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Detrás
de una nube, resoplando, aparece colorado el delfín. Otro
negro lo sigue y con su salto desdibuja la imagen.
Tímido el primer lucero tiembla debajo de mil luciérnagas
y crecen los cañaverales con sus raíces prendidas
del cielo azul. Una mariposa bate sus alas enormes queriendo tocar
a esa otra que no es sino ella. Un mono sostenido por el columpio
de su cola abre un fruto junto a una orquídea (tan arriba
los dos y no es necesario levantar la cabeza para observarlos);
mirando hacia abajo puede verse volar una bandada azul y amarilla
de guacamayos.
Aquí, un espejo y
la noche se han vuelto agua. Lenta y silenciosa sustancia que atrapa
en su andar cada rama, cada tronco, cada flor; todas las formas
de la selva se repiten y reflejan en la líquida oscuridad...
En la selva, lasciva exuberante, cargada de colores y formas hay
tanto para ver para escuchar que resulta difícil fijar la
atención más de unos pocos segundos sobre un mismo
punto.
Pero no aquí. Aunque
la Reserva Nacional Pacaya-Samiria sea bosque húmedo tropical,
selva densa plagada de aves, flores, reptiles vistosos, insectos
y mucho más; no hay opción para la mirada.
El río es una especie
de imán donde quedan atrapados los ojos como si fueran de
metal.
A diferencia de la mayoría
de los ríos de las zonas de selva, cuyas aguas turbias corren
rápidas y tienen un color marrón lechoso, las aguas
de los Rios Pacaya y Samiria son de color negro, transparentes y
perezosas. Es justamente por esto último, según nos
explica el Dr. Terry Erwin del Instituto Smithsonian que realiza
estudios sobre la biodiversidad en la zona del Samiria, que estos
ríos son tan diferentes.
Este lento fluir hace que
la tierra arrastrada, las sustancias en descomposición como
hojas, cañas, troncos, etc... no lleguen a mezclarse con
el líquido y permanecen más bien en suspensión.
En pocos ríos de
la zona ocurre esto ya que por lo general son potentes y veloces
como el caudalosos Amazonas', dice el científico y los movimientos
de su boca se reflejan nítidos sobre la superficie quieta
del agua-espejo, del agua- noche que corre por los dos ríos
de la Reserva.
Un lugar único y espectacular
dónde parece que hubieran dos selvas una con los pies sobre
la tierra y la otra de cabeza, líquida, tan frágil
que desaparece si se agita con un palito la quieta superficie del
espejo...
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