Diario El Comercio Lima -Perú
09-06-1990

 
Decreto contra el Medio Ambiente
 

Las arenas, las muertas arenas extendiéndose como un manto de nada hasta donde alcanzaban a ver los ojos. El viento golpeando fuerte desprendía con su silbido millones de minúsculos fragmentos, partículas doradas de un desierto hermoso, sólo, para ver morir el sol. La nada, la vasta y total nada avanzando hacia el perfil de una ciudad que pronto sería envuelta por el rugido azul de los humos. Así cuentan que fue en otros tiempos este lugar...

Hace treinta años, quien hubiera visto el quieto y desolado paraje de las pampas de San Juan, en el distrito de San Juan de Miraflores, habría apostado que los sueños, que todos los sueños, estaban perdidos; pero nó el ingeniero Alejandro Vinces Araoz. Con esfuerzo, muchas veces solitario, trabajo agotador, constante y silencioso, él ha visto como las arenas y basurales le han ido abriendo paso a las cosechas.

Frutas, legumbres y una diversidad de cultivos crecen hoy saludables gracias al poder purificador de la naturaleza. Aquí las aguas servidas, esas aguas inmundas y pestilentes que al parecer terminarán por asfixiar a los peces en el mar, como ya lo han hecho en tantos ríos, son una bendición. En pequeñas lagunas de oxidación, las aguas "negras" son tratadas para luego usarse en el riego.

Las bacterias, y la energía solar que permite a las microalgas realizar el milagro de la fotosíntesis estabilizan la materia orgánica, y purificando las aguas, les devuelven el oxígeno. Este tratamiento dá como resultado un líquido rico en nutrientes y apto para la agricultura. Así es como se ha logrado cosechar en el desierto, crear un ecosistema de bosques y criar peces en los estanques.

Haciendo uso de tecnologías apropiadas y "limpias", no sólo se ha logrado, pues, arrebatarle arenas al desierto, solucionar en parte el problema de la contaminación, desarrollar actividades productivas que benefician a muchos, sino que además ha quedado demostrado como sí puede ahorrarse el agua al reciclarla. Si proyectos como el de "San Juan" proliferaran es seguro que los días de sed y baldes pasarían a ser una página más del libro de los mitos. Se podría habilitar mucho de las zonas áridas que rodean a las ciudades de nuestra costa, y cerrándole el paso al desierto proteger a nuestros mares y ríos de la contaminación..

Sin embargo tan buen proyecto está en serio peligro, debido a una desacertada medida. El Ing. Vinces se refiere, en la nota que publicamos en esta página, a este lamentable caso. Treinta años de esfuerzos pueden perderse y las arenas reforzarán su imperio. Y donde alguna vez -hoy- hubieron árboles y vida sólo quedará el viento golpeando fuerte, millones de minúsculos fragmentos desprendidos y arrastrados hasta una ciudad rodeada, y quizá sepultada, por un desierto hermoso sólo para ver morir el sol...(Martha Meier M.Q.)

El Decreto Legislativo No-574 del 11 de mayo del año en curso, que reorganiza el Ministerio de Vivienda y Construcción, en mi concepto, debido seguramente a la falta de una adecuada asesoría técnica, incurre en gruesos errores en lo que se refiere al saneamiento básico y a la ecología. Dentro de las numerosas disposiciones hay una que hiere mortalmente a uno de los mejores centros de tecnología aplicada, que en materia de ecología existen en nuestro país.

La última disposición del mencionado Decreto dispone la desactivación del Programa de Protección Ambiental y Ecología Urbana que es el soporte y la garantía del proyecto San Juan.

Hay que recalcar que esta magnífica obra es el resultado de un esfuerzo constante y mancomunado de varios gobiernos, desde 1960, y de la acción voluntaria, desinteresada y solidaria de numerosos especialistas en diversas áreas del conocimeinto científico. Expertos nacionales e internacionales, a quienes por varios años tuve el honor de dirigir, han trabajado incansablemente durante los últimos treinta años para llevar a su mejor término esta valiosa obra.

El Programa que hemos ejecutado en las pampas de San Juan, ha dado la vuelta al mundo y es considerado un ejemplo internacional en lo que ha reciclaje de aguas servidas se refiere. En el mes de enero, por ejemplo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se encargó de filmar los diversos aspectos del proyecto, para presentarlo en la Conferencia Mundial de Moscú sobre el "Medio Ambiente y la Supervivencia Humana". Allí trescientos científicos de renombre, presididos por el sabio y famoso astrónomo Carl Sagan, aplaudieron nuestras lagunas y coincidieron en que se trata de un ejemplo mundial en lo que se refiere a la lucha contra la contaminación, una racional manera de utilizar el recurso agua, que protege el entorno y permite el entorno.
Desagües y basuras que favorecen al entorno

El Proyecto de San Juan basa su acción en un principio muy beneficioso para el ambiente: que las basuras y los desagües, los dos más grandes agentes contaminantes de las ciudades, pueden servir para desarrollar áreas de importancia ecológica mediante el reciclaje total.

Sin utilizar tecnologías modernas ni contaminantes, y basándose única y exclusivamente en los mecanismos de la fotosíntesis y en la acción bioestabilizadora de las bacterias al ser oxigenadas por las microalgas, en San Juan ha quedado demostrado como sí es posible acabar con el flagelo de la polución. Además que reciclando los desperdicios se puede transformar el ecosistema árido, propio de la costa peruana, en suelos agrícolas, ricos y fértiles, y capaces de mantener bosques, viveros, huertos, campos de cultivo y Parques Zonales (hoy en su mayor parte destruidos al habérseles destinado para ejecutar microllenos de basura, función para la que no fueron construidos).

Por ello, sabiendo por experiencia histórica lo que parece ocurrir siempre a nivel municipal, me opuse a que el Servicio de Parques (SERPAR), fuera desactivado en el año 1984 como empresa descentralizada del sector vivienda, pero no pude impedirlo y las consecuencias hoy las vemos. Esperemos que no ocurra lo mismo con la desactivación del Programa de Protección Ambiental y Ecología Urbana.

La triste historia de siempre...

El Decreto Supremo 105 DGS que creó el Parque Forestal de San Juan y le adjudicó cuatrocientas hectáreas aledañas a las lagunas de bioestabilización que ya funcionaban desde hace algunos años, señaló que era deber del Estado luchar contra la contaminación ambiental y lo declaró de necesidad y utilidad pública.

El Plan de Desarrollo Metropolitano (PLANDEMET) que se suponía iba a ser la Brújula de la Planificación Urbana, hoy destruida, lo consideró esencial, económico de desarrollar estratégicamente ubicado y capaz de dar recreación activa y pasiva y poner en contacto con la naturaleza a millones de habitantes de una Lima cada día más tugurizada y en la que miles de niños no saben lo que es jugar en un jardín; quizá pronto no sepan lo que la palabra significa.

Lamentablemente, como es casi una regla en nuestro país, ni el mandato constitucional contenido en el artículo 123 de nuestra Carta Magna, que señala que es "obligación del Estado luchar contra la contaminación ambiental", ni los dispositivos legales, ni el dictamen del PLANDEMET lograron detener la acción vandálica de algunos Pueblos Jóvenes de la zona que devastaron y depredaron los bosques y huertos (alentados por pésimos funcionarios municipales, políticos irresponsables y traficantes de tierras. Deteriorando así el patrimonio intangible de toda una capital de la República.

Pero frente a la acción negativa de disposiciones normativas que lejos de ayudar al desarrollo de las acciones ejecutivas requeridas, las van a detener y entrabar (ya que no se puede normar sin haber previamente investigado), se creó una Dirección General del Medio Ambiente, que sólo duplica y obstaculiza a la Direccion Técnica de Saneamiento Ambiental, entidad que sí puede normar en materia lo que se refiere a la ecología y el entorno por contar no sólo con la infraestructura de investigación requerida, sino con mecanismos de asistencia técnica internacional permanente (Centro Panamericano de Ingenieria Sanitaria y Ciencias del Ambiente).

Por todas estas consideraciones y otras muchas que puedo dar como viejo defensor del medio ambiente de la Patria, invito a todas las organizaciones voluntarias, tanto nacionales como internacionales y todas las personas que deseen ayudar a que el planeta siga existiendo como digno hogar de la raza humana, a que dejen oir sus voces contra tan desatinada disposición.

(Alejandro Vinces Araoz)