Diario El Comercio Lima -Perú
12 -07-1995

Martha Meier MQ.

 
Reos para el "show".
Delfines la cruel agonía del cautiverio
 

Los delfines se han convertido en todo un símbolo de lo mal que andan las cosas en el planeta. Sociables e inteligentes mamíferos marinos que sufren, tanto por la creciente contaminación y destrucción de su hábitat, como por las prácticas pesqueras depredadoras y no selectivas. Y no sólo esto...La frivolidad de la especie humana es una causa más de sus problemas. "Delfinarios"; "programas de natación con delfines"; "acuarios"; "circos", proliferan los lucrativos negocios donde los delfines, junto a otras criaturas, son explotados como "atractivo". Nada, absolutamente nada, justifica la existencia de las crueles prisiones donde, por "entretenimiento", los humanos condenamos a estas pacíficas y simpáticas especies a una muerte segura. Nada, absolutamente, nada se aprende de la vida silvestre en esos lugares. Lo único que enseñan este tipo de espectáculos es: hasta dónde puede llegar el afán de lucro y cuán cruel puede ser el hombre con "sus hermanos menores"...

¿Quién no recuerda a Flipper? En los años setenta encantaba con sus maromas semanales en un programa de televisión del mismo nombre. ¿Qué fue de ese simpático delfín? Pues murió...de pena.

El nombre de Ric O'Barry quizá no nos diga nada ¿verdad? Pues bien, el susodicho fue quien entrenó a esta inteligente criatura a hacer toda la serie de acrobacias televisivas con las que otros, seguramente, ganaron mucho dinero. O'Barry se convirtió en un ardoroso defensor de los derechos animales, luego que el famosísimo Flipper muriera en sus brazos: "a causa de la soledad y el estrés de la vida en cautividad", según lo refiere la activista pro-derecho de los animales Ingrid Newkirk.

O'Barry quedó profundamente marcado por la muerte de este inocente animal. Flipper era apenas una cría de delfín. Vale la pena repetirlo una y otra vez: los delfines en cautiverio mueren pronto, en menos de dos años de "prisión". Si nacen en cautiverio no pasan de los 5 a 8 años. ¡Nada! si se toma en cuenta que un delfín en estado natural puede vivir entre 25 y 50 años.

ABERRANTE ESPECTACULO

La llegada a Lima de un espectáculo que utiliza delfines ha puesto sobre el tapete un tema espinoso: la ética de la diversión, lo moral o inmoral del entretenimiento. Sin duda el negocio genera ping es ganancias trasladando a sus "reos" -en este lamentable caso una inteligentísima criatura marina- de país en país. La ignorancia y la insensibilidad, de cierto sector de la población, permite que este tipo de denigrantes negocios subsistan a las puertas del siglo XXI. Mientras tanto es la fauna la que sigue padeciendo.

Hace pocos días la licenciada Joanna Alfaro Shiguetto, del Centro Peruano de Estudios Cetológicos (CEPEC) envió una carta al Instituto Nacional de Cultura (INC). En esa misiva manifiesta su sorpresa por el hecho de haberse calificado como "cultural" un espectáculo con delfines, que se presenta en Barranco.

"Consideraría cultural -le dice Alfaro al INC- un museo, una exposición o un evento en el que se muestre y enseñe a los niños o público en general, que los delfines no son animales que solamente saben saltar, sacar la lengua, jugar con unos lentes de sol o pasar a través de un aro de colores".

¿Qué de cultural tiene un delfinario? Esa es la pregunta que debieran responder las autoridades del INC y del municipio de Barranco, quienes han permitido tan aberrante "show" en un coliseo deportivo del distrito. Coliseo que ni siquiera es adecuado para albergar a estas sufridas "estrellas". Así lo demuestra el hecho de que la piscina del estadio municipal "Gálvez Chipoco" se haya desfondado, como informó el propio Alfredo Troncoso, "productor" del espectáculo.

NADA QUE VER

Vamos aquí a dejar las cosas claras.


NADA SE APRENDE: Por más que quienes lucran con estas especies digan lo contrario, es FALSO que estos espectáculos "enseñen" a conocer tales animales. En estos "shows" predomina la frivolidad, la ridiculización de las capacidades de los cetáceos, lo artificial y grotesco. Si algo nos mal-enseñan dichos espectáculos es a no respetar la vida silvestre, a no valorar sus capacidades ni comportamientos naturales, a no reflexionar sobre la degradación del hàbitat.

NADA CURAN: La nueva excusa para justificar estas crueles "cárceles itinerantes" es que: "los delfines ayudarían a la recuperación de autistas", entre otros. Está científicamente demostrado que el contacto con cualquier animal dócil -como un perro o un gato- es beneficioso para las personas en general, incluídos los que sufren de autismo. Los mismos beneficios que se le atribuyen a los delfines pueden obtenerse al relacionarse estrechamente con mascotas y animales domésticos. Es injustificable, pues, la manipulaciòn de esos argumentos para el caso de los "delfinarios", creando además falsas expectativas. No está demás advertir que dado el nerviosismo que genera el cautiverio, como es lógico en cualquer especie silvestre, hay posibilidades de "coletazos" que pueden herir y asustar a cualquiera. Los delfines, no hay que olvidarlo, son afectados por diversos virus que pueden infectar también a los seres humanos.

TRISTEZA Y MUERTE

Olga Rey de Michell, de la asociación "Cruzada por la Vida", viene trabajando esforzadamente para sensibilizar a la comunidad sobre la problemática de los delfines en el Perú y de las implicancias morales de este tipo de espectáculos. Explica la señora de Michell: "Los delfines son mamíferos silvestres marinos. Estos animales a diferencia de los gatos, los perros, las gallina, las vacas, los caballos etc, ¡NO! han pasado por un proceso de domesticación por lo tanto no presentan la característica de adecuación biológica necesaria para la vida en cautiverio.

En un proceso de miles de años, la raza humana domesticó por manipulación genética indirecta a una serie de especies.

La metodología de captura de cetáceos vivos implica, ademàs, un alto riesgo de mortalidad y de daño ocasionado a los animales. La mortalidad de delfines en acuarios, inclusive en óptimas condiciones, es más del...¡50% en sólo 24 meses! Esto sin contar con las muertes ocurridas durante la extracción y los que mueren en el transporte", indica la representante de "Cruzada por la Vida".

PREOCUPACION INTERNACIONAl

En las últimas semanas la conocida actriz Brigitte Bardot dirigió una carta al Ministro de Pesquería manifestando su rechazo a este tipo de espectáculos y al sonado proyecto de la constructora GREMCO de levantar un lujoso hotel en el distrito de San Isidro, cuyo principal atractivo sería un "delfinario". Bajo el titular "Amenazas en Perú", el último número (No.16) de la revista "Réseau-Cétacés" (Red de Cetáceos) con sede en Francia, se refiere a la problemática de estas especies en nuestro país. A raíz de la publicación, el Centro de Datos Ambientales (CENDA), de la Red Nacional de Acción Ecologista, viene recibiendo mensajes de solidaridad de agrupaciones conservacionistas francesas identificadas con la causa de los delfines y de la paz.

APRENDER EN LIBERTAD

Es en la total libertad donde se puede aprender más de los delfines. Sacar adelante pequeños proyectos de eco-turismo para el avistamiento de cetáceos y mamìferos marinos en general, generaría ganancias a empresas locales inclusive de las más pequeñas poblaciones de nuestra costa y, tambièn, a los gremios de pescadores artesanales cuyas embarcaciones bien podrían implementarse para brindar este servicio.

Aprovechar a los delfines para mejorar la economía de las familias peruanas no pasa por masacrarlos para vender su carne como "muchame", ni por arrancarlos de su habitat y de su unido grupo familiar para convertirlos en ridículos payasos saltarines, cuyo traslado de ciudad a ciudad en estrechos estuches de transporte es un verdadera agonía. La economìa de las familias peruanas y su espìritu se beneficiarìan màs con proyectos que valoricen a las especies vivas, en su hàbitat natural.

¡"Me atrevo a creer que Dios no creó al animal para hacer de él un mártir"! Escribió alguna vez Brigitte Bardot. Palabras que para el caso de los delfines cobran especial vigencia...