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La
nuestra es una civilización que basa su desarrollo en la
incesante y creciente utilización de energía y para
conseguirla arremete contra la naturaleza de manera despiadada.
Los seres humanos se han convencido de ser una suerte de dioses
terrestres con derechos ilimitados. El encumbrarnos sobre los demás
animales del planeta y el haber logrado construir una civilización
capaz de dominar y modificar la naturaleza para ponerla a nuestro
servicio, son algunos de los factores que han promovido la irresponsabilidad
humana frente al medio ambiente.
La idea de que el planeta es una gigantesca
chacra puesta a disposición del hombre para que este tome
de ella lo que necesita y en la medida que se le antoje nos ha puesto
al borde del abismo.
Con la excusa del desarrollo hemos destruido
nuestro entorno de manera casi irreversible.
Los problemas han llegado a extremos; el mundo
industrializado ya no pueden soportar los humos de su éxito
y están señalando un nuevo rumbo. Ya nadie duda que
la supervivencia del planeta depende de un modelo de producción
diferente es necesario establecer nuevas reglas de juego que permitan
un desarrollo sostenible. Es decir, un desarrollo basado en el manejo
racional de los recursos naturales, la aplicación de tecnologías
apropiadas y no contaminantes, permitiendo que la naturaleza se
renueve y recupere.
Son muchos los especialistas que afirman que
de no alcanzarse este nuevo modelo, las arenas borraran las huellas
de nuestros pasos sobre la esfera...
La riqueza del Perú
Hay quienes aseguran que el sabio Raimondi jamás
dijo aquello de "el Perú es un mendigo sentado en un
banco de oro" pero aunque no haya sido su voz la que acuñó
la frase, la metáfora es precisa.
En nuestro país, factores geográficos
y climáticos además de la influencia de la cordillera
de los Andes y la corriente de Humboldt permiten una diversidad
biológica impresionante. Desde el punto de vista de la vida,
no existe lugar alguno en el planeta Tierra, más rico que
el Perú. Por ejemplo, se reconocen 120 zonas de vida para
el mundo y 84 de ellas ocurren en nuestro territorio. Tenemos el
diez por ciento de las especies de mamíferos conocidas en
el planeta, el veinte por ciento de las aves y cinco por ciento
de los reptíles.
No existen bosques tropicales con mayor diversidad
de especies vegetales que los de la amazonía. Allí
como en la sierra existe una gran variedad de plantas nutritivas
y medicinales, más que en ninguna otra región. En
ningún otro rincón del mundo existen más aves
y mariposas que en Madre de Dios.
Esta grandiosa diversidad biológica es la
más importante riqueza del Perú y un seguro para el
futuro que permitirá mantener la producción agrícola,
pesquera y forestal y la innovación científica y tecnológica.
Pese a la importancia de estos recursos la depredación en
el Perú se ha convertido en una forma de vida
Cada año se pierden casi medio millón
de hectáreas de nuestras selvas, a causa de la tala indiscriminada
con fines agrícolas y madereros. Ya se han perdido unos ocho
millones de hectáreas, lo que ha puesto en peligro a una
diversidad de especies de flora y fauna. Hay que recordar que cada
variedad de árbol que desaparece arrastra consigo otras formas
de vida tales como insectos, flores, plantas, entre otros, que dependen
de él para subsistir.
La población crece descontroladamente; cada
día que pasa se requieren más alimentos, nuevas fuentes
de energía y mayores espacios para cultivar. Sin embargo,
pese a lo expuesto cada año se pierden más de trescientas
mil hectáreas de tierras agrícolas, tanto en la costa
como en la sierra, a consecuencia de la erosión entre otros
factores.
Miles de peruanos, por desconocimiento y obligados
por las crecientes necesidades diarias destruyen los recursos naturales
sin pensar en el mañana...
Devastación al estilo peruano
La idea de que nuestro país posee una gran riqueza ecológica
promovió durante años un desarrollo irracional basado
en modelos extranjeros y dependiente de una sistemática y
dolorosa sobrexplotación de los recursos.
Por años los ambientalistas advirtieron que
Lima podría quedarse sin agua potable, tanto por la creciente
contaminación del río Rimac, como por el derroche
y mal uso del vital elemento. También alertaron respecto
a los peligros de la expansión urbana.
El tiempo ha transcurrido y las consecuencias son
más que evidentes: el agua es escasa, Lima depende cada día
más del interior del país, ya que necesita los alimentos
que no puede cultivar, y la lista de problemas ambientales podría
continuar...
Hoy hemos comprendido que fenómenos naturales,
como huaycos o sequías, que alguna vez consideramos designios
divinos están siendo promovidos por las irresponsables acciones
del ser humano...
Una estrategia para la conservación
Los problemas ambientales y la sobrexplotación
de los recursos naturales, tanto en el Perú como a nivel
mundial están ligados a la concepción del desarrollo.
Esto ha motivado preocupación internacional,
lideres políticos de todas las latitudes y hasta el Papa
se han pronunciado al respecto proponiendo el desarrollo sostenible
para nuestro planeta.
Organismos como las Naciones Unidas promovieron la
idea de una Estrategia Mundial para la Conservación que debería
reflejarse también en propuestas locales.
En nuestro país esta inquietud tuvo respuesta
y el 5 de Junio del pasado año quedó conformada la
comisión para elaborar la Estrategia Nacional de Conservación
(ENC).
Dicha comisión es presidida por la arquitecta
Luisa Galarza, en representación del Instituto Nacional de
Planificación (INP). El ingeniero Juan Alvarez de la Oficina
Nacional de Evaluación de Recursos Naturales (ONERN) tiene
a su cargo la secretaría ejecutiva, existen además
seis subcomisiones representativas de los ámbitos geográficos
del país y vinculadas a aspectos legales, sociales, educativos
y de comunicación.
La ENC tiene como finalidad integar dos conceptos
aparentemente opuestos; "conservación" y "desarrollo".
Para la comisión, la definición de un desarrollo adecuado
debe considerar tanto el crecimiento económico como una distribución
equitativa de la riqueza; esto implica una explotación racional
de los recursos naturales.
Hasta la fecha el proceso de elaboración de
la Estrategia cuenta con la participación de más de
cincuenta instituciones gubernamentales (ministerios, cordes, etc..)
y no gubernamentales (ONG) vinculadas al tema ambiental. Estas instituciones,
en una primera etapa, han elaborado un diagnóstico ambiental
y una evaluación de los recursos naturales.
Una segunda etapa fue la del Seminario Taller que
se realizó del 5 al 7 de Marzo en Huampaní y donde
se hicieron propuestas, sugerencias, y se analizó la planificación
y los mecanismos para llevar adelante la etrategia. Esto permitió
integrar diferentes aspectos y concepciones para encarar la conservación
en el pais.
La ENC ha entrado a su tercera, y más difícil
fase, impedir mediante acciones concretas que la propuesta se transforme
sólo en un documento, un conjunto de reglas sin aplicación.
En opinión de Alejandro Inbach, especialista
argentino y funcionario de la "Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleaza", institución
que diseñó la Estrategia Mundial para la Conservación
de la Naturaleza, se requieren acciones concretas para que la Estrategia
Peruana tome cuerpo,"es necesaria una mayor participación
de las instituciones del interior del país, así como
una comunicación directa con los usuarios de los recursos
naturales, con los campesinos, pastores, comunidades nativas y otros
grupos organizados que son quienes mayormente explotan los recursos".
Recalcó la necesidad de empezar con proyectos
pequeños que permitan demostrar la viabilidad del desarrollo
sostenible, y que éste representa una serie de alternativas
de producción que permitirán elevar el nivel de vida
de los pueblos del mundo sin deteriorar el entorno.
Su experiencia de campo como supervisor de proyectos
en algunos países centro americanos, como Nicaragua y Panamá,
le han demostrado la efectividad del modelo. Para el éxito
de los proyectos, recomendo evaluar las posibilidades reales de
cada zona y en base a ellas elaborar las propuestas...
Estrategia Nacional para la Conservación,
desarrollo sostenible, son asuntos que requieren de nuestra comprensión
y participación y constituyen las únicas posibilidades
para no perder nuestros tesoros biológicos.
El hombre al fin está aprendiendo a ser más
humilde y a reconocer que su vida esta enlazada a todas y cada una
de las demás formas de vida.
Hemos llegado a un punto en nuestra historia donde
es necesario un alto en el camino, la reflexión y empezar
a recorrer nuevos rumbos. La Estrategia peruana es un paso por esa
nueva senda por la que ya empiezan a a |