SEMILLAS DE RIQUEZA
Hace más de dos siglos Humboldt y Bonpland ya habían comprendido la importancia económica para el desarrollo de la Amazonia del fruto, en realidad la semilla, del majestuoso árbol Bertholletia excelsa, la llamada también nuez de brasil, castaña de Indias, juvias o "almendras del Perú", como se refiere a ella el sabio alemán. Ya por esa época las semillas y el aceite de ellas obtenido gozaba de gran demanda en el mercado europeo. Según cita el propio Humboldt "Una carga de almendras de Juvias, entrada en El Havre, y capturada por un corsario, en 1807, ha servido para el mismo uso" (producción de aceite). El sabio alemán considera importante multiplicar el Bertholletia excelsa en otros puntos de la selva y refiere el método sugerido por Bonpland: "Sería preciso reunir, en los puntos que crece naturalmente este árbol, millares de semillas cuya germinación hubiese ya comenzado y colocarlos en un semillero entre cajones llenos de la misma tierra en donde han comenzado a vegetar. Las jóvenes plantas, abrigadas contra los rayos del sol por medio de unas hojas de musácea o de palmeras, podrían ser transportadas en piraguas o sobre almadías". Con estas frases el visionario barón von Humboldt se erige como un verdadero pionero no sólo del aprovechamiento sostenible de los recursos de la Amazonia, sino de la importancia de las especies nativas como base del desarrollo económico, adelantándose así a propuestas similares, mucho más recientes, que apuntan a lograr el mejoramiento económico de la población a partir del manejo e industrialización de especies nativas como Bertholletia excelsa.