Diario El Comercio Lima -Perú
03-08-1991

Martha Meier MQ.

 
Reforestando al estilo Inca
 

En noviembre del año pasado, cuando las lluvias llegaron al Cusco, más de cuarenta mil mujeres, hombres y niños asumieron el reto de reverdecer su sagrada ciudad. Había que reforestar las desnudas laderas circundantes a fin de protegerse y embellecer el entorno. En esta misma página comentamos tan importante campaña y la importancia de que otras alcaldías siguieran el ejemplo de Daniel Estrada, hombre que siempre estuvo convencido de que sus paisanos asumirían el reto trabajando hombro a hombro para ver nuevamente al Cusco mucho más hermoso, verde y majestuoso, tal como fue su imagen en otros tiempos. Un millón de árboles para el Cusco, un millón de árboles para la vida se llamó la campa ña. Más de un millón se sembraron y este año serán más de millón y medio.

El primero de setiembre los pqosqorunasn y las pqosqo warmisn (los hombres y mujeres del Cusco) volverán a botar las fatigas fuera del cuerpo y arrodillados, como quien pide perdón, acariciarán a la Pachamama, tratarán de curarle las heridas abiertas y le seguirán tejiendo un manto de vida...

Cuenta el uruguayo Eduardo Galeano en El mundo, primer texto que aparece en su obra El Libro de los Abrazos que: Un hombre del pueblo de Negúa, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.El mundo es eso -reveló. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden de vida con tantas ganas que no se puede mirarlo sin parpadear, y quien acerca se encienden.

Estas últimas palabras, son las primeras que se vienen a la mente cuando se ve el trabajo realizado por las vecinas y vecinos del Qosqo en defensa de su entorno. No queda duda entonces: el alcalde Estrada y los especialistas de las Asociación Inca (Asociación Iniciativa Comunal de los Andes), gestores del monumental proyecto, tienen que pertenecer necesariamente a esa última categoría de gentes, a aquellos que todo lo incendian. Sólo así puede entenderse que hayan desatado tales fuegos y que hayan logrado convocar a cuarenta mil mujeres, hombres y niños y, todos juntos, sembrar más de...¡un millón de árboles! (exactamente 1"166,000) y en apenas tres meses, desde la llegada de las lluvias en noviembre del año pasado. Como si tal cifra no fuera los suficientemente pescandalosan, este año se preparan para plantar más de millón y medio de flores, arbustos, hierbas y árboles, es su mayoría autóctonas, con énfasis en especies útiles (árboles frutales, hierbas medicinales, etc...).

A fines del pasado año comentábamos sobre el enorme reto asumido y explicábamos los motivos que impulsaron la campaña: la necesidad de proteger a la ciudad de peligrosos y constantes derrumbes. Así, el año pasado, se apuntó principalmente a la reforestación y la apertura de zanjas de infiltración en las zonas más peligrosas, tales como las de Sipaspuquio y Saqramayu (el río del diablo), dos microcuencas paralelas a la quebrada de Wamancharpa donde en 1985, según nos informó el pIncan Edgar Fuentes (coordinador del área de promoción de la mencionada asociación), ocurrió un terrible desembalse que arrasó viviendas y causó serios destrozos.

Salvo por el lado suroriental, donde se extiende el valle del río Huatanay, la ciudad del Cusco está totalmente rodeada por altas cumbres. Estas forman trece cuencas hidrográficas y una veintena de cuencas secundarias, o microcuencas, la mayoría profundamente deforestadas y que constituyen un suerte de espada de Damócles para el centro monumental y las zonas periurbanas.

Hoy se puede observar el sueño echando raíces y creciendo vigoroso. La campaña del año pasado fue un primer paso, el siguiente se dará el próximo primero de setiembre. Así, se continuará andando por un camino que, sin duda, se convertirá en ejemplo para el resto del Perú.

Siguiendo por este camino verde, problemas como la escasez de agua, la contaminación, los deslizamientos y la pérdida de suelos agrícolas se convertirán en recuerdo. Los árboles son nuestros mejores aliados, en el Qosqo parece haberse comprendido muy bien. Como nos dijera una humilde campesina que apoyó activamente en la reforestación: pAlgo debe haber estado mal y no nos habíamos puesto a pensar. Por aquí la mayoría trabajamos en el campo o tenemos nuestros animales que comen pasto. Cuando llegan las lluvias todo se pone más bonito, más verde y se siembra fácil. La lluvia no es mala, pero han pasado derrumbes por mucha agua y un montón de casas se ha llevado. Hay vecinas que lo han perdido todo lo poco que tenían. Los árboles nos cuidan, mientras más hayan mejor vemos a estar. Con mi familia vamos a ayudar todo lo que se puedan...

El Comercio Pagina de Ecología