Diario El Comercio Lima -Perú
19-05-1990

 
Costa Rica: Paraíso en problemas
 

Tan sólo es verla para comprender que en ella se repite el cielo. Volcanes y selvas. Playas que parecen extenderse por siempre. Bosques poblados de heliconias, colibríes y mariposas. Insectos murmullando en el verdor que conservan las ciudades. Mon añas misteriosas. Calles limpias y paz... Costa Rica es, sin duda, un pequeño paraíso.

En sus poco más de cincuenta mil kilómetros cuadrados, esta diminuta nación centroamericana encierra grandes tesoros; sus majestuosos paisajes (de fácil accesibilidad), su gran diversidad biológica, sus orquídeas, el color de sus aves, y la simpatía de sus gentes, hacen de Costa Rica un punto de interés para científicos, conservacionistas, amantes de la naturaleza y turistas en general. Pero las primeras impresiones a veces engañan... La fuerza con que se desperezan los helechos en el monte, la humedad que puebla todos los olores después de la lluvia, la luna jugando con la blancura de las garzas en los estanques pueden engañarnos, pero lo cierto es que el país está en problemas, y de los serios...

De una merecida reputación internacional goza la pequeña Costa Rica; la estabilidad de su Democracia, su gran sistema de parques nacionales, y ser paz en una de las regiones más convulsionadas del globo, son algunos de los factores que contribuyen a esta imagen. Pero, el país afronta crecientes presiones repercuten sobre los recursos naturales. La actual crisis económica -la más severa que ha conocido la historia "tica"- la presión demográfica, y el modo poco apropiado como se enfrenta la explotación agrícola, maderera y ganadera, han abierto una herida profunda sobre todos los ecosistemas. Los recursos suelo, agua y bosques no sólo están siendo sobre-explotados sino además inadecuadamente manejados.

Un profundo deterioro ambiental

La pérdida de tierras fértiles, en Costa Rica, es impresionante. Los niveles de erosión son altísimos: las cifras indican que diecisiete por ciento del territorio está profundamente erosionado, y que un veinticuatro por ciento presenta problemas de erosión moderados. Como en nuestro país, el asfalto de ciudades que no detienen su andar "devora" miles de hectáreas, aptas para los cultivos, en las zonas urbanas. Tecnologías agrícolas poco apropiados, y millones de cabezas de ganado irrumpen, con ferocidad, en áreas de gran importancia ecológica. Así cada año, Costa Rica pierde 680 millones de toneladas de suelo fértil, una cifra que preocupa en un país escencialemente dedicado a la agricultura, y a la obtener divisas de la exportación de productos como el café, el plátano y el maíz.

El uso de plaguicidas es intensivo, las intoxicaciones causadas por estos químicos son, ya, algo cotidiano. Algunos suelos están profundamente contaminados y por ello los rendimientos or hectárea no son los óptimos. Además de estos problemas, el suelo padece los estragos de una deforestación galopante.

Costa Rica ha pérdido cerca del ochenta por ciento de sus legendarios bosques. La densa y variadísima población de árboles que alguna vez cubrió casi la totalidad del territorio se extiende, hoy, apenas sobre algo más de quince mil kilometros cuadrados. Cerca del ochenta por ciento de las selvas se han perdido y según se estima cada año se eliminan setenta mil hectáreas más. Al ritmo actual se habrán perdido todas las zonas boscosas antes de fin de siglo por las razones que todos conocemos, una irracional explotación del recurso madera, la extensión de grandes plantaciones agrícolas, la ganadería, y la habilitación de tierras, que a golpe de machete y fuego, llevan a cabo los pobladores de las zonas más remotas.

La contaminación de ríos y mares a causa de desagues y basuras; el humo de automóviles e industrias; pérdida de recursos marinos por sobrepesca y desbalances en el recurso agua son otros de los problemas, que al igual que nosotros, padecen los costarricenses. Pero allá la naturaleza tiene algo a su favor, y probablemente pueda ganar esta batalla silenciosa.

Desde hace ya algunos años los "ticos" se han estado organizando para defender su entorno. Grupos de vecinos y escolares, grupos de mujeres, apoyados por universidades e instituciones como la WWW (World Wide Fund) o la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales (UICN) -la alianza de agencias conservacionistas más grandes del mundo- trabajan activamente.

Los costarricenses poco simpatizan con manifestaciones y protestas callejeras pero si de defender a la Madre Tierra se trata, las cosas cambian. Madres de familia, estudiantes, gentes humildes; todos alzan la voz y alto en defensa de la vida. No hay lamentos, ni brazos cruzados; la mayoría apoya como puede algunos con dinero, otros con tiempo... los vecinos organizan talleres para explicar los menos "verdes" la necesidad de la conservación, seminarios, cursos, y otros están creando una nueva manera de ver las cosas. Hoy, los costarricenses exigen de su gobierno el desarrollo sostenible de la nación.

Y en eso están las autoridades, respondiendo a las exigencias del pueblo el Ministerio de Recursos Naturales (MIRINEM) ente rector de las políticas de conservación, ha desarrollado acciones de importancia como: la declaratoria de emergencia para el sector forestal, la creación de nuevas áreas silvestres integradas, la implantación de políticas ambientales en minería y proyectos energéticos, y la elaboración de la Estrategia Nacional de Conservación para un Desarrollo Sostenible. Políticas que servirán de ejemplo a otras naciones centroamericanas.

Si sigue adelante por la ruta trazada, el pequeño paraíso habrá sido salvado; y será gracias al espíritu de un pueblo que ha sabido vivir en Democracia, más que cualquiera otro de Latinoamérica...