otros por varios
primates...la fidelidad durante toda la vida, caso minoritario pero
demostrado en el lobo, los ánsares, las cigüeñas;
el obsequio de un territorio o morada...la representación
teatral que emprenden muchos patos...la auto inmolación...
Sin olvidar unos cuantos miles de sencillos sistemas de atracción
por el olor, el sonido, el colorido... Un largo y gigantesco periplo
ha debido recorrer el principio de la reproducción hasta
llegar a nuestros días con un bagaje cercano a los dos millones
de especies..."
Hembra: a veces fea, siempre perfecta
Por lo general en el reino animal el macho es siempre
más hermoso. pero como dice el eminente biólogo Jean
Ronstand en su libro Costumbres amorosas de los animales: "es
forzoso reconocer, aun a riego de dar alas a las feministas, que
en el reino animal la hembra representa el sexo básico, el
sexo fundamental. Acontece, sin duda...que la hembra es algo menos
corpulenta y menos vistosa que el macho; pero dondequiera que hallemos
grandes diferencias de dimensión, siempre son a favor del
sexo femenino. En muchas especies animales (crustáceos, gusanos,
peces) el macho es un ser minúsculo, rudimentario, degenerado,
cuya vida no tiene otra manifestación que el acto fecundante".
Esto para explicar por qué el león
macho es quien tiene la hermosa melena y el ciervo la espectacular
cornamenta. Esto también para explicarnos por qué
el pavo real macho tiene tan hermoso y colorido plumaje, mientras
la hembra apenas asoma unos tímidos colores, el asunto es
simple: ellos tienen que ser sumamente atrayentes porque de otra
manera ellas jamás se dignarían a mirarlos. Si no
fuera por ese abanico seductor, las danzas frenéticas del
pavo real no culminarían con la hembra rendida a sus pies.
Tiene, pues, que agradecer el pavo a su cola el éxito con
las señoritas.
Una novia malgeniada
Pero no siempre las danzas y otros arrumacos convencen
fácilmente a la novia, tal es el caso de la tigresa. Cuentan
que la susodicha se pone de los mas coqueta cuando entra en celo,
que ronronea y se revuelca en el suelo maullando hasta que un macho
se le acerca. Cuando eso ocurre ella tímidamente lo acaricia
con sus enormes bigotes. Sin embargo la tigresa (en una actitud
que recuerda a muchas hembras de nuestra especie) se sale de sus
casillas cuando el pobre tigre se pone romántico, durante
esta ceremonia prenupcial ambos animales tienen que apaciguar su
mutuo instinto agresivo. Una vez perpetrado el acto al señor
tigre le conviene tomar distancia de su novia pues, ella, pronto
olvida el rato de placer y su usual mal humor la hace la única
hembra de mamífero capaz de "devorar" a su media
naranja.
Voy a perder la cabeza por tu amor
Nadie mejor que el macho de la mantis religiosa
para cantar junto a José Luis Rodríguez el "Puma",
esa romántica balada y es que la agresiva hembra no tiene
mejor idea que decapitarlo, ¡sí... arrancarle la cabeza
cuando el pobrecito está en lo mejor de la conquista! Hoy,
se sabe que tal conducta resulta porque la mantis se pone mucho
más agresiva debido a una hormona liberada durante la copulación.
Se conoce, además, que una cierta variedad de mantis tiene
necesariamente que recurrir a tal actitud, pues sólo logrará
liberar el esperma de los órganos genitales del macho. Así,
el sacrificado macho inexorablemente deberá perder la cabeza
en bien de la especie.
El beso de la mujer araña
Durante la mayor parte del año las arañas
no se miran ni de reojo. Se dedican de lleno a sus labores de araña,
es decir a preocuparse de su supervivencia y búsqueda de
alimentos sin pensar en las cosas vanas del corazón. Sin
embargo, la llegada de la primavera o del verano les enciende las
llamas de la pasión, pasión que puede terminar por
matar al macho araña.
Los "araños" son siempre más
chiquitos y débiles que la hembra y, por lo general, ellas
los consideran un tentador manjar. El audaz macho pese a saber que
su novia puede devorarlo, se le acerca con románticas intenciones.
Para entretenerla mientras la hace suya, debe recordar llevarle
un regalo envuelto en su fino hilo de seda. Si el obsequio es lo
bastante grande como para mantenerla ocupada desenvolviéndolo
y saboreándolo el macho puede estar seguro que, si hace las
cosas rápido y sabe alejarse sin reproches, no morirá
en las fauces de su "amor"...
Esta apretada síntesis relata algunas de
las pintorescas formas en que se comportan los otros habitantes
del planeta a la hora del amor. Son muchas y diversas las conductas
sexuales de los animales, narrarlas aquí todas sería
labor imposible por lo extensa. Sin embargo queda la promesa de
ofrecerles en el futuro, a nuestras lectores otras de las maneras
como las especies coquetean y dicen: "te quiero"...
Martha Meier Miró Quesada
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